viernes, 18 de diciembre de 2015

Paranoia

Desde que se puso a la venta y comenzó a llegar a las calles, la BMW R nine T ha causado furor. No es una moto barata, pero tampoco debería serlo, pues incorpora mucha electrónica y tecnología de diversa índole para extraer un rendimiento fantástico de un motor que sólo la Bayerische ha sido capaz de llevar tan lejos.

Esta máquina, que los alemanes quisieron vender como una cafe-racer moderna y fácilmente personalizable tirando de catálogo, enseguida fue objeto de maltrato, ultraje y cambios de personalidad por parte de innumerables preparadores, con trabajos que han ido desde lo mojigato, hasta los truculento y esotérico, si se me permite tal calificativo para una máquina. Hay muchísimos ejemplos en la red, y sólo tienen que googlear RnineT para aburrirse de ver fotos de BMWs que al final acaban siendo casi lo mismo.

Es cierto, incluso entre los outsiders hay cierto mainstream, y ya saben ese dicho: I was uncool before the uncool was cool...

Y me topo con este preparador radicado en Taipei, país de Taiwan, de nombre Chung Hung, que ha bautizado a este afilado diseño como "Paranoia":


BMW R nine T custom by Onehandmade.

BMW R nine T custom by Onehandmade.

BMW R nine T custom by Onehandmade.

Atrevida y radical en su concepto, es raro ver una teutona con un diseño de vanguardia como ésta, y más raro aún que un preparador lo lleve a la realidad. Felicito a su propietario, que estará contento y orgulloso, y disfruta de una moto única y con espíritu de bestia.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Singletrack fury: de nuevo!

A diario atravieso el trastero y de reojo noto, como de soslayo, que me miran. Ellas no tienen prisa. Yo no tengo tiempo para ellas, pero las deseo más que nunca. 
Odio la arena, el polvo, el terreno seco. Cuando monto en bici me gusta, creo que a todo el mundo, un poco de humedad, lo verde, el terreno compactado y con buen agarre. Hace un par de días llovió algo. Tampoco fue para tirar cohetes, pero suficiente para hacer practicable la zona ciclable más cercana a la ciudad.
Ayer por la tarde me dediqué engrasar la cadena, inflar ruedas y poner a punto la lefty, que había perdido algo de presión después de meses de inactividad. Tuve que reordenar el trastero para facilitarme la labor de cogerla y aparcarla después. Pero mereció la pena.

De este modo, hoy, después de un rápido y un poco escaso almuerzo, me vestí de romano y llegué en coche a Aljapark, desde donde inicié mi pequeña y fugaz ruta introductoria de una nueva temporada que espero poder seguir disfrutando. Un poco de desintoxicación de viento me va a venir bien.


Yo a mi bola. A pesar de que seguramente tengo una de las 29er más antiguas de Huelva, decido castigarla sin salir, y prefiero la Scalpel. Una bicicleta fantástica, que cada vez que la uso me gusta más y más. ¿Cómo no iba a ser así?
No seré yo el que aquí y ahora descubra las bondades de esta Cannondale pata negra, de esto ya se ha hablado largo y tendido, incluso en este mismo bloc.


El verde casi fluorescente, a ratos incluso demasiado intenso, nos rodea. Recorro habituales subidas y bajadas, senderos que reconozco, y alguno nuevo que no existía antes. Supongo que igualmente otros desaparecerán. Es la vida propia que tiene la red de caminos de cualquier paraje.


A veces la vegetación se va cerrando, y hay que hacer un poco de equilibrismo para mantener la verticalidad. 
Sigo haciendo km, el sol bajando imparable. En algunos sitios ya hay demasiada sombra. La temperatura comienza también a descender.


Continúo orbitando el planeta pedalier. El escalpelo, inasequible al desaliento, acomete las subidas con la mínima fiereza que mis piernas desentrenadas le permiten. Gira en un palmo. Baja de escándalo sin quejarse, saltando entre raíces y ocultos lechos de arena. Vuela.


