lunes, 4 de mayo de 2020

Inconfinado

Y llegó el ansiado día 2 de mayo, fecha señalada históricamente por otros motivos desde principios del siglo XIX, pero en estos momentos pocos se acuerdan de aquello. 
Miles de seres humanos en la ciudad estaban deseando salir, y salieron como toro del chiquero, embistiendo y llevándose por delante lo que hiciera falta, algunos ordenada y civilizadamente (quiero pensar que la mayoría), pero otros con total desprecio no sólo por la norma y la recomendación (que uno puede desoir y desobedecer si va en contra de la moral o de la lógica, ateniéndose a las consecuencias que se deberán aceptar), sino hacia el prójimo, el vecino, el conciudadano. Es el egoísmo llevado a la máxima expresión, la materialización del pasotismo hacia el vecino, el congénere, la absoluta ignorancia de las más elementales reglas de educación y urbanidad. El superhombre, el lobo de Hobbes, nos rodea, aflora en estas circunstancias de crisis en que algunos sujetos se vuelven irascibles, su conducta transmuta a otra personalidad, se vuelve irreconocible.
Pero vivimos en sociedad, y si a uno no le gusta lo que ve, puede hacer tres cosas: aguantarse, intentar cambiarlo, irse a otro sitio. Pero nunca, repito, nunca, se puede permanecer en el sistema viviendo a tu puta bola, porque el propio sistema te cogerá, te engullirá, te masticará y finalmente escupirá una pulpa contigo. 
Tampoco defiendo ahora aquello de "ver-oir-callar", sino algo más sutil, o más elaborado: ver, oir, callar, hacer lo que te salga del navo siempre que no molestes a nadie. 

Pues el día dos, sábado, a las 9:15 horas salí con mi bici de carretera para tantear los ánimos y el tránsito por el puente Sifón, antiguo Puente de Punta Umbría, ya que sospechaba que al final del mismo podría haber un corte al ser el límite del término municipal, barrera infranqueable según el Decreto del día anterior. No había nadie que impidiera el paso hacia el carril bici que une Huelva con Punta Umbría, pasando por los términos de Aljaraque y Gibraleón. Bien, me dije, mañana será mi día.
A las 20 horas salí con la máquina de discutir a dar un paseo, lo que fue un error y una experiencia nefasta por lo que ya he explicado más arriba.
A las 8:15 horas del domingo salía de mi casa sobre una de mis bicis de montaña, soñando con surcar los senderos entre los pinos, pero me topé con el muro de tres patrullas de la Guardia Civil, en total seis robots verdes, que juzgaban la conveniencia o no de ir para acá o para allá en función de criterios que sólo sus circuitos neuronales programados comprendían: si vives en Huelva, no puedes pasar, y o te das la vuelta o sigues hacia el dique Juan Carlos I, hasta una cinta policial que cruza la carretera, momento en que hay que dar la vuelta y regresar (p.k. 11 de dicha carretera); si vienes de Huelva pero vives en Aljaraque, puedes pasar hacia Aljaraque (pero cómo coño puede ser que vengas entonces de Huelva?); si vienes de Aljaraque y vives en Aljaraque, no puedes pasar hacia la ciudad, pero sí seguir por la carretera del espigón (pero cómo, si eso es término municipal de Huelva?); si vienes de Aljaraque pero vives en Huelva, puedes seguir hacia Huelva o hacia el espigón (pero cómo coño puede ser que vengas entonces de Aljaraque?). 
Imposible razonar con ellos, de modo que me veo obligado a hacer una de las cosas más horribles que hay en ciclismo, que es seguir muchos km por carretera con una bici de campo.


La vida se abre camino rápidamente, pues cada grieta, junta de dilatación, o al borde alcantarillas y tapas de registro, está surcada de hierbas y pequeñas plantas que al no ser constantemente pisadas han aflorado. Durarán poco. 
Muchos ciclistas, aficionados habituales, pero también casuales pedaleros de oportunidad, con tal de escapar un poco de la urbe. En general la concordia, las sonrisas, los saludos, han sido la tónica habitual, lo que se agradece. A la vuelta, 9:30, ya no estaban los agentes del orden en el cruce conflictivo, cicunstancia que aproveché para adentrarme hacia el lado prohibido, mucho más atractivo (como suele ocurrir siempre) que lo permitido. Llegué hasta mis amados pinares, di una vuelta por algunos senderos sin extenderme mucho, comprobando que la hierba y los matojos lo inundan todo, y volví al carril bici. 



