domingo, 26 de octubre de 2014

no puedo

Lo siento, de veras. No puedo expresar con palabras, me encuentro un poco bloqueado.
Ayer fue un día maravilloso, salvo por mi contracción lumbar que me está matando...

Fui con Manu y unos amigos a Faro, y estuvimos navegando en la Ría de Formosa con un palmo de agua, y en el mar, con una olas no muy grandes pero perfectamente formadas y simpáticas con un viento ligeramente off-shore, como en esos videos que uno ve en youtube de los pros. cuatro horas de kite en un entorno salvaje en el que la mano del hombre no ha llegado apenas.

Hoy, domingo por la mañana, me encuentro un poco más repuesto después del esfuerzo de ayer. Reposo y Espidifen tres veces al día me están ayudando. La edad me está dando avisos, y sé que tengo que escuchar a mi cuerpo. Pero es que es tan difícil resistirse a veces...

Reviso mis blogs y canales de youtube favoritos, leo la prensa, el caralibro... y me pregunto qué sería hoy por hoy ante un apagón informático global, que ocurriría, como acabaría la sociedad verdaderamente ante una desaparición de la red, de la electricidad, de todo aquello a lo que llevamos adaptándonos, ajustándonos durante dos siglos. La energía, la tecnología, todo lo que nos ha llevado a vivir como vivimos. La serie de televisión "rEvolution" es recomendable por ese motivo, y prácticamente por ningún otro, porque el guión deja que desear, pero uno puede hacerse una idea del trance post-apocalíptico que nos tocaría vivir. TERRIBLE.

Volviendo al presente, mientras escucho el álbum, magnífico, de esa banda incomprendida y poco valorada, pues su música puede ser muy oscura a veces, pero brillante siempre, ese trabajo denomiado "Lateralus" de Tool, una obra de arte, algo que he escuchado ciento de veces sin cansarme:


Mientras disfruto de ello, escribo estas líneas, me replanteo objetivos, estudio un poco de pensamiento filosófico del siglo XVIII, leo la última chorrada del blogger del día... y recuerdo aquello que durante tanto tiempo rigió mi destino que, realmente, casi acabó conmigo:


Sí, ya sé que mi tiempo de morir joven pasó, como bien pueden ustedes leer al principio, arriba del todo de la portada del bloc. Pero la idea, ese leit motiv, está grabado a fuego en algún lugar por el interior de mi ya calva cabecita. Y no se puede borrar por más que lo intente.

Ahora, para cambiar de tercio, un retrato de grupo de los amigos que compartimos navegada en Faro:


Por supuesto, sigo pensando al mismo tiempo en muchas otras cosas. La cabeza me bulle, a punto de eclosionar supongo, en un brainstorming acerca de conceptos, ideas, proyectos, recapacitaciones, análisis de lo pasado y de lo futuro (si es que se puede analizar el futuro). Y de pronto me encuentro con esta maravilla, y no puedo, no encuentro palabras para expresar el significado para mí de un objeto como éste:



Quizá muchos me acusen de materialista. Se equivocan de raíz, o sea, radicalmente. En serio, la influencia de esa imagen va más allá del deseo de posesión, siquiera de la mera admiración por el constructor. Es algo que bastante más allá. Es el pensamiento primigenio de lo que significa para mi una motocicleta, o, en verdad, la motocicleta como concepto. Un modelo mítico, desnudado, prostituido, mejorado o empeorado según se mire, sumadas ciertas ideas, una corriente estética, el arte en suma. Pero aún así no puedo, de verdad, transmitir lo profundo, porque lo es verdaderamente. Es como tratar de explicarle a alquien que nunca ha montado en moto lo que se siente al montar en moto. Es como tratar de describir un salto en paracaídas.