Sin que sirva de precedente, una autoexposición que refleja, cómo no, mi cara de felicidad:


Lo necesitaba, el cuerpo y sobre todo la mente me lo llevaban pidiendo hace semanas, pero a veces las cosas se complican demasiado, a mí, fíjense, que pregono y llevo como leit motiv la simplicidad y la despreocupación...


Meramente anecdótico el dato de velocidad máxima, puedo superarlo.

Se resiste

El verano del año pasado encontré, por casualidad, en un taller de mi ciudad, una Ducati SS750 de 1994. Estaba a la venta, muy barata. "Lleva tres años parada, tendrías que ponerla en funcionamiento". La bella máquina, además, tenía unos escapes after market, y carecía de estriberas para el pasajero. Las llaves de la moto se habían perdido.
Aún así, la oferta era muy jugosa. Tenía potencial: podía tenerme entretenido un par de años buscando piezas y poniendo a punto aquel icono del motociclismo sport... pero tantos inconvenientes me frenaban.
Pasaron las semanas, y hasta tres o cuatro meses. Le di muchas vueltas al tema, me acercaba al taller a verla, le saqué fotos, investigué si todo estaba en orden en Tráfico.
Por fin, en el mes de noviembre cogí la pasta, me la metí en el bolsillo, y me acerqué al sitio con la firme intención de irme con la moto puesta, aunque fuera empujándola. Pero fue en vano: "se la llevó un tipo ayer mismo".

Por un día. Por un maldito día.

Era como ésta:



El domingo pasado encontré en motos.net, una moto curiosamente especial para mí. Era una Ducati S4, pero no cualquier S4: era mi ex S4, la que compré en 2001 y entregué como parte de pago en 2003 para adquirir mi 999.
Doce años y 17.000 km más tarde la vuelvo a encontrar. Y buen precio, motivado quizá porque está cercana a una revisión "gorda" que implica mucha mano de obra especializada y cientos de euros en piezas. Me tomé el lunes de descanso mental... pero no podía sacármela de la cabeza. Ayer martes, por la tarde, le mandé un wassap al vendedor interesándome por ella, ya con los cálculos hechos de cómo iba a sacar el dinero para pagarla. Le pedía más fotos, y cierta información sobre la mecánica.
Todo para nada. Me dijo, escuetamente, "la vendí ayer".

La historia se repitió. Todo fue más rápido, y quizá por ello ha sido menos doloroso. Pero debo tomar nota.


El limitador dice que son señales que indican que no debo comprar ninguna Ducati. Yo le contesto que debo aprender a hacer estas cosas más rápido, más aquí-te-pillo-aquí-te-mato. Y que quizá es que aún no he encontrado la moto adecuada para  mí. Ella tuerce el gesto, y me mira con los ojos un poco furiosos.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Bella

Vienen muchas palabras a mi cabeza. Tantas, a veces, que me falta tiempo para plasmarlas.
Tengo ideas, van y vienen, pero reconozco mi torpeza en la ejecución mental de los proyectos, y mucho, infinitamente más, en la sublimación a la realidad.

Demasiados chispazos, embestidas neuronales, y poco tiempo o medios. Tiempo y dinero, ah, sí, esas cosas de las que carecemos. A menudo me pregunto qué me hace falta más, si el tiempo o el dinero. Supongo que depende del momento y de las expectativas.


Un buen escenario, el ideal juego de luces, ese color pastel que se usa tan poco para estas cosas, un poco de gusto, lo mínimo que se necesita (no es tan difícil, joder, hay tantísimo escrito sobre ese tema desde hace casi tres mil años...).
A veces no hace falta más.

sábado, 12 de diciembre de 2015

690 tracker

Llámese uno Roland Sands. Coja una KTM 690, quítele todo, fabrique subchasis, colín, depósito en aluminio, recorte suspensiones, ponga unas ligeras y nada baratas llantas, y tendrá esto: 


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Levante

Tarifa. 
Siempre está ahí. Con sus cosas buenas... y las malas también, claro.
Porque por algo se ha convertido en centro europeo del viento, se lo han montado bien, han sabido elaborar un turismo alrededor de los deportes acuáticos, y la oferta hotelera, de actividades, gastronómica y cultural sigue aumentando aún hoy día.

