viernes, 12 de marzo de 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Roma
Roma
Con motivo de celebrar el undécimo aniversario del día en que me ahorqué, he viajado a Roma no sólo con la compañía de mi contraria, sino también con la de mis muy queridos progenitores, sin cuya presencia la cosa hubiera sido incluso peor...
Dejando aparte consideraciones personales sobre mi relación de pareja -que seguramente será objeto de una entrada posterior, en tono cuasipoético y apocalíptico, sin duda-, relataré algunas cuestiones que para bien o para mal han llamado mi atención. Tendrá que tener en cuenta el lector que no es la primera vez que piso la città eterna, por lo que mi punto de vista es el de aquél que ya ha visto la película, y ahora tiende a fijarse en otros detalles más profundos o que anteriormente pasaron simplemente desapercibidos.
El vuelo. No pensarían que he ido en coche o a nado, ¿no? El trayecto fue cubierto, ida y vuelta, por Vueling. Billetes adquiridos via intenet, eligiendo los asientos, que es algo que está muy bien, porque prefiero los que están junto a las alas, justo donde la salida de emergencia, donde hay más espacio entre las filas. El avión, un Airbus A320, bastante normalito, con acabados mediocres, aunque no es muy ruidoso, al menos donde yo estuve sentado. Su velocidad de crucero es de 900 km hora, y la altura de vuelo rondando los 35.000/37.000 pies. En la ida tuvimos un viento de cola de 200 km/h, lo que nos plantó en Roma desde Sevilla en unas dos horas. A la vuelta fue al revés, y se fue el viaje a casi tres horas, eternas, con turbulencias, aunque el aterrizaje fue mejor a la vuelta. Como dato curioso hay que señalar que el viaje de Roma a Sevilla lo comandó una señorita. La tripulación, exclusivamente femenina, normal. Se paga por todo en estos vuelos de bajo coste, hasta por un poco de agua -dos euros-. Es de remarcar cuánto daño está haciendo esto de las compañías de bajo coste, oiga. Ahora vuela cualquiera, lo que implica compartir durante un tiempo más largo del deseable una cabina cerrada con gente generalmente ineducada, burda, zafia y mucho niño chico consentido y maleducado. Una pena que pasara lo del Concorde. Por mi parte, en mi próximo viaje aéreo haré un pequeño esfuerzo por ir en una compañía fetén, con mullidos y más cómodos asientos, azafatas más cañón, un poco de comida para que se haga el viaje más llevadero, y un servicio de aeropuerto más eficiente.
El hotel. Tras un paseo de casi una hora en un ridículo taxi Opel Meriva, pilotado por una simpática italiana peliteñida, llegamos al Westin Excelsior, en plena Via Veneto, junto a la Embajada Americana. Ya conocía el hotel de una visita anterior hace casi diez años, y no ha cambiado gran cosa desde entonces: sigue teniendo ese olor rancio en los pasillos a moqueta vieja, una decoración muy pasada de moda en las habitaciones, y un ambiente decadente en las zonas comunes, aunque no tanto como el Palace de Madrid -que pertenece a la misma cadena-. No obstante, el personal es muy atento, aunque salvo una recepcionista que sólo vi el primer día, nadie habla español -lo que no fue una sorpresa para mí-, y ésta lo hacía bastante regular, aunque yo he intentado no hablar en mi lengua materna con los autóctonos, en mi ansia de aprender el idioma local. No he tenido tiempo de hacer uso del spá, aunque tampoco soy aficionado. Los precios, tipo Gran Lujo o, como diría mi abuela Gabriela, que en paz descansa, Gran Robo: un cafe latte en el salón, siete euros. Cuatro mini bollitos de acompañamiento: 9 euros.
El taxi. A pesar de tener transporte público en forma de autobús y metro, la vía escogida para movernos ha sido el taxi, que es algo típico y recomendable por su velocidad y no excesivo precio. Mi idea inicial de alquilar un auto para conducirlo ayudado por un Tomtom fue enseguida rechazada por mi padre, y desde aquí lo agradezco, porque conducir en Roma es mucho conducir en Roma. Y hubiera salido más caro sin ninguna duda. El taxista romano suele ser un tipo que gusta de aprovechar el tiempo, y huye del prototipo de taxista español que funciona como el modo "eco" de un cambio automático y no pasa de 1500 rpm en su Skoda Octavia. En cambio, el romano revoluciona el motor de su bólido, apura la frenada, aprovecha rebufos, hace trazadas imposibles, adelanta en huecos casi inexistentes y domina a la perfección todo tipo de superficie, tanto en seco como en mojado. Me pregunto porqué no hay más italianos compitiendo en F1 o WRC con éxito. Para mí es divertido ir en un taxi romano. Mi esposa y mis padres lo pasan regular. Nada de esto sería posible sin la anchísima manga de la policía, tanto local como carabinieri, que es omnipresente allá donde vayas en Roma.
La policía. Efectivamente, hay mucha presencia policial. De todo tipo: local, secreta, camuflada, antidisturbios y los carabinieri. Y entre estos últimos están los que van en Fiat normales, y los que van en Alfa 159, que son una Squadra especial con coches más potentes y chulos, identificados con un dibujito en la aleta delantera -una pantera, creo recordar-. Da gusto pasear por las concurridas calles de las zonas más turísticas sin la presencia de sospechosos habituales, y están siempre dispuestos a ayudar en tu propio idioma -sí, sí, saben idiomas- y señalar el mejor camino hacia el siguiente monumento o museo.