Pero ya era tarde, y fruto de la casualidad quiso el destino que mi persona fuera interceptada por otra patrulla benemérita que había detenido a un vehículo en el principio del puente. Yo ya tenía pensada una excusa que contar si esto me ocurriera, aunque la norma es la norma, y estaba preparado para apechugar y soportar lo que me quisieran echar. Al final la cosa no pasó a mayores, una mera amonestación verbal, como si el guardia fuera mi padre y yo un hijo díscolo y rebelde. 
Llegué a casa a las 10:55. Sano y salvo, cansado después de 52 km, pero feliz de que todo hubiera salido bien. 
El sistema del desconfinamiento tiene fallos, es imposible contentar a todo el mundo, y tenemos que adaptarnos lo mejor que podamos. Es lo que hay. Pero a lo mejor no interesa ese nivel de estrés por pedalear un par de horas a mediodía (pues entre las 6 y las 7:30 hay poca luz, y por la tarde a partir de las 21:30 nos encontramos en la misma tesitura) o por la noche, y con los límites espaciales que nos imponen. Yo era feliz por poder dejar guardado el rodillo, pero quizá tengo que volver a cogerlo.

Ya veremos.

jueves, 30 de abril de 2020

la chica mecánica

Publicada en 2009, esta novela ganó en 2010 una ristra impresionante de premios que califican su calidad y valía: Hugo, Nebula, Locus y John W. Campbell Memorial, entre otros.




La acción se sitúa en el siglo XXII, en el que Anderson Lake es uno de los pocos occidentales que ha obtenido permiso de trabajo y residencia en Tailandia. Sin embargo, la fábrica que dirige es una tapadera: su misión es descubrir la reserva de semillas no modificadas de plantas desaparecidas hace muchos años en el resto del planeta, que misteriosamente se han conservado en el aislado reino asiático, y entregarla a la multinacional biotecnológica para la cual realmente trabaja. Paolo Bacigalupi nos lleva a un mundo donde el cambio climático ya se produjo, casi se han agotado el petróleo, el gas y el carbón, la tracción animal ha reemplazado los motores de combustión, la ingeniería genética se aplica en cultivos, animales e incluso humanos, y las multinacionales biotecnológicas controlan la principal fuente de alimentos: las semillas transgénicas. Un mundo donde las personas han de recordar de nuevo qué las hace humanas.
En su búsqueda por esos recursos secretos y escondidos, Anderson Lake se topa con Emiko, la chica mecánica, un "neoser", fabricada y diseñada para servir originalmente como secretaria y ayudante de un rico magnate japonés, que la abandonó en uno de sus viajes a Tailandia, y ahora para subsistir tiene que recurrir a la prostitución en un sucio local donde es denigrada y abusada constantemente dada su situación de ilegal/prohibida. Pero Emiko tiene otras virtudes, o ventajas, o habilidades, que nadie sospecha... y algún que otro inconveniente también. Y aunque la presencia de la chica mecánica es casi accidental o accesoria en la trama, finalmente una acción suya sirve de detonante para que el tenue equilibrio de poder del país se derrumbe provocando el colapso de toda una civilización.
La línea argumental incluye otros varios personajes que nos ayudan a ir dibujando la composición y el clima de la sociedad Thai, formada por una base de millones de ciudadanos que viven prácticamente en la pobreza, en un mundo prácticamente sin energía eléctrica, ni derivados del petróleo; una realeza que nunca aparece y que uno duda que exista realmente; un dos grandes grupos de poder, que son el Ministerio de Medio Ambiente y el de Comercio, enfrentados en una guerra intestina por recursos, energía y violencia. En medio, los "farangs", o extranjeros, enviados y delegados de multinacionales agrícolas dedicadas al estudio, investigación y comercialización de semillas transgénicas, los productores de calorías. 

