martes, 28 de febrero de 2012
cita:
On a given day, a given circumstance, you think you have a limit. And you then go for this limit and you touch this limit, and you think, 'Okay, this is the limit.' As soon as you touch this limit, something happens and you suddenly can go a little bit further. With your mind power, your determination, your instinct, and the experience as well, you can fly very high.
Ayrton Senna da Silva
Ayrton Senna da Silva
Una reflexión
Me vino leyendo un foro de bicis esta tarde, y no sé muy bien porqué, ya que los temas no tienen nada que ver, pero los intrincados desarrollos y enlaces cerebrales son un misterio, al menos para mí.
Disquisiciones mente-cerebro aparte, voy al tema.
Presentada poco a poco, con teasers tanto en las revistas del sector como en youtuf, la esperada nueva hiperdeportiva de Ducati, llamada Panigale, ha estado envuelta en la polémica desde el primer momento. Renunciar a cuestiones que marcan el carácter y la personalidad de una máquina así ha supuesto un revés en la opinión de los millones de ducatisti que en este mundo hay. De un plumazo se han cargado el chasis multitubular tipo Treillis, el embrague en seco, los escapes por debajo del colín, la distribución mandada por correas. Y ahora nos ofrecen una moto que tiene más aspecto japonés que nunca, lo que es el colmo.
Para mí la Panigale, y lo digo sin tener la oportunidad de verla en directo, es la maravilla de las maravillas. Ducati ya ha hecho esto antes, y siempre salen los que se rasgan las vestiduras, gente con poca visión, poca educación, poca cultura, y, sobre todo, mucha cerrazón de mente y cortedad de miras.
No obstante, y ahora viene la reflexión, también he llegado a esta conclusión:
La historia esta muy bien, y es así....
Pero la historia ya es historia, y el presente es que Ducati a dia de hoy,
es como cualquier otra marca de más o menos renombre.
Disquisiciones mente-cerebro aparte, voy al tema.
Presentada poco a poco, con teasers tanto en las revistas del sector como en youtuf, la esperada nueva hiperdeportiva de Ducati, llamada Panigale, ha estado envuelta en la polémica desde el primer momento. Renunciar a cuestiones que marcan el carácter y la personalidad de una máquina así ha supuesto un revés en la opinión de los millones de ducatisti que en este mundo hay. De un plumazo se han cargado el chasis multitubular tipo Treillis, el embrague en seco, los escapes por debajo del colín, la distribución mandada por correas. Y ahora nos ofrecen una moto que tiene más aspecto japonés que nunca, lo que es el colmo.
Para mí la Panigale, y lo digo sin tener la oportunidad de verla en directo, es la maravilla de las maravillas. Ducati ya ha hecho esto antes, y siempre salen los que se rasgan las vestiduras, gente con poca visión, poca educación, poca cultura, y, sobre todo, mucha cerrazón de mente y cortedad de miras.
No obstante, y ahora viene la reflexión, también he llegado a esta conclusión:
La historia esta muy bien, y es así....
Pero la historia ya es historia, y el presente es que Ducati a dia de hoy,
es como cualquier otra marca de más o menos renombre.
Singletrack fury: hoy un infiltrado
Eso ha sido una de las curiosidades de la ruta de hoy: cuando abandonábamos el carril bici, y empezábamos a adentrarnos en la espesura, un tal Sebastián se nos unió. No pasa nada, es costumbre si vas solo unirte a un grupo, así vas más entretenido y pueden ayudarte si hay alguna avería o problema.
Hemos llegado hasta casi el final de El Rompido por una serie de senderos, repitiendo el que hemos descubierto recientemente Pedrito y yo, pero esta vez a toda leche, pique total curveando entre los pinos, el descojone, la verdad.
Hoy también nos ha acompañado Jose Antonio, al que seguro recordarán mejor por sus apodos: el Mandinga, Mandahuevos, Zulú...
Ahora toca la foto del grupo, en la que se nos ve felices, contentos, con el faro de El Rompido que se intuye al fondo:
En ese escenario, más o menos, comienza el retorno. El tal Sebas es un fiera, está muy fuerte, y yo creo que se aburre un poco con nosotros... así que la vuelta es un poco forzada, empieza a tirar cada vez más fuerte, y al final se pierde solo y dejamos de seguirle la pista después de que nos metiera por un cortafuegos horrible, aburrido y rompepiernas -literalmente-, el antimountainbike.
