martes, 14 de noviembre de 2006

Definitivamente, se puede considerar el freeride como un arte. Como manifestación de la creatividad individual, no cabe duda que no hay dos trazadas o dos saltos iguales, y que hay quien lo hace con más estilo y quien lo ejecuta de un modo no tan limpio. No me refiero ya a la mera construcción de saltos dobles en el campillo, o de pasarelas en tu montaña preferida -"bridges" en el inglés original-, sino a la propia forma de superar tales obstáculos. Hay diversos modos, desde la manera pausada y estudiosa del estilo, midiendo exactamente la velocidad y la distancia, hasta la denominada en British Columbia, cuna y meca del deporte-arte al uso, como "quick and dirty", rápido y sucio, un estilo quizá no tan llamativo visualmente, pero igualmente divertido y peligroso, que podemos disfrutar cuando vemos algunos videos extremos de NSX, protagonizados por gurús consagrados como "Dangerous" Dan Cowan, Ritchey Scheley, "Super T" Tyler Klasen, o Geoff Gulevich, entre otros.

Hablamos de tipos que llevan muchos años, no sólo bajando a saco por las más intrincadas veredas y vericuetos de las arboladas canadienses, sino también construyendo e ideando auténticas locuras artificiales de madera para su goce y disfrute personal.



La serie de North Shore Xtreme, cuya versión VIII se puso a la venta en España a primeros de 2006, es toda una colección de drops brutales, equilibrios imposibles ejecutados con total naturalidad, y algunos descensos vertiginosos al más puro estilo quick&dirty. En sus últimas versiones podremos ver también freeride en montañas nevadas e incluso por la noche. Otra serie de videos, tan legendaria o más, es New World Disorder, estrenada a primeros de 2006, con introducciones en tono humorístico, o la serie de videos Cranked, con sus famosas calaveras. La lista de videos espectaculares es larga, pero con "The Collective" y su secuela "Roam", tuvo lugar un punto de inflexión, porque, aunque aparecen descomunales saltos y piruetas circenses, el montaje cinematográfico, la fotografía, música y enclaves escogidos, los hacen especialmente atractivos. Parece que cuando se ha llegado a un punto en que dejarse caer por gigantescos cortados y hacer grandes backflips en supercampillos era todo lo que aparecía en los videos, alguien tuvo la genial idea de ofrecer algo más.

Por eso me considero un ferviente seguidor del espectáculo de freeride que suponen las creaciones The Collective, en el que la figura del freerider como personalidad de pro famoso pasa a un segundo plano, y hay que verlo como un todo global, el conjunto de diversos elementos que son la esencia de este deporte-arte: la bici, la montaña, la técnica, la belleza. La diversión. El arte.

Libera tu creatividad, y ya estás tardando en ver el NWD 7: FLIPA

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