lunes, 6 de julio de 2020

desmoengendro: CC-Racing

Esta es la moto que ganó el campeonato de preparaciones de la World Ducati Week 2016.
Estamos hartos de ver SS900 desnudadas, con mayor o menor acierto, pero la verdad es que las ideas empiezan a faltar. Es por ello, seguramente, aparte del impecable trabajo de CC-Racing, sacar jugo de donde es difícil, por lo que ha vencido.

Ducati Hyperside con base 1198 S (Suiza)

Un chasis muy modificado en su parte trasera desmontable (gran detalle), radiador customizado, igual que la horquilla, a la que se ha dado un tratamiento antifricción, por no hablar de impresionante escape en titanio, que considero uno de los más significativos detalles junto con el colín enano.
Acierto en los colores, y buen trabajo pintando el basculante (adaptado de una SS1000) y las barras de horquilla en negro.
Trabajo impecable de principio a fin, moto espectacular, compacta, pequeña y, como a mí me gusta, utilizable al cien por cien.

domingo, 5 de julio de 2020

Singletrack fury: el infierno amarillo

Yo había ya notado que las rulinas, ruletas, o como quiera que se llamen esas ruedecillas que guían la cadena en su paso por el desviador trasero, estaban un poco desgastadas, se habían afilado hasta llegar a pinchar al tacto. 
Lo que no sabía era que podía ser tal la causa de que aunque la bici subía y bajaba velocidades perfectamente, en determinadas ocasiones podía dar lugar a una mínima variación (a modo de holgura) en el ajuste puntual cuando se aplicaba potencia de verdad, sobre todo al pedalear de pie para superar un repecho: en esos momentos ocurría un ligero desplazamiento de la cadena como si estuviera a medio cambiar, lo que producía un enganche dando lugar a doblar algún eslabón. 
Hubo una salida en que me ocurrió tres veces, y sólo pedaleando con sumo cuidado logré terminar la ruta. 
Como todo estaba bien ajustado, supuse que la única causa podría ser esa, aunque no descartaba que la piñonera estuviera gastada, o la cadena ya vieja, por ejemplo. 
De modo que compré un repuesto de las rulinas, piezas originales SRAM para el desviador X-9, y aquí pueden ver la diferencia, a la izquierda una gastada, y la derecha la nueva:


Para probar si era eso o no lo era, qué mejor que hacer una ruta para explorar la zona de más allá de la carretera forestal de Las Cumbres, digamos la zona norte del pinar del Campo Común de Abajo, que salvo un par de largos senderos que descubrí hace un par de semanas, nunca he investigado a fondo, o si lo hice no me acuerdo. Se trata de la zona que se encuentra dentro del sector perfilado en color rojo de la siguiente imágen:


Para guiarme decidí utilizar el track de la VI Media Maratón Pinares de Aljaraque del que se pueden encontrar varias unidades en Wikiloc.

Pero para mi desgracia, me encontré con cosas tan incomprensibles como habituales en estos parajes. Nada más desviarme hacia la derecha en busca del canal de abastecimiento para llegar a la zona a explorar, compruebo horrorizado que han desbrozado varias hectáreas produciendo lo que se percibe como un auténtico desastre o destrozo ecológico. No sólo es borrar senderos, sino verdaderos caminos ancestrales y de servidumbre pública, haciendo imposible la circulación libre por el entorno natural. El paso y trasiego de maquinaria pesada, las labores de tala y destrucción de la madera, el posterior transporte... Suponen meses de polvo, ruidos, y el cambio absoluto del paraje tal y como lo conocíamos, para convertirse en un paisaje apocalíptico. Pareciera que una terrible batalla se hubiera librado allí. 