Parte de lesiones:
- Pedrito: dos salidas de sendero por la tangente, incrustaciones de ramas en el biciclo, golpes en ingle y partes blandas. Resultado final de semipájara, casado pero contento.
- Joseantonio: se equivocó al traerse la bici de enduro, que aunque la suya es un poco light, siempre es peor que ir con la rígida en este terreno, de modo que iba lastrado. En un repecho con mala tracción -como todos los que hay por aquí- se ha caído clavándose el manillar en el costillar. Resultado final de cuasidesfallecimiento, respiración entrecortada, fuerte dolor en tórax y visita al Hospital para Rx. No hay nada roto, se ha prescrito analgésicos cada cuatro horas.
- Yo: sin problemas técnicos de ningún tipo, cada día más felic con mi 29r. No caídas ni choques, pero sí muslos agotados y doloridos, problema que he solucionado con enchufarme el agua fría en la ducha, y una pequeña y reponedora siesta.
The route:
Hemos llegado hasta casi el final de El Rompido por una serie de senderos, repitiendo el que hemos descubierto recientemente Pedrito y yo, pero esta vez a toda leche, pique total curveando entre los pinos, el descojone, la verdad.
Hoy también nos ha acompañado Jose Antonio, al que seguro recordarán mejor por sus apodos: el Mandinga, Mandahuevos, Zulú...
Ahora toca la foto del grupo, en la que se nos ve felices, contentos, con el faro de El Rompido que se intuye al fondo:
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| De izda a dcha: el infiltrado, el menda, Pedrito, Mandahuevos |
Parte de lesiones:
- Pedrito: dos salidas de sendero por la tangente, incrustaciones de ramas en el biciclo, golpes en ingle y partes blandas. Resultado final de semipájara, casado pero contento.
- Joseantonio: se equivocó al traerse la bici de enduro, que aunque la suya es un poco light, siempre es peor que ir con la rígida en este terreno, de modo que iba lastrado. En un repecho con mala tracción -como todos los que hay por aquí- se ha caído clavándose el manillar en el costillar. Resultado final de cuasidesfallecimiento, respiración entrecortada, fuerte dolor en tórax y visita al Hospital para Rx. No hay nada roto, se ha prescrito analgésicos cada cuatro horas.
- Yo: sin problemas técnicos de ningún tipo, cada día más felic con mi 29r. No caídas ni choques, pero sí muslos agotados y doloridos, problema que he solucionado con enchufarme el agua fría en la ducha, y una pequeña y reponedora siesta.
The route:
Ah, Is Billia
Ah, Sevilla.
Hace algunos días que no perpetraba entradas bloggeras, y ha sido, mayormente, por haber estado fuera. He pasado unos días familiares, a raiz de ciertos cambios que no viene a cuento contar aquí y ahora, repartiéndome entre la casa de mis padres y la de mi suegra, también conocida como relimitador o corte de encendido.
He tenido tiempo de retomar la lectura, próxima a su fin, de "La Rebelión de Atlas", magnífica obra filosófica en forma de novela en la que se trata el tema de la distopía de una sociedad con un gobierno ultraintervencionista. Ya hablaré de él cuando lo acabe.
También he ido al cine, cosa que llevaba meses sin poder llevar a cabo. He tenido la desgracia o mala oportunidad de ver la claramente sobrevalorada "No habrá paz para los malvados". Este filme, que es sin duda un producto de mercadeo vil y rastrero, estafador, deshonesto y rayano en el plagio vulgar, no merece ni ser calificado como película. En efecto, lo veo como una peli de serie B de los años ochenta, como un telefilme de sobremesa, o como un remake de "Dirty Harry" a la española, plagado de tópicos y clichés, en la que el actor protagonista, Coronado, hace un papel redondo, sí, pero no por nada especial, no, sino porque se ajusta a su físico, a su forma de moverse, le pega, es SU PAPEL pero porque le sale natural, es que da la impresión de que José Coronado es así. Vamos, que no actúa mucho, sólo se deja guiar.
El guión está lleno de lagunas e incongruencias, y la posproducción es de risa. Los efectos son de coña -vamos, que cuando cierra la puerte del Xantia suena como si fuera un Clase S-, y las situaciones son desmesuradas y totalmente increíbles.
