viernes, 23 de junio de 2023

Cisma

 Las cosas no duran para siempre, y en nuestras vidas hay innumerables ejemplos de esa dura afirmación. Tampoco las cosas malas duran eternamente, claro, es el contrapunto, el yang de este yin.

He recibido un correo eletrónico de google, avisando de que a partir del 26 de julio próximo se borrarán todas las fotos que hay alojadas en diversas carpetas que ellos utilizan para ordenar y guardar imágenes, tanto en aplicaciones como google drive, su nube particular, y en lo que a mi atañe, blogger. 

Es decir, de un plumazo van a eliminar las 2756 imágenes que acompañan, adornan o ilustran este blog desde su nacimiento hace muchos años ya. Eso sí, me ofrecen la posibilidad de descargarlas si las quiero conservar, y subirlas manualmente de nuevo a partir de esa fecha, entrada por entrada, OMG, y contando con la que ahora me ocupa, son 2.364 entradas. Un montón. 

No se ha aclarado cómo funcionará la cosa a partir de esa fecha, si podremos subir fotos o habrá que alojarlas en otro sitio y enlazar a blogger. O si se cobrará por ello. O si va a desaparecer blogger y esto es un primer paso nada más. O al final no va a pasar nada.

De modo que estoy expectante y curioso por lo que va a suceder, y actuaré conforme vaya viendo que va la cosa, lo que me genera mucha incertidumbre y desasosiego, pues he dedicado muchas, muchísimas horas de mi vida a llevar esta especie de cuaderno de bitácora, este diario que comparto con todo el que lo quiera leer, y las fotos son parte interesante, importante. La mayoría de las entradas que hice, sin fotos no tienen valor.


miércoles, 21 de junio de 2023

Claro, claro, Mick


No sé, Mick, pareces falso




 

domingo, 18 de junio de 2023

VFR 800 RC46

Desde la primera Interceptor ya ha llovido mucho. Después llegó la denominación oficial, "VFR" sin más apellido, salvo en las honorables RR que fueron las RC30 y la RC45. La primera VFR con basculante monobrazo, con código interno RC36, constituyó un subidón de nivel, y Honda siempre trató con mucho cariño a esta gama de motos sport-turismo, que lo mismo viajabas con ella a Cabo Norte, que te hacías unas tandas en Jerez, y todo lo que hay entre medias.
La moto que se compró hace poco tiempo, de tercera o cuarta mano, poco importa, es una versión RC46, la primera con inyección electrónica, fabricada entre 1999 y 2002. Se trata, además, de la versión "50 aniversario", con una decoración especial bicolor en honor a las motos con las que corrió Mike Hailwood, unas alas pintadas en el depósito, y el colín monoplaza de serie.
Nunca he conducido ninguna de estas, y es una moto que tiene cierto atractivo por su motor, sobre todo, un V4 a 90º, con un sonido precioso. Ante el ofrecimiento de Pedrito, enseguida acepté, y la bajada del Cruce de Santa Ana hasta Zalamea fuimos ocn las motos cambiadas.


No había probado nunca una VFR, pero sí muchas Honda, y personalmente he tenido dos de ellas en mi juventud. Y la VFR tiene lo que la mayoría de las Honda: suavidad, ausencia de vibraciones, buenos acabados, mandos cuyo funcionamiento se mantiene inalterable con el paso del tiempo... son ciertos aspectos que dan esa sensación de calidad que tanto enorgullece a sus dueños. Y aunque he conducido Hondas más deportivas y potentes, pero igualmente anodinas y carentes de sensaciones, ésta, en cambio, ofrece cosas distintas. 
Para empezar, su motor no es nada común, pues no sólo es una rareza un V4 (hoy ya más "popularizado" con las Aprilia RSV4 y las Panigale de Ducati), sino que éste además tiene distribución mandada por cascada de engranajes y no por cadena, que es lo habitual, salvo las anteriores Ducati y las Guzzi, que van con correas, y las más arcáicas varillas de las Harley. Eso ofrece un sonido especial y distinguido, un silbido curioso. Y el bramar del V4, que tiene la línea roja a 12.500 rpm, es sencillamente sensacional: esta moto pide a gritos un escape un poquito más abierto para dejarse escuchar cuando el ruido aerodinámico no te lo permite.