Imposible transitar. Empujando la bici logré salir de la trampa en que se convirtió aquel emplazamiento, y fui directamente a la carretera de servicio del canal, donde me incorporé al track por el lado más septentrional de la ruta, que era, en verdad, donde residía mi mayor interés.
Pero pronto descubrí que el 90 por ciento transcurría por un enduro de motos, lleno de terribles bancos de arena (problema agravado por lo seco del terreno), y repechos con profundas rodadas y más arena, algunos con una pendiente que los hacen imposible para subir en bicicleta que no sea con asistencia eléctrica, o sea, con motos. 
Me hubiera gustado presenciar la carrera cuando se realizó allá por febrero o marzo del año pasado, a ver quién y como subía por estos sitios:



En las fotos quizá no se aprecia la inclinación, pero creo que hasta me costaría superarlas con mi KTM... No digo que no pudiera subir algún máquina del btt local, top ten del campeonato de Andalucía o similar. No. Pero yo me considero en la media en técnica, y subir un repecho no iba a suponer un derroche de energía del que yo no dispusiera. Y si de la media para abajo no iba a superar eso, ¿cómo se le ocurre a los organizadores poner tales obstáculos en una ruta competitiva? Dudo que el 90% de los participantes sean capaz de subir pedaleando por los varios repechos de similares características que encontré, hasta que desistí de seguir por el track y me interné en la zona que mejor conozco, al Sur de la Carretera Forestal, con sus senderos perfectamente ciclables, agradables, sombreados y muy entretenidos.
Quizá se quiso dar el punto de dureza que se creía necesaria para una ruta competitiva, pero hay que contar con que el terreno que hay en el pinar es el que es: no hay grandes cuestas que agoten las piernas de los ciclistas, ni sucesiones de sube-bajas como en el enduro de Cartaya, también llamados "rompepiernas". Si no se puede, no se debe forzar la situación creando un track que es una sucesión de puntos en los que hay que echar pie a tierra y pegarse un pateo en un terreno resbaladizo lleno de arena y roderas. Eso no es btt, eso es cicloalpinismo, es otra cosa. Es endurecer artificialmente y sin sentido. Pero desde luego no es montar en bici.

Como consecuencia del tiempo perdido en el campo de batalla del desbroce, y en los pateos y porteos varios, tuve que recortar la ruta y finalmente salieron menos km que los que quería hacer.

Bueno, hay que sacar el lado positivo de todo, y he aprendido un par de cosas: que las rulinas hay que cuidarlas un poco más; que la zona al Norte no es adecuada salvo un par de singletracks.

lunes, 29 de junio de 2020

singletrack fury: en compañía

En Aljapark me junto con Pedrito, y unidos pedaleamos hacia nuestros queridos y extensos pinares, que esta vez recorreríamos prácticamente rodeándolos, sin internarnos demasiado entre sus innumerables vericuetos. 
Cincuenta y cuatro, 54, km caerían por mi lado, apenas 40 por el suyo, diferencia derivada del tramo entre la capital y el punto de reunión. Ritmo tranquilo, buena temperatura con no demasiado calor conforme avanzó la mañana. Buenas sensaciones y diversión asegurada, como siempre que se circula por las sendas en las que cabe sólo una bici, con la alegría, además, de haber descubierto un nuevo y larguísimo singletrack de reciente construcción.
Aquí pueden ver a los dos felices rodadores:


Un servidor posando con las máquinas, leyendas vivas de otras épocas, velocípedos de btt perfectamente válidas hoy día, muy a pesar de los mandatos de los técnicos en mercadeo, y otros proselitistas de la obsolescencia programada, quiá!:


El corazón de las tinieblas

Mitad polaco, mitad británico, Joseph Conrad aprovechó sus viajes al continente negro, su experiencia vital, el conocimiento de las oscuras maquinaciones belgas en el Congo, para dar forma a este relato, esta novela corta, que se ha convertido prácticamente desde el inicio en un clásico en lengua inglesa. 

El corazón de las tinieblas eBook by Joseph Conrad - 9788832952339 ...

El argumento es simple, y quizá lo de menos. Lo importante, la enjundia, es tanto el fondo que subyace en la historia, como la forma de contarlo. 
El señor Marlow es contratado por una empresa belga dedicada a la explotación del marfil, para que remonte un río en busca del señor Kurtz, averigüe su paradero, se entreviste con él, y traiga de vuelta los colmillos que encuentre.
El retrato que se hace de la jungla impenetrable, los miedos, la enfermedad, el odio racial, la esclavitud, la barbarie, la degradación moral del ser humano... es lo que el autor consigue hacer llegar al lector como algo muy vívido, con una técnica desarrollada, consiguiendo trarladarle al lugar, al sentimiento. 

