Lo dejo aquí, que la linda camarera ha llegado con las viandas.
jueves, 16 de mayo de 2013
Invernalia
Y de repente, como en la serie de la HBO, llegó un inesperado frío. Mientras espero la reconfortante tostada y el café que me hará entrar en calor y elevar el ánimo, veo a través de la cascada de cristal que me separa de la acera cómo algunos caminan encorvados, hundiendo la cabeza entre los hombros, aguantándose con la mano esa solapa de la chaqueta que, rebelde y empujada por el viento, quiere dejar al aire el pecho asustado.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Sombra aquí, sombra allá
Siempre, en la gama de todo fabricante hay un modelo que es la estrella, el leit-motiv, el espejo en que se miran o inspiran todos los demás. Es por ello que a menudo existen detalles que son comunes a todos los modelos de ese fabricante, y unos tratan de parecerse al más emblemático de alguna manera, aunque tengan su identidad propia.
Así, nadie puede dudar sobre el carisma de la moto trail por excelencia, la más famosa, la más conocida, la más vendida: la BMW R1200GS. La máxima tecnología de la Bayerische Motoren Werke la encontramos en “la GS” (sí, porque aunque hay 800GS, 700GS y 650GS, “la GS” por antonomasia es la que es), y hoy día se equipa con suspensiones electrónicas, control de tracción regulable, ABS desconectable, y todo tipo de chucherías y extras hasta dejar temblando tu antaño saneada cuenta corriente.
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| R1200GS "agua" |
Y su imagen, aunque ha ido modernizándose con el paso de las versiones cada tres o cuatro años, sigue siendo fiel a una serie de principios, como su característico pico de pato (aunque fuera Suzuki con la DR750 Big la iniciadora de la corriente), el motor autoportante, transmisión por cardán, suspensión telelever, subchasis trasero en tubo de acero a la vista con aspecto de inacabado e industrial… Son señas de identidad que se repiten en el tiempo y que parece gustar a los fieles seguidores no ya de la marca, sino del modelo.
Y cuando uno ve la hoy exitosa BMW F800GS, y más con la recientemente presentada F800GS Adventure, sólo veo un quiero y no puedo, un refrito, un dejá vue, una pasada de rosca de tanto darle vueltas a la tuerca, de tanto apretar por lograr una fijación imposible.
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| modelo normal |
Y es que no se puede sacar de donde no hay. Y me explico.
Ya existe desde hace mucho tiempo una 1200GS Adventure, que se diferencia de la normal en un depósito con mayor capacidad, suspensiones con más recorrido, mayor altura libre al suelo (y del asiento…), y detalles de equipamiento. Esta máquina, en palabras de los propios vendedores del concesionario, no tiene sentido, no merece la pena: es más alta, más pesada, menos manejable que la versión estándar, y sus diferencia sólo las aprovechará un muy reducido nicho de compradores en situaciones contadas con los dedos. Bueno, eso no es excusa para dejar de hacerla si a BMW le salen las cuentas. A mí me parece fantástico que hasta el viajero más radical pueda acercarse a la tienda y poder comprar una moto que se ajuste a lo que él necesita sin tener que recurrir a costosas modificaciones, ñapas y chapuzas de todo tipo para tener una moto de las características que la Adventure ofrece.
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| modelo Adventure |
Y como la Adventure, queramos o no, a pesar de ser un camello, se ha convertido en un icono, el máximum, ¿qué mejor idea que trasladar el concepto a la F800GS?
Y no es que la 800 tuviera poca autonomía (unos 350 km en condiciones normales), no. Ni que necesite más recorrido de suspensiones (que en el modelo Adv. No se han cambiado), ni que no existieran en catálogo pantallas que ofrezcan mayor protección, o barras de protección del motor, o asientos más cómodos… No.
Mayormente han agrandado el depósito de gasolina, que en esta moto va debajo del asiento y el colín, ensanchando la parte trasera más allá de lo lógico (no me quiero imaginar esa moto con sus correspondientes herrajes y maletas). Y para compensar esa mayor anchura detrás, para que la moto no quede extraña, deciden añadir y aumentar artificialmente el falso depósito que alberga, en realidad, componentes electrónicos, batería y caja del filtro del aire. Tenemos, pues, una moto que no es honrada, engaña. Es puro maquillaje, innecesario por otra parte, a costa, además, de meterle 15 kg extra, que flaco favor son en caso de encallamiento en la arena o barro…
¿Cuántos traileros necesitan más de 350 km de autonomía? Y caso de necesitarse puntualmente, ¿no es fácil solucionarlo con una garrafita de 5 ó 10 litros ad hoc?
BMW ha dejado pasar una oportunidad de oro para hacer una moto verdaderamente guay, un bicho comedesiertos, atraviesapáramos, trotamundos.
No tenían más que fijarse en la quejas y demandas plasmadas por miles de usuarios en los foros, que son muchos y variados. Una suspensión delantera de calidad, llantas dignas de ese nombre que no se doblen con mirarlas, y la búsqueda de mayor fiabilidad electrónica es todo lo que piden los beemeuvistas más convencidos. La F800GS no necesita más.
