miércoles, 1 de marzo de 2017

Reentrada

Van varias semanas sin mojarme en el mar. Uno le acaba cogiendo gusto al agua salada, incluso en invierno, y cuando pasan tantos y tantos días sin viento... algo te falta.

Pero el hombre es un animal de costumbres, y también de fácil adaptación a todo. A todo se acostumbra uno, dicen. Hasta a la sequía de viento, añado.

Hoy no he podido más, y me he lanzado en una apuesta para una tarde de very low wind, en la que lo he peleado, y se ha hecho lo que se ha podido.


A estas navegadas se le llaman "quitamonos". No es realmente navegar, sino una pugna constante por no derivar y poder, al menos, arribar al punto de salida en la orilla, mientras se intenta aprovechar al máximo el escaso componente eólico, esquivar la corriente omnipresente en los primeros metros de orilla, etc.
Hoy escogí el skimmy, juguetito que me gusta mucho y que me aporta satisfacciones incomparables, buenas sensaciones, y es una escuela fantástica para el equilibrio y el manejo de los pies.

La puesta de sol ha sido bella, con un cielo despejadísimo, y me ha regalado esta imagen instantaneizada con colores fidedignos y sin filtros:



Es tiempo ya de volver a montar el hidrofoil y comenzar a aprovechar los térmicos de nuestra costa, con la idea de llegar al verano bien preparado técnicamente. Mientras tanto, sigo disfrutando estas tardes en soledad, momentos fantásticos y únicos que no quiero desaprovechar...



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