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sábado, 19 de septiembre de 2020

Upgrade a mi Apocalypse réplica

 Hace ya al menos tres años encontré en la eBahía un cristal de zafiro con antirreflejos y ligeramente abombado para los Seikos modelos 6309. De estos tengo dos, en sus dos variantes de caja, pero mi niño bonito es el que tiene la caja tipo cojín, que aproveché para hacerle en su día el tuneo de parada de segundero. Este lo compré ya con el dial y las agujas cambiados, imitando al modelo 6105, conocido como el Seiko Apocalypse por ser el reloj que llevaba el capitan Williard, encarnado por Martin Sheen.

Este 6309 tiene ya sus añitos, una pila de ellos, y su correa original murió. Lo he estado usando con una tipo NATO, pero hace poco encontré unas de goma tipo Waffle, que le van bastante a este tipo de reloj, y son similares a los que llevan de dotación los sumergibles Seiko de gama alta, como los Marinemaster.

Así ha quedado finalmente el peluco, aunque en instantánea de celular es difícil apreciar la profundidad y sensación de calidad del nuevo cristal:


La tapa trasera con la famosa Ola de Kanagawa y las inscripciones propias de la marca:


Aprovecho que saco el cristal para cambiar la junta, mejor asegurarse para mantener la estanqueidad, pues cuesta un precio irrisorio:


Aquí el despliegue del reloj recién desmontado para la tarea:


Mi última adquisición en Amazon, una prensa para poner cristales y tapas a presión:


Para montar los cristales antes usaba un tornillo de banco pequeño y manejable que tenía en mi trastero, pero un día, dando golpes para otro trabajo, lo rompí. Nunca encontré el momento, y quizá tampoco tuve la necesidad, de hacerme con otro, y es el motivo por el que he tenido el cristal guardado en un cajón tanto tiempo. Pero como siempre, al final se encuentra el momento y la oportunidad en una tarde cualquiera de un sábado ocioso.

sábado, 8 de agosto de 2015

Watch talk: el ruso

Le salva el encanto de su exotismo.

Es una pieza no exenta de belleza y originalidad, algo difícil en los tiempos que corren. Ya les hablé de este peculiar sumergible aquí, y ahora, tres años y medio más tarde, me veo en la obligación de hacer una review postrera, para comentar como fue la aventura...

Calidad de mercadillo gitano, sin más
Lo que ven es una jodienda que, a la mayoría, obliga a adquirir una correa nueva. El problema es que la correa original está indisponible, ni siquiera llamando a la mismísima Rusia. Debieron romper el molde. Y es una pena, porque es un elemento diseñado pensando en el conjunto, que se adapta copiando las formas de la caja, y lleva grabado el número 1967. De modo que he tenido que echar mano de mi cajón de sastre y usar uno similar que tenía casualmente. Así puedo seguir disfrutando del puzle casi completo.

Pero lo primero que le ocurrió fue la rotura súbita, estando en reposo, del cristal. El famoso cristal curvado (domed) que luce y que le da esa estética retro tan fantástica, apareció una mañana rajado de lado a lado. Como ocurriría un par de años más tarde con la correa, el fabricante hace oídos sordos a un claro problema de ajuste o de calidad, y además no suministra un cristal de recambio (el affaire de los cristales rotos de los 1967 es demasiado popular para ignorarlo, pues son mayoría los que aparecen rotos misteriosamente).
Nada que el maestro Quiroga, afamado relojero de Sevilla, no pueda solventar. Me colocó un cristal mineral ciertamente curvado que encaja a la perfección con la imágen del Vostok, y además lo reguló dejándolo con una precisión asombrosa para tratarse del tipo de mecánica de que se trata, y para postre le realizó una prueba de estanqueidad con resultados muy satisfactorios.

Pero el peluco se ve que no fue bien rematado. La correa me jugó una mala pasada hace unos días, mientras remaba sobre la tabla de surf: se soltó un pasador, el señalado con las flechas en la imagen que sigue:


No lo perdí milagrosamente. Lo guardé en la bolsa de las toallas de la playa, y en casa lo recoloqué con tranquilidad, tras un minucioso examen buscando las causas del "accidente". No encontré nada raro, salvo la idea mental de que el pasador flexó un poco por ser, quizá, demasiado delgado. Eso nunca pasaría en un Seiko.

