sábado, 26 de septiembre de 2020

Galaroza circular breve pero bella

 Iniciamos la temporada de paseos por senderos con una breve ruta con salida y llegada a Galaroza. Cogeríamos por el camino que va a Castaño del Robledo, y comenzamos pronto a subir entre zarzamoras y todo tipo de árboles y arbustos. En la subida nos desviamos un momento por un desvío a la derecha, en busca de un pino centenario enorme que hace unos años se partió en dos. Aquí pueden ver a la Espe sentada sobre el tronco que cayó al suelo y sigue allí no sabemos hasta cuando:


Volvemos a la ruta principal, y pronto nos desviamos en un cruce en dirección a Jabugo, camino un poco roto para vehículos pero perfecto para peatones campestres. Un par de km más adelante tomaríamos nuevamente a la derecha hacia Galaroza por un bellísimo y estrecho sendero que sigue el curso de la ribera de Jabugo, sombreado, con algunos helechos, líquenes en los troncos de los árboles, más moras y bayas silvestres de diversos tipos... Todo el camino fuimos acompañados por un teckel que iba y venía a nuestro lado, feliz como él solo, curioseando todo tipo de agujeros y desvíos. Llevaba un collar con una chapa en la que constaba su nombre, Gyndell, y un par de números de teléfono móvil, y ya estábamos hechos a la idea de que cuando llegáramos al pueblo íbamos a llamar para que lo recogieran... pero casi al final de la ruta nos cruzamos con una familia de senderistas que venían en sentido contrario y se fue con ellos. 

El limitador recolectando moras silvestres, supongo que sus ancestros prehistóricos motivaron esta extraña conducta:

Algunos pequeños helechos entre piedras cubiertas de musgo:


Pastora improvisada:



Líquenes en plena simbiosis, ribera de Jabugo, poca agua, pero inundando el entorno de frescor y humedad:




Gyndell fue testigo de nuestra alegre y amena marcha:


Buen humor cachonero:





Por supuesto, no podía faltar la birra al acabar:



La ruta la pueden descargar de aquí.


sábado, 19 de septiembre de 2020

Upgrade a mi Apocalypse réplica

 Hace ya al menos tres años encontré en la eBahía un cristal de zafiro con antirreflejos y ligeramente abombado para los Seikos modelos 6309. De estos tengo dos, en sus dos variantes de caja, pero mi niño bonito es el que tiene la caja tipo cojín, que aproveché para hacerle en su día el tuneo de parada de segundero. Este lo compré ya con el dial y las agujas cambiados, imitando al modelo 6105, conocido como el Seiko Apocalypse por ser el reloj que llevaba el capitan Williard, encarnado por Martin Sheen.

Este 6309 tiene ya sus añitos, una pila de ellos, y su correa original murió. Lo he estado usando con una tipo NATO, pero hace poco encontré unas de goma tipo Waffle, que le van bastante a este tipo de reloj, y son similares a los que llevan de dotación los sumergibles Seiko de gama alta, como los Marinemaster.

Así ha quedado finalmente el peluco, aunque en instantánea de celular es difícil apreciar la profundidad y sensación de calidad del nuevo cristal:


La tapa trasera con la famosa Ola de Kanagawa y las inscripciones propias de la marca:


Aprovecho que saco el cristal para cambiar la junta, mejor asegurarse para mantener la estanqueidad, pues cuesta un precio irrisorio:


Aquí el despliegue del reloj recién desmontado para la tarea:


Mi última adquisición en Amazon, una prensa para poner cristales y tapas a presión:


Para montar los cristales antes usaba un tornillo de banco pequeño y manejable que tenía en mi trastero, pero un día, dando golpes para otro trabajo, lo rompí. Nunca encontré el momento, y quizá tampoco tuve la necesidad, de hacerme con otro, y es el motivo por el que he tenido el cristal guardado en un cajón tanto tiempo. Pero como siempre, al final se encuentra el momento y la oportunidad en una tarde cualquiera de un sábado ocioso.

Yeti Ultimate

Cuando en 1990 Yeti decidió hacer esta fantástica bici de vainas elevadas, no eran conscientes de la maravilla en que se iba a convertir. 

Este velocípedo, cuyo kit de cuadro más horquilla pesaba seis libras (apenas 2'72 kg), se montaba con componentes top, por supuesto, como corresponde a la afamada marca. Este ejemplar presenta algunos pequeños cambios, normales en las bicis de la época, como las bielas Cook Bros (de serie eran unas Bullseye, igual que los bujes).

Por peso y geometría, no era una escaladora genial, pero cuando la ruta enfilaba cuesta abajo, salían a relucir sus cualidades descendedoras (dentro de las capacidades de una bici de aquellos momentos, con horquilla rígida) merced a una manejabilidad excelente (las vainas elevadas permiten acortar los cuartos traseros) y una geometría dedicada. Les dejo con los pictogramas, que hablan por sí solos: 











Todos los pájaros del cielo

 Charlie Jane Anders ganó los premios Nebula y Hugo del año 2017. 


