jueves, 16 de julio de 2026
martes, 14 de julio de 2026
lunes, 13 de julio de 2026
domingo, 12 de julio de 2026
300.000
El Limitador de Velocidad tomó esta instantánea mientras yo conducía. Un hito histórico en nuestro VW Touran 1.6 tdi de 2012, con diferencia el mejor coche que hemos tenido, después de los desastres anteriores (Ibiza tdi 110 1997, Megane Break dti 105 2000, Altea XL tdi 140 2007).
sábado, 11 de julio de 2026
jueves, 9 de julio de 2026
lunes, 6 de julio de 2026
“Espiada” la 690 Rally
domingo, 5 de julio de 2026
Justicia social y redistribución
“Permítame ofrecerle mi definición de justicia social: Yo me quedo con lo que gano y usted se queda con lo que usted gana. ¿No está de acuerdo? Bueno entonces explíqueme: ¿cuánto de lo que yo gano le pertenece a usted y por qué?”
Con esta pregunta directa y sin rodeos, el economista y pensador estadounidense Walter E. Williams desafiaba la idea dominante de “justicia social” redistributiva. Para él, la verdadera justicia no consiste en quitarle a unos para darle a otros, sino en respetar el derecho de cada persona sobre el fruto de su propio esfuerzo.
Williams, que creció en un barrio pobre de Filadelfia y se convirtió en un defensor de la economía de libre mercado y los derechos individuales, usaba esta frase para exponer lo que consideraba una incoherencia moral: si se acepta que el Estado puede decidir cuánto le “pertenece” a otro de tu trabajo, entonces ya no hay propiedad privada, solo propiedad concedida por el poder.
Una reflexión incómoda, provocadora y muy clara que sigue generando debate hoy en día.
viernes, 3 de julio de 2026
Un animal sublimado
miércoles, 1 de julio de 2026
sábado, 20 de junio de 2026
Los silencios comprados
Hubo un tiempo, ya casi mitológico, en que el sindicalismo vestía de mono azul, olía a asfalto, a fábrica y a rancia indignación. Eran los tiempos del megáfono y la pancarta gastada bajo la lluvia. Hoy, sin embargo, el sindicalismo patrio prefiere el tacto sedoso del dinero institucional, el aroma a despacho climatizado y el crujir de los billetes recién salidos del horno del Boletín Oficial del Estado.
Treinta y dos millones de euros. Esa es la cifra exacta del bálsamo con el que el Gobierno de izquierdas ha decidido anestesiar las gargantas de los autoproclamados "defensores de la clase obrera". Treinta y dos millones de razones públicas para que el estómago agradecido eclipse a la conciencia.
Es una inversión brillante en paz social. Con el precio de la cesta de la compra por las nubes, la vivienda convertida en un artículo de lujo inalcanzable y los contratos fijos-discontinuos maquillando el desempleo como un truco de magia barato, lo lógico sería ver las calles arder. Pero no. En el reino del servilismo subvencionado, ahora "no toca hacer ruido".
El mordisco se vuelve caricia: Los cachorros que antes devoraban gobiernos de signo contrario ante la más mínima reforma, hoy son dóciles caniches que mueven la cola al son que les marque la Moncloa.
La sordera selectiva: Si la crisis la gestiona la izquierda, los sindicatos mutan en una suerte de ONG mística que predica la resiliencia y la paciencia infinita al trabajador asfixiado.
El dinero público tiene una propiedad física asombrosa: es el mejor aislante acústico del mundo. Introduce 32 millones de euros en las arcas sindicales y obtendrás el silencio más sepulcral y absoluto que la democracia recuerde.
La ausencia de las siglas mayoritarias en según qué protestas ya no es una anomalía, es un patrón de conducta. Hay manifestaciones a las que "no se les ve" ni se les espera. Si el descontento social no lleva el sello de aprobación del ministerio de turno, el sindicato no acude. No vaya a ser que muerdan la mano que les llena el cuenco.