La peli es una hez total, no se la recomiendo a nadie, y en su lugar pueden ver cualquiera de la saga de Harry El Sucio, con un Eastwood enorme, que además es más guapo y mejor actor que Coronado.
Para resarcirme de tan amarga aventura, al día siguiente fui con el limitador a pasar la mañana en la capital, primero visitando un taller relojero, de los de verdad, no lo que hay en Huelva, que da pena. Luego nos dirigimos al centro, donde paseamos bajo un agradabilísimo sol invernal que ha calentado hasta pasar los veinte grados.
Me gusta ir de vez en cuando a Sevilla y ver la vida que hay en sus calle peatonales del centro, ese ambiente de sus plazas más populares, tomar alguna cerveza con su tapa en los diversos bares que pululan por doquier... Así es como llegué al bar o cervecería Giralda, en una conocida calle que parte de una plaza en la parte trasera de la Catedral:
Antes de sentarme en una pequeña mesa sobre la acera, ya había tomado un poco de adobo en una transversal de la calle Tetuán, y una tapa de morcilla de arroz con huevo de codorniz en otro sitio junto a la Plaza Nueva. De modo que mi limitador sugirió ir a:
Antaño fue un reconocido lugar de tapeo sevillano, con el local atiborrado de gente, costaba trabajo llegar hasta la barra para pedir, y era imposible encontrar mesa libre fuera, en la calle. Cuando vi que apenas había un par de clientes dentro, y varias mesas libres, ya me mosqueé un poco, pero en cuanto llegó mi tapa de "patata a la importancia", mis temores se confirmaron: algo había cambiado, y no precisamente a mejor, en este lugar. Una pena. Otra víctima de la crisis que ha preferido bajar la calidad en vez del precio para subsistir... a costa de perder cada cliente con un mínimo de exigencia. Ellos sabrán lo que hacen, pero este que escribe no pisará más ese sitio.
Para quitarnos el mal sabor de boca, y de paso tomar un postre agradable y un cafelito, en nuestro camino de retorno al coche entramos en Ochoa, en la calle Sierpes, donde degusté un magnífico tocino de cielo, y el limitador una torrija, la primera de la temporada:
Y de este modo dulce y feliz, acabo por hoy.
Un beso a todos, y me voy a la cama para preparar mi cuerpo de cara a la ruta montañera de mañana, de la que, supongo, haré cumplido reporte.
Hace algunos días que no perpetraba entradas bloggeras, y ha sido, mayormente, por haber estado fuera. He pasado unos días familiares, a raiz de ciertos cambios que no viene a cuento contar aquí y ahora, repartiéndome entre la casa de mis padres y la de mi suegra, también conocida como relimitador o corte de encendido.
He tenido tiempo de retomar la lectura, próxima a su fin, de "La Rebelión de Atlas", magnífica obra filosófica en forma de novela en la que se trata el tema de la distopía de una sociedad con un gobierno ultraintervencionista. Ya hablaré de él cuando lo acabe.
También he ido al cine, cosa que llevaba meses sin poder llevar a cabo. He tenido la desgracia o mala oportunidad de ver la claramente sobrevalorada "No habrá paz para los malvados". Este filme, que es sin duda un producto de mercadeo vil y rastrero, estafador, deshonesto y rayano en el plagio vulgar, no merece ni ser calificado como película. En efecto, lo veo como una peli de serie B de los años ochenta, como un telefilme de sobremesa, o como un remake de "Dirty Harry" a la española, plagado de tópicos y clichés, en la que el actor protagonista, Coronado, hace un papel redondo, sí, pero no por nada especial, no, sino porque se ajusta a su físico, a su forma de moverse, le pega, es SU PAPEL pero porque le sale natural, es que da la impresión de que José Coronado es así. Vamos, que no actúa mucho, sólo se deja guiar.
El guión está lleno de lagunas e incongruencias, y la posproducción es de risa. Los efectos son de coña -vamos, que cuando cierra la puerte del Xantia suena como si fuera un Clase S-, y las situaciones son desmesuradas y totalmente increíbles.
La peli es una hez total, no se la recomiendo a nadie, y en su lugar pueden ver cualquiera de la saga de Harry El Sucio, con un Eastwood enorme, que además es más guapo y mejor actor que Coronado.
