lunes, 5 de septiembre de 2011

Dudas?

Nunca me cayó bien, y creo que lo he dicho por aquí alguna vez. Pero independientemente de lo intratable que sea Lorenzo en su vida privada, que a mí me importa bien poco, me tuve que quitar el sombrero ayer.
En Misano Adriatico Giorgio impuso la ley del más fuerte, fue el auténtico martillo de principio a fin, hizo una demostración de talento y puesta a punto perfecta. En una palabra: MACHACÓ, y a base de bien.
Su máximo rival hoy por hoy, el antaño justamente apodado Rolling Stoner, una vez más, dejó claro que eso del cuerpo a cuerpo no va con él. Puso su calculadora en funcionamiento, y tiró la toalla al comprobar que no iba a poder con el correoso y chulo de Lorenzo.
Stoner ha demostrado muchas veces que el enfrentamiento a cara de perro no es su especialidad, y siempre ha salido escaldado en las escaramuzas de corta distancia, esas en las que a veces hay roces de carenados, hachazos en sítios inverosímiles, y donde los cojones salen a relucir. Dani Penosa sufre la misma fobia.
Son pilotos que a lo mejor debían haber elegido otro deporte para pelear, de esos en los que es imposible el contacto físico, como el bádminton, el golf, o el vuelo sin motor.
Sea como fuere, JL arrasó demostrando que no todo está dicho, y que aún puede coronarse nuevamente world champion. Penosa le hizo un gran favor al adelantar a Stoner en el sitio más increíble del revirado circuito italiano, en la curva más rápida, una de derechas apodada "il curvone", de esas en las que parece que solo puede haber una trazada, pero Dani demostró al australiano, como le hizo Rossi a Lorenzo en su día en la última curva de Montmeló, que hay pilotos que están obligados a lo imposible para reafirmarse, para reflejar su status de piloto, de su grandeza al manillar. Porque recordemos que aunque Dani hoy por hoy no esté luchando por el título, ha sido world champion tres veces, y lo ha sido por algo. Una pena que sea de cristal...
Casey ha aducido que arrastra cansancio por culpa del jet lag, como si los demás pilotos no hubieran cruzado el charco el mismo número de veces que él. A mí me produce gran tristeza y decepción cuando un piloto pierde y busca las escusas más estúpidas. Nunca lo he entendido. Uno pierde porque el otro ha sido mejor ese día, punto. Pero hay pilotillos que no tienen la suficiente hombría para reconocerlo, y se cuentan con los dedos de una sola mano los que lo hacen. Rossi es uno de ellos, y no duda en felicitar inmediatamente al piloto que le gana en un mano a mano.
Hay que saber perder, y reconocer la valía del contrario porque eso, además, dará a su vez más valor a nuestra propia victoria. Pero hay muchos egos exagerados en el mundo del deporte de alta competición, mucho niñato malcriado que ha sufrido una infancia infeliz, mucho estúpido, mucho incongruente, mucho inmaduro. Fue el caso del hombre excusa, el de triste recuerdo, sí, Sosete Gibernau era un experto en eso, por ejemplo.
Lorenzini liderando por delante de las tres Mojonda oficiales
En una pista en la que las Mojondas no pudieron hacer valer su superior velocidad máxima y aceleración, insultantemente superior a las de sus rivales, debido a sus cortas rectas, la Yamaha iba sobre raíles, y Giorgio pudo pilotar como a él le gusta.
Igual pasó con Simoncelli, piloto de mi preferencia, injustamente tratado por los medios, sobre todo los españoles -fundamentalmente por ser italiano, supongo, no encuentro otra razón-. En unas últimas vueltas de infarto, en una tremenda lucha mano a mano con el oficialísimo compatriota Dovi, y un Ben Spies venido a más, impuso la ley del más genial, con adelantamientos imposibles por fuera y por dentro, aún con la desventaja de su mayor peso y una moto obviamente diseñada para una persona veinte centímetros más baja. Cada vez me gusta más este tipejo, que para mí es uno de los que más desarrollado tiene el "gen piloto" de la escuálida parrilla de motoGp:
Simplemente grande.

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