martes, 25 de agosto de 2020

Ferrari 550 GT/GTS







El Ferrari Maranello de calle monta un V12 de 5.5 litros que produce 485 cv y 570 Nm, con un peso en seco de 1690 kg. Cifras poderosas sobre la carretera, pero casi mediocres para competir.
Italtecnica fue la primera estructura de ingeniería en poner sus manos sobre este GT, y presentó el 550 GT en 1999, con 545 cv para 1300 kg. El nuevo milenio fue incluso más extremo, con un motor agrandado hasta los seis litros que producía 585 cv y 750 Nm de par, para un peso de 1100 kg, y un reparto de pesos 51/49 (que no está nada mal, por no decir que es casi perfecto, para un vehículo con motor central delantero). 

En ese punto, el coche tenía una caja secuencial de seis velocidades Hewland, escapes laterales, diferencial de discos, frenos Brembo, llantas OZ de 18" con tuerca central, suspensiones totalmente ajustables, una enorme entrada de aire, y alerón, difusor y paneles de la carrocería en fibra de carbono.  

A pesar de esto, adolecían de falta de velocidad máxima, y en 2003 Rafanelli continuó desarrollando el coche para otra campaña en las ALMS en la que principalmente se enfrentaría al Corvette C5R. 
El coche verde de Olive Garden de la foto de arriba, había mejorado en aspectos como la aerodinámica, bajado el centro de gravedad, revisado las suspensiones para trabajar en armonía con los neumáticos Michelin, y una nueva caja de cambios secuencial.

Sin embargo, el desarrollo de Prodrive estaba siempre un poco por delante de la competición, y el aparato rojo de Care Racing consiguió muchas victorias y pódiums. Desde el inicio, Prodrive fue capaz de conseguir 600 cv con buena fiabilidad. 

miércoles, 19 de agosto de 2020

El Conquero

 Tuve un rato de asueto, y preferí coger la Cherry Bomb para explorar esta zona de Huelva en busca de algún sendero donde dar pedales sin tener que alejarme mucho. Se trata de la parte más alta de la ciudad, a la que domina desde los llamados "cabezos". 

En algunos sitios se han practicado pequeños caminos para que se pueda bajar y subir a pie, y también hay algún que otro senderillo que por su desnivel, terreno muy suelto, escalones, y estrechez con gran caída a un lado, pueden ser peligrosos. Reconozco que tuve que echar pie a tierra para bajar un par de veces, pero me gustó conocer estos sitios un poco perdidos. 


Desde este lugar se pueden ver las corridas de toros sin tener que abonar entrada:

Se me hizo corto el paseo, y me dirigí al parque Moret, donde investigué diversos recovecos. En esta época del año está tremendamente seco, y se hace muy árido pasear por allí, pues hay poca sombra, y el paisaje es desolador, poco y mal cuidado, con zonas asalvajadas totalmente. Pude comprobar que se está reformando el skate park (por fin, muuuuchos años después de la chapuza que hicieron que era prácticamente inservible), y que las aguas del lago artificial siguen estando igual de sucias y purulentas que a la semana de inaugurarse el parque. Poco que rascar allí con la bici, con un suelo de agarre nulo y múltiples obstáculos que impiden la ciclabilidad fluida. 

Menos mal que al menos tenemos que agradecer el carril bici que nos lleva a los magníficos pinares que rodean Aljaraque y El Portil, una maravilla para ir en bici y disfrutar verdaderamente de este deporte.

jueves, 13 de agosto de 2020

Lamborghini R-GT

Audi Sport trabajó en este proyecto con la ayuda de Reiter Engineering, y comenzando con un prototipo basado en un Murcielago estándar, terminaron con el R-GT: paneles de la carrocería en fibra de carbono sobre un subchasis de acero, un interior espartano y ventanillas de Makrolon, consiguieron un peso en seco de 1.100 kg. 
Este toro negro era propulsado por un poderoso motor atmosférico V12 de seis litros (Tipo 535 - 60º), con caja de cambios secuencial y tracción trasera únicamente.
Dos prototipos fueron fabricados y uno fue mostrado en el salón internacional del automóvil de Frankfurt en 2003. Posteriormente, fueron entregados doce coches a clientes entre los años 2004 y 2008.



 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Una canción para Lya

George Raymond Richard Martin (Bayonne, Nueva Jersey, 20 de septiembre de 1948). Conocido como George R. R Martin, es un escritor y guionista estadounidense de literatura fantástica, ciencia ficción y terror famoso por ser el autor de la serie de novelas Canción de hielo y fuego, adaptadas para la televisión con el título de Game of Thrones. 
Llegó a mis manos una antología de relatos de ciencia ficción de este señor. Yo desconocía que se hubiera dedicado a escribir este tipo de literatura, que aunque cercana a la fantasía, tiene importantes diferencias de concepto que, no obstante, George sabe distinguir bien, visto lo visto y leído lo leído. 