Para resarcirme de tan amarga aventura, al día siguiente fui con el limitador a pasar la mañana en la capital, primero visitando un taller relojero, de los de verdad, no lo que hay en Huelva, que da pena. Luego nos dirigimos al centro, donde paseamos bajo un agradabilísimo sol invernal que ha calentado hasta pasar los veinte grados.
Me gusta ir de vez en cuando a Sevilla y ver la vida que hay en sus calle peatonales del centro, ese ambiente de sus plazas más populares, tomar alguna cerveza con su tapa en los diversos bares que pululan por doquier... Así es como llegué al bar o cervecería Giralda, en una conocida calle que parte de una plaza en la parte trasera de la Catedral:
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| La barba mola. |
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Para quitarnos el mal sabor de boca, y de paso tomar un postre agradable y un cafelito, en nuestro camino de retorno al coche entramos en Ochoa, en la calle Sierpes, donde degusté un magnífico tocino de cielo, y el limitador una torrija, la primera de la temporada:
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| Deliciosísimo |
Un beso a todos, y me voy a la cama para preparar mi cuerpo de cara a la ruta montañera de mañana, de la que, supongo, haré cumplido reporte.
martes, 21 de febrero de 2012
Lumen
Seamaster Professional 300m, 2231.80 caja de titanio, con un poco de nocturnidad y no poca alevosía:
lunes, 20 de febrero de 2012
Sandman titanium nepali adventure
Ya puse hace un par de semanas la primera parte del viaje de este pibe. Ahora cuelgo la segunda y última, que es incluso más molona e interesante:
domingo, 19 de febrero de 2012
Deslimitado
A unos días del aniversario del suceso que ha marcado mi vida, hoy he pasado la mayor parte del día a solas. Eso es bueno, y también no tan bueno.
Uno tiene a veces unos momentos de pensamientos, digamos, no claros, y está expuesto a extraer conclusiones erróneas o precipitadas o amplificadas o vaya a saber, pero que perturban la mente. Eso me ha pasado hoy tres o cuatro veces, pues he tenido tiempo para pensar, meditar. Aunque, es cierto, no he llegado a ninguna nueva conclusión vital ni nada por el estilo.
El limitador se ha ido con la prole a Sevilla, a un acto cofradiero, cosa de la que yo no soy partícipe en ningún modo, por supuesto.
Así que, ojos que no ven, corazón que no siente: he rescatado mi casco Suomy del armario, y al desenfundarlo de su saquito protector, me he llevado una sorpresa, pues tenía la visera rayada y el espoiler aerodinámico posterior roto. Sin duda fue en el suceso al que aludía al principio de la entrada. Alguien lo cogió y lo guardo en su fundita, y así llegó hasta mí, que en el convencimiento de que estaba bien, no lo he visto en casi un año...
Las pruebas fehacientes:
No obstante, comprobé que no afecta a la visión frontal, de modo que me puse la chaqueta de invierno, los guantes que salvaron mis manos, y salí a rodar por la N435 hasta la venta del cruce de Santa Ana la Real.
Allí me tomé gustosamente un café cortado, alegremente sentado al sol de la terraza del bar, mientras escuchaba las intrascendentes conversaciones de los motoristas ocupantes de las mesas adyacentes.
¡Qué buenrollismo! ¡Qué hermanamiento! Mentira todo, jajajaja.
Una toma de la minigixxer en el aparcamiento:
Tendrán que perdonar la "chicken strip" del neumático, pero es lo que pasa cuando hace un año que uno no sale a rodar por la carretera, y además va en jeans y vigilando a diestro y siniestro, mirando detrás de cada tapia, buscando entre los arbustos al radar oculto que me podría joder el año, sin duda.
Todo el camino en sexta velocidad, sin tocar el freno para nada, eso da una idea del ritmo que he llevado, hilando curvas, trazando con tiralíneas, mucha suavidad. Ha estado bien, sigo en comunión con la fiel máquina que tantos buenos ratos me ha hecho pasar.