Para este largo puente de primeros de diciembre escogimos un apartahotel a base de bungalows, muy tranquilo y de ambiente familiar, a escasos metros de la misma playa de Valdevaqueros. 
Junto con mi inseparable Julen, llegué allí acompañado de mis dos sucesores consaguíneos, para pasar tres noches.

Curiosa época estamos vivienda, en la que por las noches pasamos agradables veladas arrimándonos a la chimenea con unas copas en animada y risible tertulia, mientras durante el día pueden ocurrir cosas como que Pepe, mi cuervo menor, se pegue un chapuzón en la piscina:


Tres días de viento racheado y fuerte, típicamente Levante, nos han llenado de gozo. A la vuelta a "casa", todas las comodidades a nuestra disposición para enjuagar y secar el material:


Viento fuerte y racheado, propio del offshore, viento de tierra predominante en la zona. No es lo más adecuado para el kitesurf, sobre todo en la parte más cercana a la duna de Valdevaqueros y por la zona de la orilla, en la que el efecto on-off es más acusado, pero la ausencia de viento en el resto del país hace que este enclave sea el único donde haya podido navegar estos días.
Es la clave de su éxito, su peculiar disposición geográfica, el estrechamiento entre los dos continentes, la estadística de días de viento, lo que hace disparar la afluencia de aficionados dispuestos a darlo todo en el agua.

No puede faltar el paseo vespertino por el pueblo, siempre recomendable, relajante, en un centro histórico muy vivo y alegre.
Pudimos presenciar bellas puestas de sol, como ésta de la instantánea, en pleno espigón que separa el Mediterráneo del Atlántico, en la que se ve alguna cometa aún disfrutando de los últimos soplos del día:

Manu muy feliz
En fin, un viaje más para el recuerdo, que tardaré en olvidar. Es la tercera vez consecutiva que vengo a pasar unos días a Tarifa en estas fechas, y siempre lo he pasado bien, por unos motivos u otros. Una pena no haber podido estar acompañado por más amigos, pero es que es una gran verdad eso de "todo no se puede tener en esta vida". No me quejo, no tengo derecho a ello.



Como colofón, broche de oro a la experiencia vivida, el último día había montada una buena ola, a veces más alta que yo mismo, y aunque rompía peligrosamente cerca de la orilla y el viento era muy racheado y poco constante, tuve la surfeada más vertiginosa de mi vida. Mi gran Julen pudo verlo en primera persona a pocos metros del suceso, y oía sus gritos y algarabía animando. ¡Qué grandes momentos!
Pero estos momentos, estas cositas, se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Intentaré que eso ocurra lo más tarde posible.
Aquí les dejo ahora un pictograma instantáneo del momento de la despedida:


viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Este, que es el libro quizá más exitoso de Philip K. Dick, no es desde luego el mejor de los suyos, lo que no quiere decir que sea malo, ni mucho menos. De hecho estuvo nominada al premio Nébula.

Es un GRAN LIBRO, y explora un poco los límites de lo real, lo que es decir bastante cuando la acción se enmarca en un futuro postapocalíptico. 
Publicado en 1968 de nuestra era, revolucionó el mundo de la ciencia ficción.
En el seno de una distopía, género en el que Dick es un maestro (sin duda), se nos presenta a un cazador de andrillos, que es como despectivamente se denomina a unos androides fugitivos que llegan a la Tierra desde Marte tras cometer allí algunos crímenes (fundamentalmente asesinar a sus dueños, quienes los usaban como esclavos, que es para lo que eran construidos). 
Cuando llegan a la escena unos cuantos de Nexus-6, que es el androide más avanzado e inteligente, Rick Deckard se ve envuelto en un par de días agotadores, al límite de su resistencia física y mental, en los que se cuestiona el objeto de todo: de su vida, de su matrimonio, de su oveja eléctrica, de sus creencias religiosas, y lo que es más, de la realidad misma. Es esta otra característica de Dick, trazar una historia en la que en algún momento los personajes (y el lector mismo) no son capaces de distinguir entre realidad y ficción, locura y serenidad, bien y mal...


