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lunes, 28 de septiembre de 2026

El flotador, la aguja, y la madre que los parió

Sujeto afectado: Yamaha TTR600

Síntomas: la moto arranca con normalidad, aunque lleve varias semanas parada. Tiene gasolina más que suficiente, el depósito casi lleno. Sistema eléctrico funcionalmente perfecto.
Tras un breve calentamiento, circulando con el starter ya quitado, el motor en temperatura correcta de funcionamiento, tras un par de falsas explosiones en el escape, deja de funcionar. Aparentemente, es como cuando te quedas sin gasolina.
La tercera vez que me ha ocurrido, observo que al cabo de un ratito, o si le doy unos golpes al tubo de la gasolina que va del depósito al carburador, empieza a bajar gasolina.

Posible diagnóstico: el flotador se queda pillado arriba, con la aguja cerrando el surtidor que se encarga de llenar la cuba, y no baja cuando la cuba se vacía, bien porque dicha aguja se atasca en la válvula (óxido, suciedad), o bien porque el eje del flotador no gira con la suavidad requerida (óxido, deformación).

Reparación: verificar que el conjunto flotador/aguja funciona correctamente, y en caso negativo, determinar la causa y proceder a limpieza/reparación/sustitución. Existe repuesto para todas las partes implicadas, pues son comunes a las Yamahas XT600 de todos los años.
Para ello hay que desmontar los carburadores de la moto, que es una operación árdua que me ha llevado casi dos horas y media. Es la primera vez que lo hago, y supongo que para la siguiente tardaré menos, porque todas las motos, y ésta no es una excepción, tienen su truco para esta operación. 
En el proceso de sacar los carburadores, se han roto (cosa previsible), las tomas de admisión de goma que unen los carburadores con el cilindro. Dichas tomas están formadas por unas piezas metálicas a las que van pegadas las sujeciones de goma que abrazan a las tomas del carburador. Debido a la edad (25 años), se han separado las gomas de las partes metálicas. Se podrían pegar, pero mejor ponerlas nuevas, que las hay, y nos ahorramos problemas, sobre todo comprobando lo complicado que es sacar, y será  también meter, los carburadores.
He tenido que desmontar sillín, depósito de gasolina, depósito separado del amortiguador trasero, desconectar todos los tubos de sobrantes del carburador, y la operación más difícil: desplazar hacia atrás las toberas que unen los carburadores con la caja del filtro de aire. Una vez hecho todo lo referido, hay que mover los carburadores en todas las direcciones que permitan las tres dimensiones del espacio, hasta hallar la posición única y exacta que permite la extracción. 
Lo peor es que la experiencia me ha enseñado que lo que sale difícil, entra más difícil todavía...

toberas de admisión estropeadas en el proceso de desmontaje

doble carburador típico de la marca, uno de tiro directo y otro de depresión

Al desmontar la cuba, encuentro que la aguja y su asiento se encuentran en perfecto estado. No obstante me llama la atención la altura de la boya:


Según el manual, debe ser de entre 27 y 29 mm desde el borde del carburador hasta la parte superior de la boya, y en mi caso esta medida era de sólo 25 mm. 
Ajusto a unos 28 mm doblando la pestaña adecuada, y queda finalmente así:


Eso sólo afectaría al funcionamiento de la carburación por quedar el nivel de gasolina dentro de la cuba demasiado alto, no los síntomas que mi moto presentaba.

aspecto del motor con el hueco de los carburadores

Consultado mi mecánico de confianza, A.L.A, de Monkey Road, me sugirió que podría ser que el depósito de gasolina hiciera vacío y esto impidiera que la gasolina siguiera bajando, por ejemplo por que la válvula del tubito que sale del tapón estuviera atorada, o sucia. 
Cuántas veces me he dicho a mí mismo que hay que probar primero las cosas más sencillas... maldita navaja de Okham!!
Directamente he quitado la valvulita al final (en realidad, ignoro si tal pieza es una válvula), y he soplado y aspirado a través del tubito para comprobar que hay paso de aire. 

Una vez montado todo, la moto funciona perfectamente, aunque he notado que ahora el ralentí está más bajo (lo que no es problema, la verdad),  y que parece que acelera un poco mejor a medio régimen. Puede ser un efecto placebo, no puedo determinarlo. Estoy contengo porque funciona bien después de desmontar, toquetear y volver a montar, lo que ya es bastante. 