Una cervezita a la vuelta con un colega en una terraza del centro, y luego me dirigí a tomar el almuerzo en "Huracanes":
Situada en la planta superior del centro comercial Aqualon Puerto, esta pizzería es conocida por su masa finísima, que es acompañada de unas tijeras para cortarla al gusto. He tomado una cuatro estaciones, con chorizo, york, champiñones y pimiento morrón, una combinación muy sabrosa. La pizza es de tamaño considerable, y aunque fina, demasiado para mí, por lo que he dejado una sexta parte, más o menos. Estaba bien rica, aunque al ser tan fina, hay que utilizar trucos para engullirla con dignidad si no se quiere recurrir a cuchillo y tenedor.
Me han cobrado hasta los rissini, que son unos palitos largos que uno va tomando mientras viene la comanda:
No es una mala relación calidad precio, teniendo en cuenta que me ha tocado la única camarera eficiente del local, tuve suerte. Mucho bullicio, niños gritando, padres indolentes... lo típico de una pizzería uno domingo de Carnaval.
Para rematar, aprovechando la soledad, me dirigí al cine para ver la última de Denzel Washington, bien acompañado por el actor que hizo de Linterna Verde.
No me extenderé comentando una peli que seguramente ya sabrán de qué va. A mí, personalmente, me ha gustado, aunque la he encontrado un pelín larga, prácticamente dos horas. Básicamente, trata de la pérdida de la inocencia de un joven, pero la historia no se sustenta en absoluto. No se puede pretender ser un agente secreto de la CIA y hacer del buenismo y la inocencia tu bandera vital, y cuando ves que el Mundo no se rige por tus parámetros ideales, mandarlo todo al carajo. No.
Pero tiene bastante acción, aunque ya se cansa uno de ver las mismas peleíllas, persecuciones y tramas. Para que se hagan una idea, es como una mezcla entre Misión Imposible y La identidad de Bourne. Un cinquillo le daba, quizá un seis, pero a lo mejor me estoy pasando.
Hasta aquí mi día libre, pues ya ha llegado el resto de mi familia y se ha acabado la tranquilidad.
Les mando un beso afectuoso, y les deseo una buena semana.
Uno tiene a veces unos momentos de pensamientos, digamos, no claros, y está expuesto a extraer conclusiones erróneas o precipitadas o amplificadas o vaya a saber, pero que perturban la mente. Eso me ha pasado hoy tres o cuatro veces, pues he tenido tiempo para pensar, meditar. Aunque, es cierto, no he llegado a ninguna nueva conclusión vital ni nada por el estilo.
El limitador se ha ido con la prole a Sevilla, a un acto cofradiero, cosa de la que yo no soy partícipe en ningún modo, por supuesto.
Así que, ojos que no ven, corazón que no siente: he rescatado mi casco Suomy del armario, y al desenfundarlo de su saquito protector, me he llevado una sorpresa, pues tenía la visera rayada y el espoiler aerodinámico posterior roto. Sin duda fue en el suceso al que aludía al principio de la entrada. Alguien lo cogió y lo guardo en su fundita, y así llegó hasta mí, que en el convencimiento de que estaba bien, no lo he visto en casi un año...
Las pruebas fehacientes:
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| Secuela número uno |
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| Secuela número dos |
Allí me tomé gustosamente un café cortado, alegremente sentado al sol de la terraza del bar, mientras escuchaba las intrascendentes conversaciones de los motoristas ocupantes de las mesas adyacentes.
¡Qué buenrollismo! ¡Qué hermanamiento! Mentira todo, jajajaja.
Una toma de la minigixxer en el aparcamiento:
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| Imponente, como nueva. |
Todo el camino en sexta velocidad, sin tocar el freno para nada, eso da una idea del ritmo que he llevado, hilando curvas, trazando con tiralíneas, mucha suavidad. Ha estado bien, sigo en comunión con la fiel máquina que tantos buenos ratos me ha hecho pasar.
Una cervezita a la vuelta con un colega en una terraza del centro, y luego me dirigí a tomar el almuerzo en "Huracanes":
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| La birra que no falte, desde luego. |
No es una mala relación calidad precio, teniendo en cuenta que me ha tocado la única camarera eficiente del local, tuve suerte. Mucho bullicio, niños gritando, padres indolentes... lo típico de una pizzería uno domingo de Carnaval.
Para rematar, aprovechando la soledad, me dirigí al cine para ver la última de Denzel Washington, bien acompañado por el actor que hizo de Linterna Verde.