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| En su elemento. ¿Para qué más peso y anchura? |
Pero ocurre a menudo que el departamento de marketing (mercadeo) tiene más peso que el de los ingenieros desarrolladores del producto, y saben bien que un simple apellido, “Adventure”, vende más que una versión “R” mejorada en suspensiones y componentes. Una pena.
Me ha recordado, nada más verla, a una máquina que yo jamás consideré: la Honda Africa Twin, con su abultada trasera simulando unos depósitos de gasolina extras que no existían, sólo para hacerla más parecida en lo estético a las motos que corrían el Dakar. Maquillaje. Falsedad.
sábado, 11 de mayo de 2013
Estreno
El viernes se consumó la operación, después de meses de búsquedas, esperas, ofertas, demandas...
Me despedía en la intimidad del garaje, prácticamente a oscuras, casi a hurtadillas, de la que ha sido mi compañera de aventuras estos últimos años, con sus momentos buenos, muy buenos, y también el peor de mi vida.
Por ese ínfimo detalle jamás la olvidaré...
En fin, tampoco hay que ponerse muy sentimental porque, al fin y al cabo, no es más que una moto, un objeto material. No es de hombres derramar lágrimas por algo así, ni mucho menos ponerse meláncolico.
Su sucesora en mi plaza de aparcamiento es una máquina muy muy muy diferente. Aunque similar en cilindrada, su configuración de motor, potencia, y propósito son radicalmente opuestos:
La BMW G650GS Sertao, es una moto trail a la vieja usanza, un monocilíndrico básico, eficaz, fiable y con la potencia justa y necesaria que se necesita para viajar tranquila y cómodamente por todas partes.
Fue recogida ayer viernes por la tarde, pero enseguida me fui a la playa, por lo que no dio más que tiempo para poner un poco de gasolina y llevarla al garaje.
Esta mañana he dado un tranquilo paseo, haciéndome a ella, acostumbrándome a las reacciones de la rueda de 21" (campera), las suspensiones de recorrido generoso, y al tacto del motor que me ha sorprendido por lo bien controladas que están las vibraciones.
La Sertao es muy cómoda, y se maneja con la punta de los dedos. La pantalla protege bastante, y la única pega que le veo es que es un poco alta de sillín para mí, pero da igual, he tenido motos más altas y nunca hubo problema.
Casi al final de la minirruta me he introducido por una conocida pista, donde he aprovechado para sacar unas instantáneas de la trail en su elemento:
Finalmente, alguien me pudo retratar junto a ella, para dar fe de que yo estuve allí:
En resumiendo, la más pequeña del amplio catálogo de BMW es justo lo que yo pensaba que era, y precisamente el tipo de moto que yo quiero en este momento de mi vida. Espero, por ello, pasar grandes ratos sobre su lomo, y correr aventuras sin fin que iré, cómo no, desbrozando aquí.
Me despedía en la intimidad del garaje, prácticamente a oscuras, casi a hurtadillas, de la que ha sido mi compañera de aventuras estos últimos años, con sus momentos buenos, muy buenos, y también el peor de mi vida.
Por ese ínfimo detalle jamás la olvidaré...
En fin, tampoco hay que ponerse muy sentimental porque, al fin y al cabo, no es más que una moto, un objeto material. No es de hombres derramar lágrimas por algo así, ni mucho menos ponerse meláncolico.
Su sucesora en mi plaza de aparcamiento es una máquina muy muy muy diferente. Aunque similar en cilindrada, su configuración de motor, potencia, y propósito son radicalmente opuestos:
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| En lo alto del Conquero que, por desgracia, presenta ese típico aspecto descuidado y sucio de siempre... |
Fue recogida ayer viernes por la tarde, pero enseguida me fui a la playa, por lo que no dio más que tiempo para poner un poco de gasolina y llevarla al garaje.
Esta mañana he dado un tranquilo paseo, haciéndome a ella, acostumbrándome a las reacciones de la rueda de 21" (campera), las suspensiones de recorrido generoso, y al tacto del motor que me ha sorprendido por lo bien controladas que están las vibraciones.
La Sertao es muy cómoda, y se maneja con la punta de los dedos. La pantalla protege bastante, y la única pega que le veo es que es un poco alta de sillín para mí, pero da igual, he tenido motos más altas y nunca hubo problema.
Casi al final de la minirruta me he introducido por una conocida pista, donde he aprovechado para sacar unas instantáneas de la trail en su elemento:
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| Ainssss, se me coló un poco el dedito por arriba... |
En resumiendo, la más pequeña del amplio catálogo de BMW es justo lo que yo pensaba que era, y precisamente el tipo de moto que yo quiero en este momento de mi vida. Espero, por ello, pasar grandes ratos sobre su lomo, y correr aventuras sin fin que iré, cómo no, desbrozando aquí.
aprendizaje
Esta es la imagen que refleja un poco lo que ha sido toda la semana eólicamente hablando. El gráfico muestra un viento más bien flojo, que a partir de las 17 horas fluctúa entre 8 y 9 nudos... insuficiente para navegar en condiciones. Y sin condiciones, insuficiente sin discusión.
