jueves, 28 de enero de 2021

Drop off bar, trash, y otras historias de ciclismo


 En un raro día con poca o ninguna afluencia de ciclistas en las zonas habituales, he probado mi nueva-vieja monster cross. 




En un mar de pinos:


Sensaciones curiosas, algo de inestabilidad en el rango de curveo cerrado, buena velocidad por postura en los tramos que lo permiten. En general estoy contento, aunque se puede mejorar sobre todo con una potencia un pelín más corta y quizá más elevada.

Le puse las cubiertas más estrechas que tengo, unas que dan una anchura de unos 49 mm. ¿Cómo será la experiencia con algo más estrecho? Pero es difícil encontrar gomas de 26" con las características que quiero. Veremos.

cita:

 


lunes, 25 de enero de 2021

Monster cross

 Un poco al estilo cubano de arreglar en vez de sustituir, adaptar, ingeniar... pude llevar a buen fin (de momento...) mi último proyecto de convertir la Explosif en una “monster cross”. Porque eso de tener dos bicis que, aunque diferentes son iguales, me llevó a retomar una vieja idea que ya intenté allá por 2012, como les indiqué hace sólo unos pocos posts en este mi bloc.

La ocurrencia es aprovechar la geometría campera de la Kona Explosif, perfecta para una bici que hoy llamarían gravel, pero manteniendo el diámetro original de 26" en sus ruedas. De modo que acoplé el cambio trasero de 10v que le quité a la Scalpel cuando la convertí a monoplato, le puse un plato delantero de 36t estrecho-ancho, y usé el mismo manillar que con la Fire Mountain de hace ocho o nueve años, incluso las mismas manetas de freno y cinta. 

Surgen tres problemas importantes con esta frankenbike. Uno es la adaptación del mando SLX para manillar de mtb (22'2 mm de diámetro) a manillar de carretera (24 mm), para lo que tuve que echar mano de lima y paciencia. Un par de tardes, prueba y error, más paciencia, cariño, y al final lo tuve donde quise y pude (que no es lo mismo). Otro es que las manetas de carretera no tienen el mismo tiro que las de montaña (creo que en estas últimas es del doble), de modo que manetas de carretera con frenos uve es combinación que puede o no funcionar. Mejor probar antes de descartar. Por ejemplo, en mi caso, curiosamente, el delantero va de lujo: buen tacto y mejor potencia, con un recorrido aceptable; el trasero en cambio queda con tacto chicloso, larguísimo recorrido de maneta, y potencia mínima. Pero para casi todo en ciclismo hay solución, ya que no soy el primero que tuvo esta ocurrencia. Hay un "adaptador" fabricado por "Problem Solvers" (qué buen nombre, eh), al que han puesto de nombre "travel agent". Todo muy indicado y acertado, consistente en un sistema de una polea que duplica el tiro de la maneta, dejando un tacto no exacto ni idéntico al de una de mtb, pero sí utilizable. El tercero es que ni las manetas de carretera, ni los frenos uve, tienen tensores regulables para el cable, algo necesario para el ajuste fino y para ir contrarrestando el desgaste de las pastillas. Para esto hay varios fabricantes que hacen tensores intercalables (in line) en la propia funda del cable. Yo escogí unos Shimano, garantía de calidad, que son discretos y hasta chulis.

Detalle del tensor Shimano justo sobre el freno;


Detalle del "travel agent" en el freno trasero:

Así ha quedado el mando del cambio SLX. Espero que no moleste mucho a la hora de montar por pistas y caminos rotos, aunque supongo que la mayoría del tiempo iré apoyado en los escaladores y no habrá problema:

Cockpit de mi monster cross, con la potencia de freeride que compré en Andorra durante un viaje de verano al bikepark hace ya muchos años. Demasiado tocha, pero no tengo otra de esa medida, y de momento, para pruebas, se queda ahí provisional:

Vista general de la Explosif, a quien espera una nueva vida de buenas tiradas kilométricas, incluso puede que algún viaje dado que tiene hasta las cogidas para enganchar un transportín (que también tengo en algún lugar del trastero):

Para esta bici he usado los neumáticos más estrechos que tenía, unos Maxxis Hard Drive con ERTO 47/559. Como la trasera ya está un poco gastadilla, ya le tengo echado el ojo a posibles sustitutas procedentes del ámbito ciclocross y gravel, en medidas de 1'35, 1'50 y 1'75 pulgadas de anchura. 