Posteriormente, esta historia fue el germen de la conocida película "Apocalipsis Now", variando su localización y personajes, pero en la que no obstante encontraremos numerosos paralelismos, sobre todo en el ambiente general y sus dos principales protagonistas, Willard y el homónimo Kurtz (interpretado por Brando, por si no lo recuerdan). 

Un clásico entre los clásicos, de cuya lectura, amena, entretenida, casi onírica, nunca se arrepentirán.

domingo, 21 de junio de 2020

Arroyo Gordo

Me pasé de rosca. 
Ya saben que me gusta mucho el enduro de Cartaya, que rodea la presa de Los Machos y se interna por los pinares de alrededor, y sigue el curso del Arroyo Gordo. Pues llevo tiempo dando vueltas a hacerlo saliendo desde casa montado en la bici. Sabía que iban a ser unos cuanto km, pero jamás pensé que tantos...
Pueden curiosear la distancia, mapa y otros datos de mayor o menor interés aquí.

Calculé mal, y salieron cuatro horas efectivas de pedaleo, nunca hice nada así, sobre todo sin estar previsto. Pero he aprendido muchas cosas. Cosas sobre mí. Es curioso cómo una simple experiencia de una tarde puede enseñarte tanto, y aunque mi limitador se asustó un poco cuando me vio llegar (por mi aspecto y cara) y me abroncó, yo estoy contento por el resultado, y puedo asegurar que ha merecido la pena. 




La Scalpel, como siempre, magnífica en su desempeño, incluso en la zona del enduro, que es un terreno para el que no está pensada... pero ¿la modalidad la hace el terreno, el ciclista, o la bici empleada? Eterno debate que se cae por su propio peso cuando uno mira atrás y recuerda que ese mismo recorrido lo ha hecho con tantas bicis y en tantas circunstancias diferentes que toda discusión filosófica sobre este y otros aspectos se desmontan por su propio peso dedicándose más a montar en bici y menos a debatir en foros con argumentos que no llevan a ningún lado.

carretera de montaña

Una ensalada de curvas, recorrido de ida y vuelta con la única parada para sacar un par de recuerdos positivados electrónicamente con el celular. 


Quizá el día que comienza este atípico verano del 2020 sea el último que pueda danzar matinalmente un sábado sin agobios de prisas por el calor. Pronto será imposible disfrutar de nuestras carreteras y paisajes hasta que allá a mediados de agosto comiencen a bajar un poco las temperaturas. 
Después de la última revisión a fondo de la Monster (reglaje de válvulas, cambio de retén de piñón de ataque, tensión de correas de distribución), quise seguir cogiendo confianza con las gomas Mitas Sport Force +, que se han revelado como un neumático con buenísimas dotes de agarre para las exigencias de esta moto en carretera. No puedo juzgar más, pues hay máquinas que la doblan fácilmente en caballaje, y que pueden ser usadas en otro ámbito (como el circuito), para el que seguramente no están pensadas. 


Cerca de Cañaveral de León encontré un mirador donde inmortalicé esta curiosa señal. No me quise alejar más del punto de origen, y me tuve que dar la vuelta allí mismo, pero queda pendiente descubrir esa carretera de montaña que tanto promete. 

jueves, 18 de junio de 2020

Pushing the limits

El aguerrido piloto australiano de motos, a pesar de su juventud, ya ha escrito una biografía que tiene interés no sólo por su trayectoria deportiva, sino también por las especiales circunstancias que rodearon su infancia y pubertad allá en las antípodas, su paso al viejo continente en busca de avanzar en su carrera, y el descubrimiento de los tejemanejes que conforman el Campeonato del Mundo de Motociclismo.
Controvertido casi desde que pisó el Continental Circus, de carácter tímido (quizá en exceso), reservado, obsesionado con los resultados, sus elevadas capacidades como piloto en todas las categorías en las que compitió, unido al choque cultural que supone proceder de un país tan lejano como desconocido (agravado por la forma de vida nómada y buscavidas de su familia), le granjeó no pocas antipatías o, como mínimo, su práctica condena al ostracismo por parte de la mayoría de sus colegas, la prensa e incluso los aficionados. 

Todo esto cambió cuando se coronó Campeón del Mundo por primera vez con Ducati. Entonces dejó de ser Rolling Stoner

Pushing the Limits: The Two-Time World Moto GP Champion de Casey ...