Este libro inspiró una obra maestra del cine de ciencia ficción: Blade Runner, protagonizada por Harrison Ford, y dirigida por Ridley Scott. Fue estrenada en 1982, y fue igualmente revolucionaria, por concepto, por ambientación, por la historia, por los entresijos sicológicos y filosóficos, y las preguntas que plantea. 
Este filme no es realmente una adaptación de la novela, pues aunque coge los nombres de los personajes y se inspira en la líneas generales de la historia, el desenvolvimiento y el transcurrir de la acción poco tienen que ver la una con la otra, e igualmente el final no tiene nada que ver. Se puede decir que son distintas, pero complementarias.

Recomiendo su lectura y visionado respectivamente, si es que no lo hicieron ya. 

Enemigo mío

Novela de Barry B. Longyear, llevada al cine con desigual éxito. 
O sea, el libro, en su género, es aceptable, se lee, llega a interesar, y el desenlace es interesante. La peli es una hez, tanto por lo que cuenta como, sobre todo, por lo que no cuenta, ya que la segunda mitad es un invento con no sé realmente qué sentido u objeto, pues no aporta nada y sólo lo empeora todo haciendo de ese film algo indigno, propio de una serie B, C o Z.



La historia de ciencia ficción que se narra el el libro es fenomenal: dos especies, humanos y unos lagartos, luchan por territorio espacial, y en el seno de un combate, un miembro de cada raza cae irremediablemente en un abandonado, estéril y desolado planeta. Se ven obligados a unirse, a convivir, para seguir con vida. 
Con el tiempo, mucho tiempo que pasan juntos, aprenden a conocerse, a hablar sus respectivas lenguas, a comprender sus filosofías. Se hacen amigos. Pero al fin, tras no pocos avatares, disgustos y alegrías, la muerte de uno de ellos (que deja un hijo recién nacido en herencia), y tal y cual, por fin son rescatados con unas consecuencias totalmente inesperadas.

Escena de la película nefasta
Definitivamente, el libro es bueno, no en vano ganó el Nébula y el Hugo, dos de los más prestigiosos premios internacionales a este tipo de novela, tan denostado y tan maravilloso, y quizá lo uno sea la consecuencia, o la causa, de lo otro ¿quién sabe?
La trama está repleta de filosofía, en ocasiones barata, y a ratos más profunda, y desde luego no hay que ser muy listo para comprender el pensamiento oriental (tipo japonés) del lagarto. Pero en general es interesante y ameno, y se lee rápido, dejando un buen sabor de boca.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Escritos fantasma

Aunque terminé de leer este libro hace una semana, he querido dejar pasar varios días para digerir las sensaciones, las magníficas sensaciones que me ha transmitido.

Hace meses, mi Julen de mi alma me recomendó una película, "El atlas de las nubes", adaptación cinematográfica de la novela homónima de David Mitchell. Aquel film, una curiosa mezcla de historias deslocalizadas en el espacio y en el tiempo, pues sitúa la acción en diversos momentos históricos, desde la prehistoria hasta el futuro, y en lugares dispares de nuestro planeta, conseguía enlazar dichas historias de algún modo, consiguiendo que el todo fuera mejor que las partes. Me encantó. 