Pero lo primero es probarla tal cual está, ver si yo a esto le saco rendimiento, o me aburriré a la segunda salida...

Carbonframes (Calfee) Lemond










Esta es una bici única hecha para Greg Lemond, alrededor de 1990, para hacer mountain bike e incluso competir fuera de la temporada de ruta. Efectivamente, los más observadores se habrán percarado de los pedales Time de carretera de magnesio y titanio.
Otras partes igualmente especiales son los frenos de llanta Magura hidráulicos, y el grupo completo Mavic, ambas cosas específicas de btt. Pero tiene muchos detalles herencia del origen carretero del dueño, como el sillín, la potencia de titanio Cinelli, y los referidos pedales. 
El cuadro es de carbono, con los tirantes en titanio, igual que la caja de pedalier, las punteras y la funda del tubo de la dirección. 
Sin duda, una bici muy especial. Me pregunto si un gran corredor del Tour hoy día mandara construirse una mtb sería algo tan único como ésta...



Misántropo

 La maravilla de la soledad, cuando ésta es buscada. En estos nuevos tiempos en que el contacto social está mal visto, mal acogido, y estando confinado perimetralmente al ámbito del término municipal, es necesario echar mano de recursos e inventiva y buscar nuevas rutas alejadas de las sobrecargadas vías habituales de deportistas a quienes no importa la aglomeración. 

La zona Norte de Huelva es desconocida, o quizá odiada, por los ciclomontañistas, dada sus características: paisajes monótonos, pistas rectilíneas que no aportan motivación alguna, parajes abiertos en los que el viento hace estragos en el avance del pedaleo... Si a todo eso añadimos que en cuanto caen cuatro gotas todo se convierte en un barrizal insoportable, mejor quedarse en casa haciendo rodillo.

Pero ya hubo, y quizá habrá tiempo para el rodillo. Hay que salir de la poltrona, de la mesa camilla en la que uno está tapadito y bien calentito, y echar mano de la bici, atravesar los páramos cultivados hechos barro, rodear asentamientos, coger por el Camino de Valverde, antaño pista casi forestal de gravilla, después mal asfaltada y llena de agujeros y rotos, y ahora, oh sorpresa, perfectamente lisa y de impecable asfalto en su mayoría (no me lo esperaba, podía haber hecho el 80% de la ruta con la flaca, joder.

Y por esa carreterilla que lleva hacia el Norte, más aún, fui atacado por un mixto mastín, de esos con el rabo cortado, malencarado, de color rojizo y con manchas negras, marrones y blancas, que corrió durante unos treinta metros por un camino paralelo a la carretra y de pronto dio un salto y salvó la pequeña cuneta y se lanzó sobre mí. Yo he tenido muchos perros, y también he sido perseguido y atacado por varios durante mis muchos años de correr y de bici, y sé como sortear ese abrumador ataque. Pero, ¿y si hubiera sido un niño, un señor mayor, mi limitador que últimamente da paseos tranquilos en bici? No quiero ni pensarlo. No quiero ni pensar qué pasa por la cabeza del dueño de semejante bestia, que deja suelto por la vía pública a un animal tan peligroso.

Pasé por El Judio, unos diseminados semirrústicos, y cogí un carril rodeado de dehesa con caballos sueltos. No esperaba ver esa belleza en aquel lugar y en aquel momento. Pronto olvidé el affaire del perrito, y seguí pedaleando hasta casi Trigueros, donde enganché carril bici hasta casi San Juan del Puerto, y de allí por las pistas habituales, con el Sol queriendo ocultarse, y sin amainar el viento, hasta casa.





jueves, 21 de enero de 2021

Adaptando la flaca

 Una vez más, me dispuse a dar un pasito en el largo camino de hacer una bici más adecuada a mis características. Es un camino por todas partes rodeado de amenazas y peligros, todo por no defenestrar una bicicleta que no era para mí, sino para un señor de 190 centímetros de altura y buen peso. Para más inri, su tecnología es de primeros de los noventa, muy muy lejos de lo que hoy se puede disfrutar. 

