viernes, 10 de febrero de 2017

Nieve!

Un par de días para disfrutar del agua en estado sólido, o semisólido. Al fin y al cabo, es solo agua, y se trata de deslizarse sobre ella elegantemente aprovechando la gravedad, las curvas...


Clima primaveral, que es la clave del éxito de esta estación de Sierra Nevada. No hay más. Sus pistas son sota, caballo y rey, se recorren con placer y con tranquilidad, con poca afluencia de público entre semana, o al menos mucha menos gente que en otras incursiones pasadas.


Hemos bajado muchas pistas en soledad, mi limitador y yo, felices, disfrutando de metros y metros de anchura a nuestro arbitrio, sin injerencias ajenas.


Menos nieve que la deseable para ser primeros de febrero. Todo lo que es fuera de pistas está en proceso de derretimiento absoluto. Lo pisteado se mantiene mediante cañones que funcionan a destajo, y tratamientos antifundición. Lo exterior está lleno de calvas, el marrón abunda.


En el punto más algo de la estación se goza de vistas espectaculares. El segundo día, jueves, hemos pasado hasta calor, clave del éxito de la localización. Mucho turismo portugués y francés sobre todo.
Mi limitador a tope, sorprendiéndome a cada bajada que hacíamos. Su evolución es impresionante, y he tenido la suerte de presenciarlo y vivirla de primera mano.


¿Qué mejor final que seguir la sugerencia de ese bon vivant que es mi amigo Luiky?



Hamburguesa con guacamole, plato curioso y riquísimo, en un sitio muy chulo, acogedor, que nos dejó satisfechos y de esta guisa:


Esta última instantánea es un fiel reflejo de lo vivido:


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