lunes, 26 de agosto de 2019

Zapatacos

Llegó el momento, tras prácticamente 5000 km de impecable rendimiento era hora de trasplantar esta nueva monta:


Tengo puesta altas expectativas en ellos, equivalentes a unos Pirelli Diablo Rosso Corsa 2, veremos si los modernos compuestos consiguen aguantar el desgaste de sus pegajosas características, pero tengo que decir que los recién jubilados Michelin Power 3 han dejado el listón bastante algo. 

Esta moto se merece lo mejor para extraer lo máximo de sus especiales prestaciones (no basadas en la potencia, sino en el manejo, el paso por curva, el chasis...)

Conversaciones (VII)

"Y teniendo en cuenta que el tiempo tal y como lo entendemos es una pura ficción de nuestra mente, y que, aun siendo algo creado por nosotros mismos (aunque de manera inconsciente) carecemos de control alguno sobre su naturaleza, ¿qué sentido tiene preocuparnos por lo que ocurrió? O peor aún, ¿merece la pena prestar atención a lo que puede o no ocurrir mañana?"

Acuclillado, hecho una bola, perfectamente estable sobre la inestabilidad estática de una gran piedra con forma casi esférica, el maestro nos soltaba estas palabras y callaba a continuación. Sus silencios siempre tienen sentido: en esta ocasión nos estaba dejando digerir la idea, sin duda. A continuación citó a uno de sus clásicos favoritos: 

"Como Séneca nos dejara escrito en una de sus cartas morales, es malo para el alma sentirse ansioso por el futuro y miserable antes de algo suceda, sentirse raptado por la ansiedad de desear que las cosas nos pertenezcan hasta el final. Un alma así jamás tendrá descanso por estar ansiando las cosas por venir, perderá la habilidad de gozar las cosas presentes." 

Silencio. 
Silencio.
Más silencio.

Y pienso que quizá el modo en que me preocupo por las noticias de que algo malo se avecina puede ser algo muy muy extraño. Mientras el templo está en tenso silencio, y el maestro con los ojos cerrados parece que ha dejado de respirar, caigo en la cuenta de que, por definición, esperar algo lleva implícito que aún no ha ocurrido y que, por tanto, sentirse mal por adelantado es algo total, completa, plenamente voluntario. ¿Una elección como otra cualquiera!

De repente, con voz grave, profunda, pero tremendamente fuerte, como salida de una película de terror y pronunciada por un monstruo de ultratumba, el maestro nos sorprende de nuevo: 
"El práctico, la persona de acción, está demasiado ocupado para perder tiempo en tanta tontería. El pragmático no puede estar preocupándose por cada posible futuro resultado por adelantado. Piensen ustedes, pequeños cerdos en las sucias zahurdas en que se han convertido sus miserables vidas: en el mejor de los escenarios, si las noticias finalmente resultan ser mejores de lo esperado, todo ese tiempo preocupándose y lamentándose ha sido en vano. En el caso contrario, hemos sido miserables por tiempo extra, ¡¡¡y además por propia elección!!!!"

Añade, ya un poco más calmado, "¿Y qué mejor uso podrían hacer de ese tiempo? Un día que podría ser su último día... ¿y quieren pasarlo preocupándose? 

Joder, pienso yo, y todo es tan lógico que resulta cuanto menos bastante curioso que hayamos sido educados estérilmente en la actitud contraria. ¿Por qué? 
Me rasco la cabeza rasurada, me ajusto mi túnica anaranjada. 

domingo, 25 de agosto de 2019

El shaper casual

Este iba a ser el proyecto del verano... cuando hace dos meses adquirí un tablero de madera de pawlonia con la idea de fabricarme algo, hacerlo yo, tener esa satisfacción.

Es algo así como el sueño de muchos surfers (en todas sus modalidades), y que la mayoría dejamos de lado por desidia, comodidad, falta de ganas, o de pericia. También es importante tener un sitio, herramientas, y materia prima.
En fin, que los obstáculos son muchos, pero las limitaciones derivan generalmente de nuestra mente, como casi siempre.

Y quiero hacer algo diferente. Para empezar, se tratará de una tabla para mi foil, mucho más pequeña que la que uso actualmente, cosa que hará la práctica de la navegación más cómoda, amén de un transporte mucho más facil. Hay que tender a lo sencillo, a lo básico.
Huyo de la complicación, y decido hacerla de madera.
Un lápiz y una regla para marcar las primeras medidas son suficientes. Más tarde uso mi skim de liquid force como plantilla para el tail:


Dibujo también unas líneas para ensanchar el diseño original del skim, pero no me acaba de cuadrar tan ancho:


Un par de borriquetas para apoyarla, y echamos mano de la sierra de calar:


Como dijera Miguel Angel Buonarrotti, en principio me limito a quitar lo que sobra, que no es poco... 
Empleo la misma sierra para perfilar unas "redondeces" en el nose, y pulir un par de defectillos aquí y allá.