Los restaurantes. Mi padre es muy aficionado a la Guía Michelin, y a los restaurantes de estrella. Por tanto, no ha desaprovechado la oportunidad de visitar unos cuantos en este viaje, con resultado variopinto. También algunos que escapan a ese prototipo finolis y sofisticado, con desigual éxito. Yo siempre he pedido pasta, salvo en la brasería Al Cepo, donde me recreé con un fantástico Chateaubriand acojonantemente bueno. Como platos estrella, he probado raviolis rellenos de foie en Glass Hostaria, en pleno Trastévere -muy chocante encontrar un restaurante de esa calidad en la zona en que se enclava-, y rellenos de merluza y gambas en Acquolina Hostaria in Roma. Decepcionante la estrella Michelin en Baby, caro y regular. Fuera de estrellas, visitamos Enoteca Antiqa, donde tomé una pasta tipo espagueti casero, buenísima, ambientada por muchos escoceses -que anduvieron todo el finde por allí con motivo de un partido de la UEFA-; Felice a Testaccio, comida buena, atención chulesca y sitio pésimo; y en Harrys Bar, con un carpaccio bueno pero deficiente queso parmesano, excesivamente caro por muy bueno que sea el sitio donde se encuentra. Para seguir ese ritmo, preparen ustedes la cartera, y olvídense de comer barato y bien en Roma, porque no lo harán. Comerán barato, al nivel de Madrid, pero no mejor que aquí. Y a veces, pagando caro tampoco se come bien.
Los romanos. Excepto el personal del hotel y los taxistas, que son generalmente abiertos y simpáticos, los romanos son chulos. Pero chulos de putas, mayormente. Se creen los mejores del universo, y no se han percatado de que su imperio se cayó hace 1.600 años. Visten ropa excesivamente ajustada, y sus peinados dan risa. Los escaparates se encuentran llenos de ropa de diseño, pero nadie la viste en la calle. No es la moda, la frescura o el estilo que uno puede ver paseando por Londres o París, por ejemplo. A falta de visitar Milán o Florencia, el romano de a pie es un tipo normal, delgadito, espigado, con cara de pocos amigos, y bastante gilipollas. Sobre todo si es maitre de un restaurante y se cree el centro del Universo culinario.
Las romanas. ¿Qué? ¿Dónde? Brillan por su ausencia, supongo que sus chulos las tienen enclaustradas, aunque alguna feílla sí que se ve por la calle haciendo la compra. Una pena, yo tengo idealizada la idea de la donna italiana tipo Gina L, Sofía L, o incluso la lacia L Pausini -pero está buena, al menos-. Incluso Sabrina la de Boys-boys-boys fue un boom impregnado en mi temprana retina. Pero uno llega a Roma, la ciudad abierta, la ciudad del Amor, y no encuentra nada de eso, ni tampoco a Audrey montando en Vespa. Va fan culo!!!!
Los autos. He visto un solo Seat en cuatro días en la ciudad de Roma. Prácticamente ningún coreano, y muy pocos japoneses. En cambio, veinticinco a treinta Renoles o Poyó, varios Fors Focus y Mondeos -siempre versión familiar-, poquitos Mercedes y BMW -incluso en Huelva son legión comparado con lo poco que hay allí-. Sí hay miles de Fiat, Lancia -raros de ver aquí, la verdad-, y Alfa Romeo. Pero hay un verdadero boom de coches pequeñitos, lo que se comprende viendo las largas distancias a recorrer en medio de atascos constantes, así como la ausencia de aparcamiento asequible. Por ello, los escúter se cuentan por miles, aparcados en interminables hileras en cualquier lugar de la ciudad -nunca sobre la acera, eso sí-. Los Smart, Toyota IQ, y coches de ese estilo son los reyes de las parrilas de salida en que se convierte cualquier semáforo: cuatro carriles ocupados por seis coches en paralelo dejando menos de un palmo entre espejos retrovisores, es digno de ver. Verde, aceleración, curva con embudo a dos carriles, y ni un roce, ni un pitido, ni un mal gesto. El más rápido gana. Así de limpio y sencillo. A pesar del caos que a priori pueda parecer la conducción romana, rige un estricto cumplimiento de las leyes de la preferencia, el aprovechamiento máximo del espacio, y sobre todo la tolerancia y la facilitación de la maniobra del que viene de frente invadiendo nuestro carril impunemente.
En el hotel, no es raro ver, como el primer día que estuvimos allí, un Ferrari 612 bicolor con horrible tono de cuero interior, junto a un Smart Brabus a full -unos 25.000 € puesto en la calle, mi padre no se lo podía creer cuando se lo comenté-. El BMW X6 ha desbancado claramente al X5 en la preferencia del nuevo rico italiano -si es que tal cosa existe allí-, y es el SUV más visto actualmente por los barrios buenos. Todos los días he visto varios 430 en todos los colores, 599, California, Aston Volante, Maserati GT, y numerosísimos Quattroporte. También me ha llamado la atención el ver cada día dos o tres Exige, en cualquier color.
Bernini. Ya no me llama la atención visitar viejas y emblemáticas iglesias, o ver los techos de la Sixtina donde mi mujer quedó extasiada y boquiabierta durante más de veinte minutos. Mi revelación ha sido, esta vez, Juan Lorenzo Bernini. Bueno, no él, sino su obra, que he podido conocer más profundamente en una visita a Villa Borghese, donde se aglutinan sus esculturas más imponentes. Después de estudiarlo y poder tocar los mármoles labrados por su manos, he llegado a la conclusión de que es el más grande. Miguel Angel está bien, sí, pero no se le acerca, sinceramente. Miguel Barceló es un bastardo innombrable a su lado, un colegial ridículo y aprovechado, como Mariscal y todas estas generaciones de las últimas décadas -entre los que incluyo, por supuesto, a Dalí, aunque a éste le salva su arquitectura-. Ya hablaré sobre el arte en otra entrada.