Aviso: los carburadores los desmonté por el lado izquierdo, al pensar que había menos cosas que podían molestar, no como el lado derecho, que se encuentra obstaculizado por el tubo de escape, el depósito separado del amortiguador y el cable del descompresor automático. Me costó muchísimo, y ya saben que rompí las toberas de admisión con tanto rozar y mover y deformar las gomas.
Para el montaje decidí hacerlo por el lado derecho, aflojando y apartando todo lo que molesta, y ha sido más fácil y rápido de lo que esperaba. 

martes, 15 de septiembre de 2026

Toni Bou: 40 !!!!!!!

 👑 ¡Toni Bou, Campeón del Mundo de Trial! 🏆

El piloto del Repsol Honda HRC se proclama campeón en Zelhem (Países Bajos), a falta de una carrera para el final de la temporada.

Suma así su 20º título mundial outdoor y el 40º de su carrera contando campeonatos indoor y outdoor, después de ganar todas las carreras disputadas hasta la fecha.

¡Enhorabuena, campeón! 🏆



domingo, 13 de septiembre de 2026

Un domingo cualquiera

Un domingo cualquiera, aunque no es el día que acostumbro a rodar en moto, he salido con la rubia para que estire un poco las piernas. 
En septiembre cierra por vacaciones la habitual Venta del Cruce de Santa Ana, y tras comprobar que el pequeño centro comercial de Almonaster también estaba cerrado, y no queriendo hacer más kilómetros porque se estaba alargando demasiado la mañana, me vi obligado a desayunar en Venta Domínguez, que aunque el enclave es idílico, con una terraza que proporciona buenas vistas de la sierra y de la carretera, no es conocida por su buen servicio. 
Tostada sin pena ni gloria, y además cara. Muchos moteros iban y venían, pocos motociclistas. Algunos locos en motos deportivas. Mucho novicio en trails chinas. Es lo que hay. 


 Agucé el oído mientras esperaba a ser atendido, y pude enterarme que habían colocado un radar en el puente de los Cinco Ojos, y gracias a eso me libre de una segura receta...

jueves, 16 de julio de 2026

lunes, 6 de julio de 2026

“Espiada” la 690 Rally

Datos básicos: 693 cc, 78 cv, capacidad de combustible 18 litros, 162 kg. 
Desde el mismo día de su aparición en los concesionarios, allá por 2008, los usuarios de este tipo de máquina, único baluarte durante muchos años del concepto de gran monocilíndrico, demandaban al fabricante austriaco una versión "Adventure", con algo más de protección aerodinámica y mayor autonomía. 
Ahora, cuando el model alcanza la mayoría de edad, obtenemos las primeras imágenes del concepto sublimado:




Justo esto coincide con la nueva oferta de los concesionarios  de la versión 790 Adventure por apenas 10.000 euros, más barata que la 690 Enduro R, lo que me lleva a entender que las 790 (y puede que las 890 también) desaparezca del catálogo, en un mercado cada vez más competido por la competencia china, que ofrece productos muy válidos por menos dinero, y en algunos casos son auténticos clones con idéntica motorización.

