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| toberas de admisión estropeadas en el proceso de desmontaje |
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| doble carburador típico de la marca, uno de tiro directo y otro de depresión |

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| aspecto del motor con el hueco de los carburadores |
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| toberas de admisión estropeadas en el proceso de desmontaje |
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| doble carburador típico de la marca, uno de tiro directo y otro de depresión |

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| aspecto del motor con el hueco de los carburadores |
👑 ¡Toni Bou, Campeón del Mundo de Trial! 🏆
El piloto del Repsol Honda HRC se proclama campeón en Zelhem (Países Bajos), a falta de una carrera para el final de la temporada.
Suma así su 20º título mundial outdoor y el 40º de su carrera contando campeonatos indoor y outdoor, después de ganar todas las carreras disputadas hasta la fecha.
¡Enhorabuena, campeón! 🏆
En Málaga pusieron una norma que impedía jugar a las palas en la playa bajo la amenaza de una multa de 3.000 euros; mejor que te peguen un tiro. Vigo introdujo sanciones de hasta 750 euros por evacuación fisiológica en el mar, esto es, hacer pis en el agua, pero no recuerdo que pusieran vigilantes. Me acuerdo de estas monerías regulatorias ahora que han construido cabañas los subsaharianos en la playa del Trampolín de Ceuta con cañas, hojas de palmas y palos. Duermen allí, se cortan el pelo y se dan de piñas con maderas y machetes.
El machete es un instrumento venido de la selva que se ve mucho ahora en España, un país en el que la gente se da de cuchilladas en la cabeza al tiempo que no te puedes encender un cigarro en una terraza. Todas las prohibiciones tienen un punto razonable y otro muy absurdo.
Me acuerdo de cuando, durante la pandemia, andaba la Policía por el barrio haciendo mediciones en el espacio-tiempo para dilucidar si te metía un puro por haber tirado dos veces la basura, y las leyes que te mantenían encerrado en casa y no te dejaban acudir al entierro de tu padre resultaron ser inconstitucionales.
Sucede también cuando María Jesús Montero anda mirando si has vendido el triciclo de la niña que se le ha quedado pequeño en Wallapop y, al mismo tiempo, José Luis Rodríguez Zapatero trafica presuntamente con barcos cargados de petróleo de Venezuela hacia China. Petróleo con sangre.
No fumamos en las playas, pero los menas se clavan cuchillos en el cráneo en el Trampolín de Ceuta, un poco como cuando no le puedes abrir la puerta a una señora porque estás reforzando los roles del machirulo, pero violan a las chicas en los CIE. Y prostituyen a las muchachas que entraron por el Tarajal, pero no se te ocurra decir la nacionalidad del detenido mientras, en las contraportadas de los periódicos de la izquierda del fin de semana, el matrimonio por la Iglesia supone la alienación de la mujer bajo las superestructuras del sujetador, ese yugo cristofascista.
Ojalá hubiera una normativa que prohibiera darse de machetazos en la playa y montar chabolas en el trozo de arena en el que una señora ceutí plantaba la toalla hasta hace tres semanas, subyugada por los cánones de la belleza heteronormativa.
Nunca pensamos que los invasores conquistarían nuestro país con flotadores del chino o de unicornios, rosas, blancos y azules: los caballos hinchables de Troya. En realidad, mucho antes de que nos invadieran 80.000 marroquíes, nos conquistó la gilipollez por la cual vivíamos en un mundo en el que no se podía entrar con coches diésel por el centro de las ciudades mientras no se protegían nuestras fronteras.
https://www.abc.es/opinion/chapu-apaolaza-caballo-hinchable-troya-20260815202422-nt.html
El Gobierno británico introducirá en abril de 2028 un impuesto por distancia sobre los vehículos eléctricos e híbridos enchufables: tres peniques por milla para los cien por cien eléctricos y milla y medio para los híbridos. La justificación es fiscal: compensar la caída de la recaudación por combustibles.
Para ello, cada conductor deberá declarar anualmente su kilometraje, que se cotejará en la inspección técnica.
La administración insiste en que el sistema se apoya en la lectura del cuentakilómetros, no en rastreo por GPS. Cierto, pero el principio queda establecido: el Estado necesita saber cuánto se mueve cada ciudadano y convierte el odómetro en un instrumento recaudatorio verificable.
Hoy es una cifra agregada al año; el salto tecnológico hacia la telemetría en tiempo real ya no es un problema de ingeniería, sino de decisión política. Normalizar la medición de la movilidad individual siempre empieza por el argumento más razonable.
Ya verás como no tiene que ver con recaudar y sí con controlar. O las dos cosas...
Fuente: https://commonslibrary.parliament.uk/research-briefings/cbp-10607/
“Permítame ofrecerle mi definición de justicia social: Yo me quedo con lo que gano y usted se queda con lo que usted gana. ¿No está de acuerdo? Bueno entonces explíqueme: ¿cuánto de lo que yo gano le pertenece a usted y por qué?”
Con esta pregunta directa y sin rodeos, el economista y pensador estadounidense Walter E. Williams desafiaba la idea dominante de “justicia social” redistributiva. Para él, la verdadera justicia no consiste en quitarle a unos para darle a otros, sino en respetar el derecho de cada persona sobre el fruto de su propio esfuerzo.