No sé, no acabo de ver la parte delantera. Debo investigar un poco más antes de seguir, no vaya a ser que cometa algún error irreversible.


lunes, 19 de agosto de 2019

El hombre hembra.

Joanna Russ, considerada una de las mejores autoras de ciencia ficción, logró publicar en 1975 esta novela que juega con los conceptos de universos paralelos, viajes entre ellos y a través del tiempo, y utiliza este medio para lanzar un tremendo panfleto feminista, unas veces rayando, y otras entrando de lleno de manera violenta, en el feminazismo más violento y hembrista. 

Resultado de imagen de el hombre hembra

Mezclando sociedades utópicas con la que se vivía en los USA de los años 70, junto con una distopía derivada de una depresión de los años 30 que nunca fue superada, Russ aprovecha para, como buena activista radical, para dar rienda suelta a sus más feroces deseos anti-hombre. 
Una pena que una obra bien escrita, con muchísimos detalles poéticos en el estilo, de estructura y planteamiento muy buenos, se vaya al traste por la obsesión enfermiza que se esconde tras la pluma de la autora, de cuyas letras escapa un inevitable resentimiento, una afán desmesurado de venganza, rezuma el odio en casi cada página. 

Como fenómeno literario es curioso de leer, pero sinceramente a mí, usar la literatura de ciencia ficción como tan tremendo panfleto... me supera. Una pena porque podría haber sido una obra maestra sin tanto sesgo.
una resentida y

domingo, 11 de agosto de 2019

Piscina natural

No es natural, ni es piscina. Cuando uno llega a Cañaveral de León enseguida ve carteles indicadores que te guían hacia la "fuente redonda". Tampoco es una fuente, ni redonda. Vaya lío, ¿no?
Bueno, no es para tanto. Supongo que no está catalogada como piscina para eludir la normativa de seguridad, y que una fuente pública se pueda usar para el baño del personal depende de la autorización del equipo de gobierno local. Sea como fuere, la alberca, fuente, piscina, lago artificial o como quiera uno llamarlo, está ahí para uso y disfrute de todo el que quiera, sea o no sea habitante de tan curioso lugar.
Darse un baño allí fue la excusa para que un grupo de motociclistas nos arrimáramos disfrutando además de otros atractivos por el camino. 
Y además, raro raro raro, nos juntamos tres italianas peculiares y muy poco vistas por estos lares:


El ritmo del viaje iba marcado por las manos más hábiles, y no por la potencia de la máquina como muchos pudieran pensar. Antonio Lozano es un rider extremo (bueno, él es extremo en casi todo lo que hace, no puede evitarlo...), y menos mal que sólo lleva una "modesta" Cagiva Raptor 650.


Los otros llevaban un par de Kawas Zetas (900 y 750) y una Jonda Twin Sports 1000.


Vista general de la fuente redonda
Junto al agua hay unas terrazas en las que los visitantes y bañistas se agolpan para disfrutar de refrescos y comida a precios populares. Todo son sonrisas y buen rollo, disfrutamos mucho tanto del paseo como de la estancia en tan singular paraje.


Un placer disfrutar de tantas curvas en buena compañía, la sensación de libertad ha sido inigualable!!!

miércoles, 7 de agosto de 2019

Bricomonoposto

Un día compré en Gualapó un subchasis monoposto para mi rubia. El susodicho es de aluminio, y no de acero como el previsto para la versión biplaza que debe soportar los esfuerzos a que lo puede someter el peso de un pasajero. O pasajera. O equipaje. Además del peso del propio escape que pasa por allí.

El caso es que algún dueño anterior lo había pintado malamente (readverbio, por si no lo habían notado), y tenía pequeñas grietas en el lacado, y en los desconchones por piedrecitas o golpes se veían hasta cuatro colores: el gris del aluminio original, blanco de una imprimación, rojo, y la última capa negra. A saber cuál será la historia...