Es el arte de mirar hacia otro lado mientras se cobra el cheque. Un ejercicio de contorsionismo político donde los líderes sindicales logran mantener la cabeza agachada, la mano extendida para recibir la subvención y la boca perfectamente cerrada, todo al mismo tiempo.
Al final, queda un panorama desolador pero cómicamente predecible. El sindicalismo de clase ha muerto, fagocitado por el sindicalismo de estado. Ya no representan al obrero que madruga, sino al gobierno que los financia.
Mientras el ciudadano de a pie hace malabares para llegar a fin de mes, los guardianes del proletariado brindan con el dinero de todos por su propia supervivencia. Han descubierto que es mucho más cómodo y lucrativo ser el brazo armado —o más bien, el brazo sedado— del poder. Después de todo, con 32 millones de euros en el bolsillo, el ruido molesta. Es mejor dormir la siesta al calor del presupuesto.
Original de Manuel Rois Méndez
No soy dado a comentar en este blog ningún tema político, pero aunque el sindicalismo debería escapar de ese concepto, lamentablemente los sindicatos mayoritarios se identifican positiva e históricamente con el PSOE (UGT) y la izquierda más radical y ultra (CCOO). Al final, hemos acabado con unos sindicatos de Estado, de tipo vertical, prácticamente como lo que había en la época de la dictadura de Franco... curioso y llamativo. Parece que la lucha de clases, ese engaño tramado por quienes nunca llegaron a trabajar, esos ideólogos del socialismo y comunismo teóricos como Marx y Engels, por fin se ha ido dejando de lado, inventando nuevos campos de batalla para la izquierda (el neofeminismo radical, lo woke, la lucha intergeneracional) que también van cayendo por su propio peso.
Esto de los sindicatos en España es como la Monarquía, terminarán por desaparecer, no tienen sentido en un Estado moderno del siglo XXI, en el que los derechos de los trabajadores están garantizados por leyes nacionales y supranacionales: quien necesite defensa de sus derechos laborales debe acudir al Juzgado, que para eso está.
viernes, 19 de junio de 2026
8 horas de Suzuka y Ducati 888
El Ejército Rojo de Ducati Superbikes estuvo presente en Suzuka, con Raymond Roche y Giancarlo Falappa en un equipo, y Stéphane Mertens y Davide Tardozzi (sí, el actual director del equipo de Ducati en MotoGP) en el otro.
jueves, 18 de junio de 2026
El fusible caliente
Aunque odio el tema de la electricidad, a veces no queda más remedio que echar mano del soldador de estaño, hacerse el valiente, y acometer la empresa de cortar por lo sano y sustituir la pieza dañada. Con un poco de funda termorretráctil ha quedado apañado, y espero que la reparación aguante el resto de la vida útil de la máquina.
viernes, 12 de junio de 2026
Solo
Akio Toyoda dice sentirse "muy solo" defendiendo los motores de combustión mientras la industria entera corre hacia los eléctricos.
Mis alabanzas a este señor, extraña mezcla de empresario y apasionado del motor.
lunes, 8 de junio de 2026
A Perfect Circle, cerrando un círculo en Londres
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| Con S.M. a la llegada al alojamiento |
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| Camino hacia la moneda digital... putos gilipollas |
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| Gentío por China Town, cienes de restaurantes orientales |
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| cerveza que sólo he encontrado en mis viajes a GB, curioso |
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| cartel con el nombre de la calle en dos lenguas |
viernes, 22 de mayo de 2026
miércoles, 20 de mayo de 2026
French Theory: Origen, causas y consecuencias del wokismo.
"Quiero presentar mis disculpas, en nombre de los franceses, por haber dado a luz a la Teoría Francesa (que ha dado a luz a la peor de las mierdas ideológicas: el wokismo).
Hemos dado al mundo a Descartes, Pascal, Tocqueville. Y luego, en las ruinas intelectuales del pos-68, hemos dado a Foucault, Derrida, Deleuze. Tres hombres brillantes que han fabricado, en la elegancia de nuestra lengua, el arma ideológica que hoy paraliza a Occidente.