Una pena todo esto, porque en otros aspectos el reloj está bien pensado. Me gusta mucho el tamaño de la corona y su accionamiento, y la sensación cuando lo terminas de enroscar (notando claramente que topa con una junta de goma, asegurando la impermeabilidad). Me gusta la robustez de su movimiento. Me gusta el sistema de cierre de la tapa trasera, que no he visto en ningún otro reloj, pensado para no pellizcar la junta tórica y estropearla. Mola mucho.
Y, por supuesto, su estética. Es sencillo, funcional, muy legible. Bello.

En fin, el reloj no se va de mi lado. Me gusta mucho. Es muy especial.

jueves, 9 de octubre de 2014

Watch talk: la tortuga


Ya hablé en su día de esta pieza, que guardo con cariño... y uso sin problemas en su medio marino.
Aprovechando que estaba aburrido y le tiré unas instantáneas usando aplicaciones del celular, les refresco la memoria:

Visto desde un ojo de pez que añade grandes lotes de grano al resultado.

Macro del gayfon bastante lamentable.

La legendaria tortuguita en la trasera.

jueves, 31 de octubre de 2013

Watch talk: Certina DS3

En 1968, la legendaria marca suiza Certina, nacida en 1888, crea uno de sus relojes míticos: el Certina DS-2 y el certina DS-3. Son los llamados "tortugas" en alusión a las tortugas estampadas que se manifiestan en su tapa trasera y que aluden a su carácter marino, sumergible y duro. Asimismo, su forma nos recuerda a uno de estos reptiles.
   Se rata de una gama de relojes especialmente fuertes, destinados a usuarios de vida deportiva o encargado de misiones de alto riesgo y especial dureza.
   El sistema patentado por Certina denominado "DS", acrónimo de "doble seguridad", lo componen un repertorio de elementos que hacen al reloj DS el reloj más fuerte del mundo, tal y como rezaba su publicidad en 1969.

Publi de época viejuna

Dotado de una caja de cero de elevado grosor, calibre automático Certina montado sobre anillo de goma flotante que lo independiza de la caja en caso de fuertes sacudidas, tija articulada absorbe impactos recibidos en la corona, cristal plexi flexible antirrotura de grosor superior a 3 mm, y tapa trasera roscada reforzada de acero gran espesor. Todo un tanque que a día de hoy aún no ha sido superado.
La gama DS-2 resultaba ser la gama más popular, más de calle, con distintos acabados de su caja pero todos ellos incorporando su sistema extrafuerte DS.

La gama DS-3, resultó la gama destinada al uso profesional del reloj. Así la Australian Royal Navy designó este reloj como reloj de campaña para su ejército en Vietnam en 1971, tras superar las más duras pruebas a las que jamás antes se había sometido a un reloj. El reloj acompañó asimismo a numerosas misiones de investigación y desarrollo del mundo marino, como el Proyecto Tektite de la NASA, por su enorme capacidad de ser sumergido para la época. La resistencia de 1000 metros de profundidad es una cota a la que ningún reloj había llegado en ese momento.

Tipos duros malotes del año que yo nací.

   En 2005, Certina reedita una edición limitada y numerada de 1888 unidades (1888 es el año de nacimiento de la marca) en todo el mundo.
   Hoy día resulta ser una pieza cotizadísima dado el reloj que representa y lo limitado de su tirada que incorpora un certificado sellado, numerado con un nº de serie que en ningún caso supera las 1888 unidades.

A imagen y semejanza del modelo en que se inspira, pero usando materiales modernos y un calibre ETASA, el Certina DS3 1000 es, para muchos, un reloj brutal... aunque en realidad no es para tanto. No es muy masivo para ser un 1000 metros, y tengo un par de ellos más contundentes, aunque también los tengo más finos, en todos los sentidos, como el Doxa 1200T.

La reedición de Certina viene con un certificado numerado, su caja circular, una pulsera de caucho extra con deployante tiene su respectiva extensión para buce, y con su sólido brazalete exclusivo de acero reforzado montado.

Después de todo este rollo, les presento el mío, que obtuve por un golpe de suerte y varias carambolas que incluye, entre otras cosas, un cambio por el Scafo que tan chulo es...