Una novela más de tintes apocalípticos dentro de un presupuesto post-apocalíptico, lo que puede parecer un lío o una contradicción, pero no lo es. Una llamada de atención sobre el problema medioambiental, una petición de socorro ecológico... que no servirá de nada, pues como en el mismo libro podemos leer, lo que manda es el poder, el dinero, la avaricia, el desprecio por el prójimo. Y ya sabemos que la realidad siempre acaba superando a la ficción.

Magnífica lectura que no puedo dejar de recomendar.

miércoles, 29 de abril de 2020

confinado, 17: mal

Descubro que no se podrá traspasar la frontera provincial hasta que finalice la tercera fase de desescalada, esto es, como pronto, el 22 de mayo. Eso son prácticamente dos meses. 
Dos meses más sin poder ver en persona a mis padres. Es de traca. Yo no puedo visitar a mi familia que está en la provincia contigua, pero transportistas varios, o mi jefa que vive en Sevilla, pueden hacerlo a diario y sin ningún problema. Yo, que iría directo de mi casa a la suya, sabiendo que ni en mi ámbito familiar ni en el suyo hay ningún infectado, no puedo. Pero un paquete que viene de Amazon desde Francia, que habrá pasado por no sé cuantas manos, y cuyo porteador puede venir de cualquier sitio y ha pasado por varias paradas en diferentes localidades desde Perpignan hasta Huelva, sí puede. 
La norma dice que no está permitido salvo causas justificadas, y yo pregunto ¿cuáles son esas causas? ¿están tasadas? ¿quién las tiene que justificar y bajo qué criterios? 

Es todo tan arbitrario, se explica tan mal, hay tantas situaciones diferentes, que resulta difícil para el humano acostumbrado a cuestionarse las cosas el acatar estas recomendaciones que nos llegan como órdenes de un ser superior, inapelables, dogmáticas... pero sin apoyo no ya científico, sino siquiera moral. 

Mientras tanto, leo a diario los escándalos (a diario, sí, es impresionante esto) motivados por la falta de rigor de este Gobierno, que miente llamativamente, no deja de verter propaganda, manda un mensaje contradictorio día sí y día también, y mientras el apocado e inútil del Presidente, a quien la situación tiene desbordado física y mentalmente, no es capaz de convencer a nadie de que las cosas se están haciendo ni medianamente bien, el Vicepresidente Segundo no pierde ocasión para meter con calzador sus propuestas de tintes comunistas. Para mí ya estamos viviendo la aplicación de un estricto régimen comunista, al más puro estilo de la R.D.A. de la posguerra, en la que tampoco se podía circular, era necesario un pase para todo, había racionamiento, y todos, absolutamente todos los que tenían dos dedos de frente, querían pasarse al otro lado del muro. Han pasado 32 años de la caída de aquel muro, pero hay niñatos (que ni vivieron aquella época, ni mucho menos la de la temida y odiada dictadura franquista) que quieren volver a levantarlo, caiga quien caiga, arda quien arda (por seguir con su propio lenguaje), y a costa de lo que sea (aunque sea de los miles de muertos por esta epidemia). 

Me siento mal. Me siento, amarrado de manos, atado en mis libertades más elementales, despojado de algunos de mis derechos más fundamentales, y todo realizado sin los procedimientos adecuados legales previstos en la propia Constitución Española de 1978, con la que podemos o no estar de acuerdo, pero es la que hay y tenemos que acatarla TODOS. Y si no gusta, que se cambie... pero no hay quien ate esa mosca por el rabo, por algo será. 

Las cosas se han hecho mal, se siguen haciendo mal, y lo pero es que todo indica que se van a seguir haciendo mal. 

Perdonen el tono miserable y derrotista de esta entrada, pero no siempre uno va a estar de buen humor y ánimo elevado: son muchos días, y todos tenemos nuestros problemas.

martes, 28 de abril de 2020

Confinado, 16: el inconfinable

Llevo varios días sin publicar nada, y es que he estado pensando. Me estrujo las ideas, veo cosas, siento que... bueno, hay sensaciones que son demasiado íntimas, pero ocurren historias que me revuelven las tripas. La Libertad, mi libertad y la de los míos, se ve conculcada en este confinamiento, hasta un punto que se vuelve prácticamente insoportable para alguien de mi línea de pensamiento, de mi ideología vital, de mis convicciones. La Libertad es lo primero. Sin ella, ¿qué somos?