Lo mejor del viaje, con diferencia.
La Cappella Sistina. Iba a escribir algo sobre esto, pero no merece la pena.
El gasto. ¿Qué mas da? Para una vez que voy cada diez años más o menos, no repararé en ello. Aún así, fui bien preparado, porque no se puede ir a un sitio así con lo puesto.
jueves, 4 de marzo de 2010
Perdido
PERDIDO
Y yo sigo pasandolo genial mis martes por la noche, con un ron + zumo o un Martini, algun sandwich o pieza de fruta fresca, un par de onzas de chocolate, y 40 minutos en los que olvido qué estoy haciendo, dónde estoy ahora, porque pertenezco a este mundo, y si existe una razón por la que hago lo que estoy haciendo.

Yo era superfan de LOST hasta que empezó a verlo todo el mundo. Dejé de sentirme especial y para solucionarlo dejó de gustarme. Desde entonces la sigo pero opino que es una bazofia porque no cumple mis espectativas. Me vuelvo a sentir especial de nuevo.
A todos nos ha pasado eso alguna vez. Todos queremos sentirnos especiales, no realmente serlo, sino sentir que lo somos aún sin serlo realmente. Por eso intentamos aferrarnos a esas pequeñas cosas que nos proporcionan tal sensación. Aunque sea algo subjetivo, aunque nadie más lo aprecie, simplemente para nosotros es suficiente.
Yo antes era un acérrimo defensor de las motos Ducati. Eso fue hace ya varios años, cuando ni siquiera participaba en el Mundial de Velocidad, cuando simplemente nombrar a la casa de Bolonia hacía rememorar los tristes episodios de poca fiabilidad y muchos quebraderos de cabeza de Mototrans y los bodrios que se vendieron por aquí en la época del totalitarismo proteccionista anti importación de productos extranjeros. La Monster me enamoró, todavía me gusta mucho. Y me introdujo en el mundo del desmo.
Más tarde, las motos rojas se popularizaron, en medio de una bonanza crediticia sin igual en la historia conocida del hombre, lo que tuvo como consecuencia el acceso de miles y miles de jovenes ignorantes, necios y zafios a los mandos de gloriosas y fantásticas máquinas rugientes usadas, sobre todo, para pasear y exhibirse en los locales de moda. Supongo que a Ferrari, Porsche o Lamborghini les ocurrió lo mismo, a otra escala.
Perdí el interés por el producto, para mí dejó de ser algo especial tener una Ducati. Estuve casi cuatro años sin montar en moto, sin moto, simplemente pedaleando en mis bicis de montaña, dando algún paseo con mi descapotable por esas carreteras que conozco como la palma de mi mano de tanto arrastrar la rodilla por ellas.
Un día, un amigo me dijo "vamos a acercarnos al concesionario, a ver la nueva 1098 de cerca". Le acompañé. Llegué, ví y lloré. Mi amigo me vio allí, en cuclillas, mientras tocaba sutilmente el basculante glorioso y fantástico de una de aquellas superbikes, sin poder contener mi emoción.
Fue la primera y hasta ahora única vez que me he emocionado de esa manera ante algo material, a pesar de que una moto fabricada y diseñada con ese cariño y entusiasmo va más allá de lo que meramente denominamos "cosa".

No puedo renunciar a eso. No a Ducati. No a la emoción.
Y yo sigo pasandolo genial mis martes por la noche, con un ron + zumo o un Martini, algun sandwich o pieza de fruta fresca, un par de onzas de chocolate, y 40 minutos en los que olvido qué estoy haciendo, dónde estoy ahora, porque pertenezco a este mundo, y si existe una razón por la que hago lo que estoy haciendo.
Yo era superfan de LOST hasta que empezó a verlo todo el mundo. Dejé de sentirme especial y para solucionarlo dejó de gustarme. Desde entonces la sigo pero opino que es una bazofia porque no cumple mis espectativas. Me vuelvo a sentir especial de nuevo.
A todos nos ha pasado eso alguna vez. Todos queremos sentirnos especiales, no realmente serlo, sino sentir que lo somos aún sin serlo realmente. Por eso intentamos aferrarnos a esas pequeñas cosas que nos proporcionan tal sensación. Aunque sea algo subjetivo, aunque nadie más lo aprecie, simplemente para nosotros es suficiente.
Yo antes era un acérrimo defensor de las motos Ducati. Eso fue hace ya varios años, cuando ni siquiera participaba en el Mundial de Velocidad, cuando simplemente nombrar a la casa de Bolonia hacía rememorar los tristes episodios de poca fiabilidad y muchos quebraderos de cabeza de Mototrans y los bodrios que se vendieron por aquí en la época del totalitarismo proteccionista anti importación de productos extranjeros. La Monster me enamoró, todavía me gusta mucho. Y me introdujo en el mundo del desmo.
Más tarde, las motos rojas se popularizaron, en medio de una bonanza crediticia sin igual en la historia conocida del hombre, lo que tuvo como consecuencia el acceso de miles y miles de jovenes ignorantes, necios y zafios a los mandos de gloriosas y fantásticas máquinas rugientes usadas, sobre todo, para pasear y exhibirse en los locales de moda. Supongo que a Ferrari, Porsche o Lamborghini les ocurrió lo mismo, a otra escala.
Perdí el interés por el producto, para mí dejó de ser algo especial tener una Ducati. Estuve casi cuatro años sin montar en moto, sin moto, simplemente pedaleando en mis bicis de montaña, dando algún paseo con mi descapotable por esas carreteras que conozco como la palma de mi mano de tanto arrastrar la rodilla por ellas.