Mi época de leer obras de fantasía ya pasó, y a partir de los 20 me dediqué sólo a la  novela histórica y la ciencia ficción, y es por ello que nunca se me ocurrió mirar la producción del autor de Juego de Tronos.

En esta colección de cuentos cortos, se encuentran los siguientes títulos:

UNA CANCIÓN PARA LYA, (A Song for Lya, 1974)

LAS BRUMAS SE PONEN POR LA MAÑANA, (With Moming Comes Mistfall, 1973)

LA SEGUNDA CLASE DE SOLEDAD, (The Second Kind of Loneliness, 1972)

DESOBEDIENCIA, (Override, 1973)

OSCUROS, OSCUROS ERAN LOS TÚNELES, (Dark, Dark Were the Tunnels, 1973)

EL HÉROE, (The Hero, 1971)

FTL, (FTL, 1974)

CARRERA HACIA LA LUZ ESTELAR, (Run to Starlight, 1974)

LA SALIDA PARA SAN BRETA, (The Exit to San Breta, 1972)

PASE DE DIAPOSITIVAS, (Slide Show, 1973)

Todos son buenos ejemplos de ciencia ficción asequible para el lector novel, y agradables para los iniciados, bien escritos aunque con un estilo directo y sin florituras. La idea es lo que importa, y parece que no da tanta importancia a la forma, o sólo le da la importancia justa. Correcto, bien, buenas historias, entretiene y gusta, una buena sorpresa para sobrellevar los calores del verano. 

Tengo que avisar que la penúltima historia, "La salida para San Breta", no es tanto ciencia ficción, sino más bien novela de misterio, o sucesos paranormales, algo más del estilo de Stephen King, de quien ya leí muchísimo cuando acabé con mi afición a la fantasía... pero esa es otra historia.

martes, 4 de agosto de 2020

lunes, 3 de agosto de 2020

Singletracks: lo inesperado

Porque la ola de calor anunciada no fue tal. 
Porque no madrugué tanto esta vez. 
Porque se me hizo corto, pero me tuve que ir con tiempo para ver una carrera de motos. 
Porque después de años y años ciclando los pinares, he vuelto a encontrar nuevos senderos. 
Porque usar la Exposif monomarcha, pensando que no iba a ser lo adecuado a las circunstancias, se volvió todo un acierto y disfruté como nunca.





Ah, el singlespeed, ese "invento". ¿Invento? Pero si nuestras primeras bicis eran así!!!!

Desde mi primera G.A.C. de paseo, las BMX de la preadolescencia, eran monomarcha y nunca nos quejábamos. Mecánicas sencillas, fiables, eternas, y ¿quién quería más? 
Hasta los pioneros del btt, con aquellas klunkers que eran bicis Schwin de paseo reforzadas, eran monomarcha y con freno contrapedal nada más. 
Después llegó la evolución, que sin duda extendió el ámbito de terrenos que se podía alcanzar subiendo empinadas cuestas, y la competición, que exigía llevar el desarrollo exacto para cada situación y así aprovechar al máximo cada watio.
Pero siempre hubo quien gustó de salir del cuadradiculamiento del mercado, enfrentarse filosóficamente al mainstream, y por tanto siempre hubo quien practicó su deporte favorito sin desviadores, piñoneras, e incluso sin suspensiones.
Desde que me "fabriqué" mi primera singlespeed, allá por 2006 ó 2007, mi mente y mi cuerpo no han hecho sino alegrarse cada vez que uso una. Ahora mismo tengo dos, son bicis especiales para mí, una con soluciones particulares y hasta sofisticadas, una joyita. La otra es la Explosif, una Kona de 1995, quizá 1996, cuadro de acero, horquilla rígida, frenos uve, y desarrollo 32/16.
El singlespeed es como la vida misma, y quizá por eso me gusta tanto. Con estas bicis hay que transigir, hay que llegar a un acuerdo, a un término medio, a un pacto: hay que elegir un desarrollo adecuado para el terreno donde la vas a usar, ni corto (irias con cadencias demenciales en llanos) ni demasiado largo (porque no podrías acometer repechos). Hay que moderarse, no ser pretencioso, conocer tus posibilidades, tu habilidad, tu potencia. Hay que aprender a mirar lejos y anticiparte. Hay que apretar en las subidas, y hay que saber dejarse ir en las bajadas, aprovechar las inercias, dejar correr la bici, enlazar las curvas, alcanzar el flow.
Y es que el flow lo es todo.