No así para practicar los cursillistas. Bregar con viento flojo, mantenerse en la rompiente luchando por mantener la cometa en el aire sin que pierda sustentación, incluso intentar ponerse la tabla en los pies... todo eso sirve, y mucho, para coger dominio.
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| Con Manu y el Hombre que susurra a las cometas, preparando el material |
Yo, por mi parte, desvirgué la nueva cometa del Maestro, bien escogida para la ocasión: una Cabrinha Velocity de 16 metros, un auténtico tractor para competición de race, especial para vientos flojos flojísimos.
Un auténtico descubrimiento, comprobar cómo navegar con vientos flojos es posible, y eso que yo iba con la twintip. ¿Qué no se podría hacer con una tabla de race? Madre mía, eso tiene que volar.
Sólo decir que Manu va progresando bien, cogiendo experiencia, y le ha cogido el rollo al manejo de la barra, salvando algunas situaciones complicadillas evitando que la cometa caiga al agua.
La otra cara de la moneda es que al final de la sesión, después de verme a mí tontear con la cometa de prácticas en la arena, ha querido hacer lo mismo, y se ha dedicado a dar saltitos y giros bruscos, y claro, al final pasó lo que tenía que pasar... Bueno, un revolcón sin consecuencias que le ha servido para que vea las orejas al lobo, y aprender que con la cometa, por pequeña que sea y flojo que esté el viento, siempre te puede sorprender.
martes, 7 de mayo de 2013
Dakar
Las GS monocilíndricas con preparaciones desérticas:











Todo es posible con ganas, tiempo y dinero.










Todo es posible con ganas, tiempo y dinero.
Ocasión perdida
On the road, esa obra maestra del género beat, escrita en los años cincuenta por Jack Kerouac, es todo un clásico de la literatura norteamericana, de lectura obligada en las high school.
El caso es que, como quiera que fuese, el hemano que nunca tuve, AKA Julen, me recomendó su lectura hace ya más de veinte años.
A En el camino siguieron otras obras peculiares, y quizá no tan conocidas pero cuya lectura fue más placentera por menos farragosa que la primera: Los subterráneos (The Underground), y Los vagabundos del Dharma (The Dharma bums).
Pero no me quiero desviar del tema, que no es sino una muy breve reseña o review de la versión cinematográfica recientemente proyectada en algunas pocas salas de nuestra geografía, tan vasta como poco proclive a la cultura en general.
Y yo no me tengo por culto, ni mucho menos, ni si quiera un mero intelectualoide o erudito a la violeta. Ni eso.
A mí me gusta echar un buen rato en el cine, disfrutar de la peli, ya sea el genero que sea, lo que no quita que alabe y admire y persiga una buena factura y realización, interpretaciones que me emocionen, historias que transmitan... Pues eso, creo que se me entiende.
Es como pasa con el vino. Yo no entiendo un mojón sobre vinos, pero sé inmediatamente si un vino me gusta y entra fácil o no, y todo lo demás es totalmente secundario o accesorio para mí.
Como digo, hace ya mucho que leí el manuscrito original debidamente traducido a la lengua de Españistán (no sé porqué algunos se empeñan en llamarla la lengua de Cervantes, cuando no se parecen ya ni lo más mínimo), y por tanto, quizá hubiera yo percibido algo en el largometraje (largo es, dos horitas) que me hubiera parecido, dado la sensación, asimilado o qué se yo, a algo completamente diferente a lo que en su día disfruté. Por ello, me he permitido leer un par de críticas de webs dedicadas a esto del cine, y veo que no, no estaba yo equivocado.
No podía haber olvidado lo fundamental de En el camino, que es el ritmo, la sensación de velocidad, la furia, el dinamismo. Se desprendía una juventud con ganas inmensas de vivir, un no parar. Ir y venir, y un papel preponderante del coche, de la road story, que en la versión ahora analizada no existe.
¿Qué hay del ritmo sincopado propio de la literatura beatnik? ¿Por qué tantas escenas de sexo? ¿Por qué se da tanta trascendencia a algunas escenas y se obvian otras? Se filtran detalles intrascendentes y se olvidan otros que dan color y el verdadero intríngulis de la obra. ¿Por qué?
Se dice que Coppola compró los derechos en el 1968, y ¿ha estado esperando tanto tiempo para esto? La película no es mala en sí misma, sino que no es realmente En el camino.
Vale, me diran algunos, pero es que ninguna adaptación se puede parecer a la obra original... Quizá sea empresa difícil, más que nada porque cada persona, con la lectura del libro, se crea una idea en la mente sobre los personajes, los paisajes, las situaciones... y puede llevar a chasco cuando veamos la interpretación de un tercero.
Pero es que yo veo en este filme una obra que no ha llevado al extremo lo que Keouac quiso plasmar en su libro, escrito a trompicones, a saltos, entre idas y venidas, en servilletas de papel y libretas medio estropeadas, pero llenas de vitalidad y energía.
Y quizá, solo quizá, es que yo esperaba un peliculón. Y punto.
Lo mejor, el rato de la visita a la casa de Burrough (también he leído y poseo un par de libros suyos), interpretado por Viggo Mortensen, muy bueno.
