sábado, 17 de junio de 2017

no more video

Hace semanas, la última vez quizá que les hablé de mis experiencias con el hidrofoil (tan de moda de nuevo a resultas de las clasificaciones de la Copa América), que les prometí un video.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y se podría añadir que un video vale más que mil imágenes...

El caso es que por fin me decidí a grabar un pequeño montaje para mayor deleite personal, y escogí, después de mucho pensarlo, un tranquilo día de primeros de junio, viento agradable, suave, pero suficiente para navegar con la 12 metros. La cosa iba tan bien que hasta iba pensando qué música iba a acompañar la minipelícula, y cambiaba el ángulo de grabación, me la pasaba de una mano a la otra, un par de tomas cenitales, ahora desde atrás, después un recorrido circular rodeando la tabla mientras sobrevolaba las templadas aguas atlánticas de la playa de la Canaleta, en Punta Umbría.

Todo esto era con una Gopro Hero2 y un mouthmount, con su correspondiente flotador de color naranja chillón.

En un momento dado, perdí el control de la tabla y caí brusca y estrepitosamente al agua a gran velocidad. En el momento del impacto no pude evitar que se me escapara un "aaaaaahhhhyyyyyy", y fue en esa exclamación fortuita, inesperada y totalmente involuntaria (mera reacción espontánea) cuando la cámara voló lejos de mí y pude observar, horrorizado, que se hundía en el fondo oscuro e imprecisamente atemorizador del mar. ¿El flotador? Bah, pura mercadotecnia, habladurías.

He aprendido varias lecciones con este hecho.

La consecuencia inmediata es que por un tiempo no podré grabar nada de acción, lo que tampoco se va a notar mucho ya que mi actividad no es que fuera demasiado fructífera.


Por lo demás, confirmarles que sigo aprendiendo, aunque a paso lento, los secretos del hidrofoiling con cometa, algo que es todo un arte. Ya voy haciendo giros con cierto éxito, pero me está costando mucho clavar los cambios de pies en las transiciones (trasluchadas y viradas). Me maravillo, no obstante, con la habilidad que he desarrollado para navegar con cometas muy pequeñas para el viento que sople, tanto es así que he pensado en vender la 15, por ejemplo.

En fin, que yo llevo ya algunos años navegando y todo se hace duro y cuesta arriba, y de repente encuentro que esta niña pequeña, que lleva nada y menos con un kite, acaba de aprender a navegar con el foil, y ....  bueno, mejor lo ven y juzgan ustedes mismos:


KaiKai2 from boardriding maui on Vimeo.

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