Llevaba tiempo querer sanear este asunto, y aprovechando que lo desmonté para pasar la ITV, poco a poco, buscando mi momento, he ido haciendo los deberes. Lo primero era eliminar todo rastro de pintura, y para ello usé un decapante en gel, que se aplica con una brochita, se esperan unos minutos, y teóricamente debe arrugarse y basta con rascar con el útlil adecuado para separar la pintura del metal. Eso es la teoría, y la verdad es que los videos que hay por ahí así lo muestran. Pero en mi caso no ha funcionado de ese modo, lamentablemente. Muy lamentablemente.

Se formó una pasta pegajosa difícil de eliminar. Mi teoría es que las diferentes capas de pintura son de compuestos diferentes y han reaccionado con el decapante haciéndolo todo complicado y guarro. Menuda putada. ¡Quién me mandaría a mí!
Al día siguiente le di otra mano de producto con la brochita, por si así se reblandecía aún más, y fui a la droguería del barrio a por disolvente universal que apliqué unas horas más tarde. Ahí ya empezó a desaparecer la mezcla horrenda de colores y olores, y el aluminio hizo su aparición. Albricias, aleluya, osanna en las alturas y todo eso.
Cuando secó bien, usé un cutter para arrastrar lo que había quedado más agarrado al metal, y después dos tardes dándole a la lija para dejarlo todo flamante. 


Así quedó la pieza ya preparada para la imprimación:


La colgué de una tubería que pasa por el techo de mi trastero, y puse debajo papeles varios por si goteaba. Yo nunca he pintado a spray, y me sentía tan atrevido como novato y nervioso. Joder, qué inútil soy. Aunque vestido para la ocasión parezco uno de esos grafiteros malotes que arruinan la estética de nuestras ciudades y trenes:


Sea como fuere, de todo el subchasis sólo se ven cuatro tubos en su unión con el chasis, y todo lo demás está cubierto por el asiento y el colín. Queda semioculta la parte que se ve, y además en negro, con lo que tampoco es necesario un acabado premium, supongo. Es por ello que me lancé al asunto low cost.
Dos manos de imprimación para que quede todo bien cubierto:



Y finalmente otro par de manos de negro satinado:


Decapante (11'99 €), y sprays para imprimación (5'99 €) y negro satinado (5'99 €), fueron adquiridos en Leroymerlin. Lija en dos granos diferentes tenía yo por aquí. Papeles y bolsas de basura enormes para tapar todo lo que pueda también estaban a mi alcance. Varias horas, quizá demasiadas para una tarea tan nimia y sencilla, pero es que yo soy de ahogarme en un vaso de agua, ¿saben? y entre el trabajo, la playa, la familia... cuesta creerlo, pero me resulta difícil sacar momentos para estas cosas.

Ahora tengo la satisfacción de lo hecho por uno mismo, y eso siempre da orgullo y libertad. 
Ou yeah.

jueves, 1 de agosto de 2019

Singletrack fury

Me llaman solitario. Sí, pero, ¿quién está más solo: el que sigue a la grupeta o el que se debe concentrar eligiendo en cada bifurcación y adelantándose a los escollos de camino?

Nunca me siento solo, ni único, ni tampoco especial. Ya viví aquello de adaptarme al ritmo de otros, y aceptar sus decisiones. Ahora vivo mi bicisenderismo, mi afición, justo como y cuando me gusta. Sin más. No es mejor ni peor, es simplemente mi modo.


Aunque estos últimos días la temperatura ha ido en aumento, me hice el valiente y decidí despedir mis días de vacaciones con una última salida entre semana (qué placer rodar sin molestias, sin ruidos, sin domingueros). Elegí la Explosif, esa MILF de las bicis de montaña, que con su cuadro de acero, horquilla rigida y ausencia de cambio de velocidades, me pone tanto en el aspecto ciclista como lo haría Mónica Belluci en otros que no debería nombrar aquí.


La falta de agarre de un suelo muy seco y demasiado suelto en muchas zonas me hizo echar pie a tierra en hasta cuatro ocasiones. Añádase mi falta de forma al combinado, y tendrán a un aparente típico sufridor del pedal... pero nada más lejos de la realidad. Disfruté mucho, como siempre, reí, grité con algún derrape inesperado, casi me voy largo en algunas curvas, esquivé hábilmente varias ramas y troncos de pinos que pasan demasiado cerca cuando el camino se estrecha. Tuve momentos para parar y admirar, tirar alguna toma espectrográfica, llevar a cabo cierta acción de gracias por tener el privilegio de poder estar ahí y en ese momento. Etcétera.


Hasta un 90% del recorrido en singletrack, ¿¡qué más puedo pedir!? El summum del bicisenderismo existe, y lo tengo al lado de casa. Oh, maravilla.