Muchos se quejan de que el Gobierno es una mierda, y están deseando salir de casa, pero obedecen a rajatabla al Gobierno que odian, y ese odio lo proyectan hacia la gente que quiere ser libre.

“Volveremos a la normalidad muy tarde”, dice la gente criticando a los que han sacado a sus chavales. La normalidad la crearemos nosotros de nuevo cuando perdamos el miedo a vivir. El ser humano ha convivido durante miles de años con virus y no se ha parado el mundo, ¿vale?

Nacemos, nos reproducimos, observando como el telediario reproduce la muerte en nuestras mentes. Mediante la sobreinformación en los telediarios, redes sociales, de que ahí fuera hay algo que nos va a matar si no salimos ultraprotegidos… y ese miedo, el hambre y la falta de ingresos mínimos, acabará matando más que el propio virus. Suicidios, falta de ayudas… es peor el puto remedio de quedarse en casa y paralizar el país, que la puta enfermedad, joder.

Pero aquí parece que la gente está dispuesta a sacrificar meses de su vida encerrada, pensando que al salir el virus habrá desaparecido… El virus ha venido para quedarse, y cuanto antes lo pasemos, mejor. Seguir ahí encerrados debilitará nuestro sistema inmune, por mucho que hagamos areobic mientras grabamos videos chorras para subirlos a Tik Tok. Nos hemos acostumbrados a estar tan metidos en casa que ya está mal visto cualquiera que sale.

Acostumbrados a vivir con miedo, pan y circo, todos los putos días desde la tele: estar encerrado mola, puedes ver series, aplaudir a las ocho mientras pones música a tope; y se ha normalizado tanto, que salir a la calle es una locura o una aventura con demasiados protocolos a seguir.

Otros temen al virus pero quieren salir a trabajar, mientras se quejan del que pasea a sus niños o sale a correr solo. ¿Qué piensan, que el virus sólo les perdonará a ellos? A ver si empezamos a abrirnos cuentas como usuarios de la vida propia, y dejamos a los demás vivir la suya con los riesgos que eso conlleve. Pero aquí lo que mola es imponer a los demás, jugar a ser policías, marujas envidiosas de balcón: quédate en casa, descárgate el logo y ponlo en tu perfil y siéntete buen ciudadano, múerete en casa esperando las soluciones, no salgas a la calle vaya a ser que te mueras… pero ten cuidado no vayas a morirte en tu casa por quedarte más tiempo del que puedas.

Creo que si seguimos así, y el tiempo pasa y no espabilamos, muy posiblemente habrá que cambiar el hashtag “yomequedoencasa”. Cogeremos el puto móvil por última vez en nuestra vida  para abrir nuestra red social preferida y postear “se acabaron las provisiones, yo me muero en casa”. Sin que sea el virus el que te mate.

martes, 21 de abril de 2020

desmoengendro: La M900 de Marco Wijnen

Circula por algún sitio esta curiosa creación, que toma como base una Monster, y no una SS como se dice en alguna web poco cuidadosa en el análisis:



La decoración y ciertas piezas, como el minúsculo y elevadísimo colín, recuerdan vivamente a los italianos de NCR que ya hicieron en su día una versión dedicada al bueno de Mike The Bike.
En esta ocasión, el tal Marco ha calcado el esquema de color, y ha realizado de un modo más o menos casero, su propia materialización del concepto, aligerando con las fibras, un subchasis atornillado de aluminio, y un depósito de 999. Me encanta el dos en uno, por supuesto, y no me explico porqué no lo llevan más bicilíndricas...