Y es que, a veces, tengo la sensación de que me tiro a menudo por esa escotilla del bimotor desde cinco mil metros de altura. ¿Demasiadas veces? Eso nunca!!

jueves, 23 de octubre de 2014

motorbike porn








domingo, 19 de octubre de 2014

la leyenda



sábado, 18 de octubre de 2014

volvemos a lo marrón, por fin

Me venían a la mente, mientras volvía por la carretera del cementerio, los acordes de este pedazo de tema, obra maestra del rock progresivo metálico, fantástica banda que ha marcado una parte importante de mi vida:


Ahora, tranquilamente sentado en mi sofá reclinable, mientras rememoro la mañana pletórica que he pasado en compañía de buenos amigos, tras la preceptiva y reparadora siesta que mi cuerpo pedía, me doy cuenta de lo privilegiado que soy.
Tener la posibilidad de montar en moto por pistas, caminos, carreteras terciarias en un día de otoño que amaneció fresco pero pronto se fue tornando agradable hasta pasar a casi caluroso, por desgracia no está al alcance de todos. Pero eso no es culpa, ni tampoco mérito, que me ataña o corresponda. No podemos cuestionarnos la conveniencia para los demás o la moralidad de todos y cada uno de nuestros actos. Lo que somos es lo que somos. Lo que hacemos es lo que hacemos. No hay más.

Las primeras lluvias han llenado los numerosos riachuelos que se extienden como un sistema venoso por la comarca situada entre Trigueros y Valverde. Parte de la Ruta de las Minas es lo que hemos hecho hoy tres compañeros, con sendas motos monocilíndricas de 650 cc, la base del concepto, el inicio, la sublimación del concepto puro (del dual sport motorcycle riding que dirían los de América del Norte).
Zonas más pisteras, de cinco metros de anchura y bien compactadas; zona pedregosa llena de curvas cuando nos adentramos en la sierra; vadeos hasta cubrir las ruedas un par de veces (que me he cagado, con perdón, pero ha sido así); un poco de bancos de arena... De todo, vamos, de todo.




Días como el de hoy hacen que esté más y más contento con la pequeña BMW, que una vez más ha dado el callo, ha cumplido de sobras, con creces, y más teniendo en cuenta lo neófito de mis habilidades, que están lejos de ser precisamente eso, habilidades.

Una toma más para inmortalizar al trío:


Sus máquinas también han quedado mancilladas por la mezcla de agua y tierra:

BMW G650xChallenge

Yamaha XT660R
Oh, sí, amigos. No podía faltar el remate de una ruta así, por llegar a hora prudente a nuestro destino: una buena y fresca rubia en compañía de los que no nos pudieron acompañar, para comentar aspectos del trayecto, nuevos proyectos, observaciones jocosas y demás particularidades propias de estas reuniones.

Lo mejor es la sensación de sentirse vivo, por supuesto. Enfrentarse a retos como cruzar el río, atravesar ese charco cuya profundidad se desconoce, subir por según que sitios con la tracción justa, avanzar por entre arena de playa mientras la moto se va hundiendo y cabecea amagando irse al suelo una y otra vez.... todo eso y más es lo que hemos hecho hoy. Y con éxito, que es lo mejor.

La misma moto que la semana pasada me regalaba curvas gloriosas en pequeños y secretos puertos de montaña, con un simple cambio de ruedas y de pantalla se convierte en una tragamillas del campo. ¿Cómo lo han conseguido? ¿Quién vendió su alma al diablo para diseñar vehículos como éste?