Investigué sobre el autor, el señor Mitchell, de mediana edad, y no demasiado prolífico, y llegué a conocer esta otra que elegí para leer, "Ghostwritten", traducida como "Escritos fantasma". Para empezar, no sabría decir si esa traducción es correcta, pues la expresión ghostwriter hace referencia a lo que aquí conocemos como a un negro literario, el que escribe para otro. Y es que una de las nueve historias que la novela contiene, está protagonizada por uno de estos escritores.


Nueve historias que hacen un recorrido desde principios del siglo XX hasta la actualidad, y se ubican en lugares distintos, desde oriente a occidente: Okinawa, China, Mongolia, San Petersburgo, Irlanda... con protagonistas bien diferentes, y cuyas historias son radicalmente curiosas por lo que atañe al estilo de vida de los personajes, su situación personal, su relación con el mundo. Tan es así, que el autor es capaz de otorgar estilos literarios diferentes para cada una de estas historias, adaptándose así a las peculiaridades de los protagonistas y sus estatu quo. 
Estas historias tienen uno o incluso varios nexos de unión unas con las otras, a veces algo meramente casual, y en otras ocasiones la relación es más estrecha, recurso que ya vimos en el Atlas.

Por supuesto, no desvelaré la trama, pues ahí está el intríngulis de esta ópera prima de Mitchell, que aunque fue su primer éxito, es ya un trabajo que denota madurez, calidad. Tiene su punto de ciencia ficción, y otras veces es realismo puro y duro.

Bravo, David. Siga así.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Caños, oh, sí!

Y llegado el momento de gastar mi último día de vacaciones para este año, ¿qué mejor que un lunes que iba a ser la guinda del pastel de una corta estancia junto al faro de Ttafalgar?

Llegaríamos el domingo 29 de noviembre, por la mañana, y para cuando tomamos posesión del apartamento ya había unos cuantos kiters disfrutando de un día de esos bastante fuertes. Se unieron un par de factores para hacer que la playa se llenara de cometas y el ambiente fuera inmejorable, a pesar de estar en puertas del mes de diciembre: era domingo, y además si entraron casi 40 nudos en Caños, eso significaba que en Tarifa estaría impracticable, y la huida hacia el spot más cercano y asequible llevaba a una afluencia mayor en Trafalgar.

Vista desde la terraza del apartamento, lugar privilegiado.
El caso es que tuve que luchar contra los elementos con mi cometa más pequeña, una Drifter de 7 metros, que a todas luces era demasiado para esas velocidades de aire en movimiento. Eché mano de la Convert de 5 metros con la que he enseñado a hacer sus primeros pinitos a Pepe, pero se trata de una cometa viejuna, con alguna que otra reparación, y su comportamiento no me gustó ni un pelo ante las exigentes demandas de un ciclón muy fuerte y con alguna que otra buena racha... de modo que desistí de hacer experimentos, esperé un poco a que bajara la potencia eólica mientras Julen disfrutaba con su Drifter 5'5, y por fin me metí con mi 7 frenada para extraer lo máximo de ese día fantástico.

Después de la batalla, una buena hamburguesa de buey regada con sus correspondientes tercios nos esperaban en Las Dunas, lugar emblemático. Julen, Lolo y un servidor estábamos reventados, pero muuuuy contentos.

Pequeño brindis por todos los que no pudieron venir
El lunes fue bastante más asequible. Empezamos con 7 metros pero pronto el viento se suavizó y tuve que echar mano de la 9 metros, con la que pegué unos cuantos recortes a la ola en la bajamar de la playa de Marisucia, mientras rocas asomaban amenazantes aquí y allá. 
Emoción, satisfacción, algún subidón que otro, y mucha diversión compartida.

Ya nos volvimos, hicimos trasvase de equipajes e impedimenta en Sevilla, y los de Huelva seguimos camino por la A-49 mientras el día nos despedía en medio de un crisol que en pocos sitios más se puede disfrutar tan hermoso:


Gracias, oh bella Pachamama, gracias Planeta Tierra, gracias Océano. Y gracias a Julen y Lolo por acompañarme o permitirme acompañaros, compartir, y disfrutar esta experiencia.