Vale, este parece un proyecto totalmente artesanal y privado, y cierto es que no se pueden pedir peras al olmo... pero tantas bridas de plástico afeando el chasis visto es casi algo delictivo:



En la siguiente fotografía, tomada en la intimidad del taller/garaje/zulo, vemos la moto con la matrícula y todos sus aditamentos legales. Es una preparación usable y usada, y eso es un plus. Uno se cansa un poco de ver por la red increíbles preparaciones de salón que sólo sirven de escaparate:



confinado, 15

Hoy, día 21 de abril, me he reincorporado a mi puesto laboral. Ha venido bien salir un poco, volver a la rutina, ver a los compañeros, caminar por la calle. Aunque el grueso de la actividad laboral sigue en el dique seco, hay como una intención, una gana, un querer volver. 
Y tenemos a nuestra disposición en la oficina tanto mascarillas quirúrgicas de un solo uso, como pantallas de acetato que se han repartido, amén de geles de hidroalcohol. La carga de trabajo ha aumentado, lo que obliga a la reincorporación inmediata de toda la plantilla de forma inminente, lo cual es bueno, creo. 

Llevo varios días sin escribir sobre mis actividades del confinamiento, y es porque las jornadas pasaban rápidamente, sin mucha variación: leer, ver películas, algo de bricolaje casero y mecánica de bicis... cosas de no mucho interés. Mis días de rodillo han seguido, pero he tenido que espaciar la actividad: al principio lo hacía día sí, día no. Pero he descubierto que mi casi medio siglo de castigo corporal necesita un poquito más de tiempo para recuperarse. El rodillo es una actividad intensa y exigente, aunque no lo parezca a primera vista, o quizá es que uno es muy burro y mete más resistencia de la debida... pero es que si no meto resistencia tengo la impresión de que no estoy trabajando!!! En fin, sea como fuere, ahora a veces intercalo dos días de descanso en vez de solo uno. A veces, eh, no siempre.

Una cosa que quería hacer desde hacía bastante tiempo era desmontar uno de mis bujes Chris King para hacer un mantenimiento, pero siempre me ha echado para atrás la necesidad de una herramienta especial para ello que yo no tengo, ni creo que tenga dado su algo precio. Dicha herramienta, que más bien es una multiherramienta porque sirve para diversos cometidos y está muy bien estudiada y trabajada, tiene su principal intríngulis en su función de extractor de rodamiento, que es necsario para el total desmontaje del conjunto del "ring drive", que son los dos anillos dentados cuya limpieza y engrase es parte esencial del proceso, y el motivo por el que yo lo quería hacer. Pero, en fin, uno hizo acopio de valor y tiró de inventiva usando el viejo método de usar un puntero romo y un martillo, con suavidad relativa, para hacer lo mismo pero en modo low-cost. Juas. El caso es que el truco ha funcionado y he podido limpiar todo bien, y dejarlo con el toque justo de engrase que este sistema necesita. Más de diez años que lo compré, ya era hora que lo hubiera hecho, creo yo. Ahora suena como debe sonar, con su zumbido característico.
La duda más grande vino con qué aceite usar, pues claro está el fabricante recomienda su propio lubricante que no es caro, pero sí difícil de encontrar, y mucho más en Españistán. Pero después de consultar foros y google, di con un boletín técnico técnico de la marca que arrojó bastante luz: 


Es decir, que un aceite sintético SAE 10w30 es más que suficiente sin meterse en más líos. Fácil. 

Seguimos en la brecha, dando el callo. Muchos nos preguntamos cuánto nos quedará en verdad, y qué necesidad real hay de tener unas medidas tan radicales con nuestros derechos para frenar a la enfermedad. Dudamos de que todo lo que nos cuentan sea verdad. También dudamos que sea mentira. Lo que es cierto es que después de tanto tiempo está claro que el bicho ya no puede tener el mismo devastador efecto que al principio. Sea como fuere, pronto veremos si esto es cierto o no.

Mientras tanto, intentad seguir siendo libres, aunque sea solo de mente...

sábado, 18 de abril de 2020

en nuestra infancia

Bueno, quizá me he pasado, en la infancia infantil no del todo, eh. Hablo de la época en la que en mi barrio hacían furor las BMX, yo tendría unos doce o trece años, y usábamos esas bicis para todo, menos para hacer BMX, que ni sabíamos lo que era o significaba. Pero nos gustaban esos aparatos sencillos, reistentes, y muy divertidos, que nos tenían todo el santo día dando vueltas y vueltas por nuestras calles, parques, y el extrarradio buscando saltos, bordillos y peraltes. Una pasada, y no nos cansábamos!!! 
Yo tuve una G.A.C. Akimoto como ésta: 

GAC AKIMOTO (con imágenes)

Pero la más popular en nuestra urbanización era la BH California, en cualquiera de sus variantes, desde la modesta X-2, hasta la elitista X-4: 

Rik Rides - Restauracion de Bicicletas antiguas y clasicas: Bh ...

