miércoles, 9 de enero de 2013

cinema: estadística

No, no les hablaré del porcentaje de películas pésimas que pasan por nuestas salas locales. Tampoco de la mediocridad reinante en el reñido y anodino mundo del telefilme de sobremesa.
No.
En cambio, les digo que he visto, entre ayer y hoy, una peli que Julen me recomendó hace un par de meses, o tres, no lo recuerdo bien. Se trata de Moneyball, producida y protagonizada por el últimamente omnipresente por aquí Brad Pitt. Sí, me gusta Brad, es un actor estupendo, guapo, y le gusta el deporte y las motos. Su colección de motos chopper es grandiosa, y también le molan los coches. Apuesto lo que quieran a que monta en bici, segurísimo.
Sea como fuere, esta es la típica peli basada en una historia real, la de un manager general del equipo de beísbol A's de Oakland, que contraviniendo todas las más establecidas y sacrosantas normas de la contratación de jugadores a base de la apreciación de los ojeadores, con la ayuda de un joven licenciado en económicas por Harvard un poco friki, da un vuelco a la teoría y a la práctica de los fichajes, basando toda su estrategia en los fríos números de la estadística.

A la izquierda el general manager, a la derecha el experto en estadística.
Porque en las ligas norteamericanas, si hay algo que les guste allí, eso es la estadística. Se hace conteo de todo: bateos, embases, streaks, bolas, carreras, bases avanzadas, lesiones, pedos en el momento de lanzar la bola... Todo eso se mete en una coctelera y resulta que se podía hacer un equipo con mucho menos dinero, toma ya. Y lo descubrió el chavalito grueso con gafas, y fue el fracasado exjugador divorciado con una hija encantandora el que supo verlo y atreverse a llevarlo a la práctica, aunque ello le costara los enfrentamientos más crudos y el aborrecimiento general de los que le rodean en el mundo del bésibol.
Al final, el sistema es el que se ha impuesto a día de hoy, por lo que Billy Beane, que así se llama el prota, estaba en lo cierto.
El filme va más allá del béisbol, incluso de lo puramente deportivo. Va también de la constancia, de la fidelidad a uno mismo, a tus propias ideas, al convencimiento. Tiene sus momentos épicos, alegres, y también tristes. Y tiene unos diálogos buenos, muy buenos. Ultimamente Pitt nos acostumbra demasiado bien, y eso me da miedo porque todo esto suele devenir en un batacazo estelar. Espero que sea listo y no ocurra...
Muy bueno el papel del economista gordito, Peter Brand, interpretado por Jonah Hill, pues todas y cada una de sus intervenciones son geniales y acertadísimas. Uno está esperando a que aparezca de nuevo y suelte alguna verdad aplastante e irrefutable con total tranquilidad, con esa cara de niño bueno, cuando en realidad está destrozando un sistema que ha funcionado de otro modo durante más de cien años, y eso significa hundir a toda una casta de entrenadores y ojeadores, muchos intereses creados que generan odios irreconciliables y situaciones muy duras y embarazosas.
La película, en general, ha sido un disfrute, y no puedo ponerle menos de un 8, está claro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comente, quédese a gusto, pero si firma como anónimo nadie lo verá.