Un día, un amigo me dijo "vamos a acercarnos al concesionario, a ver la nueva 1098 de cerca". Le acompañé. Llegué, ví y lloré. Mi amigo me vio allí, en cuclillas, mientras tocaba sutilmente el basculante glorioso y fantástico de una de aquellas superbikes, sin poder contener mi emoción.
Fue la primera y hasta ahora única vez que me he emocionado de esa manera ante algo material, a pesar de que una moto fabricada y diseñada con ese cariño y entusiasmo va más allá de lo que meramente denominamos "cosa".
No puedo renunciar a eso. No a Ducati. No a la emoción.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Cinco
CINCO
La libertad se puede definir como la capacidad, o mejor dicho, la posibilidad de poder elegir. El que no puede elegir no es libre, así de sencillo. Si ante una decisión a tomar, puedes elegir entre varias soluciones, cuanto más variadas sean, cuanto más amplio el abanico de respuestas, más libre serás.
Seré entonces libre de elegir CINCO, y sólo cinco coches. Los que yo quiera, sin límite de presupuesto, para tenerlos en un garaje utópico, virtual. Los cinco que compraría ahora, hoy mismo, por una u otra razón que intentaré exponer.
- Lambo Gallardo Balboni para disfrutar en carretera.

Pocas unidades en el mercado del LP 550-2 Valentino Balboni, pero supongo que abonando rápidamente el módico precio de 212.000 €, no será problema tenerlo en tu plaza de aparcamiento particular un viernes a la salida del trabajo, para encarar la vuelta a casa dando el preceptivo rodeo de 180 km llenos de subidas y bajadas de puertos de montaña, curvas, rasantes y un poco de highway. El motor tiene 550 CV y va acoplado a la caja de cambios automática «e-gear», lo que le permite alcanzar 320 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 3,9 s.
El único Lambo de propulsión trasera de los últimos años es un coche muy especial, con aerodinámica tarados de suspensión específicos, dedicado expresamente a don Valentino Balboni, probador y encargado de puesta a punto de la marca durante 40 años, recientemente jubilado.
Caso de ser muy difícil o imposible su adquisición, me conformaría con un Murciélago LP650-4 Roadster.
- Mini Cooper JCW cabrio para ciudad.

No es el típico Mini, ni siquiera el Mini Cooper S es asimilable en cuanto a exclusividad y diversión. Te esperará en el garaje del centro comercial, a la salida del cine, sólo si has desembolsado 34.830 € por la versión básica... que por supuesto no sería la que yo comprara, ya que añadiría faros de xenón, el retrovisor interior electrocrómico, los asientos delanteros con calefacción y tapicería de cuero, los limpiaparabrisas automáticos, los espejos exteriores plegables eléctricamente, la pintura metalizada, cambio automático, llantas más bonitas...
Con este juguete se puede circular por ciudad sin llamar mucho la atención -según la ciudad de que se trate, claro, porque en algunas no la llamará nada-, con los niños detrás, y disfrutar del aire libre si las circunstancias son propicias, todo ello con el glamour, acabados de calidad, y estética chic propios de Mini.
- Porsche Cayenne Turbo para casi todo.

Por sólo 125.000 € más extras, por supuesto, que elevarán el precio total en más de 20.000 € con toda seguridad. El Cayenne tiene unas cualidades dinámicas sobresalientes entre los todo terreno de tipo SUV, especialmente en carretera.Fuera de ella se desenvuelve muy bien, aunque no tenga la misma capacidad que algún todo terreno pensado específicamente para ese uso, como un Mercedes-Benz Clase G. Pero con un G no podrás alcanzar 275 km/h, acelerar hasta 100 por hora en 5'1 segundos, ni pasar por el primer kilómetro en sólo 24'2 segundos. Tampoco podrás viajar con la familia y cargado de equipaje con la misma seguridad y comodidad, y sí podrás adentrarte en el campo con cierto brío, dejando detrás a muchos supuesto rivales, salvo en trialeras reservadas exclusivamente a vehículos especializados. O sea, que me sirve.
Por supuesto, como todo el mundo sabe, puedes ir a la compra con él gracias a su espacioso maletero, y llevar a los niños al cole.
La segunda opción sería sin pensarlo un Range Rover hasta las trancas, que tiene capacidades más todoterreneras... pero es mucho peor en carretera. Es también muy bonito, y no tiene el aura de "coche de constructor-nuevo rico" del Porsche, pero creo que en calidad general es peor.
- Aston Martin V12 Vantage para viajar solo o en pareja.

Sí, para viajar es mejor que el más ruidoso, rudo y deportivo Lambo de arriba. El Aston Martin Vantage V12 es un deportivo biplaza de tracción posterior y motor V12 de 517 CV. Sólo está disponible con una caja de cambios manual de seis velocidades, pero podré vivir con ello ya que no voy a utilizarlo apenas por ciudad. Unicamente se fabricarán 1.000 unidades del Vantage V12, que en España tiene un precio de 196.529 €. La alternativa plausible sería un Maserati Gran Turismo, sin ninguna duda, una belleza acojonante, aunque un poco menos exclusivo y 80 cv menos potente.
- Porsche GT3RS para tandas.

No me vale cualquier 911, tiene que ser ese, o en su defecto un GT3. Lo podría tener a partir de mediados del 2010 por sólo 161.440 €. Tiene un motor bóxer atmosférico de 3,8 l de cilindrada con 450 CV, que sube mucho de revoluciones -guay-, y un equipamiento de primer nivel en suspensiones -regulables- y frenos. Este lo dejo sólo para el circuito, por supuesto, y se lo prestaría a mis amigos de vez en cuando.
Alternativas: F430 Scudería, Audi R8 V10, Porsche Carrera GT.
