Veamos los ingredientes que han propiciado el nacimiento del objeto a estudiar:
- Louis.de, el mayor vendedor de accesorios y repuestos para moto de toda Europa, cumple 75 años.
- Marcus Waltz, un insigne preparador que se labró una merecida fama merced al desarrollo de una estética propia y radical con las preparaciones de Harley a nivel mundial.
Uno encarga al otro que haga algo especial, sobre la base elegida de una Sport 1000. El proyecto se llevó a cabo de un modo colaborativo a través de Facebook, con la votación de los seguidores en cinco fases... lo que llevó a lo siguiente:
Es una pena. La cosa tenía potencial, y lo tiene aún a mi parecer. Pero dejar que intervenga la grey sólo tiene un posible final: el bodrio, o como mínimo lo muy mejorable.
Me pregunto, y supongo que muchos habrán hecho lo mismo que yo, hasta donde podría haber llegado Waltz si se hubiera dejado llevar por sus más primarios y generalmente acertados instintos... Pero vivimos en una época de globalización y de querer quedar bien con todo y con todos, y lo primero es lo primero, márketin mánda, y Louis paga.
Bonito trabajo el del depósito que es lo que, definitivamente, da un carácter totalmente distinto a la manida estética de la Sport, un punto que pocos se atreven a cambiar. El colín a juego, con unas proporciones correctas, no le roba protagonismo, y exige un trabajo de modificación del subchasis que ha resultado espectacular.
Discutible la elección del faro y del escape, creo que desentonan muy claramente. Pero en fin, ya les dije que se ha dejado margen para mejorar. ¡Qué gran verdad es aquella de que la perfección no existe!
domingo, 15 de marzo de 2020
Confinado
Sábado y domingo, 14-15 de marzo.
Se establece el estado de alarma en todo el país. Con no poco retraso y problemas en la negociación y redacción del decreto que lo establece, según rumores por desavenencias con catalanes y vascos, y exigencias marxistas de los ministros comunistas, a las 21:00 horas del sábado nuestro Presidente Sánchez comparece para anunciar y explicar las medidas encaminadas a controlar el avance del Covid-19.
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| Ofú, la que te ha caído, Pedrito... |
A pesar de que las restricciones se hacen operativas a partir de la publicación en el B.O.E., y efectivas a partir de las 0:00 horas del domingo, en nuestra casa el sábado ya no pusimos un pie en la calle, siguiendo todas las recomendaciones de las autoridades sanitarias. La obra que tengo enfrente de mi casa tampoco tuvo actividad, y eso sí que fue novedoso, pues todos los sábados empiezan a martillear a las ocho en punto y no paran hasta la una o las dos de la tarde. El derecho al descanso no es igual para todos.
Eso implicó una buena sentada leyendo, viendo un par de películas, navegando por la red... No me aburrí, lo conseguí, pero me acabó doliendo un poco la espalda. Estoy mayor, no es bueno tanta pasividad, tanto sedentarismo.
Amanecemos el domingo, verdaderamente el día uno en que estamos viviendo una situación única en nuestra historia y en nuestras vidas. Yo tengo proyectos y cositas pendientes, tela, y no me quedará hueco para el aburrimiento, pero sí me toca un poco la moral no poder salir a montar en bici, en moto, o simplemente a pasear. Hay que hacer ejercicio, sea como sea, y además de unas series de flexiones y estiramientos que habitualmente hago, Espe, el Limitador, me ha recordado que tengo en algún lugar de la buhardilla mi rodillo. WOW!!! Después de cinco días sin tocar un pedal, ni me lo pensé. He enganchado la flaca en el trastero, y con los auriculares y un poco de música cañera he estado cuarenta minutos, obligándome.
No recordaba lo duro que es el rodillo: siempre hay que empujar, no hay momento para el descanso, hay que vencer una resistencia, aunque sea leve. En la bici real hay cuestas hacia abajo, y te da el aire refrescante, juegas con el equilibrio dinámico, el paisaje cambia, el rodar es más fino.