Copio el artículo de la web "advpulse":
Los modelos "Adventure" de KTM se han convertido en uno de los pilares definitorios de la marca, pero la última máquina vista por primera vez en el acabado casi de producción sugiere que los austriacos se están preparando para expandir su influencia de rally en su línea. Capturado cerca de la sede de KTM en Austria por el paparazzo de moto Bernhard M. Hoehne, la foto revela lo que parece ser la próxima KTM 690 Rally, un modelo que combina el diseño inspirado en el rally con la usabilidad versátil de la plataforma 690 Enduro R.
Uno de los mayores cambios funcionales es la adición de un gran tanque de combustible montado en la parte delantera con dos tapas de llenado, mientras que el tanque de combustible trasero parece cambiar de los 690 Enduro R. La capacidad total de combustible superará claramente los 3,5 galones (13,3 L) del 690 Enduro R, con estimaciones de al menos 4,8 galones (18 litros), un aumento significativo para los ciclistas que quieren un mayor alcance sin recurrir a soluciones de mercado de accesorios.
Otra característica definitoria del nuevo modelo es la torre delantera alta estilo rally, que parece estar inspirada en el 450 Rally de fábrica de KTM. El parabrisas y el carenado parecen estar diseñados para una protección real contra el viento en lugar de solo la estética, lo que indica la intención de KTM de posicionar el 690 Rally como una máquina de viaje, pero que sigue siendo más ligera, simple y ágil que la 890 Adventure R. Los gráficos azules y naranjas que se ven en la bicicleta de prueba también reflejan el color 450 Rally Replica para 2026.
Debajo de la carrocería del rally se encuentra el familiar chasis 690 Enduro y el motor monocilindro LC4. El golpeador de 693 cc actualmente produce 78 CV y 53,8 pies-libras de torque en el Enduro R, lo que lo convierte en el sencillo de producción más potente del mercado. La motocicleta espía también cuenta con una placa de deslizamiento de acero inoxidable (cubrecárter), que reemplaza las unidades de plástico que se ven en prototipos anteriores, y un protector de alternador de fibra de carbono que parece una pieza accesoria. Se instala un escape Akrapovič de titanio en la unidad de prueba. No está claro si este será un equipo estándar u opcional, ya que lo es en el 690 SMC R y el 690 Enduro R.
Los alojamientos de pasajeros parecen estar evolucionando. La bicicleta en las últimas fotos carece de reposapiés de pasajeros, aunque los prototipos anteriores tenían unidades completamente desarrolladas. El asiento parece un poco más grueso que el de Enduro, y el subchasis trasero incluye asas de agarre de pasajeros.
Los componentes de la suspensión aparecen sin cambios con respecto al 690 Enduro R, incluida la horquilla WP XPLOR de 48 mm totalmente ajustable y una rueda delantera de 21 pulgadas. El frenado es manejado por un solo disco delantero de 300 mm con una pinza Brembo montada radialmente, mientras que la trasera retiene un disco de 240 mm.
La instrumentación parece ser una pantalla TFT horizontal, en lugar de la unidad vertical más grande utilizada en el buque insignia 1390 Super Adventure de KTM. En cuanto a las expectativas de peso, el 690 Enduro R pesa 357 libras (162 kg) listo para conducir. El tanque más grande, la nueva estructura de careado y la cabina revisada agregarán peso, pero la 690 Rally aún debería socavar la mayoría de las bicicletas de aventura de tamaño mediano por un margen cómodo. Como referencia, el 890 Adventure R pesa 474 libras (215 kg) mojado.
El nivel de acabado de la motocicleta espiada (pintura, gráficos, escape, carrocería e instrumentación) sugiere que el desarrollo está casi completo. Con la herencia de rally de KTM y la creciente demanda de máquinas de aventura más ligeras y enfocadas, el 690 Rally parece preparado para encajar perfectamente entre el minimalista 690 Enduro R y el 790/890 Adventure más orientado a la comodidad.

viernes, 19 de junio de 2026

8 horas de Suzuka y Ducati 888

La DUCATI 888 pilotada por Raimond Roche y Giancarlo Falappa en las 8 Horas de Suzuka de 1991 -los gráficos son del ésponsor japonés Sagawa-:



El Ejército Rojo de Ducati Superbikes estuvo presente en Suzuka, con Raymond Roche y Giancarlo Falappa en un equipo, y Stéphane Mertens y Davide Tardozzi (sí, el actual director del equipo de Ducati en MotoGP) en el otro. 

El proyecto contó con el apoyo parcial de la fábrica Ducati; los motores y basculantes (con sistema de cambio rápido de ruedas) provenían de Italia, mientras que los chasis eran de la serie SP3, suministrados por el patrocinador japonés. La Ducati fue un proyecto improvisado, emprendido para evaluar de primera mano la cantidad de trabajo necesario para lanzar un ataque total y ganar Suzuka en 1992. Para ello, el equipo probó un motor de 888 cc en una moto y uno de 920 cc en la otra para comprobar su durabilidad. Ambas motos alcanzaron una velocidad máxima casi igual a la de la Honda RVF, pero ninguna terminó la carrera: Mertens sufrió una caída prematura, lesionándose la cadera, y la correa de distribución de la otra se rompió tras 6 horas y 45 minutos.