Esta lista no tiene ningún orden de preferencia. Son cinco coches. Punto. Y reconozco que para muchos puede considerarse que se trata de elecciones vulgares... por la ausencia de grandes mitos o autos magníficos y únicos como el Enzo, el Reventón, el SLR McLaren; o clásicos de bandera como Lambo Mihura, Ferrari 250, MB 300 SL GW, por poner algunos ejemplos. La verdad es que no me sirven los magníficos y únicos, bien porque no se ajustan a lo que quiero, bien porque para mí no son tan magníficos. En cuanto a los clásicos, bueno, no soy aficionado a esos autos, no se pueden usar con garantías como cualquiera de los cinco elegidos por mí, ni cumplir su cometido con garantías suficientes. No quiero ser un coleccionista con una nave repleta de viejos coches que nunca usaré. Prefiero tener sólo cinco, pero con posibilidades de ser conducidos en cualquier momento.
Al final, el montante final necesario para adquirir esos vehículos nuevos, de concesionario, no es tan exagerado como muchos pudieran pensar, unos 730.000 euros, cifra disponible por mucha más gente de la que pensamos.
Y hacerse con ellos sería tarea fácil y rápida, lo podría conseguir en un día. Lo que no quita que, en breve lapso de tiempo, cambie mi listado actualizándolo por diversas causas.
La libertad se puede definir como la capacidad, o mejor dicho, la posibilidad de poder elegir. El que no puede elegir no es libre, así de sencillo. Si ante una decisión a tomar, puedes elegir entre varias soluciones, cuanto más variadas sean, cuanto más amplio el abanico de respuestas, más libre serás.
Seré entonces libre de elegir CINCO, y sólo cinco coches. Los que yo quiera, sin límite de presupuesto, para tenerlos en un garaje utópico, virtual. Los cinco que compraría ahora, hoy mismo, por una u otra razón que intentaré exponer.
- Lambo Gallardo Balboni para disfrutar en carretera.
Pocas unidades en el mercado del LP 550-2 Valentino Balboni, pero supongo que abonando rápidamente el módico precio de 212.000 €, no será problema tenerlo en tu plaza de aparcamiento particular un viernes a la salida del trabajo, para encarar la vuelta a casa dando el preceptivo rodeo de 180 km llenos de subidas y bajadas de puertos de montaña, curvas, rasantes y un poco de highway. El motor tiene 550 CV y va acoplado a la caja de cambios automática «e-gear», lo que le permite alcanzar 320 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 3,9 s.
El único Lambo de propulsión trasera de los últimos años es un coche muy especial, con aerodinámica tarados de suspensión específicos, dedicado expresamente a don Valentino Balboni, probador y encargado de puesta a punto de la marca durante 40 años, recientemente jubilado.
Caso de ser muy difícil o imposible su adquisición, me conformaría con un Murciélago LP650-4 Roadster.
- Mini Cooper JCW cabrio para ciudad.
No es el típico Mini, ni siquiera el Mini Cooper S es asimilable en cuanto a exclusividad y diversión. Te esperará en el garaje del centro comercial, a la salida del cine, sólo si has desembolsado 34.830 € por la versión básica... que por supuesto no sería la que yo comprara, ya que añadiría faros de xenón, el retrovisor interior electrocrómico, los asientos delanteros con calefacción y tapicería de cuero, los limpiaparabrisas automáticos, los espejos exteriores plegables eléctricamente, la pintura metalizada, cambio automático, llantas más bonitas...
Con este juguete se puede circular por ciudad sin llamar mucho la atención -según la ciudad de que se trate, claro, porque en algunas no la llamará nada-, con los niños detrás, y disfrutar del aire libre si las circunstancias son propicias, todo ello con el glamour, acabados de calidad, y estética chic propios de Mini.
- Porsche Cayenne Turbo para casi todo.
Por sólo 125.000 € más extras, por supuesto, que elevarán el precio total en más de 20.000 € con toda seguridad. El Cayenne tiene unas cualidades dinámicas sobresalientes entre los todo terreno de tipo SUV, especialmente en carretera.Fuera de ella se desenvuelve muy bien, aunque no tenga la misma capacidad que algún todo terreno pensado específicamente para ese uso, como un Mercedes-Benz Clase G. Pero con un G no podrás alcanzar 275 km/h, acelerar hasta 100 por hora en 5'1 segundos, ni pasar por el primer kilómetro en sólo 24'2 segundos. Tampoco podrás viajar con la familia y cargado de equipaje con la misma seguridad y comodidad, y sí podrás adentrarte en el campo con cierto brío, dejando detrás a muchos supuesto rivales, salvo en trialeras reservadas exclusivamente a vehículos especializados. O sea, que me sirve.
Por supuesto, como todo el mundo sabe, puedes ir a la compra con él gracias a su espacioso maletero, y llevar a los niños al cole.
La segunda opción sería sin pensarlo un Range Rover hasta las trancas, que tiene capacidades más todoterreneras... pero es mucho peor en carretera. Es también muy bonito, y no tiene el aura de "coche de constructor-nuevo rico" del Porsche, pero creo que en calidad general es peor.
- Aston Martin V12 Vantage para viajar solo o en pareja.
Sí, para viajar es mejor que el más ruidoso, rudo y deportivo Lambo de arriba. El Aston Martin Vantage V12 es un deportivo biplaza de tracción posterior y motor V12 de 517 CV. Sólo está disponible con una caja de cambios manual de seis velocidades, pero podré vivir con ello ya que no voy a utilizarlo apenas por ciudad. Unicamente se fabricarán 1.000 unidades del Vantage V12, que en España tiene un precio de 196.529 €. La alternativa plausible sería un Maserati Gran Turismo, sin ninguna duda, una belleza acojonante, aunque un poco menos exclusivo y 80 cv menos potente.