Williams, que creció en un barrio pobre de Filadelfia y se convirtió en un defensor de la economía de libre mercado y los derechos individuales, usaba esta frase para exponer lo que consideraba una incoherencia moral: si se acepta que el Estado puede decidir cuánto le “pertenece” a otro de tu trabajo, entonces ya no hay propiedad privada, solo propiedad concedida por el poder.
Una reflexión incómoda, provocadora y muy clara que sigue generando debate hoy en día.
Hubo un tiempo, ya casi mitológico, en que el sindicalismo vestía de mono azul, olía a asfalto, a fábrica y a rancia indignación. Eran los tiempos del megáfono y la pancarta gastada bajo la lluvia. Hoy, sin embargo, el sindicalismo patrio prefiere el tacto sedoso del dinero institucional, el aroma a despacho climatizado y el crujir de los billetes recién salidos del horno del Boletín Oficial del Estado.
Treinta y dos millones de euros. Esa es la cifra exacta del bálsamo con el que el Gobierno de izquierdas ha decidido anestesiar las gargantas de los autoproclamados "defensores de la clase obrera". Treinta y dos millones de razones públicas para que el estómago agradecido eclipse a la conciencia.
Es una inversión brillante en paz social. Con el precio de la cesta de la compra por las nubes, la vivienda convertida en un artículo de lujo inalcanzable y los contratos fijos-discontinuos maquillando el desempleo como un truco de magia barato, lo lógico sería ver las calles arder. Pero no. En el reino del servilismo subvencionado, ahora "no toca hacer ruido".
El mordisco se vuelve caricia: Los cachorros que antes devoraban gobiernos de signo contrario ante la más mínima reforma, hoy son dóciles caniches que mueven la cola al son que les marque la Moncloa.
La sordera selectiva: Si la crisis la gestiona la izquierda, los sindicatos mutan en una suerte de ONG mística que predica la resiliencia y la paciencia infinita al trabajador asfixiado.
El dinero público tiene una propiedad física asombrosa: es el mejor aislante acústico del mundo. Introduce 32 millones de euros en las arcas sindicales y obtendrás el silencio más sepulcral y absoluto que la democracia recuerde.
La ausencia de las siglas mayoritarias en según qué protestas ya no es una anomalía, es un patrón de conducta. Hay manifestaciones a las que "no se les ve" ni se les espera. Si el descontento social no lleva el sello de aprobación del ministerio de turno, el sindicato no acude. No vaya a ser que muerdan la mano que les llena el cuenco.
Es el arte de mirar hacia otro lado mientras se cobra el cheque. Un ejercicio de contorsionismo político donde los líderes sindicales logran mantener la cabeza agachada, la mano extendida para recibir la subvención y la boca perfectamente cerrada, todo al mismo tiempo.
Al final, queda un panorama desolador pero cómicamente predecible. El sindicalismo de clase ha muerto, fagocitado por el sindicalismo de estado. Ya no representan al obrero que madruga, sino al gobierno que los financia.
Mientras el ciudadano de a pie hace malabares para llegar a fin de mes, los guardianes del proletariado brindan con el dinero de todos por su propia supervivencia. Han descubierto que es mucho más cómodo y lucrativo ser el brazo armado —o más bien, el brazo sedado— del poder. Después de todo, con 32 millones de euros en el bolsillo, el ruido molesta. Es mejor dormir la siesta al calor del presupuesto.
Original de Manuel Rois Méndez
No soy dado a comentar en este blog ningún tema político, pero aunque el sindicalismo debería escapar de ese concepto, lamentablemente los sindicatos mayoritarios se identifican positiva e históricamente con el PSOE (UGT) y la izquierda más radical y ultra (CCOO). Al final, hemos acabado con unos sindicatos de Estado, de tipo vertical, prácticamente como lo que había en la época de la dictadura de Franco... curioso y llamativo. Parece que la lucha de clases, ese engaño tramado por quienes nunca llegaron a trabajar, esos ideólogos del socialismo y comunismo teóricos como Marx y Engels, por fin se ha ido dejando de lado, inventando nuevos campos de batalla para la izquierda (el neofeminismo radical, lo woke, la lucha intergeneracional) que también van cayendo por su propio peso.
Esto de los sindicatos en España es como la Monarquía, terminarán por desaparecer, no tienen sentido en un Estado moderno del siglo XXI, en el que los derechos de los trabajadores están garantizados por leyes nacionales y supranacionales: quien necesite defensa de sus derechos laborales debe acudir al Juzgado, que para eso está.
El Ejército Rojo de Ducati Superbikes estuvo presente en Suzuka, con Raymond Roche y Giancarlo Falappa en un equipo, y Stéphane Mertens y Davide Tardozzi (sí, el actual director del equipo de Ducati en MotoGP) en el otro.
Mis alabanzas a este señor, extraña mezcla de empresario y apasionado del motor.
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| Con S.M. a la llegada al alojamiento |
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| Camino hacia la moneda digital... putos gilipollas |
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| Gentío por China Town, cienes de restaurantes orientales |
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| cerveza que sólo he encontrado en mis viajes a GB, curioso |
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| cartel con el nombre de la calle en dos lenguas |