Como verán, eran muy similares, pero la BH era superior, pues la potencia de la G.A.C. se aflojaba constantemente con la palanca que hacían esos manillares de altura exagerada, y la mayoría, además, acababan partiendo. Además, las bielas de la Akimoto eran de sistema de cuña, y acababan cogiendo holgura con tanto pegar saltos, mientras que las BH llevaban cuadradillo, mucho más fiable y resistentes. Reconozco que ahí la cagué, no quise tener la misma bici que todos los vecinos, me fui a lo diferente, y aunque la Akimoto era realmente bonita, no estaba a la altura. 

Pero había muchas bicis que quitaban el sueño a los preadolescentes de la época, ejemplos les pongo:

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Derbi Rabasa.jpg

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BH Meteor verde.jpg

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Las míticas Motoretta con horquilla rígida de doble pletina y muelles de pega, pesaría como 20 kg, pero en su asiento corrido cabían dos chavales perfectamente, jojojjoo. Las Panther, Metheor, otras habituales, y es cierto que existía cierta variedad. 
Uno salía a dar una vuelta y cada chaval tenía su burra, eran unos tiempos maravillosos, en los que pasábamos todo el puto verano en la calle, y sólo íbamos a casa a comer y dormir, y nos saltábamos o colábamos en el Club de Campo para bañarnos en su piscina, o fabricábamos algún salto demencial en cualquier solar o descampado, para tirarnos las horas muertas allí brincando una y otra y otra vez. 
Felicidad total. Despreocupación. 
Libertad.

jueves, 16 de abril de 2020

confinado, 14

Hace algunos días que no escribo sobre mi vida confinada. Las horas se suceden, y cada vez hay menos cambios en mi modo de vivir, sólo pequeñas diferencias a la hora de pasar el rato.
Así, he acabado con la serie "The sinner", en Netflix, que consta por ahora de dos temporadas: en cada temporada se sigue la resolución de un asesinato peculiar, bien por las características de la autoría, bien por la forma utilizada o quienes sean las víctimas. El nexo de unión es la figura de un policía que, por supuesto, tiene sus problemas personales que, no obstante, no influyen en su capacidad de averiguación y perspicacia. Otros elementos comunes a ambos casos es la presencia en el fondo de las historias de algún tipo de club, secta, o agrupación más o menos secreta y que abarca más de lo que parece. 
Bien rodada, buen guión, correcta interpretación y, sobre todo, las historias mantienen el interés hasta los últimos minutos del último episodio, por lo general con sorpresa inesperada. 
Para variar, hemos almorzado a base de barbacoa en nuestro patio, que es particular, aunque a punto estuvo de truncarse porque comenzó a llover, paró, reinició y volvió a parar, y aprovechamos un claro para perpetrar la humareda consiguiente y degustar la deliciosa carne asada, que es un manjar primigenio, lo primero que cocinó el hombre, y quizá por eso nos gusta tanto, ¿no creen?
También hice mis pinitos en mecánica, y cambié el retén del piñón de salida de la Monster, que fugaba un poquitín, pero mejor cambiarlo porque esas cosas van a más, nunca a menos. Operación sencilla, si lo llego a saber lo hubiera hecho antes. También debo hacerlo en la 749... pero tras un examen minucioso de la situación he decidido que tendré que posponerlo para más adelante, pues hay que desmontar la cadena para extraer el piñón de ataque debido a las características del chasis de la moto, que de otro modo no me deja desplazar dicho piñón para sacarlo. Esperaré a cambiar el kit de transmisión. 

Poco más, aparte de lectura de libros que más adelante les relataré con la oportuna reseña. No les quiero aburrir con mis diatribas.