- Porsche GT3RS para tandas.
No me vale cualquier 911, tiene que ser ese, o en su defecto un GT3. Lo podría tener a partir de mediados del 2010 por sólo 161.440 €. Tiene un motor bóxer atmosférico de 3,8 l de cilindrada con 450 CV, que sube mucho de revoluciones -guay-, y un equipamiento de primer nivel en suspensiones -regulables- y frenos. Este lo dejo sólo para el circuito, por supuesto, y se lo prestaría a mis amigos de vez en cuando.
Alternativas: F430 Scudería, Audi R8 V10, Porsche Carrera GT.
Esta lista no tiene ningún orden de preferencia. Son cinco coches. Punto. Y reconozco que para muchos puede considerarse que se trata de elecciones vulgares... por la ausencia de grandes mitos o autos magníficos y únicos como el Enzo, el Reventón, el SLR McLaren; o clásicos de bandera como Lambo Mihura, Ferrari 250, MB 300 SL GW, por poner algunos ejemplos. La verdad es que no me sirven los magníficos y únicos, bien porque no se ajustan a lo que quiero, bien porque para mí no son tan magníficos. En cuanto a los clásicos, bueno, no soy aficionado a esos autos, no se pueden usar con garantías como cualquiera de los cinco elegidos por mí, ni cumplir su cometido con garantías suficientes. No quiero ser un coleccionista con una nave repleta de viejos coches que nunca usaré. Prefiero tener sólo cinco, pero con posibilidades de ser conducidos en cualquier momento.
Al final, el montante final necesario para adquirir esos vehículos nuevos, de concesionario, no es tan exagerado como muchos pudieran pensar, unos 730.000 euros, cifra disponible por mucha más gente de la que pensamos.
Y hacerse con ellos sería tarea fácil y rápida, lo podría conseguir en un día. Lo que no quita que, en breve lapso de tiempo, cambie mi listado actualizándolo por diversas causas.
martes, 23 de febrero de 2010
Wuuuaaalaaaa !!!!
Sí, les parecerá basto, chabacano, y totalmente impropio de este blog el uso de una expresión como la que titula a la entrada de hoy. Pero era necesaria.
Como pasa con casi todas las cosas que hace el hombre, hay cosas y cosas. Me explico. Hay casas y casas, hay bolígrafos y bolígrafos, hay motos y motos, relojes y relojes, y, por supuesto, hay coches y COCHES, con mayúsculas.
Algo me dice que no hay que profundizar mucho en el concepto, que lo vemos todos los días en casi todos los ámbitos de nuestra, a menudo, apacible y monótona vida. Pero a mí me gusta soñar, y por tanto les voy a hablar un poco de un automóvil que es a los coches lo que ciudades como París, Londres o Roma son al concepto de ciudad en sí mismo.
Les presento a Sir Phantom Coupé, qué digo, Archiduque Rolls Phantom Coupé:
Hablar de especificaciones técnicas cuando se trata de un Rolls, es algo casi tan tabernario y vulgar como preguntar su precio. Bien es cierto que no mencionaré aquí el precio, pero sí algunas pistas de lo que este artilugio -que es una de las máximas expresiones de lo que el hombre es capaz de manufacturar con la tecnología que cabezas pensantes han puesto de manifiesto durante siglos- es capaz, a modo de descripción y que ayudarán a hacerse una idea de la envergadura del invento:
· Mide cinco metros y sesenta y un centímetros de longitud, que se dice pronto. Un Mercedes CL mide cinco metros y seis centímetros, lo que hace casi medio metro más corto... y ya es un coche que visualmente es grande. El clase S en versión larga llega a los cinco con veintidós, y parece enano frente a la mole del RR, que es incluso once centímetros más ancho y doce centímetros más alto... lo que viene a ser un auténtico tanque. Me lo imagino con una torre ametralladora sobresaliendo cual periscopio, y un par de lanzallamas a lo James Bond, en serio.
· El coche deja mucho espacio para los pasajeros, aunque se trate de un peculiar "coupé". Digo lo de peculiar porque aunque en RR lo denominen como Coupé, supongo que se refieren al simple hecho que implica tener sólo dos puertas. Pero la palabra "coupé", que viene del francés y cuyo significado es "cortado", se refiere originalmente a un tipo de coche que es eso, corto, o cortado, respecto del tamaño "normal" de un sedan al uso. Al ser más corto, buscando un comportamiento más deportivo -menor distancia entre ejes, menos peso, diseño más dinámico- sólo pueden quedar bien integradas dos puertas. Lo de tener dos o cuatro plazas no es algo consustancial al concepto de coupé en sí, sino más bien una obligación derivada de su propio diseño corto. Por ello, la mayoría de los coupés son de dos plazas, o tienen una configuración típica de 2+2 -que significa dos plazas delante y otras dos minúsculas plazitas detrás, propias de niños, para llevar equipaje, o para una corta y urgente emergencia si se trada de uno o dos adultos de talla minúscula -Dani Pedrosa, un jockey, el campeón de Albacete de peso paja-.
En el caso del Phantom Coupé, que parece ser deriva del Phantom a secas, se ha recortado en 23 centímetros la longitud. Si el Coupé ya es inmenso, traten de imaginar el carguero con ruedas que es el Phantom original, con 5'84 metros, un metro más que un clase E o un serie 5.
· Mide cinco metros y sesenta y un centímetros de longitud, que se dice pronto. Un Mercedes CL mide cinco metros y seis centímetros, lo que hace casi medio metro más corto... y ya es un coche que visualmente es grande. El clase S en versión larga llega a los cinco con veintidós, y parece enano frente a la mole del RR, que es incluso once centímetros más ancho y doce centímetros más alto... lo que viene a ser un auténtico tanque. Me lo imagino con una torre ametralladora sobresaliendo cual periscopio, y un par de lanzallamas a lo James Bond, en serio.