Experimentos, con gaseosa, decía mi abuelo. Pero yo, erre que erre. Lo último ha sido comprar una rueda en walapó, una baratísima Shimano que me ha costado 35 euros, incluyendo un cassette de nueve velocidades. La idea era acceder a un mayor y mejor rango de velocidades, un poquito más abierto que el original de mi Otero, cuya magnífica rueda Campagnolo, preciosa, con unas alas grandes (que desgraciadamente ya no se llevan) y buena llanta para tubular, que montaba sólo seis velocidades en un demencial recorrido de piñones perfectos para ir siempre atrancado, a la vieja usanza: 14-15-16-17-19-21. Sólo me he enfrentado a un pequeño puerto una vez, cuando fui a Berrocal, una carretera espectacular, preciosa, emocionante, que me hizo enamorarme aún más de este deporte del ciclismo de ruta, y tuve que hacerlo entero de pie sobre los pedales porque iba larguísimo de desarrollo durante más de dos kilómetros.

Así que investigué y pensé que probaría con una rueda "moderna" que admitiera hasta 9 piñones al menos, y probar si se adaptaba a mi vieja Pentax. Antes de dar el paso probé con una rueda de bici de montaña y un cassette de 11-28 viejo que tenía por ahí, y vi con satisfacción que el derailleur trasero podría con la tarea asignada en principio. 

Ya con la "nueva" rueda en casa, comprobé que el cassette no era 12-25, como decía el anunciante, sino 12-26. Pues mejor (las bicis modernas llegan hasta 28, y algunas a 30 dientes en su piñón más grande). Para mí iba a ser un gran avance para escalar el pasar de 21 a 26 dientes, una diferencia astronómicas en términos de desarrollo. Había pasado de los años noventa al siglo XXI en un abrir y cerrar de ojos. Sí, bueno, tuve que comprar además una cubierta (9 euros), cámara (3 euros), y cadena (18 euros, sólo quedaba en la tienda una HG93, la mejor... y más cara). 

Tras los pertinentes ajustes de los tornillitos que limitan el movimiento del derailleur, y acortar la cadena a su longitud adecuada (esto me ha llevado un par de intentos, es la primera vez que lo hago en una bici de carretera), logré que todo funcionara. Me di un brevísimo paseo subiendo la cuesta del Conquero un par de veces, silbando, alegre, feliz. Oh, maravilla. 

Pero todo es mejorable. Los piñones que trae son: 12-13-14-16-18-20-22-24-26. Durante mis rutas, en los tramos de llaneo, que son la mayoría, y los breves repechillos que me puedo encontrar, solía usar con el plato grande los piñones de 15, 16, y 17. Con el nuevo cassette, con 14 iría muy forzado, y con 18 iría corto en otras ocasiones. Es necesario que en los piñones más pequeños los saltos sean mínimos, de sólo un diente entre piñón y piñón, para ajustar así la cadencia adecuada a la inclinación del firme, el viento a favor o en contra, o lo cansado que uno vaya. Visto que yo no estoy para mover los desarrollos de 12 y 13 dientes (por ahora), decidí hacerme con unos piñones de 15 y 17 dientes para eliminar los dos más pequeños. Los deseados piñones impares los he sacado desguazando un cassete viejo de ocho velocidades de mtb que tenía en el cajón de sastre, un toque con un disco en el taladro para limar los tres pernos remachados que lo sujetaban compactamente, y pude desmontarlo:

A la derecha pueden ver los piñones de 15 y 17 dientes, ya limpitos y preparados para insertarlos donde deben en el cassette de la Otero, cosa fácil porque las piñoneras de carretera son desmontables fácilmente precisamente para esto, hacerse uno su relación de desarrollos más adecuada y personal, lo que me parece de puta madre. Mi bici ha quedado con 14-15-16-17-18-20-22-24-26. Ahora sí he logrado mejorar en todo el rango.

Como dato anecdótico, la rueda Campy original ha pesado 1'74 kg, completa, y la Shimano 2 kg justos, también con cámara, cubierta y cassette. La calidad tiene un precio, más de un cuarto de kilo es bastante, pero no pasa nada, hay mucho escrito sobre las supuestas ventajas y beneficios de la ligereza en las ruedas de las bicis de carretera, tanto como sobre sus desventajas.

