lunes, 18 de mayo de 2020
Cómo hacer un coche
lunes, 11 de mayo de 2020
singletrack fury: lo hice
domingo, 10 de mayo de 2020
desmoengendro: sport 1000, por Ilario Ninni & star.ace
De todos es sabido que es difícil mejorar lo excelso, y sabemos que con las Sportclasic, Ducati lo clavó. Y aunque uno se cansa de ver lo mismo una y otra vez, a veces aparece un rayo de luz, y la demostración palpable de que menos es más:

No se ha realizado una inversión desmesurada, ni se trata tampoco de un trabajo de orfebrería. Y quizá por eso me gusta. Empezando por el color, ese amarillo que tan bien se ajusta a la época que quiere retratar, y que se extiende algún latiguillo y cable.
¡Viva la simplicidad!
Ese parece ser el lema de Ilario Ninni, el autor, quien lo ha hecho todo fácil, tirando de catálogo de piezas pre-hechas, sin tener que fabricar nada. De este modo, un colín reducido, un asiento aún más reducido, pero que juegan con el minimalismo al límite de lo tolerable para no dejar al depósito de gasolina en un plano mastodóntico, con un dorsal levemente perfilado también en amarillo, queda como anillo al dedo.
Seguimos con una de mis obsesiones, la implementación de un dos en uno, que aunque de tamaño generoso, para mi gusto queda mejor que los escapes dobles de serie, que son un auténtico atentado a la dignidad deportiva.

Por no cambiar, no se han cambiado ni los baratos Brembo de gama baja, pero total, qué más da. Muchas veces perdemos la perspectiva y creemos que vamos montados en una superbike de competición... y nada más lejos de la realidad. Un viejo adagio filosófico dice que "quien no es consciente de su realidad, perece en ella".

Aprovechando la reducción de peso de colín y escape, así como otras piezas menores como unas estriberas mecanizadas, encontramos todo un catálogo de objetos en fibra de carbono. Algo de gramos se habrán robado por aquí y por allá, o quizá sólo sea una concesión a la estética. Para el que le guste, claro, pues en una moto de marcado carácter retro como ésta, quizá el carbono está de más, no obstante congenia perfectamente con el amarillo del serbatoio, y le da un toque profesional.

Aquí la tenemos, lista para rodar, con todos sus aditamentos a falta de un retrovisor y la matrícula. Motocicleta perfectamente usable y que no dudo que a día de hoy, cuando lean estas líneas, su dueño estará disfrutando de manera enorme:
El inconfinado mecánico
miércoles, 6 de mayo de 2020
Inconfinable
lunes, 4 de mayo de 2020
Ritchey, 1979
Inconfinado
jueves, 30 de abril de 2020
la chica mecánica

miércoles, 29 de abril de 2020
confinado, 17: mal
martes, 28 de abril de 2020
Confinado, 16: el inconfinable
Llevo varios días sin publicar nada, y es que he estado pensando. Me estrujo las ideas, veo cosas, siento que... bueno, hay sensaciones que son demasiado íntimas, pero ocurren historias que me revuelven las tripas. La Libertad, mi libertad y la de los míos, se ve conculcada en este confinamiento, hasta un punto que se vuelve prácticamente insoportable para alguien de mi línea de pensamiento, de mi ideología vital, de mis convicciones. La Libertad es lo primero. Sin ella, ¿qué somos?
Muchos se quejan de
que el Gobierno es una mierda, y están deseando salir de casa, pero obedecen a
rajatabla al Gobierno que odian, y ese odio lo proyectan hacia la gente que
quiere ser libre.
“Volveremos a la
normalidad muy tarde”, dice la gente criticando a los que han sacado a sus
chavales. La normalidad la crearemos nosotros de nuevo cuando perdamos el miedo
a vivir. El ser humano ha convivido durante miles de años con virus y no se ha
parado el mundo, ¿vale?
Nacemos, nos
reproducimos, observando como el telediario reproduce la muerte en nuestras
mentes. Mediante la sobreinformación en los telediarios, redes sociales, de que
ahí fuera hay algo que nos va a matar si no salimos ultraprotegidos… y ese
miedo, el hambre y la falta de ingresos mínimos, acabará matando más que el
propio virus. Suicidios, falta de ayudas… es peor el puto remedio de quedarse
en casa y paralizar el país, que la puta enfermedad, joder.
Pero aquí parece que
la gente está dispuesta a sacrificar meses de su vida encerrada, pensando que
al salir el virus habrá desaparecido… El virus ha venido para quedarse, y
cuanto antes lo pasemos, mejor. Seguir ahí encerrados debilitará nuestro
sistema inmune, por mucho que hagamos areobic mientras grabamos videos chorras
para subirlos a Tik Tok. Nos hemos acostumbrados a estar tan metidos en casa
que ya está mal visto cualquiera que sale.
Acostumbrados a vivir
con miedo, pan y circo, todos los putos días desde la tele: estar encerrado
mola, puedes ver series, aplaudir a las ocho mientras pones música a tope; y se
ha normalizado tanto, que salir a la calle es una locura o una aventura con
demasiados protocolos a seguir.
Otros temen al virus
pero quieren salir a trabajar, mientras se quejan del que pasea a sus niños o
sale a correr solo. ¿Qué piensan, que el virus sólo les perdonará a ellos? A
ver si empezamos a abrirnos cuentas como usuarios de la vida propia, y dejamos
a los demás vivir la suya con los riesgos que eso conlleve. Pero aquí lo que
mola es imponer a los demás, jugar a ser policías, marujas envidiosas de
balcón: quédate en casa, descárgate el logo y ponlo en tu perfil y siéntete
buen ciudadano, múerete en casa esperando las soluciones, no salgas a la calle
vaya a ser que te mueras… pero ten cuidado no vayas a morirte en tu casa por
quedarte más tiempo del que puedas.