Con esos antecedentes me hice con un ejemplar electrónico, aún a sabiendas de que no era exactamente una novela de ciencia ficción, o no era sólo eso, sino que también mezclaba temas de magia y fantasía (estilos que hace mucho que no me llaman, me aburren, y con El Hobbit y El Señor de los Anillos tuve más que suficiente en su día, porque nada de lo que he intentado leer después ha logrado ser soportable para mí). 
Es este un libro dirigido en principio a adolescentes, pero después de leer las primeras diez páginas, se puede afirmar sin miedo a equivocarse, que el objetivo es un público infantil, sin medias tintas. Es una especie de Harry Potter, para que se hagan una idea del estilo de literatura, y como éste, absolutamente infumable para un ser humano de más de trece años.

Es por ello que esta entrada no es una reseña, sino la historia de un fracaso... Deseché su lectura casi de inmediato, no es para mí, ni se lo puedo recomendar a nadie que entre aquí a curiosear mi bloc. Mejor dejarlo a tiempo, porque no es eso precisamente, el tiempo, lo que me sobra.


cita:

 


lunes, 14 de septiembre de 2020

El resucitador

Escrita a principios de los años 20 del siglo pasado bajo el título de "Reanimator", y publicada por entregas en una revista, "El resucitador" es una de las más famosas historias de terror de H. P. Lovecraft y ha dado lugar a varias secuelas cinematográficas, aunque «actualizadas» y muy alejadas del original. 
Inspirada en el Frankenstein de Mary Shelley, según el propio autor, narra las investigaciones del Doctor Herbert West sobre la muerte y la resurrección desde sus tiempos de estudiante hasta poco después de la Primera Guerra Mundial, en la que se alista como cirujano junto a su mejor amigo y ayudante. 

Se trata de un cuento corto, apenas unas páginas, pero magistralmente narrado con el habitual estilo florido y espectacular de Lovecraft que, no en vano, se ha convertido por ello en uno de los autores clásicos del género de terror y ciencia ficción. 
No lo leía desde hace muchos años, allá en mi época universitaria, donde gracias a mi predilección por la legendaria banda de metal Metallica, valga la redundancia, descubrí los Mitos del Cthulhu y toda esa literatura de ficción enarbolada alrededor de su mitología creada ad hoc, tan particular. Siguieron "El horror de Dunwich" y otros cuentos muy interesantes, hasta lo último que leí hace no mucho, "En las montañas de la locura", de la que ya hablé aquí, en una especie de proyecto de trilogía sucesiva entre Julio Verne, Edgar A. Poe, y el mismo Lovecraft, quien dejó en evidencia la calidad argumental y narrativa de los otros dos no menos famosos autores.

Siempre es grato y refrescante recuperar un texto como el de Reanimator, te vuelve a aquellos años felices, aprecias la calidad de tiempos lejanos (tan difícil de encontrar hoy), y disfrutas del placer y la comprensión de porqué un clásico siempre será un clásico.

Imperdible y obligatoria lectura, eso es lo que les digo.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Mercedes CLK GTR Roadster

 Un prototipo de este GT fue construido sobre la base del chasis de un coche de competición, y un total de cinco coches terminados fueron entregados a clientes. El de las fotos tiene denominación interna "032", también conocido como Limited Edition N. 2, y fue el único Roadster fabricado con volante en el lado incorrecto (RHD).

Sea como fuere, como era habitual, el vehículo montaba aquel glorioso motor V12 atmosférico de 6.9 litros, que se  podría apreciar en mayor medida al no llevar techo, a pesar de los gigantescos silenciadores (necesarios para la homolagión).

Este coche fue entregado al Sultán de Brunei, y vendido en una subasta años más tarde a Vijey Mallya, expropietario del equipo de F1 Force India. 





sábado, 12 de septiembre de 2020

Singletrack fury: el flow, idiota, el flow!

 ¿Y por qué? Salgo pensando en tomar la cosa con calma, pero...

Pedal, pedal, qué vicio, qué vicio!

Imposible tener calma, cuando uno va ligero todo es mejor, más divertido, más emocionante. También más calor, más sudor, más dolor, y más satisfacción.


Senderos estrechos, curvas entre pinos... ¡mantén la inercia, deja a la bici correr!
EL FLOW, IDIOTA, EL FLOW !!!





Gary Fisher

 Circa 1993, mientras otros pensaban que el aluminio era el futuro, el Gran Gary nos ofrecía tal objeto:




Los acabados y calidad de fabricación dejan en bragas a las tope de gama de hoy. Eso es una clásica brutal y radical, exclusiva y especial de verdad, y no otras cosas que se ven por ahí...


jueves, 10 de septiembre de 2020

Nosotros

 Escrita por Yevgueni Zamiatin en 1924 ambientada en una sociedad futura donde la vigilancia y represión por parte del Estado es total. No fue publicada en ruso hasta 1988, debido a problemas de censura. Es una de las primeras obras del subgénero de las distopías e inspiró, entre otras novelas, 1984 de George Orwell, quien, según el propio autor británico, había leído a Zamiatin en su traducción francesa, Nous autres. 