Ahora sólo queda poder salir con la bici a disfrutar por nuestras fantásticas carreteras...

AMP B4 Mercedes Benz

En los primeros años de la década de 1990, un tal Leitner tenía toda su atención puesta en innovar en el mundo de la bicicleta de montaña. Creó, de este modo, las hoy legendarias AMP Research, bicis con suspensiones delantera y trasera. Caracterizadas por la revolucionaria horquilla articulada de cuatro bieletas, un sistema de suspensión trasera con Horst-link que ahorraba energía, y el primer freno de disco hidráulico mandado por cable, estas máquinas ultraligeras completamente de aluminio establecieron el estándar para la tecnología del mountain bike.

AMP Research también produjo similares bicicletas para Mercedes Benz, que las vendió a través de sus concesionarios en EEUU y en Europa, por el nada módico precio de 5.000 dólares (una burrada en aquella época, y aún así se vendieron todas).

Más tarde, Leitner concedió la licencia del Horst-link a Turner y a Specialized, convirtiéndose en la piedra angular de sus bicis de doble suspensión. Nadie más podía vender en EEUU una bici con Horst-link, y los demás fabricantes tuvieron que desarrollar otros sistemas diferentes, con mayor o menor éxito, hasta que hoy día, recientemente, ya ha prescrito la patente y se ha liberado su utilización, y la gran mayoría se han pasado al punto de giro en las vainas traseras justo delante del eje de la rueda trasera, dando así la razón a este genio de la cinemática bicicleteril.
Les presento ahora a la AMP B4 Mercedes Benz de 1996, vendida en kit con una maleta para transportarla y un juego de fundas para las ruedas:


Llama la atención la cantidad de mecanizados CNC, la calidad de los acabados, los materiales usados.


Detalle de la famosa horquilla, espectacular en su fabricación y presentación:


Vista general del aparato junto a la maleta de viaje a juego:



miércoles, 20 de enero de 2021

The porter

Nathaniel Menninger realizó este documental sobre su propia experiencia en un viaje hacia el Everest, pero no como alpinista, ni si quiera como turista, sino como porteador. 

Muchos proyectos, aunque basados en un plan serio y trazado con la debida antelación, misteriosamente se tornan en algo completamente distinto, aunque relacionado en cierto modo. Nate, como él mismo se hace llamar entre los que le rodean en el viaje narrado, un joven de 24 años dedicado a la búsqueda de sí mismo (aunque creo que es joven para eso), decidió en un momento dado, tras varias aventuras vividas a pesar de su joven edad, hacer una "peregrinación" y vivir en primera persona el misterio y el misticismo de la meditación trascendental en algún monasterio del Himalaya, para lo que no dudó en aprender (de manera autodidacta) la lengua nepalí. Pero su idea de pasar tres meses cumpliendo un voto de absoluto silencio con la cabeza rapada y vestido con un hábito de color naranja dio paso a otro experimento innovador, nunca rodado por nadie antes, cuando comenzó a investigar un poco sobre los viajes a Nepal, las subidas a las cumbres más altas del planeta, y la forma de vida de los autóctonos: haría de porteador para los adinerados viajeros que quieren subir a esas montañas, quienes tienen prohibido llevar más impedimenta que una simple mochila en el recorrido desde donde les deja el avión hasta el campamento base a poco menos de 6000 metros de altitud.


De modo que Nate se introduce en un grupo de porteadores, gente humilde y pobre, con poca o nula formación, en su mayoría jóvenes, que se ganan la vida transportando enseres para los turistas (grandes bultos que pueden pesar hasta 100 kg), durante siete días a la ida y otros cuatro o cinco a la vuelta. Una tarea dura física y mentalmente, y muy mal pagada por los organizadores de los viajes, que apenas les da para cubrir los gastos de alojamiento (hacinados en habitaciones comunes donde duermen codo con codo, a veces pasando mucho frío o en el suelo, o ambas cosas) y de alimentación (a base de platos de arroz con patatas, y en el mejor de los casos algún trocito de carne seca). La ganancia vendrá dada por la propina que el turista les dé al final de la ruta, cosa variable e indeterminada. Cuando no es temporada de alpinismo se dedican a cultivar la tierra.