Uno siempre ve a las motos trail como a aquéllas que sirven para todo pero que no destacan en nada. Bufff, hay mucho escrito sobre eso en revistas, incluso libros, antes de la Era Internet, cuando esperábamos impacientes cada semana para comprar las revistas Motoverde y Motociclismo. Y mucho más hoy día en miles y miles de blogs como éste, webs especializadas y numerosos foros internacionales y nacionales, incluso locales, y hay toda una subcultura de traileros devotos que protagonizan, organizan y/o sueñan con realizar grandes viajes aventureros para emular a los grandes dioses/ídolos del trail mundial (Ewan McGregor, Miguel Silvestre...)
Y un día, agachado en los semimanillares de tu superdeportiva de 150 cv eres superado en un revirado puerto por una motillo de apenas 50 cv con ruedas mixtas y manillar ancho y alto. O el endurero acérrimo con motor explosivo y máquina de 110 kg comprueba que no es capaz de quitarse de encima a ese pesado con su motaza de casi 180 kg y tranquilo motor de válvulas que no pasa de 5000 rpm. Claro, claro, el indio cuenta, y mucho, pero es curioso el número de "pilotos" que llegan, acaban sus días moteros, a los mandos de una trail media como las que hemos usado hoy.
Gente que ya está de vuelta de todo, o que simplemente ya quiere dejar de jugarse el pellejo en los circuitos y en las carreteras nacionales, o que no aguanta la postura incómoda y sacrificada de las hi-sport, ignorantes del "qué dirán". Personas que escuchan en su interior y sienten la llamada de lo lógico, o de lo diferente, o de lo snob también, ¿por qué no?
Me pregunto en qué grupo estaré yo...

viernes, 10 de octubre de 2014

Wayne

Wayne Rainey & Kawasaki KZ1000R Team Kawasaki KERKER 1982

jueves, 9 de octubre de 2014

Watch talk: la tortuga


Ya hablé en su día de esta pieza, que guardo con cariño... y uso sin problemas en su medio marino.
Aprovechando que estaba aburrido y le tiré unas instantáneas usando aplicaciones del celular, les refresco la memoria:

Visto desde un ojo de pez que añade grandes lotes de grano al resultado.

Macro del gayfon bastante lamentable.

La legendaria tortuguita en la trasera.

domingo, 5 de octubre de 2014

Lo positivo en lo negativo

De todo se puede extraer algo bueno. Y si no, se inventa o se crea.
Vamos por partes. Un pinchazo, en el argot kitero, es cuando uno va a la playa a navegar con esperanzas de que haya viento suficiente, y tal elemento meteorológico no se da.
El pinchazo es tanto más gordo o grave cuanto más tiempo llevemos sin tocar el agua y la distancia que separe nuestra residencia de la arena mayor sea.
A veces va por rachas, y cuando te toca una racha mala... bufff, uno se plantea cosas.

Pero con el tiempo aprendemos a gestionar la frustración. Por eso es tan importante que los niños, desde pequeñitos, aprendan que no lo pueden tener todo, y que la palabra "no" es parte de sus vidas. Cuanto antes compramos este concepto, mejor pasaremos los trances de este tipo.

Así que el viernes me planté en Isla Canela, la playa más occidental de Andalucía, esperando poder navegar sabedor de que las condiciones no eran para tirar cohetes. Pero iba armado con mi definitiva xBow de 16 metros. Aunque no fue un pinchazo lo que se dice total, porque rasqué media horilla, en líneas generales esperaba más. Entramos en otra cuestión, que es la espectativa, a tener en cuenta porque condiciona en gran medida la magnitud del pinchazo. Cuanto más esperemos, peor.

Bueno, aparte de tener que subir y bajar la cometa yo solo, que con un bicho de estos tiene su miga, la mininavegada no fue para tirar cohetes. Recogí todo bien sequito, en un final de la tarde con temperatura estival, y me dirigí al nuevo chiringuito que se ha establecido por allí, El Paradise. Su enclave es magnífico, y permite gozar de unas puestas de sol inigualables.

No pude resistir la tentación y pedí un tercio de Gran Reserva, me aposenté en una mesa alta, y vislumbré algo magnífico. Deseé que amigos míos hubieran estado allí acompañándome, disfrutando de aquél momento casi mágico.

Eclipse

Bajando

A punto de.


Sienta bien una cerveza cuando uno ve cosas así. Me abstraje y la olla rulaba de idea en idea. No me emocioné especialmente, lo reconozco, pero aprecié mucho ese regalo de la naturaleza a primeros de Octubre.

Espero poder ver muchos más atardeceres, pero sin haber pinchado.