Lo peor... muchas cosas, la mayoría.
Aún así, hay peliculillas (porque no merecen otro calificativo) que al lado de ésta son como una mierda seca que se la lleva el viento en el desierto: Ironman 3.
Es que paso ni de dedicarle media linea más a semejante batiburrillo de incoherencias y estulticias.
El caso es que, como quiera que fuese, el hemano que nunca tuve, AKA Julen, me recomendó su lectura hace ya más de veinte años.
A En el camino siguieron otras obras peculiares, y quizá no tan conocidas pero cuya lectura fue más placentera por menos farragosa que la primera: Los subterráneos (The Underground), y Los vagabundos del Dharma (The Dharma bums).
Pero no me quiero desviar del tema, que no es sino una muy breve reseña o review de la versión cinematográfica recientemente proyectada en algunas pocas salas de nuestra geografía, tan vasta como poco proclive a la cultura en general.
Y yo no me tengo por culto, ni mucho menos, ni si quiera un mero intelectualoide o erudito a la violeta. Ni eso.
A mí me gusta echar un buen rato en el cine, disfrutar de la peli, ya sea el genero que sea, lo que no quita que alabe y admire y persiga una buena factura y realización, interpretaciones que me emocionen, historias que transmitan... Pues eso, creo que se me entiende.
Es como pasa con el vino. Yo no entiendo un mojón sobre vinos, pero sé inmediatamente si un vino me gusta y entra fácil o no, y todo lo demás es totalmente secundario o accesorio para mí.
Como digo, hace ya mucho que leí el manuscrito original debidamente traducido a la lengua de Españistán (no sé porqué algunos se empeñan en llamarla la lengua de Cervantes, cuando no se parecen ya ni lo más mínimo), y por tanto, quizá hubiera yo percibido algo en el largometraje (largo es, dos horitas) que me hubiera parecido, dado la sensación, asimilado o qué se yo, a algo completamente diferente a lo que en su día disfruté. Por ello, me he permitido leer un par de críticas de webs dedicadas a esto del cine, y veo que no, no estaba yo equivocado.
No podía haber olvidado lo fundamental de En el camino, que es el ritmo, la sensación de velocidad, la furia, el dinamismo. Se desprendía una juventud con ganas inmensas de vivir, un no parar. Ir y venir, y un papel preponderante del coche, de la road story, que en la versión ahora analizada no existe.
¿Qué hay del ritmo sincopado propio de la literatura beatnik? ¿Por qué tantas escenas de sexo? ¿Por qué se da tanta trascendencia a algunas escenas y se obvian otras? Se filtran detalles intrascendentes y se olvidan otros que dan color y el verdadero intríngulis de la obra. ¿Por qué?
Se dice que Coppola compró los derechos en el 1968, y ¿ha estado esperando tanto tiempo para esto? La película no es mala en sí misma, sino que no es realmente En el camino.
Vale, me diran algunos, pero es que ninguna adaptación se puede parecer a la obra original... Quizá sea empresa difícil, más que nada porque cada persona, con la lectura del libro, se crea una idea en la mente sobre los personajes, los paisajes, las situaciones... y puede llevar a chasco cuando veamos la interpretación de un tercero.
Pero es que yo veo en este filme una obra que no ha llevado al extremo lo que Keouac quiso plasmar en su libro, escrito a trompicones, a saltos, entre idas y venidas, en servilletas de papel y libretas medio estropeadas, pero llenas de vitalidad y energía.
Y quizá, solo quizá, es que yo esperaba un peliculón. Y punto.
Lo mejor, el rato de la visita a la casa de Burrough (también he leído y poseo un par de libros suyos), interpretado por Viggo Mortensen, muy bueno.
Lo peor... muchas cosas, la mayoría.
Aún así, hay peliculillas (porque no merecen otro calificativo) que al lado de ésta son como una mierda seca que se la lleva el viento en el desierto: Ironman 3.
Es que paso ni de dedicarle media linea más a semejante batiburrillo de incoherencias y estulticias.
cita:
En este país, la clase trabajadora no tiene trabajo, la clase media no tiene medios, y la clase alta... no tiene clase.
domingo, 5 de mayo de 2013
La ocasión la pintan calva
Hay que saber leer, siempre lo he dicho.
Los signos a menudo se nos aparecen, de la más variada manera, y puede que la mayoría de las veces nos pasen inadvertidos.
Sólo hay que estar un poco atentos, las orejas abiertas, los ojos avizor, y de repente te percatas de que las estrellas y planetas correspondientes se han alineado a tu favor.
En ese momento, y sin dilación, aprovecha el día, porque día que pasa, oportunidad perdida.
De modo que el sábado, ayer, me levanto con el amanecer, y ¿qué mejor día para dar una vuelta por algunas carreteras secundarias que el sábado previo al Gran Premio de Jerez de motos? ¿Ein?
En esta ocasión no cojo la moto, que ya está con un pié dentro y otro fuera, y su sustituta prácticamente en camino, sino el destechable, que reposa en el garaje a la espera, siempre dispuesto, deseando dar lo mejor de sí, bien sea paseando tranquilamente a cielo abierto, bien arrojándose sin piedad curva tras curva dejándose guiar y redondeando la salida de las horquillas con su propulsión trasera.