Pero el rodillo, ay amigo, encerrado en un zulo sin ventilación, el calor sofocante, el sudor constante que pronto empapa la toalla que pongo sobre el manillar y el cuadro para protegerlos, y forma un charco en el suelo; el sonido zumbante del rodillo; la postura (en la carretera, y sobre todo en el cambio, se cambia de postura según las circunstancias del trazado)... pero sobre todo el agobiante calor, los chorreones de sudor, la intensidad del entrenamiento, son pruebas difíciles de superar y que llevaron a que, en su día, lo escondiera en un oscuro rincón dentro de un armario, lejos, donde nunca lo viera.
Auto-instantánea en el apogeo sudoroso y peludo:
Bueno, hoy domingo, después de la siesta, me doy cuenta de que la falta de lluvias, las fechas en que estamos, y las prohibiciones de circulación, dan al traste con lo que queda de temporada de moto de campo. Daño o consecuencia colateral, qué más da. Bajo al garaje y limpio el filtro de aire de la KTM.
Tantas horas para pensar... ¡Hay que mantener ocupada esta cabecita!
Un par de ratos leyendo, navegar de nuevo por interné, redactar esta entrada, salir al balcón a aplaudir a los sanitarios por segundo día consecutivo.
Estamos vivos. ¿Alguien lo dudaba? Aunque menos libres, eso sí. Pero hay que aceptarlo.
miércoles, 11 de marzo de 2020
cita poética:
What is a woman that you forsake her,
and the hearlh - fire and the home acre,
to go with the old grey Widow-maker?
----------------------------------------
¿Qué es una mujer que abandonas,
y el fuego del hogar, y la tierra natal,
comparados con el viejo y gris Hacedor de Viudas?
and the hearlh - fire and the home acre,
to go with the old grey Widow-maker?
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¿Qué es una mujer que abandonas,
y el fuego del hogar, y la tierra natal,
comparados con el viejo y gris Hacedor de Viudas?
El Hacedor de Viudas es el mar. El poema es el lamento de una mujer vikinga, llamado "Canción al arpa de las mujeres danesas (Harp Song of the Done Women)". Fue escrito por Rudyard Kipling, hace cien años.
martes, 10 de marzo de 2020
2001, una odisea espacial
En el año 1968, Arthur C. Clarke desarrolló esta novela al tiempo que elaboró el guión para la película homónima dirigida por Stanley Kubrick.
Queriendo revisionar, muchos años más tarde, dicha obra cinematográfica, decidí leer previamente la novela, cosa que nunca había hecho, llevándome una agradable sorpresa. Y digo tal cosa porque aunque Arthur Charles Clarke es tenido por uno de los más grandes atores de ciencia ficción, a mí nunca me ha entusiasmado, y lo tengo por un escritor un poco aburrido que se suele ir por las ramas, sobre todo cuando entra en la descripción minuciosamente detallada de cosas que nadie ha visto, cosa que en "2001" solo ocurre al final, y tiene cierto sentido con el desenlace de la historia.
El argumento de la película queda no cojo, sino prácticamente incomprensible, si uno no lee el libro, y es lo que ha ocurrido al 98% de las personas que mientas por un lado elogiaban y aplaudían el saber hacer de Kubrick por las técnicas empleadas para rodar semejante empresa, por otro trataban de ocultar que no se habían enterado de nada, y que sobre todo el último tercio del filme raya la locura alucinógena.
No cabe describir el argumento, o hacer una sinopsis, pues es un tema ampliamente tratado en multitud de lugares y carece de sentido repetirme. Sólo señalar que hay ligeras diferencias en el transcurso de cierta parte de la acción hacia la mitad de la novela-película, el desarrollo de los acontecimientos cuando HAL-9000, el ordenador de a bordo, parece perder el raciocinio propio de su desarrolladísima inteligencia artificial y comienza a hacer de las suyas, y los protagonistas humanos tienen que enfrentarse a esa situación. Por lo demás, es loable el nivel obtenido por el director de la película, y la colaboración del autor de la novela, cosa que no siempre suele llegar a buen puerto.