La carrera la ganó el equipo oficial HRC de Honda, compuesto por los pilotos Wayne Gardner y Michael Doohan, quienes compitieron a bordo de la mítica Honda RVF750 (RC30),. 

miércoles, 29 de abril de 2026

Oda a una máquina

Cuando hace dos años y poco me subí a la villa de Madrid a comprar mi Tiger 955, nunca iba a imaginar el rendimiento y provecho que iba a sacar a esta moto, tan desconocida como vilipendiada por su "transgresora" estética. 
Me gustan las motos así, diferentes, que a distancia se identifique qué modelo es. 
Todo un descubrimiento porque, cuando hace unos veinticinco años pude probar bien una Speed Triple que montaba este mismo motor (aunque con unos pocos cv más), me dejó frío comparada con la Ducati S4 que yo tenía entonces: la Triumph era más pesada y alta, no corría más, y se movía peligrosamente cuando pasabas de 140 km/h en circuito cerrado. Decepcionante.
Pero está claro que el tiempo nos cambia, y nuestras percepciones también, igual que las querencias y necesidades.
Yo compré esta moto para viajar y hacer alguna incursión trail-light, y ya había hecho algunas cositas con ella en 2024 y 2025: un buen trayecto trail por la Costa Vicentina, y un fantástico viaje hasta Tabernas con visita al puerto de Velefique, y el desierto de Gorafe. Con eso ya pude constatar que era una moto cómoda, fiable, y con un consumo razonable si uno se mantiene dentro de las velocidades legales, pudiendo hacer tranquilamente más de 300 km antes de encender la luz de la reserva, y aún así todavía quedan más de 5 litros de gasolina. 
También aprendí sus limitaciones, básicamente mucho peso y muy arriba, sobre todo con el depósito lleno, lo que limita mucho, al menos para mis habilidades, su capacidad off road. 
Pero sus cualidades se ajustan cada vez más a lo que quiero en una moto, tanto que cada vez la uso más y más para los paseos por la sierra los fines de semana, dejando a la 749 triste y sola en el garaje con mayor frecuencia: comodidad, facilidad de conducción, par motor, parte ciclo aceptable. 

Una vez explicado todo ello, paso a comentar muy brevemente lo que llevo hecho este año 2026: Un viaje a Picos de Europa de 2.400 km, con viento, frío, lluvia y nieve, miles de curvas, alguna pista, todo sin mayor problema; una semana de Feria de Sevilla, aguantando atascos y calor; y de postre, se la presté a un amigo para que fuera con ella a las carreras de Jerez, con lo que eso supone de polvo, caravanas, calor, arranques y paradas. Todo ello superado con nota. 

Puerto de Ventana, de León a Asturias

Pista de Espinama a Sotres

Preparados para asistir al Real

En el parking de la acampada en Jerez

Hace un tiempo la puse en venta en Wallapop, pero medio me arrepiento. Sé que si la largo me arrepentiré, porque me ha dado muchas satisfacciones y pocos problemas (casi ninguno, la verdad). Pero veo venir que no me queda mucho para seguir disfrutando de las motos en carretera, y quisiera probar más cosas. ¿Quién sabe lo que pasará? Ojalá la pudiera mantener en la cuadra, junto a la Ducati y la TTR, motos de las que no quisiera deshacerme, bien por motivos económicos o sentimentales, pero añadir otra máquina más sería inviable en nuestro estado actual familiar y pecuniario...
 

jueves, 2 de abril de 2026

Breves pinceladas de un viaje muy esperado

Pues sí, mis estimados y a la par escasos lectores: conseguí realizar el deseado periplo de ida y vuelta, en moto, a Picos de Europa. Tras más de seis años de intentos fallidos, generalmente por causas meteorológicas, económicas, o ambas, los astros se alinearon, y además me acompañó P.H., con quien ya he acometido otras aventuras motociclistas, y la sintonía y camaradería estaría más que contrastada. 
Aquí ambos, felices, paseando por el centro histórico de Benavente, a medio camino entre las ciudades de Zamora y León:


Tomaríamos camino el sábado 28 de marzo, y el trayecto de ida fue íntegramente por carretera, atravesando las fantásticas dehesas extremeñas y salmantina, cuidadas, bellas, que conforman un paisaje típico, que no por estar acostumbrados a él, deja de asombrarnos. 
En nuestro camino hacia el Norte, pasaríamos por la Sierra de Francia y sus retorcidas y entretenidas carreteras, que también nos regalaron estupendos paisajes, culminando en La Alberca, proclamado "el pueblo más bonito de España". Bueno, el más bonito no sé, pero peculiar sí es, y no pude entretenerme en saber a qué se debe la estructura de sus casas. 
El frío y el viento serían, a partir de aquí, la tónica dominante del viaje, hasta que pasáramos la barrera montañosa y nos internáramos en Asturias, más adelante. 
Llegamos a Zamora, donde tocaría repostar, y decidimos hacer los últimos 60 km por autovía hasta Benavente, donde nos alojaríamos la primera noche. Allí arribamos sobre las 7 de la tarde, con 6º C, más frío que robando pingüinos, oigan, temperatura impropia de las fechas, pero parece que normales en aquellas latitudes, y es que esa ciudad se encuentra a unos 700 metros de altitud. 
Agradecidos por encontrar algún bar calentito, donde tomamos un par de birras con sus correspondientes tapas asociadas, y terminamos la jornada tomando media pizza cada uno en la única pizzería del centro. Dejamos el resto para almorzar al día siguiente, tónica que vendríamos repitiendo durante el resto del viaje: almorzar ligero con los restos de la cena. 
Partimos de la localidad zamorana a las 10:30 de la mañana, atravesando el itinerario de una procesión de Domingo de Ramos, ante la atónita mirada de dos policías locales, pero nos hicimos los suecos, a pesar de que lo único escandinavo que había por allí era la marca de la moto de P.H., y tomamos rumbo al Puerto de Ventana, uno de los pasos de montaña que conecta la provincia de León a la de Asturias, todo ello tras recorrer el puerto de Pajares por carretera, e intentar hacer la primera pista por tierras leonesas, pero tuvimos que recular porque la encontramos demasiado rota para nuestras máquinas cargadas de equipaje y neumáticos demasiado poco adecuados. 
El Puerto de Ventana, aunque en su inicio nos caía una aguanieve que no presagiaba nada bueno, nos enseñó lo que es la alta montaña. Aunque su altura máxima al coronarla no es excesiva, apenas 1600 metros, nos encontramos metido en medio de una fea ventisca con temperatura gélida, vientos serios, y nieve por doquier. Tuvimos que renunciar también a las dos pistas que partían de allí, por estar completamente cubiertas del frío elemento. Allí decidimos dirigirnos hacia Cangas de Onís bajando el puerto por la otra cara, la Norte, y fue toda una experiencia, pues la carretera se estrechaba mucho, la nieve lo cubría todo, y los árboles desnudos de hojas y cargadas sus ramas de nieve hacían un tenebroso túnel en el que la oscuridad, la humedad, el frío, el terror, dominaban la escena. A mitad del puerto, justo cuando la vegetación hacía su aparición y la nieve se iba disolviendo, nos cruzamos con un aguerrido ciclista que nos saludó sonriente ataviado con un culotte corto y arremangado. ¡Qué humillación! 




Pronto descubrimos que al otro lado, en la patria querida, el Sol brillaba como nunca y no teníamos viento, frío, ni elementos ajenos a la primavera a la que nosotros estamos acostumbrados. Paramos en una gasolinera para comer los restos de pizza del día anterior y entrar en calor. Seguimos la misma carretera que pronto se convertiría en un hermoso desfiladero y después recorrería la provincia de Sur a Norte acompañando al río Nalón. Bellísimo recorrido lleno de exuberante vegetación (el verde por castigo), altas paredes de roca, y enclaves singulares como una antigua fábrica de armamento. Pasaríamos por Proaza, donde el verano pasado tomé un magnífico pote asturiano con mis amigos Pedrín y Eugenía, a quienes visitamos en el pueblito cercano llamado Villamexín:  


Llegamos hasta casi el mismo Oviedo, donde tras quince o veinte km de autovía rodeando la capital, cogeríamos la concurrida carretera hasta Cangas, meta del día y donde estableceríamos el campamento base para el resto de la expedición. Llegamos con buena hora, tomamos posesión de nuestra habitación en el descuidado y viejo hotel "Águila Real", y dimos un buen paseo de casi 7 km por el pueblo, revisitando todo lo conocido. Mucho ambiente, cenaríamos, cómo no, un cachopo a medias, y guardaríamos la mitad para el día siguiente, tal era su tamaño. Un día de emociones que hizo que posar la cabeza en la almohada y caer en los brazos de Morfeo fuera todo uno. 
retrato típico en Cangas con el puente medieval de fondo