Antes de las ocho de la mañana ya estaba en ruta, sonando Soundgarden en el reproductor, pero pronto lo apagué para disfrutar del sonido del motor y algún chirrido esporádico de los neumáticos sobre el asfalto a una temperatura perfecta.
Un sábado bien temprano es lo mejor para acometer una salida motorizada, pues es demasiado pronto para que los ciclistas invandan arcenes y medio carril -maldita moda, ahora salen como setas y se creen los dueños de la carretera, con más derecho que nadie, por supuesto-, la temperatura acompaña, y la soledad es la mejor compañera en estos casos.
Por una vez diré, a grosso modo, el recorrido de ayer: Huelva, dirección Badajoz por la N-435 hasta el cruce de Calañas, Sotiel Coronada (magnífica carretera recién asfaltada, pero cuidado con sus numerosas curvas ciegas en las que es normal econtrar vehículos MUY lentos o ciclistas abusones de su estatus de inferioridad), subida del puerto a dos carriles (glorioso), Cabezas Rubias (paseo a ritmo moderado), y de ahí bajamos hasta San Bartolomé de la Torre pasando por Tharsis y Alosno (muy buena carretera, sin apenas baches, pero mucha línea contínua que puede fastidiar la ruta a poco que topes con un dominguero o el cateto de turno...). Desayuno en el Bar La Parada, y de ahí a Huelva de nuevo.
Es una de las muchas rutas por carreteras poco frecuentadas y normalmente exentas de Picoletos malhumorados que descarguen sobre mí su frustración.
Y si encima han desplazado a toda la motorizada a la provincia limítrofe, tan cerca y tan lejos al mismo tiempo por culpa del Guadalquivir y el parque natural del Coto de Doñana, barrera infranqueable salvo para enchufados y caraduras con uniforme de guardas forestales o guías turísticos...., pues qué más quiero??? A disfrutar de una mañana fantástica de buen tiempo y curvas hasta aburrirme sin tener que mirar de reojo a los márgenes de la carretera en los sitios en que se apostan habitualmente, o al cielo en busca del helicóptero benemérito, que ni tiene mérito, ni es bueno, ni ná de ná.
Así, queda eso.
Los signos a menudo se nos aparecen, de la más variada manera, y puede que la mayoría de las veces nos pasen inadvertidos.
Sólo hay que estar un poco atentos, las orejas abiertas, los ojos avizor, y de repente te percatas de que las estrellas y planetas correspondientes se han alineado a tu favor.
En ese momento, y sin dilación, aprovecha el día, porque día que pasa, oportunidad perdida.
De modo que el sábado, ayer, me levanto con el amanecer, y ¿qué mejor día para dar una vuelta por algunas carreteras secundarias que el sábado previo al Gran Premio de Jerez de motos? ¿Ein?
En esta ocasión no cojo la moto, que ya está con un pié dentro y otro fuera, y su sustituta prácticamente en camino, sino el destechable, que reposa en el garaje a la espera, siempre dispuesto, deseando dar lo mejor de sí, bien sea paseando tranquilamente a cielo abierto, bien arrojándose sin piedad curva tras curva dejándose guiar y redondeando la salida de las horquillas con su propulsión trasera.
Antes de las ocho de la mañana ya estaba en ruta, sonando Soundgarden en el reproductor, pero pronto lo apagué para disfrutar del sonido del motor y algún chirrido esporádico de los neumáticos sobre el asfalto a una temperatura perfecta.
Un sábado bien temprano es lo mejor para acometer una salida motorizada, pues es demasiado pronto para que los ciclistas invandan arcenes y medio carril -maldita moda, ahora salen como setas y se creen los dueños de la carretera, con más derecho que nadie, por supuesto-, la temperatura acompaña, y la soledad es la mejor compañera en estos casos.
Por una vez diré, a grosso modo, el recorrido de ayer: Huelva, dirección Badajoz por la N-435 hasta el cruce de Calañas, Sotiel Coronada (magnífica carretera recién asfaltada, pero cuidado con sus numerosas curvas ciegas en las que es normal econtrar vehículos MUY lentos o ciclistas abusones de su estatus de inferioridad), subida del puerto a dos carriles (glorioso), Cabezas Rubias (paseo a ritmo moderado), y de ahí bajamos hasta San Bartolomé de la Torre pasando por Tharsis y Alosno (muy buena carretera, sin apenas baches, pero mucha línea contínua que puede fastidiar la ruta a poco que topes con un dominguero o el cateto de turno...). Desayuno en el Bar La Parada, y de ahí a Huelva de nuevo.
Es una de las muchas rutas por carreteras poco frecuentadas y normalmente exentas de Picoletos malhumorados que descarguen sobre mí su frustración.