Esfera legible, bisel numerado de manera curiosa
Válvula de helio y grosor importante
Corona firmada con las siglas DS, y juego de cepillados y pulidos en la carrura
Desplegable de calidad con la extensión de buceo abierta
Gruesa tapa roscada con la famosa tortuga grabada
A pesar de ser un reloj alto, las formas de la caja lo hacen cómodo de llevar.
Una última toma más cercana:


jueves, 24 de octubre de 2013

A vueltas con el Trimix 2000

Aberración: Defecto de una imagen producida por un sistema óptico, por el cual no hay una correspondencia exacta entre el objeto real y la imagen que de él se reproduce.

Cuando un grueso cristal curvado se interpone entre el ojo y lo que se oculta detrás, en cierta angulación, se producen cosas como ésta: 


Magnífico efecto, otorga vida y calidez. Bello, en suma.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Trimix

El Zinex Trimix que llevo puesto desde hace unos días es, sin duda, un relor bastante especial. Y no me refiero a la serie limitada, sino a su ponibilidad para el día a día.
Un bicho así, concebido para bregar profesionalmente en las profundidades abisales, con un diámetro de 46 mm y altura de 18 mm, no lo puede llevar cualquiera con garantía de éxito o comodidad. Te tiene que gustar. Y mucho. 
En su dotación se incluye una espectacular y tremenda milanesa, pero tuve que desistir de usarla en pro del caucho, ya que pasaba con creces de los 250 gr el conjunto...
Me gusta especialmente el acabado satinado de la esfera para evitar reflejos, la luminova de tonos anaranjados (aplicada igualmente a los índices del bisel), la curvatura convexa del zafiro y los azulados retornos de su AR interno. 
No watch for old men:

martes, 23 de abril de 2013

Wrist shot

Pues sí, aunque no se lo crean, esto es una foto de mi muñeca izquierda más o menos escorada, vestida con cierto relor, en la penumbra más oscura buscando un reflejo casi imposible.

domingo, 12 de agosto de 2012

Watch talk: recuperación lograda

Sólo tengo un reloj ruso. Hay auténticos aficionados a estas maquinarias procedentes de más allá del telón de acero, y hoy, con la globalización galopante que nos inunda, es no sólo fácil, sino muy barato, hacerse con un ejemplar.
Ya saben que tengo un Vostok Amphibia 1967, reedición modernizada del primer Amphibia que, obviamente, se fabricó en 1967.
Sus entrañas, conformadas por una antigualla, un calibre manufactura de 31 rubís, automático, y con unas escasas 31 horas de reserva de marcha, son comunes con la mayoría de los Vostok. Archiprobado, fiable al máximo, permite remonte manual, aunque su precisión no es de lo mejor: el mío iba, antes del incidente que ahora contaré, en +10 segundos al día, que no está mal. El de mi brother Julen llega a los 30 segundos al día. Pero estos relores son asín, es incluso parte de su atractivo, esa lotería de afinación, o ese tener que ponerlo en hora cada pocos días.

Bueno, vamos al tema del día. Hace un par de meses, entrando el verano, me lo puse. Y sucedió lo que ha sucedido en la mayoría de estos Vostok:

Repentina, extraña, inesperadamente, el cristal mineral apareció de esta guisa. Y eso sin darle golpe, ni sumergirme a 40 metros ni nada de nada. Espontáneamente ha ocurrido con la mayoría de los 1967. Se achaca, según investigaciones y a la opínión de mi relojero de confianza, a que el cristal tiene un tamaño que entra demasiado justo, y la presión que ejerce la caja en sus cantos hace que, por una mínima dilatación, estalle. Una cagada, vamos.
También ha habido quejas por parte de algunos usuarios de relojes inundados. Vale, el objeto no ha sido caro, teniendo en cuenta su belleza particular y que es un diver de 200 metros, pero si resulta que adelanta 30 segundos, se parte el cristal fantasmagóricamente, y si te bañas le entra agua, apaga y vámonos.