El libro sobre la vida de Casey Stoner está publicado en inglés, y de momento no se ha traducido al español, pero se lee fácil y rápidamente. Se lo regalé a mi hijo Manuel para que practicara un poco la lengua de Shakespeare, pero no veía el momento de leerlo yo mismo.

Su carrera fue fulgurante y acabó abruptamente por motivos que el autor trata de justificar o disfrazar, y que se ha vendido como un cúmulo de circunstancias que coincidieron en el tiempo: falta de atención por parte de Honda, hartazgo de decisiones políticas por parte de DORNA, el nacimiento de su hija, las secuelas de su enfermedad y lesiones antiguas... pero si uno lee atentamente su devenir desde los inicios, y se observa como se van desarrollando los acontecimientos, yo he llegado a la conclusión de que lo que mató a la gallina de los huevos de oro fue la falta de motivación.

Él mismo da pistas a lo largo del libro: su meta final era llegar a competir en el mismo equipo y con la misma moto que su ídolo de la infancia, el también australiano Mick Doohan, que ganó cinco campeonatos con contundencia aplastante. Casey no pudo demostrar su valía con una NSR 500, pero sí con otra Honda con decoración y patrocinio de Repsol. Pareciera que todo en su vida deportiva estaba enfocado a la consecución de tal logro, y cuando lo alcanzó, la estrella se apagó, ya no había nada que desmostrar a nadie, y mucho menos a sí mismo (deja claro que sabe bien de lo que es capaz).

Lamentablemente, la narración va dirigida a un espectro muy amplio de público, aunque mayormente sus lectores serán aficionados al motociclismo, y no quiere entrar demasiado en el apartado técnico, ni de las motos que usó, ni en sus trucos de pilotaje. Es sabido que su manejo espectacular es el resultado de un aprendizaje y una base sólida en el mundo del dirt track, algo absolutamente desconocido en Europa, y que ya importaron en su día los pilotos americanos de los años noventa. Casey llegó a Inglaterra con catorce años sin haber corrido nunca sobre asfalto, ni con una moto que tuviera freno delantero, y el uso que hacía del freno trasero fue su principal nota discordante en el apartado de la conducción que le diferenció de sus coetáneos. Eso le ayudó muchísimo en las categorías superiores, en los inicios de la aparición de la electrónica necesaria para controlar la potencia de las MotoGP, y nadie entendía cómo podía meter en curva aquellas Ducati tan largas entre ejes.

Aquí con su ídolo:
Casey Stoner recibió la visita de Mick Doohan - a photo on Flickriver

Casey Stoner, una estrella fugaz que lo dejó todo para irse a pescar tranquilamente. Quiero creer que ahora es feliz en su rancho rodeado de su sacrificada familia.

lunes, 15 de junio de 2020

El hombre estocástico

A mediados de los años 70, Robert Silverberg (de quien recientemente he estado hablando) nos dejó esta novela que resulta entretenida hasta cierto punto, pero que nos deja un amargo sabor de boca.

Pasión por la ciencia-ficción: El hombre estocástico (1975 ...

En ella, se nos presenta la historia de Lew Nichols, un exitoso estocástico. La estocástica estudia los sucesos en términos de probabilidad, es decir, si son posibles de acuerdo a un análisis estadístico además de una serie de variables aleatorias añadidas. Por ejemplo, la psicohistoria de Asimov es estocástica, los brokers usan métodos estocásticos para intentar predecir el comportamiento de la bolsa, y así otras tantas cosas.
Dirige sus servicios y esfuerzos a favor de Paul Quinn, un político que le contrata para que le ayude a prosperar en su carrera política hacia la presidencia de los EEUU, pasando por la alcaldía de Nueva York. Pero un buen día conoce Carvajal, un señor que tiene el don de ver el futuro, pero no como lo hace Lew, nuestro protagonista, sino que lo ve literalmente. Como consecuencia de este don, Carvajal se nos presenta como un hombre gris, triste, pasota, derrotado y hundido, pues a través de su experiencia ha comprobado que el determinismo es la norma, el futuro es inmutable, tanto como el pasado, todo está escrito y nada se puede cambiar, ni si quiera el día y hora de su muerte (que por supuesto conoce y ha visto muchas veces en sus visiones). 
No queda claro porqué se pone en contacto con Lew, le ayuda, y quiere enseñarle a usar ese don que, sostiene, todos tenemos pero muy pocos son capaces de aprovecharlo. 
La lectura se sucede amenamente entre sucesivas experiencias que confirma la habilidad de Carvajal una y otra vez, con penosas consecuencias para nuestro Lew, quien ve cómo su carrera se derrumba e incluso su maravilloso matrimonio se tambalea y de destruye.
Lew no hace sino poner en duda el aludido determinismo, pero no es capaz él mismo de intentar cambiar su futuro, ni de hacer una sola prueba para comprobar por sí mismo tal cosa, lo que para mí es el error más garrafal de la trama. Era necesaria una confirmación o una ruptura de la teoría de Carvajal, para dar un final adecuado, y no sé en qué estaría pensando Silverberg cuando lo escribió.