Hay que entender lo que hicieron. Foucault enseñó que la verdad no existe, que solo hay relaciones de poder disfrazadas de saber. Que la ciencia, la razón, la justicia, la institución médica, la escuela, la prisión, la sexualidad, todo es solo una puesta en escena de la dominación. Derrida enseñó que los textos no tienen un sentido estable, que todo significante resbala, que toda lectura es una traición, que el autor está muerto y que el lector reina. Deleuze enseñó que hay que preferir el rizoma al árbol, el nómada al sedentario, el deseo a la ley, el devenir al ser, la diferencia a la identidad.
Tomados aisladamente, son tesis discutibles. Combinadas, exportadas, vulgarizadas, forman un sistema. Y ese sistema es un veneno.
Porque esto es lo que pasó. Estos textos, ilegibles en Francia, cruzaron el Atlántico. Los departamentos de Yale, de Berkeley, de Columbia los absorbieron en los años 80. Encontraron allí un terreno que no existía en casa: el puritanismo americano, su culpa racial, su obsesión identitaria. La Teoría Francesa se casó con ese sustrato, y el hijo de ese matrimonio se llama wokismo.
Judith Butler lee a Foucault e inventa el género performativo. Edward Said lee a Foucault e inventa el poscolonialismo académico. Kimberlé Crenshaw hereda el marco e inventa la interseccionalidad. En cada paso, la matriz es francesa: no hay verdad, solo hay poder, por lo que toda jerarquía es sospechosa, toda institución es opresiva, toda norma es violencia, toda identidad es construida y por tanto negociable, toda mayoría es culpable.
Así es como tres filósofos parisinos, que probablemente nunca imaginaron sus consecuencias prácticas, han proporcionado el software de explotación a toda una generación de activistas, de burócratas universitarios, de responsables de recursos humanos, de periodistas, de legisladores. Así es como hemos obtenido una civilización que ya no sabe decir si una mujer es una mujer, si su propia historia merece ser defendida, si el mérito existe, si la verdad se distingue de la opinión.
Es una mierda por una razón simple, y hay que decirla con calma. Una civilización se sostiene sobre tres pilares: la creencia de que existe una verdad accesible a la razón, la creencia de que existe un bien distinto del mal, la creencia de que existe un legado que transmitir. La Teoría Francesa se ha propuesto dinamitar los tres. No por maldad. Por juego intelectual, por fascinación por la sospecha, por odio a la burguesía que los había nutrido. Pero el resultado está ahí. Toda una generación ha aprendido a deconstruir y nunca ha aprendido a construir. Toda una generación sabe sospechar y ya no sabe admirar. Toda una generación ve el poder en todas partes y la belleza en ninguna.
Me disculpo porque nosotros, los franceses, tenemos una responsabilidad particular. Es nuestra lengua, nuestras universidades, nuestros editores, nuestro prestigio los que han dado a ese nihilismo su empaque chic. Sin la legitimidad de la Sorbona y de Vincennes, esas ideas nunca habrían cruzado el océano. Hemos exportado la duda como otros exportan armas.
Lo que se construye ahora, en Silicon Valley, en los laboratorios de IA, en las startups, en los talleres, en todos los lugares donde la gente aún fabrica cosas en lugar de deconstruirlas, es la respuesta. Una civilización se reconstruye por los constructores, no por los comentaristas. Por aquellos que creen que la verdad existe y que vale la pena consagrarse a ella. Por aquellos que asumen una jerarquía de lo bello, lo verdadero, lo bueno, y que no tienen vergüenza de transmitirla.
Entonces, perdón. Y al trabajo."
Fdo: un francés
miércoles, 6 de mayo de 2026
lunes, 4 de mayo de 2026
Parque de juegos
domingo, 3 de mayo de 2026
sábado, 2 de mayo de 2026
La Hei Hei me gusta
miércoles, 29 de abril de 2026
Oda a una máquina
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| Puerto de Ventana, de León a Asturias |
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| Pista de Espinama a Sotres |
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| Preparados para asistir al Real |
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| En el parking de la acampada en Jerez |

















