desmoengendro: ST2 Café Racer, por Shed X Customs

Bautizada como Superleggera por los australianos afincados en Sidney, se descuelgan con semejante y descarado PLAGIO:







A poco que ustedes sean mínimamente observadores, les sonará el estilo. desde el uso de depósito, la integración con el colín, la reforma del chasis, pasando por la elección del basculante y el tubo de escape, el tufo a copia de los trabajos de Pepo Rosell es digno de meter en la cárcel a aquéllos constructores que indignamente proclaman su independencia y buen hacer en la exposición de motivos de su sitio web.

Indignante. Presentan varios trabajos, prácticamente con el esquema calcado. Son las cosas que diferencian a los pioneros que saben aportar algo, de aquellos que sólo son capaces de subsistir aprovechándose vilmente de lo que otros ya han hecho.
Pero claro, la distancia hace el olvido, y Australia coge muuuuy lejos. ¡Que les vaya bien!

domingo, 26 de julio de 2020

Singletrack fury: se estrecha

Va acabando el mes de julio y el calor aprieta, unos días más, otros días peor. Es lo que toca en verano, y aún así, este año extraño he rodado más que nunca en época estival... quizá consecuencia del estallido post confinamiento. 
El miedo (racionalizado y justificado) a un nuevo confinamiento en septiembre hace que aprovechemos más cada momento de ocio posible en el exterior, y uno no se arredra por unos grados celsius de más. 


El campo amarillea, y los caminos que no están muy transitados son a veces difíciles de seguir. Hay que madrugar si se quiere disfrutar, y a las 8:15 ya estaba yo dando pedales hasta completar los 47 km de hoy. Feliz por haber transitado un par de nuevos senderos, y la alegría de haber descubierto estos trazados desconocidos para mí me llena de esperanza y ganas de seguir reconociendo el terreno y aprendiendo el mapa, el laberinto, la tela de araña que forman los singletracks de nuestros pinares.
¡Qué suerte tenemos!


sábado, 25 de julio de 2020

Eslabones


Desde que compré la Monster he estado sintiendo un clack clack clack en la transmisión. Lo he achacado a diversas procedencias, pero es verdad que no daba con la tecla. Como los tirones y ruidos se han ido agravando con el paso de los kilómetros, decidí hacer una investigación más seria, y con la ayuda de Monkey Road Workshop pudimos descubrir el origen: había una elongación localizada en unos eslabones concretos: al llegar ese eslabón al piñón o a la corona se producía un salto, a veces brusco, que era lo que yo notaba. Me resultan increíble dos cosas: en primer lugar, los miles de km que ha durado la cadena en ese estado sin romper, y que yo, por desidia, ignorancia o no sé porqué, no haya atacado este asunto antes, poniendo mi propia vida en peligro.
Pueden ver el daño en las siguientes imágenes. 
En la primera pueden ver la ovalización del hueco que debería ser perfectamente redondo, y en el que debería entrar ajustado, sin holguras, el pin o rodillo:

Los pines dañados, en los que se aprecia que falta bastante material en el punto de giro, y además estaban deformados por el esfuerzo, que en esta siguiente imagen, por perspectiva, no se aprecia:


Toma más cercana de la holgura o juego que había en el hueco que aloja el pin:


El eslabón totalmente deformado: un milímetro aquí, otro allá, la cadena que no gira como debe... el desastre era inminente:


Para unir cadenas y hacer reparaciones, afortunadamente se venden eslabones sueltos. Se ha podido apañar una solución eficaz y válida, como he podido comprobar en una tórrida subida a la sierra hoy mismo. Una gran sonrisa debajo del casco, una suavidad como hasta ahora no había disfrutado en esta moto... FELICIDAD.

He aprendido mucho estos días, siempre trato de aprender cosas de estas situaciones. Siempre se puede aprender. Y saber es lo que más te puede ayudar a ser libre. 
En los últimos días han pasado algunas cosas, prácticamente sin importancia para el público en general, pero la noticia más impactante para mí es el avance aparentemente implacable e inevitable de la segunda oleada de la enfermedad. La pandemia se ceba ahora sobre todo en la juventud, en cuya desidia, ignorancia, o falta de civismo ha encontrado una ruta de acceso hacia una situación que sólo puede tener como final un nuevo confinamiento, si no se toman a tiempo las medidas restrictivas y profilácticas adecuadas. Las reuniones nocturnas en locales de ocio, fiestas, celebraciones multitudinarias, están dando lugar a cientos de brotes de personas infectadas, en su mayoría asintomáticos que a su vez contagian a sus núcleos familiares, y así la cadena se alarga más y más en un efecto piramidal de difícil control a la larga.