El segundo día en Asturias lo dedicaríamos a recorrer todas las carreteras que rodean el parque nacional de los Picos, con el fallido intento de recorrer dos pistas: una que partía de Bejes hacia Sotres, cuyo inicio fue tan vertical y delicado para mí que rogué a P.H. que desandáramos el camino por miedo a lo que vendría después. Quizá pequé de conservador, pero cuando vimos lo que vimos más tarde, nos alegramos. Y la otra, la famosa pista de Espinama a Sotres (o viceversa, porque se puede recorrer en ambos sentidos, cuando se puede), hicimos medio kilómetro solamente: nuevamente nos topamos con una terrible ventisca y el camino bloqueado por la nieve. Nos hicimos unas fotos para atestiguar estas aseveraciones, y huimos de allí rápidamente, so pena de morir por aislamiento, congelación, o comido por los lobos y osos...

parada técnica para echar una meada subiendo a Bejes

curiosidad que encontré en alguna subida en zig-zag

la verticalidad es la premisa de la montaña astur

la pista de Espinama a Sotres estaba impracticable

Para muestra de la imposibilidad de paso, un Subaru 4x4 que nos precedió, se dio la vuelta delante de nosotros...
Pero esta contrariedad propició que ejecutáramos, como alternativa, una buena ruta asfáltica: el Puerto de San Glorio, que sube hasta los 1.609 metros, con sus espectaculares miradores, carretera lisa y con buen agarre, y que nos llevó hasta Riaño, en León, sitio de interés no sólo por la historia oscura y lamentable que originó su presa, sino por su pintoresco paisaje, rodeado el gigantesco embalse por montañas que se elevan majestuosas. Aprovechamos para almorzar los restos del cachopo del día anterior, unas galletitas que siempre lleva P.H., y algo de agua para hidratarnos. 
El camino de vuelta a Asturias lo haríamos por otro puerto, el del Pontón, para el que nos tuvimos que poner nuestros respectivos impermeables por primera vez en todo el viaje, dado que la lluvia nos acompañó hasta bien entrados en el desfiladero de los Beyos, recorrido "coqueto", carretera estrecha, paredes que se elevaban hasta el cielo, y que acompaña y cruza el río Sella varias veces hasta la misma Cangas de Onís. Día de moto para el recuerdo, de verdad. 
Con casi toda la tarde por delante para descansar y estirar las piernas, nos embarcamos en la tarea, gratificante, de adquirir unos quesos típicos de la tierra, que con gusto acarrearíamos en nuestros macutos. Cenamos bien y fuerte unos papas con tres salsas, filetes empanados, y un arroz con leche (delicioso) de postre. Como es costumbre, la mitad de los filetes los guardamos para el almuerzo del Martes Santo. 
Aquí, la señora que me atendió en "casa Aquilino", donde adquirí Gamoneu, Cabrales, Afuegalpitu y Casín, explicándome el orden que debía comerlos de menor  a mayor pique en boca, cosa que yo no le pedí, la verdad, pero le dejé hacer porque vi que era feliz con ello:


También hubo parada en "La Barata", para comprar otra variedad, queso de hoja. 