En fin, es lo que hay. Lo llevé a Quiroga, en Sevilla. Me propuso ponerle no un plexi -que era lo que yo tenía pensado-, sino otro cristal mineral, aduciendo que sería más fácil y fiable de cara a lograr una impermeabilidad decente. Me dejé hacer, y un par de semanas, o tres, más tarde, ya se pudo recoger el bicho arreglado:


Incluso me gusta más ahora. El nuevo cristal no es tan abombado como el original, pero tiene algo que a mí me encanta, son esas aberraciones que tienen lugar cuando lo miras desde una cierta inclinación. Ahora, con la correa Nato, ha quedado un ligero peluco para el verano, ciertamente bonito.
Cambio de cristal más juego de juntas más prueba de estanqueidad = 21 euros. Magnífico.

A ver cuánto dura.

lunes, 28 de noviembre de 2011

watch talk: Zinex Trimix

Relojes para submarinistas, hechos por submarinistas. Eso es lo que vende y ofrece, o más bien ofrecía, ZINEX.
Este fabricante norteamericano, a pesar de llevar pocos años en la escena "indie" relojera internacional, enseguida se hizo un hueco entre los seguidores de relojes verdaderamente robustos, con acabados de extrema calidad, y prestaciones sublimes.
Un buen día, aparecieron ciertos problemas sobre el registro de la marca, y tuvo que cambiar el nombre a Zixen. Ya no será igual, porque la fama la crió Zinex, pero siguen vendiendo magníficos relores si te gustan los divers, con estética retro y cualidades casi inmejorables.
Les presento, tras este breve e insustancial prólogo, mi Zinex Trimix, un sumergible de 2000 metros, ahí es nada, en edición limitada a 300 unidades:


Tamaño XL y brutal aplicación de AR que otorga el color azulado del cristal.
 Sus 46 mm de diámetro del bisel no son moco de pavo, y la altura de prácticamente 17 mm no lo hacen apto para vestir con manga larga ni para muñecas endebles.
Su cristal es un zafiro con leve abombado y con tratamiento antirreflejos de 5'5 mm de espesor.


La milanesa le da el toque retrovintage necesario.
A pesar del tocho impresionante que es, no se hace verdaderamente incómodo, gracias a una caja no larga en exceso y a la forma curvada de la misma -solución que vimos hace poco en el Vostok Amphibia 1967. En esta placa positivada del perfil de la pieza se puede apreciar lo que digo:


Tomen nota del tamaño del bisel giratorio en 120 clicks, y la leve inclinación o biselado de la zona superior, en la que los índices llevan una capa de Superluminova C3.
Sus agujas son las típicas "plongueur" con la minutera de color naranja. La minutera naranja en los relojes submarinos tienen una explicación: es la aguja que importa bajo el agua, la que se tiene que ver mejor, porque nos señala, en conjunción con el bisel giratorio, el tiempo de inmersión.
En el pictograma anterior se aprecian otros detalles, como la enorme corona de 8 mm de diámetro firmada con la inicial de la marca, o los pasadores roscados para sujetar la correa.
El fondo roscado está bastante trabajado, lo que siempre es un plus:


El reloc viene acompañado de una caja tipo Pelikan con gomaespuma protectora, y su dotación incluye, además de la correa milanesa de las fotografías, una correa de silicona negra con pespuntes naranjas, dos destornilladores para cambio y ajuste de las correas, y tarjetas de garantía e instrucciones y datos de construcción.
Señalar que el Trimix se concibió originalmente como un GMT, pero decidieron poner en la calle una edición limitada sin esa función, lo que le da una apariencia más limpia y austera, más bella, y al tiempo más fiable. En su interior late, bien protegido como podemos ver, un calibre ETAsa 2824-2 muy bien ajustado.
Para acabar la breve reviú, les dejo una vista nocturna para que aprecien el trabajo de sus creadores, verdaderos amantes del mar y de los relojs:

¡Magnífico!