Y como buena Honda, te subes, arrancas, y cuando llevas veinte metros parece tu moto de toda la vida. Particularmente, además, es una moto pequeña, me vi perfectamente acoplado en todas sus medidas, y yo tengo envergadura de piloto clásico de motos de baja cilindrada, o sea, bajito eh. Moto pequeña, pantalla del carenado baja ¿pero no era una "turismo"? En mi opinión, es más sport que turismo, y su tamaño y manejo creo que lo confirman. El peso de 230 kg parece de 50 kg menos, y a su lado, mi Tiger 955 parece, literalmente, un mamut, por dimensiones y por peso.

La VFR800 RC46 es una moto genial, que cuando la aprietas corre muchísimo (110 cv), lo suficiente para ir directamente a la cárcel, suena bárbaro, y se maneja como una auténtica deportiva, con un chasis noble y predecible, frenos suficientemente potentes y dosificables (sin necesidad de pinzas o bombas extravagantes) y el sistema CBS ni se nota, y su suspensión se encuentra en el lado más firme del espectro de las motos de calle sport-turismo, a pesar de que la trasera la encontré un poco seca de reacciones, y eso por sacarla algún fallo, eh.

El manillar lo esperaba más alto, pero una vez más me sorprende que se apoye tanto en las muñecas para ser una turismo, lo que sin duda influye en su capacidad más sport.

Volví a casa pensando en vender la Tiger y empezar a ahorrar para pillarme una, con eso lo digo todo. Es una moto muy buena, fiable, divertida, y sorprendentemente deportiva a pesar de lo que Honda nos quiera convencer. Una moto lógica y especial, de esas que uno tiene muchos, muchos años, y de las que te resistes a deshacerte de ella. 
 

miércoles, 14 de junio de 2023

Esos días


Sí, uno de esos días. Viento para aburrir, mucho sol, buena temperatura de aire y de agua (estamos ya en junio, eso se tiene que notar), y el parque de atracciones al lado de casa, en El Portil, aunque el spot idóneo se va desplazando poco a poco, año tras año, un poco más hacia Punta Umbría motivado por el crecimiento de la barra de arena, los bajos que afloran en la bajamar, y que dividen la mar en un canal que casi siempre lleva corriente (por la marea), una zona de poca profundidad, ideal para aprender o para hacer trucos de la vieja escuela, y la parte de mar abierto, en la que si las circunstancias son propicias se formarán unas buenas olas, predecibles, amigables, de diverso tamaño en función de la zona.



Los habituales nos dimos cita el lunes, y buscamos series bien formadas, cosa que no siempre ocurre. Hay que currárselo, y navegar a derecha y a izquierda de la costa, persiguiendo nuestras particulares Mavericks, que en esta ocasión hallamos entre El Matías y el Pirata: buenas montañas overhead, en las que me encontré gritando de emoción cuando las bajaba a toda velocidad. Varios kiteloops fueron necesarios para no desventar la cometa, dado el empuje de la masa de agua, puro surf. PURO SURF.


Me acerqué a la orilla, y descansé un buen rato sentado con la tabla al lado y la cometa despotenciada en el aire, disfrutando de un momento de soledad, y un silencio solo roto por el viento, que se quedó entre 20 y 25 nudos, a ratos fuerte con la 9 metros. Esos instantes de pensamientos fugaces, de reconsideraciones, de meditación, fueron maravillosos, pero me levanté y me di otro paseo a lomos de surfkite, jugando ya un poco más tranquilo, más cansado, pero sin dejar de disfrutar. 
¡Qué día de gloria!

Últimamente navego menos, pero de mayor calidad. Más selectivo. Mejor.
 

sábado, 10 de junio de 2023

Prueba de fuego

Y llegó la hora de darle caña a la rubia. Al principio con las reticencias propias de la situación, pero aunque el asfalto estaba un poco fresco y con parches humedad, y se hizo delicado el manejo sobre todo entre Riotinto y Aracena, y después entre Fuenteheridos y Santa Ana la Real, desviación que tuvimos ir coger para evitar a la benemérita que llevábamos delante. 