Mientras tanto, llegó el esperado momento de la primera carrera de MotoGP de la temporada, esta extraña temporada con siete grandes premios en la península, en la que ha acabado venciendo con autoridad Fabio Quartararo. El que fuera rookie del año en la pasada temporada puso su Yamaha satélite en lo más alto del podio, con una carrera impecable de principio a fin, sólo empañada por la caída y lesión del favorito MM93.

Fabio, cuya escuela ha sido prácticamente española, ha ido pasando por multitud de categorías, currándoselo paso a paso. Aquí le vemos con el cinco veces Campeón del Mundo, el finísimo Lorenzo:



Pero volvamos al inicio de la carrera, cuando ya en la formación de la parrilla un fotógrafo pudo captar esta imagen terrible de Márquez, Marc, no Alex. Adivinen qué está mirando de esa enfurecida manera:


A su izquierda y un poco más adelante se encontraban dos Yamahas, dos pilotos a los que no fue capaz de superar, por pocas milésimas, en la segunda sesión de calificación. El piloto catalán destila odio, hambre insaciable, presión, y diatribas sicológicas que sólo él conoce, y aunque está más calmado en cuanto a sus acciones contra sus compañeros de batalla (o rivales), al menos en el inicio de la temporada en el que aún no está en juego el título directamente, salió a por todas. No quería que nadie se escapase, y en un temprano momento perdió la rueda delantera en la curva Doohan del trazado jerezano (que es el giro que más miedo me da: curva larga, contraperaltada, y muy rápida), pero en una de sus milagrosas salvadas logró mantener la compostura y regresar a la pista sin daños aunque en la posición decimosexta. 
Tenía prácticamente toda la carrera para remontar algo y coger puntos, pero MM93 es mucho Marc, y hizo lo que ya vimos en otras categorías anteriormente, devorar a sus rivales como si fueran pastelitos, meros comparsas en una obra de teatro que sólo puede tener un protagonista. La sensación de superioridad de ese centauro, esa unión máquina-hombre, es tan elevada que pocas veces se ha visto algo no ya igual, sino meramente semejante. Pareciera que los otros pilotos fueran sobre una moto2, y que se tratara de meros aficionados en unas tandas domingueras para aficionados, tal era el desfase de calidad y velocidad entre Márquez y los otros. 
¡Qué sensación de vergüenza y horror! Menudo campeonato de pacotilla, vaya teatro pudimos presenciar. 
La monumental faena, como muchísimas faenas toreras, acabo como tenía que acabar, con una inesperada (o no) cogida, un high-side, una volada sobrecogedora, en la que además del costalazo propio, tuvo un remate en forma de golpe de su propia montura que dañó su brazo derecho. Se habló de fractura de húmero.
Yo no me lo creo. Sé bien lo que es la total rotura de un hueso tan fundamental como un húmero, y nadie puede creer que operado con una placa y seis tornillos (como si fuera una simple fractura de clavícula) el martes, pueda presentarse de nuevo en Jerez para calificar el sábado siguiente, por muy atiborrado de anti-inflamatorios y analgésicos que estuviera (cosa que, por otro lado, no debería estar permitido porque podría considerarse dopaje: no entiendo nada). No ha habido fractura total, sino fisura y un fuerte traumatismo con tejidos musculares y nerviosos dañados, y aún así, con "solo" eso, todo cuerpo humano necesita un tiempo para recuperarse, por mucho que la más avanzada medicina esté al cargo. Los milagros no existen. Los supermanes tampoco.



He aprovechado esta semana, además, para hacer mantenimiento periódico a la KTM, con cambio de retenes y aceite de horquilla, aceite de motor, filtros y líquido refrigerante, y a la 749, aceite, filtro, limpieza de filtros de aire y cambio de correas de distribución. 

Mis días de vacaciones se acaban, ya el lunes 27 me incorporo a la rutina laboral, y me costará olvidar estas dos semanas de madrugones para aprovechar el fresquito de la mañana para montar en bici o en moto, y las interminables tardes en la playa sin pensar que hay que volver pronto para cenar y acostarse no demasiado tarde. Así es la vida, y este verano atípico y extraño, con normas especiales para todo, hasta para pedir una cerveza en el chiringuito, he dejado de lado la lectura y otras actividades menos físicas o lúdicas, a cambio de ver cine y series y hacer ejercicio.