Un imprescindible en toda buena biblioteca de cienciaficciónfilo, o al menos que haya pasado algún ejemplar por sus manos y dedicarle unas horas a leerlo, que no es largo y se hace ameno.
cita:
Quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.
domingo, 8 de marzo de 2020
Singletrack en Coria
Esta vez tocaba devolver la visita a Julio, en su zona habitual de rodada, un extensísimo pinar situado entre Coria, Aznalcázar, Isla Mayor y La Puebla:
En resumen, experiencia positiva y a repetir, Gracias Juli, por hacer de cicerone, contigo siempre va uno protegido, seguro, entretenido, no me fallas!!!
Este paraje protegido, atravesado por una estrecha y pintoresca carretera, a cuyos márgenes se sitúan numerosos merenderos para que aprovechen los vecinos en fines de semana como este que nos ocupa, lleno de sol y buenas temperaturas, este paraje, como iba diciendo, es el pulmón que usan la mayoría de aficionados a la btt de Sevilla capital, por su cercanía, a pesar de que no está idealmente comunicado... y quizá por eso es aún más especial.
Ya he comentado que es un pinar, y también hay zona de eucaliptos, y entre medio, como ocurre con los pinares de Aljaraque y Cartaya, innumerables senderos, una red, una telaraña, un entramado para mayor goce y disfrute de los muntambaikers. Aún así, nos encontraremos con diferentes tipos de suelo, más compacto aquí, de tierra suelta y piedrecillas allá, húmedo menos, lleno de agujas de los pinos, lo típico de este bosque mediterráneo al que ya estamos tan acostumbrados.
Para esta experiencia escogí mi Scalpel, recientemente pasada a ruedas de 27 pulgadas y media, que me ha hecho disfrutar cómoda y eficazmente de los kilómetros y kilómetros de singletracks. ¿Diferencias con las ruedas de 26"? La noto más aplomada bajando, y más tracción en todo momento. Con esto he modernizado la cuadra, y supongo que quedaré tranquilo un tiempo..
En resumen, experiencia positiva y a repetir, Gracias Juli, por hacer de cicerone, contigo siempre va uno protegido, seguro, entretenido, no me fallas!!!
miércoles, 4 de marzo de 2020
desmoengendro: TT3 Difazio
Con semejante y maravillosa aportación que pareciera provenir de algún lugar más allá de los sueños, Bernard Mont ha construido esta curiosa interpretación basada en una SS900, a la que denomina como la imaginada unión entre Fabio Taglioni (AKA el doctor T, gran y reconocido ideólogo ingenieril de Ducati) y Jack Difazio, otro ingeniero obsesionado con montar suspensiones alternativas en la motos, basadas en un buje central y paralelogramos deformables.
Parecida, pero distinta a las Tesi, esta moto se sale, la miremos por donde la miremos.
Bueno, vale, de acuerdo. Esa doble salida forzada para el escape no tiene mucho sentido, imagino que tendrá algún significado personal para el diseñador. Táchenlo, no obstante de la ideal imagen que acaban de crear en sus cerebros sobre la idealidad de esta obra.
Vale, también aceptaremos reutilizar en un esfuerzo de reciclaje ecologista la pletina inferior de la dirección. choca bastante en un trabajo en el que se ha invertido tanto esfuerzo en piezas especiales manufacturadas en exclusiva para este proyecto. Pero el caso es que ahí está, jodiendo el acabado que, de otro modo, podría ser algo realmente magistral. Pero no.
He aquí, no obstante, la madre del cordero:
Se lo perdonamos todo, ¿no?