En la sempiterna venta de cruce nos tomamos unos cafés, y tras un rato de charla (ya pueden imaginar el tema, MOTOS) y saludar a conocidos, amigos, y habituales, emprendimos la bajada a ritmo agradable, ligero pero controlado. 

Aquí los tres protagonistas del paseo matutino, servidor, Pedrito Redondo y Antonio Lozano, muchas manos y kilómetros: 


 

viernes, 9 de junio de 2023

El día de la marmota

Menos mal que he salido a probar la moto. Digo “voy a darle una vuelta por la H-30. 

La moto bien, anda bastante, tiene más medios de lo que recordaba. De 120 a 160 en nada, guay.  

Entro por la av andalucia, y voy a bajar marchas y no me deja. El embrague un tacto extraño. Al final consigo bajar un par de marchas a capón, con miedo hago todo el recorrido, suerte que todos los semáforos en verde. Pero el de los Litri en rojo y bajo a capón a tercera, voy despacito, cojo embrague y hace un ruido como de chirrido/rozamiento extraño. De manera que paro en el carril bici a la altura de la farmacia de la calle San Sebastián. Desde ahí hasta mi casa empujando. ¡ De locos la cuesta de mi calle! Tuve un parar cuatro veces para coger aire en 200 metros… con chaqueta motera, guantes y casco.

Síntomas: con motor parado, meto una marcha y cojo embrague y no puedo moverla, como si no cogiera el embrague. Pero si la arranco, cojo embrague y meto primera, no se cala, pero tampoco arranca a andar si voy soltando embrague, y si cojo el embrague, estando parado con marcha engranada, la moto se queda trabada como cuando está apagada, no la puedo mover empujándola un expediente X, vaya  

Bueno, tras llegar a casa, quitarme toda la ropa empapada, refrescarme un poco y descansar otro poco, bajo al garaje y desmonto la tapa del embrague, y ya lo primero que advierto es que ésta se encuentra rozada por dentro.

Aquí ven el embrague sin el disco empujador tras quitar los muelles:

 Resulta que se había aflojado completamente la tuerca que sujeta el conjunto de la maza, y cuando accionaba el embrague lo que estaba haciendo era empujar todo el bloque del embrague hacia fuera, pero sin actuar sobre el plato empujador para separar los discos, y claro, rozaba todo con la tapa. ¡Qué desastre! He tenido suerte de que no se bloqueara o algo, no lo quiero ni pensar. 
 Bueno, como la cosa no ha ido a mayores, lo he limpiado todo muy bien, he secado restos de aceite y eliminado polvo lo de ferodo aquí y allá. Y con la colaboración de Antonio L., siempre dispuesto a echar una mano y dar consejos, se trajo su pedazo de torquímetro para, previa aplicación de fijatornillos de grado fuerte, meterle 190 N/m que es lo que manda el manual de taller. 


Aparentemente ha quedado fetén, mañana la prueba de fuego con subida a la sierra. 


jueves, 8 de junio de 2023

Por fin !!!


 Tras treinta y tres horas muy entretenidas, he terminado la 749. 

Llené de aceite del motor, monté la batería, y tras cebar un poco el sistema de alimentación, arrancó perfectamente y sin rastro del ruidoso golpeteo (consecuencia de la avería en una de las válvulas de cilindro delantero. Responde bien al acelerador, y todo el sistema eléctrico funciona a la perfección. 

Pero empezó a fugar líquido refrigerante justo a la salida de la bomba, y es que se me había pasado apretar la abrazadera correspondiente… 🤦🏻‍♂️

Tras fijación de la brida metálica, rellenar hasta el nivel correcto el aceite y comprobar que el refrigerante está también en su nivel, procedí al montaje de carenado, espejos retrovisores, conjunto de piloto-intermitencias traseras y soporte de matrícula. 