· El coche deja mucho espacio para los pasajeros, aunque se trate de un peculiar "coupé". Digo lo de peculiar porque aunque en RR lo denominen como Coupé, supongo que se refieren al simple hecho que implica tener sólo dos puertas. Pero la palabra "coupé", que viene del francés y cuyo significado es "cortado", se refiere originalmente a un tipo de coche que es eso, corto, o cortado, respecto del tamaño "normal" de un sedan al uso. Al ser más corto, buscando un comportamiento más deportivo -menor distancia entre ejes, menos peso, diseño más dinámico- sólo pueden quedar bien integradas dos puertas. Lo de tener dos o cuatro plazas no es algo consustancial al concepto de coupé en sí, sino más bien una obligación derivada de su propio diseño corto. Por ello, la mayoría de los coupés son de dos plazas, o tienen una configuración típica de 2+2 -que significa dos plazas delante y otras dos minúsculas plazitas detrás, propias de niños, para llevar equipaje, o para una corta y urgente emergencia si se trada de uno o dos adultos de talla minúscula -Dani Pedrosa, un jockey, el campeón de Albacete de peso paja-.
En el caso del Phantom Coupé, que parece ser deriva del Phantom a secas, se ha recortado en 23 centímetros la longitud. Si el Coupé ya es inmenso, traten de imaginar el carguero con ruedas que es el Phantom original, con 5'84 metros, un metro más que un clase E o un serie 5.
Los que viajen detrás no irán tan cómodos como en un Ghost, pero sí mucho más que en prácticamente cualquier otro coche del mercado. Esto tiene una contrapartida, que es el ridículo espacio dedicado al equipaje. Si abrimos el maletero, acto que se puede realizar dando movimiento únicamente al portón típico, o accionando también la parte trasera, que se conoce como de tipo "picnic", nos encontramos con un volumen de unos 395 litros. Si se abren las dos partes, uno o dos adultos pueden sentarse en la puerta inferior -soporta un peso de hasta 150 kg-. Como parece que el potencial cliente de este auto no controla muy bien lo de los litros de volumen -¿cosas del sistema imperial?, se especifica claramente que caben cuatro juegos completos de palos de golf... cosa que, permítanme la osadía, dudo que sea verdad, a menos que sean juegos de palos de golf de niño pequeño.
Este volumen es ridículo al lado de los 300 de mi SLK, los casi 500 del Altea XL de mi señora esposa, o los 560 del antesdicho clase S. No obstante, este es un mal menor, porque quien use eso para viajar, puede costearse fácilmente que tus siervos vayan por delante con todas las maletas de Vuitton necesarias, y avisen de la localización de los esclavos del Estado dispuestos a arruinar la fiesta de excesos con el pedal del acelerador. Asimismo, pueden ir haciendo la lista de gasolineras susceptibles de rellenar el tanque de cien litros que tiene la molesta manía de vaciarse a un ritmo tan cruelmente rápido como placentera es su conducción.
· No es precisamente liviano, pues sus 2.665 kg en orden de marcha son similares a los de un Hummer H2, aunque no están igual de mal repartidos, obviamente. Su motor está configurado como un V12 de 6.749 centímetros cúbicos, lo que otorga una finura superlativa, un par motor más que suficiente para mover al extinto Titanic, y lanzarlo a una elevadísima velocidad de crucero gobernada electrónicamente. Mucho ojo, que no se dice "limitada", sino "gobernada", que es un detalle muy apreciable, muy inglés, y que me ha gustado muy muchísimo. Dicho motoraco es fabricado por BMW, aunque la marca bávara no lo monta en ninguno de sus modelos. El motor más grande de BMW, un seis litros, es el que tiene el 760i. Por descontado, es automático.
· Pocos coches se permiten la osadía de montar unas llantas de 21 pulgadas, y además conseguir que parezcan pequeñas, y que su conducción no sea para nada incómoda.
· Es un coche un poco atípico dentro de la gama de RR, porque está un poco más orientado al conductor que el resto -que son, para el que no lo sepa, destinados a ser conducidos por choffeurs, nunca por el dueño que debe ir cómodamente apoltronado en el butacón de honor, situado en la parte de atrás, en el sitio contrario al del volante-.
· Las puertas tienen apertura suicida, con la bisagra en la parte trasera, se abren al revés, lo que facilita mucho el acceso a las plazas traseras, amén de dar un toque aún más exótico y característico al coche. Por supuesto, por si alguien se lo había preguntado, las ventanillas no tienen marco, como todo buen coupé. Como abren de esa forma tan peculiar, si usted es pequeño o brazicorto, no se preocupe, puede presionar un botón y se cerrará automáticamente. Como lo oye. Pero con suma suavidad y categoría, desde luego.
· En el interior es de apreciar la absoluta ausencia de un material conocido como "plástico". Eso no está permitido aquí, oigan. Si quieren algo de eso, váyanse a Mercedes, a Bugatti, o a Ferrari. Aquí sólo encontrarán madera y cuero de la más alta calidad. Todo trabajado y ajustado a mano laboriosamente por artesanos con un montón de años de experiencia. Se tardan muchísimas horas en manufacturar el interior de cualquier RR, y más uno como éste Coupé, que va a ser conducido por su dueño de vez en cuando. La impresión que da cuando uno ve el interior de este artefacto es de encontrarse a bordo de un yate de recreo -no cualquier yate, sino uno de los buenos, por supuesto-.
