lunes, 8 de agosto de 2016

Jason Bourne

Hacía tiempo, bastante, que no pisaba una sala de cine, y no lo he podido volver a hacer en mejores condiciones: yo era el único espectador, la temperatura del acondicionador de aire estaba correctamente regulada, y la película ha sido muy entretenida.



Soy muy fan de la serie de pelis dedicadas a la Bourne, e incluso la cuarta entrega me pareció pasable y aleccionadora del universo del Programa Treadstone, que tantos quebraderos de cabeza dio, da, y seguramente todavía dará al bueno de Jason.

En éste, su quinto episodio, Damon vuelve a la franquicia que tan pingües beneficios le ha proporcionado, y demuestra que sigue en plena forma, y que a pesar de los años es muy capaz de correr, saltar, pelear como un jabato, presentar un cuerpo trabajado, y tener agudeza de reflejos y pensamiento. Aparte, sigue demostrando habilidades sobrehumanas como sobrevivir a una caída desde un quinto piso, asimilar un balazo en el abdomen como si nada, ser inasequible al cansancio, y los porrazos más brutales recibidos en la cabeza no le afectan en lo más mínimo. Amigos, ¡yo quiero que la CIA haga ese experimento conmigo, joder!

La peli sigue el conocido esquema que ya hemos visto tantas veces, e introduce nuevos elementos en la saga, como el verdadero y auténtico deseo de venganza familiar por causa de la implicación de su padre en todo el asunto. En medio de todo, las típicas persecuciones, peleas, citas en lugares públicos que se convierten en carreras por pasadizos, túneles, calles y azoteas, y tal y tal.

Bueno, vale, puede dejar un poco de sensación de dejá vue, pero cuando lo pasamos por la batidora con la dirección de Paul Greengrass, y con la ayuda de la actuación de T. Lee Jones, Vincent Cassel, Julia Stiles, y la recientemente oscarizada Alicia Vikander (con el papel quizá menos convincentemente desarrollado de todos, es curioso), el cocktail resultante no desmerece de ninguna manera en ese infravalorado nicho que es el cine de acción. 
Habrá quien achaque que hay demasiado movimiento de cámara, y que en ocasiones las escenas pueden resultar borrosas, oscuras, pero creo que esto es así desde le primera película de Bourne, y forma parte ya de la estética de la serie. Técnicas que a lo mejor encubren o disimulan otros defectos, pero que a la postre no se puede negar que aportan dinamismo y meten aún más al espectador en la acción.

Mención aparte y expresa merece la persecución final, que considero una de las mejores de las historias del cine, y que me hizo recordar aquella de Blues Brothers 2000, en la que hay una épica escena con lo que me parecieron cientos de coches de policía estrellándose en una autopista...

En resumen, un imprescindible si es usted un aficionado a este tipo de cine, y quizá, con suerte, ya se haya puesto punto y final a la historia de Jason, que bien merece un descanso.

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