Nathaniel vive todo de manera directa, se relaciona con sus nuevos colegas, vive, come, duerme, canta y ríe con ellos, y sufre mucho, muchísimo. Es una vida extremadamente dura, unas condiciones paupérrimas, casi desastrosas, en una forma de vida que choca frontalmente con la de aquellos que se acercan al Himalaya a disfrutar tocando el techo del Mundo. 




Yo la he visto en Youtube, pero también está disponible en Amazon Prime. Es muy interesante y aleccionador, y creo que debería ser vista por todo aquel que quiera embarcarse en la "aventura" de subir algún 8000.

lunes, 18 de enero de 2021

Bivalvos

 Un recorrido un poco más largo de lo habitual en compañía de Pedrito Redondo, que nos llevó al extremo más occidental de la zona acuática del Rompido. Allí encontramos este curioso cartel que me llamó mucho la atención:


Y claro, me da la risa, uno no sabe si es que también se cultivan ostras además de almejas, o que alguno, cuando vio que se cultivaban almejas, exclamó lo de "ostras!!". Vaya usted a saber. 
Por lo demás, la ruta muy entretenida y variada, pisamos todo tipo de terreno salvo montaña, y es que estamos a la vera del mar y eso es complicado. Pedrito puso a prueba su recién modernizada Epic, ahora con ruedas 650B y monoplato ya total con su piñonera más adecuada. Yo estrenaba mi largamente esperado monoplato, y llevé al límite de la exigencia al amortiguador revisado como conté en anterior entrada. Todo muy OK.

El campo, el terreno, perfecto y en todo su esplendor, como corresponde a las fechas. Setenta km me salieron, no está mal, prueba de que se puede andar mucha distancia por los senderos habituales.

Cambiando de tercio, después de varias sesiones de lijadas y limadas, pruebas, ensayo y error, pude por fin introducir el mando de cambio SLX de 10 velocidades en el manillar de carretera. Ha requerido un poco más de tuneo del inicialmente previsto, pues he eliminado el display que indica la velocidad engranada, que no tiene apenas dificultad, pero había que decirlo. 

El siguiente paso, además de encintar de nuevo el manillar (veremos si puedo reutilizar la misma cinta que tenía, es encontrar los tensores para los cables de freno que usé en su día con la Frankenbike, imprescindibles para poner a punto los V-brake accionados con las manetas de carretera: es imperativo tenerlos perfectamente regulados con las zapatas muy muy cerca de la llanta para que funciones debidamente dado que el tiro de las manetas de mtb es distinto al de las de carretera. Tengo unos adaptadores de "Problem solvers" a base de poleas, pero es un sistema engorroso que no llegó a gustarme en su día...

sábado, 16 de enero de 2021

Se viene nuevo proyecto

 En 2011 cogí una vieja Kona de 1993, le cambié el manillar por uno de carretera, y acoplé el cambio trasero como buenamente pude, todo ello narrado aquí. Le puse de nombre "frankenbike". 

En 2015 surgió una "nueva modalidad" de bicicletas, algo así como una evolución de las ciclocross, pero no tan de competición, más para rutas de larga distancia: geometrías relajadas, mayor comodidad, capacidad de carga por tener roscas y lugares para acoplar equipajes...

Poco después comencé a ver las primeras "monster cross" en las redes. 

¿Soy un visionario? ¿Un experimentador? ¿Un aburrido que no sabe ya qué inventar para encontrar motivación para rodar más y más?

Dado que tengo dos bicis singlespeed cuyo uso voy turnando por temporadas, se me ha ocurrido reconvertir una de ellas a monster cross, todo en plan low cost total. Más adelante, si el concepto me engancha, lo aprovecho de verdad, y me mola, quizá la vaya mejorando como corresponde, pero en principio usaré exclusivamente componentes que tenga por el trastero.

La elegida es mi Kona Explosif de 1996, cuadro de acero, por supuesto. Le montaré el mismo manillar que en 2011 usé en la frankenbike. Un monoplato es lo más adecuado, ya tengo un plato chino de 36t, y le meteré el cambio trasero y mando que le he cambiado recientemente a la Scalpel. Pero como el mando de mtb no entra en el manillar de carretera (22'2 mm vs 24 mm de diámetro), me llevará unos buenos ratos de lima comerle material para que entre. A ver si no desgracio nada y termino pudiendo adaptarlo.