Por cierto, Blogger sigue sin corregir el problema de la imposibilidad de subir fotos desde el móvil, algo que me desquicia.

desmoengendro: SS por MOD Moto

No se han comido mucho la cabeza los de MOD Moto para realizar esta sugerente máquina:



Básicamente la han despojado de mucho sobrante, le han añadido un par de detalles retro en forma de cupolino setentero y colín minimalista, y voilá. Buen trabajo de pintura, que a pesar de lo difícil de conseguir con el naranja, han logrado que no sea estridente.



Digno de resaltar el tema del faro desplazado a un lado, le da un toque de moto de resistencia.



Una pena que no tengamos imagen de la trasera para admirar la terminación del escape dos en uno.



La prueba fehaciente de que no es necesario gastar una millonada para tener una moto chula, con personalidad, y perfectamente disfrutable en muchos sentidos.

sábado, 11 de abril de 2020

conversión a monoplato

Tiempos modernos traen nuevos inventos. Contra lo que uno pueda pensar, y aunque la obsolescencia programada es pan nuestro de cada día, es cierto que las novedades técnicas nos traen ventajas. En el mundo del ciclismo ha habido últimamente varias revoluciones, la más sonada fue el paso a las ruedas de tamaño 29 pulgadas. 
Pero hay otra cuestión, el de las transmisiones monoplato, cuya implementación se ha debido al desarrollo de tres conceptos que han tenido que coincidir en el tiempo.
Y digo esto porque lo de llevar un sólo plato delantero no es algo nuevo per se. Ya había disciplinas en las que las bicicletas sólo usaban un plato, como en descenso, o four cross, pero es cierto que en su práctica no hay que hacer rutas largas o remontar cuestas, con lo que no existía la necesidad de tener un rango amplio en los desarrollos.
Para hacer las rutas habituales uno no puede prescindir de desarrollos cortos que ayuden a escalar, pero tampoco se puede renunciar a desarrollos más largos para llanear con soltura o enchufarse cuesta abajo.
Ya hace muchos años yo eliminé el plato grande 44 dientes de mis bicis, pues lo usaba poco, y siempre estaba más expuesto a golpes en las trialeras. Incluso en una de mis bicis hice un experimento hace diez años quitando el desviador delantero y dejando sólo el plato de 32 dientes, añadiendo una corona más grande al cassette, pero aparecieron otros problemas, con las salidas de cadena por el plato con los baches y saltos (obligándome a instalar un guíacadena), y que el desarrollo no era suficientemente corto para algunas cuestas: la piñonera era de nueve piñones 13-38, que con el 32 delante se hacía duro cuando la cosa se empinaba más de la cuenta. Al final tuve que desistir y volver a dos platos y 11-32.

Ahora hay varios fabricantes que ofrecen piñoneras con rangos increíbles de 11-46, 11-50, 11-51, en diez, once y doce velocidades, incluso si se acompaña con núcleos especiales, podemos aumentar el rango a 9-50, que es más de un 500%. Esto hace poco tiempo no existía. Y claro, esto tiene que ir acompañado con un desviador trasero con capacidad para jugar con semejantes tamaños de piñones, y con un sistema de tensión de la pata de las ruletas que asegure que siempre hay tensión suficiente en la cadena para que no vaya loca. Y finalmente, los platos delanteros especiales para estos fines, con un tallado especial (narrow-wide) para evitar salidas de cadena sin tener que recurrir a guiacadenas ni inventos.

Aunque todas mis bicis son especiales para mí por uno u otra razón, decidí hacer la conversión a la Trek Sawyer. Si ese velocípedo ya de por sí es un poco freak, ahora lo será aún más, por esa mezcla neo-retro que supone.