Esta novela tiene un estilo muy distinto a la de los anteriores libros que he ido reseñando aquí, más elaborado en los personajes y diálogos, más profundo en los sentimientos y creación de situaciones de los protagonistas, pero tiene la tremenda pega de no resolver el asunto ya aludido. 
Si lo llego a saber, no lo hubiera leído, aunque reconozco que he pasado buen rato haciéndolo.

lunes, 1 de junio de 2020

Singletrack fury: enduro de Cartaya

En un día planificado, con el track en la cabeza, tuve suerte que la mañana salió fresca además. 
El enduro de Cartaya para bici todo terreno se compone de diversos tramos con algunas variantes, y se puede hacer en un sentido u otro, pero no es igual, hay que conocerlo para disfrutarlo.
Empecé a rodarlo hace muchos años, y lo he hecho con varias bicicletas distintas, rígidas y de doble suspensión, en invierno y en verano, sólo y acompañado. Pero casi siempre solo.

En esta ocasión, saliendo desde la Venta Consolación donde dejé aparcado el coche, hay que hacer un ratito de vía verde hasta el Puente de la Tavirona que cruza sobre el río Piedras, donde me desvió a la derecha por un caminito que transcurre paralelo en sus inicios a dicho río. Pero pronto se separa y se pierde en vericuetos, sube-bajas, piedras por miles, algo de arenilla, y pinares infinitos. Pronto se llega a la Presa de los Machos, y ahí buscaremos el sendero que la va rodeando, un camino estrecho que tiene alguna que otra variante, mucho tramo técnico, bajadas con rocas sueltas, maleza que se estrecha, y repechos casi imposibles (alguno directamente inciclable en un sentido, y trialera de descenso en el otro, todo tiene sus pros y sus contras). En un momento dado hay que cruzar el canal de abastecimiento que se nutre de la referida presa,  y seguir más hacia el Norte hasta acabar este tramo unos kilómetros más adelante. Con suerte podremos ver aves rapaces, incluso ciervos.

De repente el terreno cambia, se vuelve más arenoso, y aprovechamos una pista ancha para escapar del influjo de las arenas que en época seca y calurosa, como ahora, resulta inviable para ir en bici sobre un terreno que, además, se suele encontrar removido y ablandado por el paso de las motos de enduro. 
Siguiendo brevemente esta pista hacia el Norte, que se convierte poco a poco en otro singletrack rápido y bonito entre pinos altos y mucha sombra, llegaremos a la carretera que lleva al embalse. En esta carretera tomaremos hacia el Este, a la derecha, buscando adentrarnos un poco más adelante en otra pista muy ancha que nos llevará a coger la segunda parte del enduro, que discurre por el denominado Arroyo Gordo. 
Este arroyo, cuyo cauce nunca es demasiado y en esta ocasión iba completamente seco, nos va presentando variantes paralelas a uno u otro margen, que facilitan mucho el flow y disminuyen la dificultad de transitar por un firme que es de todo menos firme: piedras, lascas, raíces, arena... todo ello normalmente removido por el paso de motos de campo. Es muy chulo, y más divertido y fluido si lo hacemos de Norte a Sur, que si lo intentamos al revés. Yo lo he hecho siempre de abajo hacia arriba, pues así fue como lo descubrí en su día, mucho antes del nacimiento de los foros y las redes sociales, y como uno es animal de costumbres, así se me quedó grabado en mi mapa mental de itinerarios.