Al día siguiente, con una fina lluvia por compañía, emprendimos el retorno, por autovía hasta la altura de Salamanca. Una vez superado el puerto de Pajares, y a la salida del último túnel, fue como si entráramos en otro país: cambio de clima radical, adiós a la lluvia, la nieve y el nublado. Hola al sol, frío y viento. 
Desde la frontera lusa, por carretera, llegaríamos a Seia, acogedora localidad portuguesa, puerta de la Sierra de la Estrella, que quisimos visitar. Nos alojamos en un moderno hotelito, y paseamos un poco por el pueblo viendo su particular arquitectura, comprando unos quesos (sí, más), y degustando un par de cervezas en un mirador con vistas que se extendían muchas decenas de kilómetros con perfecta visibilidad. La cena fue en una casona restaurada y reconvertida en fancy restaurant, con platos de calidad y abundantes. 
El último día, Miércoles Santo, atravesamos la Serra da Estrela, miles de curvas subiendo hasta los 2.000 metros. El espectáculo estaba servido, con una atmósfera clarísima que permitiría ver a  muchos kilómetros a la redonda, varios pequeños embalses, y hasta una estación de esquí. Algo de nieve en las cumbres, y poco acumulado en los márgenes de la sinuosa carretera, que a veces se tornaba en peligrosa por traicioneros golpes de viento. Pero llegamos felizmente a Covilha, y setenta kilómetros más tarde entraríamos a España a través de un bello puente romano a la altura de Segura, y de allí buscando la A-66 primero, y la N-630 después, hasta entrar en la provincia de Huelva y enfilar por Santa Olalla del Cala en dirección Valverde del Camino, donde nos separaríamos dándonos un fuerte abrazo y una enhorabuena por lo bien que había ido todo.

Un gran viaje que quedará en mi recuerdo, del que vuelvo con los ojos borrachos de imágenes y el cuerpo ahíto de sensaciones, en buenísima compañía, inmejorable diría. Y ya estoy pensando y dando vueltas al próximo.


domingo, 15 de marzo de 2026

Perderse está bien

Sigo un camino que cada vez se va estrechando más hasta terminar desapareciendo. ¿A dónde iría? ¿Por qué termina aquí? ¿Quién lo trazó y para qué?
Apago el motor y desmonto, decido dar un paseo por los alrededores buscando una continuación al bello sendero que traía, pero el esfuerzo es improductivo. 
Me veo en mitad de la nada, rodeado de pinos, jaras, y mucho verde. Época maravillosa para andar por el campo. Hay pájaros que cantan, algunas nubes pasan. Tiempo primaveral, sin duda, ya empiezo a pasar calor, me sobra impedimenta que al principio del viaje me venía bien.


La Yamaha se porta bien, cada vez nos conocemos mejor, y me gusta: es una máquina sencilla, capaz, económica, fiable.


Mientras la mayoría de mis compañeros de aventuras off-road se han pasado a motos gordas, yo intento aprovechar las ventajas de la ligereza de la TTR aprendiendo y memorizando un mapa mental de caminos por la zona de Niebla y Valverde. Lo paso bien, lo podría pasar mejor si fuera acompañado como antaño, pero el buey solo bien se lame. Es lo que hay.


 Teniendo en mente un largo viaje en Semana Santa, que quería hacer con la Tiger, me asaltan dudas para hacerlo con la Yamahita, ya veremos en qué quedamos al final. 

domingo, 1 de marzo de 2026

Más vale tarde que nunca

Aunque dejé pasar el tiempo porque hacía demasiado fresco, al final partí de casa marcando el termómetro 9º C, que para los estándares sureños es frío. Me abrigué convenientemente, siguiendo aquella máxima ancestral de "más vale que sobre a que falte". 
Claro, en cuanto me metí por tres caminos revirados y me tuve que emplear mínimamente, me sobraba todo, y llegué a sudar. Pero esto de la moto de campo, aunque sea en plan light, es así. 


Fui trazando un track mental para llegar al embalse de Beas, que estaba lleno, llenísimo. Mi idea era cruzar por el puente al que llega un camino de la aldea de la Navahermosa, pero me encuentro que han puesto sendas puertas en los extremos del mismo, para impedir el paso por encima, dejando sin opción de comunicación entre las zonas de Beas y Valverde, que ancestralmente se pasaba por aquí. Parece que el susodicho puente presenta peligro de derrumbe y, claro, como es costumbre, en vez de arreglar o mejorar, más fácil y cómodo (y barato) es prohibir. 
Lo curioso es que aunque las puertas tienen cerrojo, no tenían candado puesto, de modo que, bajo mi estricta y personal responsabilidad, las abrí y pasé cuidadosamente cerrándolas tras de mí. 



Llamé a P.H., quien habita no muy lejos de allí, y al final nos unimos para una expedición que quería hacer en examen de una ruta que está elaborando para el grupo de aficionados a la moto trail, o debería decir mejor maxitrail, porque sus miembros han ido pasando poco a poco a máquinas cada vez más pesadas y grandes, y hay que adaptar las rutas a las características de las nuevas monturas. 
Yo tengo mi maxitrail asfáltica, pero prefiero no meterla mucho por campo porque pesa mucho y tiene sus limitaciones de ruedas y suspensiones. 
La TTR colma, por ahora, mis solicitaciones campestres, y con nota.