He tenido que desencintar el manillar para subir los frenos y poder meter el mando del cambio, así que una de las pocas cosas que tendré que comprar es una cinta nueva, una pequeña inversión. Una pena tener que deshacerme de la bonita cinta Brooks en color caramelo.

Ruedas tengo unas LX para V-brake por ahí. 

En fin, tengo cierta ilusión en esta historia, y algún que otro proyecto en mente.

viernes, 15 de enero de 2021

Singletrack fury: elemento 22, en su elemento

 Titanio. Singlespeed. Puro y duro rigidismo. 

El sendero es tu amigo. El campo ha empapado justamente. La tarde es corta, pero placentera. 


Hoy, para variar, descubrí un nuevo y muy molón sendero. Alabado sea! 
El pinar, en toda su extensión, entero para mí, no he visto ni una sola bici más. ¿Falta de temperatura, miedo a la oscuridad, cansados de barro y charcos? A mí, plin.


Piezas únicas que se conjuntan para proporcionar sensaciones difíciles de encontrar de otro modo. La dureza de la no suspensión, la reactividad de la geometría, la viveza de sus ruedas de veintiséis pulgadas... todo influye mientras todo fluye. 

Apenas hora y media, se me hizo corto, cortísimo. El cuerpo ya se ha acostumbrado a otro tipo de rutas, a otras exigencias. Nos adaptamos rápido y pronto todo nos parece poco, siempre queremos más.

martes, 12 de enero de 2021

Revisión RS Monarch RT

 Recomendado cada 50 horas por Rock Shox, la cosa es que yo soy de los que piensan que si algo funciona... no lo toques. 

Pero todo tiene un límite, y tras casi nueve años, me da vergüenza decir que aún no he hecho ningún mantenimiento al amortiguador del bisturí. Es cierto que al tener varias bicis, la rotación hace que tampoco abuse de ellas, y ésta, por ejemplo, poco ha pisado el barro, principal enemigo de suspensiones y articulaciones. 

En verano le di un repaso a la lefty, y ahora me sentía con ganas de meterle mano al amortiguador, pues he ido notando que no mantiene la presión más de un par de días. Procede, por tanto, antes de dar el paso de cambiar retenes y usar materiales específicos, probar con una limpieza a fondo del interior, y engrase, lubricación, etcétera.

La burra sin amorto:


El amortiguador ya con el "outer sleeve" desmontado:


Aprovecho para quitar los pasadores, limpiar y engrasar los pernos, que sí estaban un poco pillados, aunque en esta bici no es algo tan importante porque el propio sistema no exige apenas giro en los ojos, pero hay que hacer las cosas bien (a saber cuándo vuelvo a desmontar todo esto...). 
Detalle de las cogidas de la bieleta al cuadro y a los tirantes:


Ya que estamos, claro, fuera la bieleta, que en este modelo es de aluminio (en la tope de gama es de fibra de carbono, igual que la lefty, pero se me escapaba de precio... pena ser pobre). Se quitan todos los separadores y se limpia todo bien. Los rodamientos, cuatro, están aparentemente bien al tacto, así que de momento los dejo, ya que el sistema funciona con la debida fluidez y suavidad:


Una vez limpiada la roña acumulada durante horas y horas de disfrute campestre, la preciada pieza queda tal que así:

Trabajo finalizado, aparentemente todo funciona bien, a la espera de prueba de campo, en la que también daré el ok definitivo al cambio a monoplato. Pequeñas actualizaciones y puestas a punto que seguramente notaré en el funcionamiento... y en el bolsillo.

jueves, 7 de enero de 2021

La flaca no teme al frío

 Aunque no era santo de mi devoción, reconozco que Pau Donés tenía arte para las letras. Y es que a veces, a pesar de todo, me dan ganas de dar un beso a mi flaca, mi treintañera Otero Pentax, talla 58, que con el tiempo y ganas he ido adaptando a mi fisonomía tipo Alfredo Landa: bajito, moreno y cabreao, como aprendí hace muchos muchos años en la película "La loca historia de los tres mosqueteros", de Martes y Trece. 