miércoles, 7 de junio de 2023

Casi casi

Hoy empecé donde lo dejé ayer, claro. Previa lubricación de las toricas de los enganches rápidos de los tubos de gasolina al depósito, poner éste en su sitio, y a continuación el conjunto sillín-colín, es coser y cantar, y son solo cuatro tornillos. 
Pero me esperaba el plato fuerte: cambio de retén y un casquillo separador del piñón de ataque. Esta operación llevaba bastante tiempo pendiente, porque desde que la compré, siempre ha ido cayendo una gotita de aceite cada vez que la aparco. No es que sea muy importante, pero esas cositas joden.
Cuando cambié el kit de transmisión, aproveché que estaba desmontado el piñón para cambiar el retén, pero resulta que éste va atravesado por un casquillo que estaba un pelín marcado por el desgaste, de modo que al poco tiempo volvió a fugar de nuevo.
Bueno, el intríngulis de la operación reside en sacar el piñón sin desmontar la cadena, tarea que yo tenía mis dudas que se pudiera realizar, pero había que intentarlo y, si no era posible, se dejaría para el siguiente cambio de kit de transmisión. 
Este es el escenario:


Una "chapita" doblada impide que la tuerca se afloje accidentalmente, que de todos modos iba a ser difícil pues va apretada a 176 N/m. Se desdobla, y a continuación le doy uso a mi flamante pistola de impacto (comprada en Lidl on line por módico precio), que en un periquete la extrajo sin mayor problema. ¡Qué invento, qué bendición!


Et voilá

Tuve que aflojar la rueda y sacar la cadena de la corona trasera para dejarla bien suelta y poder separarla lo más posible del piñón. Me costó bastante trabajo, y tuve que usar ingenio, destornilladores a modo de palancas y apuntalamientos, y por fin salió el dichoso piñón. Ya tenía a la vista el casquillo y el retén:



Sacarlos fue un juego de niños, en la siguiente imagen pueden verlos junto con una tórica que va al fondo del todo y que hay que poner nueva también:



Remontar todo bien engrasadito para que entre fácil no tiene mayor historia, y después vino la cosa de introducir el piñón en su sitio, lo que me costó un poco, pero con paciencia y maña di en el clavo. Poner la rueda en su sitio, dar la tensión adecuada a la cadena, y apretar de nuevo con la pistola fueron los siguientes pasos. 
Como colofón, volver a doblar la "chapa de seguridad", usando este truco que me enseñó A. Lozano, mi maestro y gurú de los neumáticos: 


Bueno, esto ya va pareciendo una moto, sí señor. Se me hizo tarde, y tenía que hacer otras cosas en casa, de modo que paré ahí y recogí en ese momento. Sólo queda montar batería y poner aceite en el motor para proceder al arranque.

Ella está desseando que le dé caña ya.









 

martes, 6 de junio de 2023

Avances e imponderables en la desmoavería

 Una tarde más, tras reposar el almuerzo, dedicada al montaje de la rubia italiana. Y cuando uno está entretenido,  y un poco emocionado también, todo hay que decirlo, porque ya voy viendo luz al final de este proceso, cuando está entretenido (iba diciendo) pasa el tiempo volando. 

Y entonces recibí la llamada inoportuna e intempestiva del limitador de velocidad, porque había salido a hacer algo importante y luego comenzó a llover, y me pedía que la fuera a recoger. Ustedes, mis muy queridos, ignorados, escasos y sufridos lectores, no se hacen una idea del estado en que tenía la cueva en ese preciso instante, justo cuando me disponía a montar de manera definitiva el depósito de combustible, una vez instalado el radiador, llenado el refrigerante, montada la rueda delantera, el airbox, los filtros de aire y los ram-air, montaje y ajuste de mandos de acelerador y del "aire", todo ello previo enrutamiento de manguitos y cables diversos... pues una especie de caos ordenado de herramientas, trapos, bolas de papel, restos de junta y varios tipos de residuos por el suelo, cartones llenos de aceite y líquido anticongelante, y mi mesa plegable (desplegada, claro), con dos cajas de herramientas, un par de bandejas con tornillos, piezas sueltas, linterna, martillo de goma, alcohol (para que entre fácil el airbox en las gomas de la admisión, no me sean malpensados), etc. Y claro, las manos sucias, y yo sudando. 