El color es acertado, y las proporciones, a pesar que el colín casi se ve un poco minúsculo en comparación de un depósito diseñado originalmente para hacer juego con un global estupendamente carenado.
Reventó
Quince años, quizá más, llevo con esta flaca. Es cierto que no la cojo mucho, y como muchas aficiones, va por rachas. Cuando me hice con ella le cambié los tubulares por unos nuevos, y hasta la semana pasada siempre había salido con ella sin más impedimenta que un bidón con agua.
Hace pocos días decidí comprar un tubular para llevarlo de repuesto, junto con una bomba (infla-infla-infla), por si acaso.
Y fíjense ustedes, lo que es la vida, hoy he tenido un pinchazo total en medio de una ruta. Una piedrecita, un clavo, qué se yo, pero algo se clavó, golpeó una vaina dos veces, y a los cien metros la llanta ya estaba en el suelo. El tubular tenía un aspecto regular, y quizá fue eso lo que me empujó a comprar un repuesto, ahora que últimamente la cojo más.
Ya no recordaba lo que es montar un tubular nuevo... y buen trabajo que me costó despegar el viejo, a punto estuve de desistir dos o tres veces. Pero, joder, un ciclista aguerrido no se puede rendir tan fácilmente, joder, ostias. Menos mal que llevaba encima el llavero que incluye un abrebotellas, y fue éste lo que usé de destalonador con no poco esfuerzo.
Pero, ay amigo, montar el nuevo es otra película... de terror! Con gran dolor de antebrazos, y los dedos de ambas manos que ya no los sentía de tanto tensar y estrujar y apretar y tirar y aflojar, bufffffffffff
Me rendí, amigos, y tiré de celular en busca de un rescate, mi siempre solícita compañera sentimental, el limitador, accedió gustosa a recogerme. Pero, oh albricias, en el breve lapso de tiempo que estuve hablando con ella, mi cuerpo y mi ánimo sufrieron una recuperación milagrosa, me recompuse, agarré la puta rueda y tirando de aquí y de allá, haciendo un último y supremo esfuerzo con los pulgares, usando todo mi cuerpo, cada músculo, cada célula de mi ser, conseguí encajarlo. Ou yeah.
Rápido llamé de nuevo a mi ángel de la guarda para que se ahorrara el viaje (ya estaba saliendo del garaje). Inflé prudencialmente a lo que consideré la presión adecuada, recogí todo, y seguí ruta. Al pasar por El Portil tiré el tubular estropeado e irrecuperable en el primer contenedor que vi, seguí hasta Los Enebrales y allí volví por la carretera vieja de Punta Umbría a Huelva hasta enlazar con el carril bici. Llegué ya con la noche cerniéndose, pero feliz por haber superado este escollo. Ahora ya se a lo que me enfrento para una próxima vez, porque la habrá, seguro.
Regina Superleggera
Así es. Italia, cuna del diseño y la velocidad... entre otras cosas.
Y mi flaca, esa Otero de principios de los años 90 de otro siglo, que debe llevar muchos kilómetros en su cuadro de acero, comenzó a saltar la cadena en uno de los piñones, síntoma inequívoco de desgaste.
Encontrar una piñonera de la época que case con la llanta Campagnolo de entonces puede convertirse en una tarea complicada en este mundo en el que circulamos arrastrados por la obsolescencia programada y los estándares cambiantes en pro del continuo gasto del usuario aficionado.
Sólo queda en mi ciudad una tienda de bicis añeja, la única que ha resistido los embates de los tiempos modernos, de la crisis del 2008, de la era interné, y de la atroz competencia en modo de tiendas físicas que se abren y cierran por doquier: Sport Bici.
Fuera como fuese, tenían no una igual que la mía, sino aún mejor, con algunos piñones, los más grandes, de aluminio. Guau, tope de gama para mi rancia flaca!!!