Después de varias incursiones de bici todo terreno seguidas, era hora de hacer unos km por lo negro, y aunque la mañana estaba fría, el cuerpo me pedía marcha. Un poco de ropa técnica, un par de chocolatinas al bolsillo de la espalda, y a tirar millas, literalmente:


Reservándome al principio, porque no sabía cómo iba mi cuerpecito a responder a las exigencias de la ruta, fui quemando etapas rápidamente, más de lo previsto. En poco menos de una hora ya estaba en Cartaya. Muy pronto llegué a Lepe, que crucé por la travesía habitual hasta la super-rotonda que permite tirar hacia La Antilla por un desdoble que hicieron hace unos años. Luego tomé esta imagen fehaciente de mi paso por la localidad playera:

Y subí hasta Lepe por la carretera vieja, que tiene un repecho inicial bastante serio, aunque se pasa fácil porque no es muy largo. La vuelta fue con un raro viento de Noreste en contra prácticamente todo el trayecto, y el tramo de la carretera paisajista de Malpica se me fue en un suspiro. 

Experiencia positiva, muy feliz con la Otero, que para mis pretensiones me sobra. Y ya estoy preparando un paso más en la adaptación a tiempos más actuales para hacer algo con la transmisión, porque lleva un cassette de sólo 6 velocidades, con piñones de 14 a 21 dientes, que se me hace muy duro y atrancado para subir según qué cuestas...

Trail navideño 2020

 Hicimos ruta para celebrar la despedida del 2020 y la llegada del 2021, por terrenos ya conocidos, pero igualmente divertidos, entretenidos y jugosos. 

Beas, Niebla, Valverde del Camino... son términos municipales amplios y con su punto un poco salvaje, y más para nuestras motos de cierto peso y potencia. Me llevé mi propia cámara de acción de origen chino, pero tiene un gran angular que más bien parece un mínimo angular, y alguien me lo cambió de posición, de modo que grabó apuntando demasiado bajo y no merece la pena salvar nada. En cambio, nuestro compañero Javi, a lomos de su 701, sacó alguna cosa potable, y con una aplicación de Gopró ha montado el siguiente pequeño pero ilustrativo video: 


martes, 5 de enero de 2021

Singletrack fury: SS & NOS

 Sí, NOS, y no me refiero a aquellos anuncios de venta de piezas de bici sacadas de un almacén  de la tienda antigua que cerró, “new old stock”, a precio de oro, no. 

New old singletrack podría ser una nueva acepción del término, cuando he pasado varias veces por la pista que bordea paralela al canal mirando constantemente al campo para encontrar caminos no conocidos sin mucho éxito, y justo en un sitio en que me dije en su momento que "es el sitio ideal, muy adecuado, para que un sendero vaya desde aquí hasta allí, o viceversa", pero no había nada. Y ahora, tras estas semanas de frío y lluvias, ha aparecido!!!!


¿Estaría allí ya quizá cuando yo pasé estas ocasiones atrás? ¿Escondido bajo un manto otoñal de agujas de pino? Puede ser. Y si así fuera, ¿cuántos más puede haber escondidos por ahí, esperando a ser resucitados, volverlos vigentes, queriendo ser rescatados del olvido y del acoso de la vegetación que, creciente de forma inevitable, se empeña en enterrarlos?

Todo ello es parte de la aventura que supone cada ruta por los pinares habituales. Me encojo de hombros elevando mis manos lateralmente con las palmas hacia arriba, en un gesto de desconocimiento e indolencia. Lo que tenga que venir, vendrá. Lo que tenga que descubrir, será descubierto y disfrutado.

La Hei Hei, con su nueva configuración de tensor y cadena nueva, ha estado al máximo nivel, ligera, esbelta, eficaz, pero dura y técnica de pilotar con la rígida horquilla delantera. A ratos me planteo ponerle una suspensión, algo ligero tipo Sid sin muchas pretensiones, para suavizar la paliza a mis muñecas y hombros, y ahorrarme algún susto entre raíces. Aunque suponga un aumento de peso, la seguridad que aportaría supondría mayor velocidad... pero eliminaría el encanto del montaje neo-retro y especial de esa peculiar bicicleta.