Y si encima han desplazado a toda la motorizada a la provincia limítrofe, tan cerca y tan lejos al mismo tiempo por culpa del Guadalquivir y el parque natural del Coto de Doñana, barrera infranqueable salvo para enchufados y caraduras con uniforme de guardas forestales o guías turísticos...., pues qué más quiero??? A disfrutar de una mañana fantástica de buen tiempo y curvas hasta aburrirme sin tener que mirar de reojo a los márgenes de la carretera en los sitios en que se apostan habitualmente, o al cielo en busca del helicóptero benemérito, que ni tiene mérito, ni es bueno, ni ná de ná.
Así, queda eso.
martes, 30 de abril de 2013
cita:
Si te detienes cada vez que un perro ladra, nunca llegarás al final de tu destino.
Juan Carlos Paz
Juan Carlos Paz
lunes, 29 de abril de 2013
Demasiado
Es demasiado, en serio. Tengo calificativos más fuertes, incluso aprobados por la RAEL, pero como este blog lo lee mi hijo, no quiero que crea que su padre emplea un vocabulario soez. Pero la cosa tiene muchos huevos, muchos.
Copio y pego la noticia:
Quizas no le conozcais o nunca hayais oido hablar de el, pero es muy probable que os haya salvado la vida en alguna ocasion.... pero, su altruista labor no esta bien vista en su trabajo habitual (es Guardia Civil) asi que desde hace años se le ha puesto todo tipo de trabas e impedimientos para que realizase su labor humanitaria e incluso en el desempeño de su trabajo oficial, hasta que el ministerio no ha encontrado otra salida que declararlo "inutil". Me gustaria saber que verdadero inutil es el que ha tomado esa decision...

Sencillamente me he quedado perplejo ante esta noticia… poco mas puedo alegar salvo darle mis mas sinceras gracias a un “inutil” como Juan Carlos… y que ojalá hubiese mas gente como él…
“Mediante la declaración de “inutilidad”, Juan Carlos queda definitivamente fuera de la Guardia Civil.
Apenas dos semanas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid autorizara la compatibilidad de Juan Carlos Toribio para ejercer de forma altruista la dirección del Departamento de Seguridad Vial de la Asociación Mutua Motera, la Guardia Civil ha notificado a Juan Carlos que ha sido declarado “inútil” para el servicio por el Ministro de Defensa (a instancia del Director General de la Guardia Civil), dejándolo así fuera de la Guardia Civil de forma definitiva.
Juan Carlos Toribio es un funcionario que ha sido condecorado y/o felicitado en más de 60 ocasiones por su valor y labor ejemplar en el desempeño de sus funciones, ha superado las más difíciles pruebas a las que se puede someter a un Guardia Civil, como las del Grupo Antiterrorista Rural (GAR); ha superado los test psicotécnicos de acceso a la Unidad Especial de Intervención (U.E.I.), de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil o de Especialista Fiscal; ha estado destinado en zona de combate en la guerra de los Balcanes (donde realizó misiones especiales por las que también recibió felicitaciones oficiales); ha estado en zona de alto riesgo en los peores años del terrorismo de ETA; ha ejercicio como representante de la Guardia Civil en multitud de actos y conferencias de Seguridad Vial; es Perito Judicial en Accidentes de Tráfico; ha recibido la medalla al Mérito de la Guardia Civil, la medalla de Honor de la Asociación Española de la Carretera y multitud de condecoraciones más que no son más que una muestra del descomunal trabajo que ha hecho Juan Carlos por los ciudadanos de este país y del mundo.
Y esto solo son algunos ejemplos de reconocimientos oficiales, si detalláramos la totalidad de reconocimientos tanto oficiales como de organizaciones no gubernamentales, la lista ocuparía varias páginas.
Resulta sorprendente que en los tiempos que corren, en los que más que nunca si cabe, hacen falta los mejores funcionarios y profesionales del país para sacarnos de la crisis y conseguir que el Estado funcione, el Ministerio de Defensa se permita el lujo de prescindir de uno de los mejores, sencillamente porque resulta incómodo.
No debemos olvidar que el origen de todo está en que Juan Carlos Toribio, conocedor de la realidad, como tantos otros Guardias Civiles que ven y sufren lo que pasa cada día en la carretera, ha tenido el atrevimiento de denunciar públicamente esta situación.
Juan Carlos ha padecido multitud de expedientes disciplinarios por denunciar el mal estado de la carretera, tanto como Guardia Civil, como en sus labores de voluntario de la Asociación Mutua Motera.
Se le prohibió, entre otras cosas, trabajar de forma altruista como voluntario en la AMM en cualquier función que tuviera relación con la Seguridad Vial, expedientes que uno a uno han sido rechazados por los Tribunales, hasta que por fin el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en sentencia firme, y por tanto no recurrible, ha dado la razón tanto a Juan Carlos como a la AMM, y ha autorizado la compatibilidad de su trabajo como Guardia Civil, con las labores de voluntariado en materia de seguridad vial en la AMM.
Curiosamente nunca se le prohibió pertenecer a la Cruz Roja, de la que es miembro desde hace más de 20 años y donde ha realizado actividades relacionadas con la Seguridad Vial, tampoco se le prohibió ejercer la docencia en el área de “Apoyo Psicosocial a Víctimas”, ni pertenecer a los “Equipos de Respuesta Inmediata (ERIE)”, ambos de la Cruz Roja; tampoco le han prohibido colaborar como voluntario en la Asociación Sabina Blanca de lucha contra la droga, ni en el desarrollo del proyecto “Pacto Social contra la Droga” de dicha organización.