No me extenderé comentando una peli que seguramente ya sabrán de qué va. A mí, personalmente, me ha gustado, aunque la he encontrado un pelín larga, prácticamente dos horas. Básicamente, trata de la pérdida de la inocencia de un joven, pero la historia no se sustenta en absoluto. No se puede pretender ser un agente secreto de la CIA y hacer del buenismo y la inocencia tu bandera vital, y cuando ves que el Mundo no se rige por tus parámetros ideales, mandarlo todo al carajo. No.
Pero tiene bastante acción, aunque ya se cansa uno de ver las mismas peleíllas, persecuciones y tramas. Para que se hagan una idea, es como una mezcla entre Misión Imposible y La identidad de Bourne. Un cinquillo le daba, quizá un seis, pero a lo mejor me estoy pasando.
Hasta aquí mi día libre, pues ya ha llegado el resto de mi familia y se ha acabado la tranquilidad.
Les mando un beso afectuoso, y les deseo una buena semana.
Gastro
Ayer anduve, como saben por mis últimas disquisiciones, en La Antilla. Aproveché la ocasión para premiar a mi primogénito por lo que fue un buen partido de baloncesto, invitándole a almorzar en la conocida pizzería "La Yema de Oro":
Situada en la calle Castilla de dicha localidad, que es una transitada y comercial rúa, La Yema de Oro me sorprendió gratamente por la celeridad. Sí, sí, algo inusitado en los tiempos que corren, por desgracia.
yo pedí una ensalada a medias con el limitador, y una pizza con varios ingredientes, entre los que se encontraba el chorizo picante.
Curiosa rareza en una pizza, pero la verdad es que el experimento no salió mal, porque no estaba tan picante como para joderme el ágape, ni tan insípida como para despreciarla.
Adjunto pictograma a color del objeto que hoy ya, seguramente, ha sido expulsado de mi cuerpo:
Hay dos tamaños de pizza, la pequeña, como la de la foto, más que de sobra para un ser humano normal, que cuesta seis euros, y la grande, por nueve euros, para compartir con otra persona. El precio es fijo, y la carta señala una serie de combinaciones de ingredientes de la que no te puedes salir: no puedes añadir más ingredientes, ni siquiera pagando. Es política de la casa. Sí puedes cambiar uno por otro, por ejemplo, york por beicon, y cosas asín.
Destaco una vez más la rapidez en servir los platos, tanto cervezas, como ensalada -parece que las tuvieran preparadas de antemano, es alucinante, como las propias pizzas, que no tardaron más de diez o doce minutos. La masa un poco gruesa, tipo pan, pero entraba bien... o era el hambre que teníamos.
En fin, que si va usted con críos a La Antilla, y no tiene claro dónde llenarles la panza con garantía, no fallarán yendo a este sitio, todo un clásico de la zona.
Situada en la calle Castilla de dicha localidad, que es una transitada y comercial rúa, La Yema de Oro me sorprendió gratamente por la celeridad. Sí, sí, algo inusitado en los tiempos que corren, por desgracia.
yo pedí una ensalada a medias con el limitador, y una pizza con varios ingredientes, entre los que se encontraba el chorizo picante.
Curiosa rareza en una pizza, pero la verdad es que el experimento no salió mal, porque no estaba tan picante como para joderme el ágape, ni tan insípida como para despreciarla.
Adjunto pictograma a color del objeto que hoy ya, seguramente, ha sido expulsado de mi cuerpo:
Hay dos tamaños de pizza, la pequeña, como la de la foto, más que de sobra para un ser humano normal, que cuesta seis euros, y la grande, por nueve euros, para compartir con otra persona. El precio es fijo, y la carta señala una serie de combinaciones de ingredientes de la que no te puedes salir: no puedes añadir más ingredientes, ni siquiera pagando. Es política de la casa. Sí puedes cambiar uno por otro, por ejemplo, york por beicon, y cosas asín.
Destaco una vez más la rapidez en servir los platos, tanto cervezas, como ensalada -parece que las tuvieran preparadas de antemano, es alucinante, como las propias pizzas, que no tardaron más de diez o doce minutos. La masa un poco gruesa, tipo pan, pero entraba bien... o era el hambre que teníamos.
En fin, que si va usted con críos a La Antilla, y no tiene claro dónde llenarles la panza con garantía, no fallarán yendo a este sitio, todo un clásico de la zona.
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