La piñonera de marca Regina, modelo America Superleggera, de seis piñones en rango 14-21 (sólo para gente de la vieja escuela, absténganse flojillos acostumbrados a las 12 velocidades, compact, cambios electrónicos y amigos de la fibra de carbono), se sirve guardadita en una caja redonda de metal que parece una pequeña bombonera:
Tenían otra opción, misma calidad, pero siete piñones en rango suicida 13-19, sólo apta para Induráin, Delgado, Bahamontes o Eddie "el caníbal".
Muy amablemente y sin cargo, en la misma tienda procedieron a desmontar la vieja y acoplar la nueva, cosa que hicieron en un plis-plas con la llave especial Campagnolo de la que yo carezco. Al llegar a casa, aprovechando que tenía la rueda desmontada de la bici, aproveché para dar una breve limpieza al buje, una bella pieza de alas anchas e impecable factura, tallada en la masa. Ya no se hacen cositas así, y es una pena. Hoy, el peso ha ganado la batalla a la belleza, a la estética, al placer de ver y disfrutar de la cosa aunque esté quieta. Hubo un tiempo en que la función y la forma iban de la mano...
Ahora puedo seguir disfrutando de mi Otero Pentax, no necesito más, y es que en verdad no es poca cosa, cuidao!
Y mi flaca, esa Otero de principios de los años 90 de otro siglo, que debe llevar muchos kilómetros en su cuadro de acero, comenzó a saltar la cadena en uno de los piñones, síntoma inequívoco de desgaste.
Encontrar una piñonera de la época que case con la llanta Campagnolo de entonces puede convertirse en una tarea complicada en este mundo en el que circulamos arrastrados por la obsolescencia programada y los estándares cambiantes en pro del continuo gasto del usuario aficionado.
Sólo queda en mi ciudad una tienda de bicis añeja, la única que ha resistido los embates de los tiempos modernos, de la crisis del 2008, de la era interné, y de la atroz competencia en modo de tiendas físicas que se abren y cierran por doquier: Sport Bici.
Fuera como fuese, tenían no una igual que la mía, sino aún mejor, con algunos piñones, los más grandes, de aluminio. Guau, tope de gama para mi rancia flaca!!!
La piñonera de marca Regina, modelo America Superleggera, de seis piñones en rango 14-21 (sólo para gente de la vieja escuela, absténganse flojillos acostumbrados a las 12 velocidades, compact, cambios electrónicos y amigos de la fibra de carbono), se sirve guardadita en una caja redonda de metal que parece una pequeña bombonera:
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| bombón |
Tenían otra opción, misma calidad, pero siete piñones en rango suicida 13-19, sólo apta para Induráin, Delgado, Bahamontes o Eddie "el caníbal".
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| old vs new |
Ahora puedo seguir disfrutando de mi Otero Pentax, no necesito más, y es que en verdad no es poca cosa, cuidao!
lunes, 2 de marzo de 2020
Obras maestras, la mejor ciencia ficción del siglo XX
Me gusta a veces coger una de esas compilaciones de relatos, más ligeros y llevaderos que una más larga y a veces enrevesada y profunda novela.

Cuestión de oportunidad y coincidencias, casualidad, en mi caso. Pero me topé con este libro, con una selección de Orson Scott Card, autor de la famosa obra "El juego de Ender", en el que no están todos los que son, obviamente (toda recopilación tiene sus limitaciones físicas), pero sí son todos los que están. Autores reconocidos y laureados, los he leído prácticamente a todos. Y como era de esperar, los cuentos o breves historias dan el nivel esperado, son todos magníficos y me han hecho pasar buenísimos ratos, y aún cuando algunos de ellos ya los conocía, no me ha importado releerlos.
Me han emocionado, ilusionado, intrigado, sorprendido... por supuesto, he disfrutado muchísimo, y recomiendo su lectura aunque no sean aficionados a la ciencia ficción, pues la mayoría están muy bien escritos y tratan de historias humanas, sentimientos, sensaciones... y eso es algo universal, amigos.
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