Pues si no me llega a llamar para que la recogiera en el coche, no me habría dado cuenta de que llevaba un poco más de tres horas, y si hubiera mirado el reloj antes habría parado. Casi seguro, eh.

Parece que todo va bien, y pronto podré arrancarla. El escollo más gordo es cambiar el retén del piñón de ataque, pero espero que la última herramienta que he adquirido, una pistola de impacto, me facilite la tarea.

Por cierto, se habrán dado cuenta de que esta vez no hay imágenes que ilustren el tema, pero tal fue mi nivel de absorción y concentración. 

domingo, 4 de junio de 2023

Poco a poco, la rubia va tomando forma

A pesar de haber cerrado ya las culatas, tenía yo un no sé qué, que qué se yo, sobre el juego del cierre de la válvula de admisión izquierda del cilindro vertical. No hay que ser vago, y sé que jode, mucho, muchísimo, pero mejor comprobar y arreglar. Siempre.
De modo que volví a levantar la tapa de balancines (un coñazo, porque hay que volver a limpiar la pasta de junta que el manual de taller manda poner en ciertos puntos, y volver a aplicarla de nuevo al cerrar...), y previo aflojamiento y desensamblaje de la correa de distribución correspondiente, procedí a medir de nuevo con las galgas y, sorpresa, estaba en el valor adecuado!
No sé porqué tenía yo esa sensación de trabajo mal hecho, pero mejor comprobarlo y confirmar que todo está bien. También esto me recuerda que, cuando se trata de reglaje de válvulas, hay que medir y comprobar dos, tres veces, las que haga falta hasta estar bien seguro. Bueno, pues a cerrar y ajustar la correa otra vez.


Puse a continuación las tapas de las correas, el radiador de aceite, y me dispuse a montar el distribuidor del circuito de refrigeración (que lleva implementado el sensor de temperatura y el termostato, y es una pieza que va atornillada a la culata horizontal, fabricada para lograr espacio para ubicar la bandeja que aloja electrónica y la batería en ese lado de la moto), acoplar un par de manguitos a dicho distribuidor, y recoger y acoplar la susodicha bandeja de la batería y demás componentes eléctricos:

Antes

Después

Sólo para descubrir a continuación, cuando ya iba a recoger todo dando por terminada la sesión del día, que se había caído una junta tórica que va entre la culata y el dichoso distribuidor de refrigeración, esta que aparece en la siguiente imagen: 


Bueno, pues nada, a volver a desmontar todo, limpiar la junta, añadirle un poco de grasa para que se quede pegadita en su alojamiento y no se vuelva a caer, y cerrar de nuevo, proceso en el que tardé aproximadamente la mitad de tiempo que la vez anterior. Curioso como, una vez que ya se sabe cómo es, uno lo hace todo más rápido. Maravilloso.

Estoy aprendiendo mucho con esta operación. A ser paciente, a pelearme con el vendedor de piezas, a esperar a que lleguen las cosas de Italia o Alemania, a atreverme a meter mano a esta mecánica, a resignarme cuando veo que algo se me olvidó y tengo que repetir la operación. Mecánica zen, un juguete para mayores, horas y horas, entretenimiento, algo de dolor de espalda por la postura...

Ya llevo veintitrés horas y cuarenta minutos invertidos en esto.



 

sábado, 3 de junio de 2023

Color

 Como cada vez que vamos a Dos Hermanas a visitar a la familia, si podemos, nos gusta acudir al mercado local, rico en variedad y calidad de productos, especialmente en lo relacionado con verdura y fruta. 

Me gusta pasear entre sus puestos, llenarme de los olores frescos y dulces, llenos de color y vida. Rara es la vez que no nos volvemos con una caja de diez kilos de tomates de Los Palacios, entre otras cosas.

Puesto de "La Loli"

Otro puesto cualquiera de los muchos que hay

Llegó!

Y por fin lo tengo ya todo, en principio. Solo falta ahora un poco de tranquilidad para acometer el proceso de terminar el reglaje de válvulas, cerrar tapas de balancines, montar la culata delantera y devolver el resto a su estado original. 

La caja con el envío de Stein-Dinse, Alemania. 

Dos pastillas de cierre de válvulas y un par de anillos retenedores