 Después de dar vueltas por lo marrón y lo verde, comprobar que los riachuelos bajan alegres, los pajarillos cantan, y hay muy gente buscando gurumelos, se me echó el tiempo un poco encima y tuve que volver por la vía rápida por asfalto y pistas rectas a toda velocidad. Vivan las motos trail que te dejan hacer (casi) de todo.

lunes, 17 de noviembre de 2025

En soledad, disfrutando del verde que va llegando

Un sábado cualquiera, uno más en que, a pesar del frío, me casi obligo a vestirme de romano. Toda una parafernalia lo de tener que encajarse en un disfraz de rodilleras, botas, peto, chaqueta, guantes, casco... pero es necesario para disfrutar con mínimas garantías de seguridad. 
Esta vez me acordé de llevar una riñonera con algunas herramientas y pequeñas piezas como alambre, bridas de plástico, tornillos varios. 
Fueron tres horas de alegría, risas dentro de mi casco, algún grito y wows que se escaparon, en las que hubo de todo menos autopista. La mayor parte campo, pistas fáciles, algún repechito con roderas y mucha arena que no hubiera podido salvar con la Tiger, pero que la TTR pasa como danzando, como disfrutando de su elemento. 


La máquina se ha comportado dignamente, cada vez nos entendemos mejor. Tras las últimas mejoras en forma de cambio de retenes de horquilla y mantenimiento del amortiguador, se ha vuelto incluso más cómoda y segura. ME GUSTA.



 

martes, 16 de septiembre de 2025

Preparando la temporada


Se va acabando el verano, hay que ir pensando en la nueva temporada off-road, y la TTR tiene algunas cosillas pendientes, como el amortiguador, que necesita una revisión urgente en manos de un profesional, si quiero disfrutar del rendimiento que se espera del fabricante. 
Para ello, tras un poco de ensayo y error, al final me di cuenta de que sólo es cosa de tres tornillos el poder extraerlo, y no hubo que desmontar subchasis (con todo lo que ello implica, bufff, menos mal).

Yamaha es accionista mayoritaria de la marca sueca

Pasando al apartado de motor, para curarme en salud decidí revisar el juego de las válvulas. En esta moto es un juego de niños, sólo hay que quitar el depósito y la bujía. 


Un sistema fácil de ajustar a base de tornillo y contratuerca, para un motor que no funciona muy revolucionado, es más que fiable.



 Pasé un ratito entretenido, me gusta la mecánica zen. 

viernes, 6 de junio de 2025

Lo mejor

Una mañana de sábado que se preveía calurosa, yo salí temprano para estar de vuelta antes de que arreciara la calor. Pero esos planes que uno hace, a menudo se tornan cuando los elementos cambian: coincidir con amigos en la gasolinera, y que se unan más amigos en la venta donde desayunamos, convirtió el paseo en algo más largo de lo previsto, pero dio igual porque lo pasamos muy bien.


Estampa a las puertas de la Venta Domínguez, multicolor, Italia contra Japón:


 Curvas y más curvas, flow, asfalto roto en la N-435. Sube, baja y bebe, en Pablo Rada, Ziaro, botellas de tercio Cruz del Campo que entraron como el agua. Risas, anécdotas, planes.


Para repetir muchas, muchas veces. Hasta la saciedad.

miércoles, 4 de junio de 2025

Motos que hay que tener alguna vez

Máquinas legendarias de finales de los 80,  y de los 90, crearon un estilo de disfrutar de la naturaleza y el motor en armonía, escuela de conducción, metieron el gusto por la gasolina en vena. Aunque creas que es tarde, hazte con la tuya y te aseguro que no te arrepentirás. 
Son sólo algunos ejemplos, pero hay muchas otras. 

Yamaha TT600 finales de los 80

Yamaha TT200, no se vendió aquí, pero no me digan que es guay

Gilera RC600

Honda XR650R Baja

legendaria XR600R

rareza de dos tiempos que no se vendió aquí, pero ¡cómo mola!