domingo, 23 de diciembre de 2018

Singletrack fury: enseñando al pupilo

Un día soleados de invierno, de esos que invitan a hacer cualquier cosa excepto quedarse en casa!
Gran oportunidad para adentrarme un poco más con mi hijo menor en el noble arte/afición del bicimontañismo. Antes de acometer rutas más enrevesadas o técnicamente inaccesibles para su nivel, los pinares de Aljaraque nos ofrecen un entramado de senderos que llevo veinte años recorriendo. 
Aunque su estado de forma no es el óptimo, disfruta mucho y se adapta rápido. Hoy, por ejemplo, ha usado por primera vez pedales automáticos: con un par de someras instrucciones y consejos ha sabido aprovechar sus ventajas sin tener la típica caída en parado propia de estas primera pedaladas enganchado.
Sí, los niños aprenden rápido. Demasiado. 


El ritmo ha sido tranquilo, apenas una media de 15 km/h, pero eso no impide disfrutar del entorno. Sólo pasear a Miss Daisy sería un privilegio en este bosque típico de la zona, lleno de olores y sensaciones. Me transporto a otro universo, lejano en el concepto aunque cercano en el espacio, y mientras orbito el pedalier a ritmo pausado para que Pepe me alcance, entro en alguna especie de estado semimeditativo. El cerebro necesita esos paréntesis para descansar del ajetreo diario, evadirse, recapitular. La abstracción, el simple hecho de quedarse en blanco, es casi un lujo que aparece cuando uno menos lo espera.
Busquemos ese momento, esa ocasión. Aprendamos a tenerlo, a propiciar las condiciones.


Un par de semanas sin llover y ya no queda atisbo de charcos y casi ni barro. Algún pequeño banco de arena quiere aflorar aquí y allá, pero el verde es la tónica general. Setas aparecen entre las hierbas. Otros muchos ciclistas comparten nuestra afición con algarabía y expresiones de júbilo, nos cruzamos y nos saludamos. 
Entre dos tramos de curvas, dos singletrack bonitos y movidos, con subibajas y derrapes, y algún peralte, nos encontramos con un pequeño grupo de ciclistas con bicis de enduro y pantalones baggys: me da gran alegría reconocer a Dani, Martín y César, hacía mucho que no los veía. Comentamos ligeramente los últimos devenires de las modas en tamaños de ruedas, y poco más. Nos deseamos lo mejor y seguimos cada uno hacia donde iba.


Una mañana bonita para disfrutarla en compañía sin duda. Lo he pasado bien y espero repetir con Pepe pronto. Pero primero tiene que recuperarse de la palizilla, jijijiji

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