Nosotros surge a partir de las vivencias del autor en la Rusia de antes y de después de la Revolución de 1917. Había sido encarcelado primero por el régimen zarista, en 1906, y posteriormente por los bolcheviques, en 1922. También recoge las experiencias de su trabajo como ingeniero naval en Newcastle, en los astilleros del río Tyne, durante la Primera Guerra Mundial.




En Nosotros, Zamiatin parte del modelo de las novelas utópicas. Aquí hallamos una sociedad donde, aparentemente reina la felicidad bajo la férrea tutela de un Estado Único, regido por una sola persona, el Bienhechor, al que todos deben obediencia ciega. Han desaparecido nombres y apellidos, y en su lugar aparecen números, pues estos indican la igualdad, pero también la deshumanización. 
Los personajes visten igual, se alimentan a base de nafta, viven en departamentos de cristal, y un horario de vida estrictamente regulado y controlado. Las relaciones sexuales están reguladas por el Departamento de Cuestiones Sexuales. Los hijos que nazcan pasan a manos del Estado Único. 
Sin embargo, en este Estado perfecto aún existen la envidia, ociosidad, e incluso el deseo de libertad por parte de algunos Números, como el protagonista D-503 y de su amor, I-330. El Bienhechor considera que tales manifestaciones son provocadas porque aún impera la fantasía en la mente de los Números, y para ello se realiza una masiva operación quirúrgica en el cerebro para extirpar la fantasía e imaginación. 
El libro se desarrolla a modo de diario del protagonista, a base de anotaciones, una por día. Curiosamente, el ejemplar que yo he leído consta de 34 anotaciones, con un final apropiado no sólo por el objeto de la acción y desarrollo argumental, sino por la idea seminal del autor de hacer una crítica con un final feliz para el protagonista y sus adláteres. En cambio, he podido leer en comentarios en la red que hay otros ejemplares con 38, incluso 40 anotaciones, en cuyo desarrollo D-503 acepta la operación de extirpar su imaginación, renunciando así al amor de I-330, quien es ejecutada por la Máquina del Bienhechor. Esto supondría la victoria del sistema del Estado Unico, del Bienhechor, y podría tratarse, pues de una adenda sin consentimiento del Zamiatin, perpetrada por los intereses de más allá del telón de acero... ahí dejo eso.




En la novela, el proyecto Utópico se ha desarrollado, pero su resultado es terrible y cruel. El autor, describe lo que es una inmensa cárcel, donde el ser humano es sustituido por un ente alienado. Algo que se relaciona fácilmente con los regímenes autoritarios.

Más allá de las cualidades literarias, se puede contemplar como una especie de profecía de lo que serían los regímenes totalitarios y sus consecuencias.

Es una novela fundamental por varias causas, hay que leerla, si no tenerla enmarcada en lugar preferente de nuestro sitio de lectura, semilla de grandes obras posteriores, de un estilo, de todo un nicho dentro de la extensa gama literaria, el dedicado a las distopías, las sociedades tan teóricamente perfectas en su idea como terriblemente injustas e ineficaces en la ejecución. Y un aviso de lo que vendría...

domingo, 6 de septiembre de 2020

Singletrack y pistas

 Cogí una pista recta, ancha, paralela a la vieja carretera que va a Punta Umbría, que a pesar de tener algunos bancos de arena, se pasa a buena velocidad, llegando al pueblo pesquero en un periquete. 

La idea era tomar la via verde o carril bici/multimodal que bordea la ría de Punta Umbría hasta llegar a una piscifactoría casi en la encrucijada entre la vieja carretera y la nueva autovía desde Huelva. Muy bonita, interesante, con diversos carteles anunciando la flora y fauna, así como cuestiones históricas sobre la manera de vivir en estos parajes antiguamente. 


Ignoro el significado de ese pequeño monumento con una cruz y algunas flores de plástico imitando a pequeñas rosas blancas, justo al pasar el camping de La Bota, pero me ha parecido curioso y no dudé en inmortalizar la escena con mi fiel Trek Sawyer. Más adelante, bastante más, al comenzar el sendero de la ría, paré a inmortalizar el lugar:


Como hice el descrito recorrido justo al principio de la ruta, para la vuelta tiré por mis caminitos favoritos (bendito sea el Bocina), y rodé por el novísimo sendero abierto en honor y memoria de los sanitarios y los fallecidos por la pandemia, esta vez en sentido inverso, un singletrack entretenido y variado que recorre varios kilómetros en un non stop muy disfrutable. A continuación tomé la vía más directa a través del "enduro de bicis Huelva", que si mal no recuerdo, fue seguramente el sendero más antiguo que conozco, y que he ciclado innumerables veces, en ambos sentidos, durante más de dos décadas. Prácticamente salgo a la carreterilla del embalse, y de allí, rodeando Aljapark, y atravesando el pinar de Las Sordas, ya estaría en el carril bici para terminar mi tarde gloriosa, como tantas.