· Se sirve con un sistema multimedia con 15 altavoces -incluidos dos subwoofers-, 9 canales y 420 watios de potencia, que crean el ambiente musical más apropiado para la ocasión: la Cabalgata de la Walkirias de Wagner deber ir siempre en nuestra selección "on the fly" del iPod, para el que tiene la conectividad asegurada. O sea, este coche es un clásico por su concepto, tradición de marca y técnica de fabricación, pero no nos debe caber ninguna duda acerca de su más extrema dotación tecnológica, con los límites apropiados al uso al que va dirigido. Me explicaré: de nada le sirve al conductor-dueño de un Phantom Coupé que su coche cambie en menos de 100 milisegundos -joder, ¿no es más fácil decir "una décima de segundo"?- como un Ferrari 458, porque no tiene mucho sentido. Esto no es para hacer vueltas rápidas en el Ring, sino vueltas con clase y comodidad tanto en el autobahn, como en esa carreterilla de segunda, tercera o cuarta categoría de la campiña francesa, Escocia o la Isla de Man. No me cabe duda de que si RR quisiera, tendría esa caja de cambios en el Coupé, pero simplemente no la necesita. En cambio, tiene un convertidor de par tan suave y efectivo en su cometido que parece un variador por su imperceptible actuación a la hora de pasar de una velocidad a otra. Tiene, asimismo, todo tipo de sensores destinados a hacer que su estabilidad no se resienta por bruto y poco inspirado que esté el conductor, controles de tracción modernos, de antibloqueo de frenos, asistencia variable de la dirección, suspensiones activas neumáticas, y ese fantástico detalle del emblema de las ruedas que siempre permanecen en la misma posición aunque la rueda gire -mediante contrapesos y rodamientos-.
· El complemento ideal para crear un clima agradable en un largo viaje lo proporciona la iluminación opcional del techo que, mediante fibra óptica, crea la sensación de estar bajo un cielo estrellado complementando así la tenue iluminación interior estilo Boulevard de serie.
Esta iluminación es ajustable, y se complementa con dos luces de lectura direccionables en los asientos posteriores.
Esta iluminación es ajustable, y se complementa con dos luces de lectura direccionables en los asientos posteriores.
Este coche no ha sido probado por mí. Ni siquiera lo he visto en vivo, y eso que voy de vez en cuando a Puerto Banús, Vilamoura y al Club de Golf de Matalascañas. Tampoco albergo esperanza alguna de conducirlo en toda mi vida.
Su primo hermano, el Phantom Drophead Coupé: mismo perro, pero destechable. Simplemente espectacular.
domingo, 21 de febrero de 2010
Campeones del Mundo
Pictograma a todo color capturado en el box de Petronas hace tres o cuatro años. Atención a la mirada de loco desquiciado de Foggy, mientras escucha a Colin. Dos estilos, dos épocas, dos caracteres.

Carl Fogarty: cuatro veces Campeón del Mundo de WSBK, en 1994, 1995, 1998 y 1999. Ducati.
Colin Edwards: Campeón del Mundo de WSBK en 2000 y en 2002. Honda.
Carl Fogarty: cuatro veces Campeón del Mundo de WSBK, en 1994, 1995, 1998 y 1999. Ducati.
Colin Edwards: Campeón del Mundo de WSBK en 2000 y en 2002. Honda.
sábado, 20 de febrero de 2010
Murphy
La mantequilla
Un hombre estaba tomando, despreocupado, su desayuno una mañana en la terraza de su casa. De repente, la rebanada de pan de sándwich que acababa de untar con mantequilla cayó al suelo. Resopló por la contrariedad, miró al suelo instintivamente y, sobresaltado, observó que la tostada había caído con la mitad en la que había untado la mantequilla hacia arriba. Nervioso, se fue a ver a sus amigos, con la certeza de que acaba de presenciar un milagro. Las leyes más pertinaces de la naturaleza, los designios más intrincados del hombre, se rompían allí; ‘la tostada siempre cae al suelo por el lado de la mantequilla’, y ese es un principio que desde que se plasmó en las leyes de Murphy nadie ha tenido la osadía de desmentir. Porque todo el mundo sabe que es verdad, que todo lo que es susceptible de empeorar acabará empeorando. Cuando llegó su mujer a casa, los encontró formando un círculo, mirando en silencio aquella revelación: una tostada en el suelo con la mantequilla boca arriba. ‘Tal vez seas un santo y ésta sea una revelación de Dios’, acabó diciendo el más sesudo de sus amigos después de intentar sin suerte explicar el acontecimiento con las leyes de la lógica y de la razón. Ya que estaban todos de acuerdo en que se trataba de un hecho sobrenatural, su mujer decidió ir a contárselo a un gurú, medio chamán medio sacerdote, que vivía apartado del mundo, en una chabola del extrarradio de la ciudad. Pidió una noche para reflexionar, a la mañana siguiente les daría una respuesta. Fue la noche más corta, porque nada más amanecer, ya estaban de nuevo ante el gurú en su chabola de paneles y chapas: "La explicación es muy sencilla –les dijo- . La verdad es que el pan cayó al suelo exactamente como debía caer, era la mantequilla la que estaba untada por donde no se debía haber hecho."
viernes, 19 de febrero de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
Pepinos
Después del subidón del pasado sábado, día 13 de Marzo, en Monteblanco, no puedo dejar pasar la oportunidad de hacer un mini homenaje a el fantástico mundo de las motos de pista, de circuito, dedicadas únicamente al disfrute por el disfrute.
Para ello, pego ahora un pictograma positivado a todo color de Rubén sobre la bávara más brutal, la BMW S1000RR, preparada para el Campeonato del Mundo de Superbikes:
O esta fantástica Yamaha R6 del Campeonato del Mundo de Supersport:
Y para acabar, el coco, la bestia negra, LA MAQUINA:
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