Esta es la rueda con el cassette original, un 12-36 de nueve velocidades:


Y aquí con la nueva piñonera de once velocidades en rango 11-50:


Se puede observar el tamaño de los piñones más grandes, talla paellera. El cassette es de la marca Sunrace, más asequible que sus homólogos Shimano o SRAM
Para que el desviador llegue eficazmente al piñón más grande sin roces indeseables ni problemas, hay que añadir a la patilla del cuadro un suplemento (goat link), para emular a la patilla más larga de los cuadros modernos. Eso se compra aparte y hay un rango muy variado de precios para elegir, desde el original de Wolftooth, que sale por unos 24 euros, hasta otras réplicas de diversa procedencia, con precios que oscilan entre los 3 y los 16 euros. El mío lo pillé en Amazon por 9'99 €, veremos lo que aguanta:


Hay que poner un mando del manillar para 11v, previamente ya había desmontado el mando y el desviador delantero, y el desviador trasero, y ahora le tocaba el turno al mando trasero. Todo el conjunto anterior era un SRAM X-9, y ahora he decidido cambiar a Shimano SLX para el susodicho mando, quizá la mejor relación calidad precio, que por 20 euros lo tienes nuevo, supongo que tan barato porque lo que ahora está de moda son las 12 velocidades, y se querrán quitar el stock de 11 velocidades. 
Para el desviador, ya que SRAM y Shimano no son compatibles por tener distinto tiro, recuperé un XTR que tenía en barbecho, un cambio magnífico... para 9 velocidades. En mi inocencia, pensé que me iba a servir, y dudaba si iba a ser capaz de llegar al piñón de 50 dientes... pero el problema no iba a ser ese, no. 


El tema que yo ignoraba era que un desviador de 9v sirve para 7, 8 ó 9 velocidades, pero no para 10, 11 ó 12, cosas de diseño, relaciones de tiro, proporción del desvío del paralelogramo y etcétera. De modo que pasaba del piñón pequeño al siguiente con el primer click, pero de ahí saltaba al cuarto con el segundo click, después al quinto, luego al noveno, y después al decimoprimero. Y para bajar lo hacía cada vez saltando de una manera diferente. Imposible de ajustar. Yo creía que había montado algo mal, pero pronto me di cuenta de que el problema era esa incompatibilidad. 
El desviador de 10v, vale para 11 velocidades. el de 11 vale para también para 10, aunque no es lo ideal y pueden aparecer problemillas de ajuste fino en algunos piñones al límite del rango. También dicen que en 11 y 12 velocidades Shimano y SRAM son compatibles e intercambiables, pero en mi experiencia eso puede ocurrir o no, y para que vaya bien de verdad mejor no mezclar fabricantes. 
Por cierto, los desviadores de 12 velocidades sólo funcionan con mandos de 12 velocidades, aquí no hay otra opción ni inventos.
En la siguiente imagen pueden ver la diferencia entre el desviador para 9v, arriba, y el de 11v, abajo:


Bueno, pues por fin puse todo en su sitio y lo ajusté, para lo que hay que hilar fino con los tres tornillitos que trae, ahora para llave allen de 2 milímetros (antes era con destornillador de estrella), dos para establecer los topes por arriba y por abajo y que no se salga la cadena, y el tercero, llamado "tornillo B", para ajustar la distancia de la ruleta más cercana al piñón grande cuando esté este engranado, para que no roce nada. Funciona bien, y lo he probado con una breve vuelta por mi garaje, pero me he dado cuenta viendo las fotos posteriormente de que quizá la funda del cable ha quedado un pelín corta. No sé si esto puede afectar al funcionamiento, pero quizá debería poner una nueva, no lo sé: 


Vista general del velocípedo freky con su marcha más corta engranada, preparada para una nueva vida:


He metido todo lo que le he quitado en una bolsa, que pesa lo suyo, y se compone de dos mandos, dos platos de acero, un cubreplato de aluminio, dos desviadores, una cadena a la que le queda uso, y cableado completo del mando delantero. El plato que he montado es un Race Face de aluminio que tenía por el trastero para un invento que no salió bien. Pero no es el ahorro de peso el motivo del cambio, aunque siempre se agradece quitarle medio kg porque sí a la bici. 
Hay una cierta belleza en la simplicidad, y un cambio menos es mejor sólo por la sencillez que aporta: menos cosas que ajustar, engrasar, limpiar; adiós a los chupados de cadena; todo es más cómodo y fácil.
Deseandito estoy de hacer una verdadera prueba en su elemento campestre, pero eso tendrá que esperar unas semanas aún...