Parece que donde no se denuncian las ilegalidades que se producen en la carretera por las propias Administraciones, donde no se exige la responsabilidad personal de los cargos públicos, ahí, no existen incompatibilidades…
Resulta sorprendente que alguien con semejante currículum pueda ser declarado “inútil”, sí, con este término se expulsa a Juan Carlos Toribio de la Guardia Civil. Un término que, aunque venga recogido en la legislación, resulta a todas luces anacrónico, más propio de tiempos caudillistas, y sobre todo, absurdo, aplicado a un funcionario que durante toda su vida ha demostrado justo lo contrario.
Resulta verdaderamente paradójico que un técnico que en los últimos años, en sus labores de voluntario de la AMM, ha asesorado a todo tipo de Administraciones en el desarrollo de normativa tanto estatal como autonómica y local de seguridad vial, que ha participado activamente en grupos de trabajo claves, como el GT 52 del Consejo Superior de Seguridad Vial, para el desarrollo de planes de seguridad vial para motos que han conseguido reducir en más de un 50 % el número de víctimas mortales en los últimos 5 años, o que ha diseñado y desarrollado equipos de técnicos que han ayudado a Administraciones punteras en materia de seguridad vial a reducir la siniestralidad, sin embargo para el Ministerio de Defensa, y concretamente para la Guardia Civil de Tráfico, resulta que es “inútil” y por tal motivo se le incapacita de forma total y definitiva para el ejercicio de su trabajo como agente de la Guardia Civil de Tráfico.
Señores de las altas esferas, no sé si se han dado cuenta, pero si esto es ser inútil, España necesita miles de inútiles como Juan Carlos. Es más, si esto es ser inútil, yo quiero ser inútil y tener el “privilegio” de que me declaren como tal.
Desde la Asociación Mutua Motera, como organización de ciudadanos de este país, no podemos más que lamentar la pérdida que la marcha de un funcionario público como Juan Carlos, supone para toda la sociedad.
Esta “expulsión” es una muestra más de la decadencia en que está sumido nuestro país. Donde lo importante de un funcionario público para la Administración de la que depende, no es su valía personal o profesional, sino su obediencia, sometimiento y su silencio ante la injusticia de quien debería defendernos y protegernos.
Desde estas líneas manifestamos nuestra más absoluta repulsa a la expulsión de Juan Carlos de la Guardia Civil, a la actitud que han ejercido sobre él en los últimos años y al lenguaje denigrante y añojo utilizado para justificar su injustificable incapacitación.
Los moteros que integramos la Asociación Mutua Motera, mostramos nuestro total y absoluto apoyo al funcionario, compañero y amigo Juan Carlos Toribio Ramos.
Para más información:
Portavoz: Juan Manuel Reyes
Tlf: 902 196 876 y 958 536 655
E-mail: comunicacion@mutuamotera.es”
Copio y pego la noticia:
Quizas no le conozcais o nunca hayais oido hablar de el, pero es muy probable que os haya salvado la vida en alguna ocasion.... pero, su altruista labor no esta bien vista en su trabajo habitual (es Guardia Civil) asi que desde hace años se le ha puesto todo tipo de trabas e impedimientos para que realizase su labor humanitaria e incluso en el desempeño de su trabajo oficial, hasta que el ministerio no ha encontrado otra salida que declararlo "inutil". Me gustaria saber que verdadero inutil es el que ha tomado esa decision...

Sencillamente me he quedado perplejo ante esta noticia… poco mas puedo alegar salvo darle mis mas sinceras gracias a un “inutil” como Juan Carlos… y que ojalá hubiese mas gente como él…
“Mediante la declaración de “inutilidad”, Juan Carlos queda definitivamente fuera de la Guardia Civil.
Apenas dos semanas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid autorizara la compatibilidad de Juan Carlos Toribio para ejercer de forma altruista la dirección del Departamento de Seguridad Vial de la Asociación Mutua Motera, la Guardia Civil ha notificado a Juan Carlos que ha sido declarado “inútil” para el servicio por el Ministro de Defensa (a instancia del Director General de la Guardia Civil), dejándolo así fuera de la Guardia Civil de forma definitiva.
Juan Carlos Toribio es un funcionario que ha sido condecorado y/o felicitado en más de 60 ocasiones por su valor y labor ejemplar en el desempeño de sus funciones, ha superado las más difíciles pruebas a las que se puede someter a un Guardia Civil, como las del Grupo Antiterrorista Rural (GAR); ha superado los test psicotécnicos de acceso a la Unidad Especial de Intervención (U.E.I.), de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil o de Especialista Fiscal; ha estado destinado en zona de combate en la guerra de los Balcanes (donde realizó misiones especiales por las que también recibió felicitaciones oficiales); ha estado en zona de alto riesgo en los peores años del terrorismo de ETA; ha ejercicio como representante de la Guardia Civil en multitud de actos y conferencias de Seguridad Vial; es Perito Judicial en Accidentes de Tráfico; ha recibido la medalla al Mérito de la Guardia Civil, la medalla de Honor de la Asociación Española de la Carretera y multitud de condecoraciones más que no son más que una muestra del descomunal trabajo que ha hecho Juan Carlos por los ciudadanos de este país y del mundo.