viernes, 25 de noviembre de 2011

Watch talk: Vostok Amphibia 1967

No abundaré en el trasfondo histórico de la marca, y mucho menos del modelo: el que tenga interés, que lo dudo, apreciados seguidores, pues ustedes me dan muestras constantes del aburrimiento que les provocan mis diatribas relojeras, el que tenga interés que busque en el gúguel. Es fácil.
Resumidamente, Vostok es un legendario fabricante ruso, de cuando Rusia era la U.R.S.S., caracterizada por sus relojes de corte militar, legenariamente conocidos por su robustez, escaso o nulo mantenimiento, movimientos propios -conocidos como "manufactura" en el argot-, y sobre todo buenos precios.
Su primer reloj verdaderamente diver fue el modelo Amphibia. Tras una primera versión que pasó sin pena ni gloria, un año o dos más tarde pusieron en el mercado, en 1967,  un reloj con aire profundamente setentero, o sea, avanzado a su época y con diseño que jamás pasaría de moda. Construido bajo las especificaciones del ejército soviético, es considerado el primer reloj verdaderamente de buceo soviético, diseñado y construido íntegramente en la U.R.S.S., sin basarse en Occidente.
Helo aquí:

A primeros del 2008, Vostok decide hacer una reedición de aquel bonito objeto, en serie limitada a 1967 unidades, con una calidad de construcción bastante superior a la que nos tiene acostumbrados.
Así, por ejemplo, éste es el Amphibia normal que se puede comprar en los últimos años:

Aquí en una de sus versiones más chulis, conocida como la "scuba dude"

No es que sea malo, al revés, pocos ofrecen tanto por tan poco dinero, pero su aspecto es, visto en vivo, "barato", plasticoso casi, con tanto brillo que recuerda a esos malos juguetes chinos...

La reedición objeto de muestra, y que yo orgullosamente ostento, no tienen nada que ver. Unicamente comparten las entrañas, un más que contrastado y fiable movimiento de carga automática y 31 rubíes, que no es ningún prodigio de exactitud, pero aguanta lo que le echen y espacia las revisiones a 10 años, y eso en condiciones de uso continuado... o sea, que no pisará un taller salvo en caso de desastre nuclear o similar.
Por fin, les presento mi Vostok:
Supermolón.
Disculpen el plastiquito protector, pero hasta que no lo desvirgue del todo no se lo pienso quitar, nunca se sabe lo que puede pasar.
Su caja de acero con cepillado radial -muy bonito y poco visto-, con bisel también de acero, son contundentes, aunque no tanto como un diver moderno de 500 ó 1000 metros, claro. Es un reloj muy muy cómodo por su caja de cojín ligeramente curvada, y se ajusta a mi tamaño de muñeca a la perfección.
Se vendió con dial azul y números en vez de índices, con armis metálico, o como yo lo conseguí, de dial negro, índices y correa de goma, que es más submarino.

El cristal mineral es abombado, siguiendo la línea del bisel, lo que es un plus de belleza. El bisel, a su vez, tienen el típico diseño de Vostok, no visto en ninguna otra marca, y que utiliza desde su primer sumergible. Curiosamente, tiene 90 clicks, o sea, uno cada minuto y medio. Sí, estos rusos son de lo más peculiar...
Se puede apreciar en esta placa positivada el cepillado radial. Bonito.

La tapa trasera, que tiene una forma peculiar de sujección, lleva grabado al láser ciertas características, todo en alfabeto cirílico y su lengua materna. Cosas como 200 metros, número de serie, marca y modelo, etc.

Se aprecia la curvatura de la caja, que lo hace muy cómodo, y el abombado del cristal, magnífico.
El lume es más bien discreto, a ver, se puede leer por la noche, pero no aguanta mucho. Los suizos de Superluminova, y los japos de Seiko con su Lumibrite, siguen siendo los reyes en este aspecto. A destacar el diseño de las agujas, respetando a las originales, bellas y poco vistas.


En definitiva, es un peluco muy resultón, especial por su historia, su serie limitada, y lo difícil que es pillar uno hoy día. Menos mal que en este mundillo de los relojes hay mucho caprichoso y se da cierto movimiento. Para que se hagan una idea, este que ha llegado a mis manos a pasado, que yo sepa a ciencia cierta, al menos por dos personas antes que yo, y fue comprado en Julio de este año por primera vez... y aún conserva los plastiquitos protectores, o sea, que no ha sido usado. Genial para mí, la verdad, que no soy de los que comercian. Lo que entra se queda para mi colección. Por ahora.

sábado, 19 de febrero de 2011

Instrucciones para dar cuerda a un reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Julio Cortázar.