Cuidado con las lajas si te caes ahí:


Allá abajo me espera cruzar un arroyuelo de los muchos que me encontraría:


No todo son piedras:


Imposible subir, es difícil plasmar la inclinación en foto bidimensional:


Otra perspectiva:


La bici escogida fue mi actual endurera, un viejo y pesado cuadro Da Bomb de solo 5 pulgadas de recorrido, acomopañado de la robusta horquilla RS Pike de 140 mm; frenos básicos, grupo acorde al low cost, todo piezas recicladas y sacadas del cajón de sastre para darle uso a este cuadro de geometría que hoy se consideraría como trasnochada e ineficiente... pues menos mal. Uno se adapta a lo que tiene, y si esta Cherry Bomb era buena bici en 2005, ¿por qué no iba a serlo ahora?

viernes, 29 de mayo de 2020

Regreso a Belzagor, Alas nocturnas

Ya he hablado con anterioridad de Robert Silverberg, que entre otras escribió las novelas que dan título a esta entrada.
En la primera, publicada originalmente en 1970, ocho años después de la descolonización del planeta Belzagor, el que fuera director de la colonia, Gunderson, regresa como guía de una pareja de científicos. Su misión es investigar la misteriosa Ceremonia del Renacimiento que llevan a cabo las dos razas inteligentes que habitan el planeta, los humanoides Sulidoror y los elefantinos Nildoror. En su regreso, Gunderson tendrá que hacer frente a la culpa que le persigue por haber abandonado a la mujer que amaba y por el trato dispensado a las razas sintientes nativas. El camino hasta la Ceremonia del Renacimiento estará repleto de peligros en un planeta que aun esconde sus secretos a los humanos.

Regreso a belzagor (Solaris ficción nº 24) eBook: SILVERBERG ...

De profundo sentido ecologista, se introduce en el espinoso asunto de la moralidad de esclavizar o simplemente utilizar a otros seres para la consecución de los fines de la humanidad. En esta historia, el hombre se presenta como vil, egoísta, abusador y ser que desprecia e ignora los sentimientos y derechos de otras especies, aún sin conocer sus orígenes, motivaciones e ideologías.

Regreso a Belzagor: Amazon.es: Robert Silverberg: Libros

Obra completa, trabajada en cuanto a profundizar en el carácter y sentimientos de los personajes, capaz de situarte en el mismo planeta y vivir las sensaciones por las que pasa el protagonista. Obtuvo el Premio Locus a la mejor novela. 

En cuanto a "Alas Nocturnas", es una novela corta, casi un cuento, que nos presenta a una Tierra post apocalíptica, en una fecha futura indeterminada, pero aún reconocibles sus ciudades principales. Su sociedad se encuentra dividida en gremios, que se configuran al mismo tiempo como castas (pues la pertenencia a uno u otro de estos gremios supone muchas diferencias en el lugar que se ocupa en la escala social) como pueden ser, los Vigías que escudriñan las estrellas en espera de una invasión extraterrestre, los Memorizadores, encargados de bucear en el pasado de la humanidad, los Mutantes resultantes de experimentos genéticos, etc..
Los personajes principales son un Vigía (encargado de examinar todas las noches los cielos con ayuda de su carrito lleno de instrumentos para avisar de la llegada de los anunciados invasores extraterrestres), una voladora (una chica perteneciente a un clan creado por ingeniería genética en la mítica edad de la magia, con unas frágiles alas que sólo le permiten volar de noche) y un mutante sin gremio, que viajan por el paisaje devastado hacia la antigua ciudad de Rom (Roma). Se van topando y relacionando con otros personajes secundarios de distintos gremios, y así nos hacemos una idea de la forma de vida en esa distópica sociedad, incluso con el Príncipe de Rom (amo y señor de la ciudad). Cuando por fin aparecen los invasores, no todo ocurre como uno espera, y hasta aquí mi sinopsis, pues no hay ánimo para hacer spoiler que destroce vuestro interés por leerla, cosa que recomiendo.


Obtuvo el premio Hugo en 1969, y visto el éxito que obtuvo por un escrito al que sólo tuvo que dedicar cinco días para acabarlo, escribió dos entregas más, continuadoras de la historia: “Camino a Parris” y “Hacia Jorslem”.