Y esto solo son algunos ejemplos de reconocimientos oficiales, si detalláramos la totalidad de reconocimientos tanto oficiales como de organizaciones no gubernamentales, la lista ocuparía varias páginas.
Resulta sorprendente que en los tiempos que corren, en los que más que nunca si cabe, hacen falta los mejores funcionarios y profesionales del país para sacarnos de la crisis y conseguir que el Estado funcione, el Ministerio de Defensa se permita el lujo de prescindir de uno de los mejores, sencillamente porque resulta incómodo.
No debemos olvidar que el origen de todo está en que Juan Carlos Toribio, conocedor de la realidad, como tantos otros Guardias Civiles que ven y sufren lo que pasa cada día en la carretera, ha tenido el atrevimiento de denunciar públicamente esta situación.
Juan Carlos ha padecido multitud de expedientes disciplinarios por denunciar el mal estado de la carretera, tanto como Guardia Civil, como en sus labores de voluntario de la Asociación Mutua Motera.
Se le prohibió, entre otras cosas, trabajar de forma altruista como voluntario en la AMM en cualquier función que tuviera relación con la Seguridad Vial, expedientes que uno a uno han sido rechazados por los Tribunales, hasta que por fin el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en sentencia firme, y por tanto no recurrible, ha dado la razón tanto a Juan Carlos como a la AMM, y ha autorizado la compatibilidad de su trabajo como Guardia Civil, con las labores de voluntariado en materia de seguridad vial en la AMM.
Curiosamente nunca se le prohibió pertenecer a la Cruz Roja, de la que es miembro desde hace más de 20 años y donde ha realizado actividades relacionadas con la Seguridad Vial, tampoco se le prohibió ejercer la docencia en el área de “Apoyo Psicosocial a Víctimas”, ni pertenecer a los “Equipos de Respuesta Inmediata (ERIE)”, ambos de la Cruz Roja; tampoco le han prohibido colaborar como voluntario en la Asociación Sabina Blanca de lucha contra la droga, ni en el desarrollo del proyecto “Pacto Social contra la Droga” de dicha organización.
Parece que donde no se denuncian las ilegalidades que se producen en la carretera por las propias Administraciones, donde no se exige la responsabilidad personal de los cargos públicos, ahí, no existen incompatibilidades…
Resulta sorprendente que alguien con semejante currículum pueda ser declarado “inútil”, sí, con este término se expulsa a Juan Carlos Toribio de la Guardia Civil. Un término que, aunque venga recogido en la legislación, resulta a todas luces anacrónico, más propio de tiempos caudillistas, y sobre todo, absurdo, aplicado a un funcionario que durante toda su vida ha demostrado justo lo contrario.
Resulta verdaderamente paradójico que un técnico que en los últimos años, en sus labores de voluntario de la AMM, ha asesorado a todo tipo de Administraciones en el desarrollo de normativa tanto estatal como autonómica y local de seguridad vial, que ha participado activamente en grupos de trabajo claves, como el GT 52 del Consejo Superior de Seguridad Vial, para el desarrollo de planes de seguridad vial para motos que han conseguido reducir en más de un 50 % el número de víctimas mortales en los últimos 5 años, o que ha diseñado y desarrollado equipos de técnicos que han ayudado a Administraciones punteras en materia de seguridad vial a reducir la siniestralidad, sin embargo para el Ministerio de Defensa, y concretamente para la Guardia Civil de Tráfico, resulta que es “inútil” y por tal motivo se le incapacita de forma total y definitiva para el ejercicio de su trabajo como agente de la Guardia Civil de Tráfico.
Señores de las altas esferas, no sé si se han dado cuenta, pero si esto es ser inútil, España necesita miles de inútiles como Juan Carlos. Es más, si esto es ser inútil, yo quiero ser inútil y tener el “privilegio” de que me declaren como tal.
Desde la Asociación Mutua Motera, como organización de ciudadanos de este país, no podemos más que lamentar la pérdida que la marcha de un funcionario público como Juan Carlos, supone para toda la sociedad.
Esta “expulsión” es una muestra más de la decadencia en que está sumido nuestro país. Donde lo importante de un funcionario público para la Administración de la que depende, no es su valía personal o profesional, sino su obediencia, sometimiento y su silencio ante la injusticia de quien debería defendernos y protegernos.
Desde estas líneas manifestamos nuestra más absoluta repulsa a la expulsión de Juan Carlos de la Guardia Civil, a la actitud que han ejercido sobre él en los últimos años y al lenguaje denigrante y añojo utilizado para justificar su injustificable incapacitación.
Los moteros que integramos la Asociación Mutua Motera, mostramos nuestro total y absoluto apoyo al funcionario, compañero y amigo Juan Carlos Toribio Ramos.
Para más información:
Portavoz: Juan Manuel Reyes
Tlf: 902 196 876 y 958 536 655
E-mail: comunicacion@mutuamotera.es”
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