martes, 30 de abril de 2013

cita:

Si te detienes cada vez que un perro ladra, nunca llegarás al final de tu destino.

Juan Carlos Paz

lunes, 29 de abril de 2013

Demasiado

Es demasiado, en serio. Tengo calificativos más fuertes, incluso aprobados por la RAEL, pero como este blog lo lee mi hijo, no quiero que crea que su padre emplea un vocabulario soez. Pero la cosa tiene muchos huevos, muchos.

Copio y pego la noticia:

Quizas no le conozcais o nunca hayais oido hablar de el, pero es muy probable que os haya salvado la vida en alguna ocasion.... pero, su altruista labor no esta bien vista en su trabajo habitual (es Guardia Civil) asi que desde hace años se le ha puesto todo tipo de trabas e impedimientos para que realizase su labor humanitaria e incluso en el desempeño de su trabajo oficial, hasta que el ministerio no ha encontrado otra salida que declararlo "inutil". Me gustaria saber que verdadero inutil es el que ha tomado esa decision...




Sencillamente me he quedado perplejo ante esta noticia… poco mas puedo alegar salvo darle mis mas sinceras gracias a un “inutil” como Juan Carlos… y que ojalá hubiese mas gente como él…
“Mediante la declaración de “inutilidad”, Juan Carlos queda definitivamente fuera de la Guardia Civil.
Apenas dos semanas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid autorizara la compatibilidad de Juan Carlos Toribio para ejercer de forma altruista la dirección del Departamento de Seguridad Vial de la Asociación Mutua Motera, la Guardia Civil ha notificado a Juan Carlos que ha sido declarado “inútil” para el servicio por el Ministro de Defensa (a instancia del Director General de la Guardia Civil), dejándolo así fuera de la Guardia Civil de forma definitiva.

Juan Carlos Toribio es un funcionario que ha sido condecorado y/o felicitado en más de 60 ocasiones por su valor y labor ejemplar en el desempeño de sus funciones, ha superado las más difíciles pruebas a las que se puede someter a un Guardia Civil, como las del Grupo Antiterrorista Rural (GAR); ha superado los test psicotécnicos de acceso a la Unidad Especial de Intervención (U.E.I.), de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil o de Especialista Fiscal; ha estado destinado en zona de combate en la guerra de los Balcanes (donde realizó misiones especiales por las que también recibió felicitaciones oficiales); ha estado en zona de alto riesgo en los peores años del terrorismo de ETA; ha ejercicio como representante de la Guardia Civil en multitud de actos y conferencias de Seguridad Vial; es Perito Judicial en Accidentes de Tráfico; ha recibido la medalla al Mérito de la Guardia Civil, la medalla de Honor de la Asociación Española de la Carretera y multitud de condecoraciones más que no son más que una muestra del descomunal trabajo que ha hecho Juan Carlos por los ciudadanos de este país y del mundo.

Y esto solo son algunos ejemplos de reconocimientos oficiales, si detalláramos la totalidad de reconocimientos tanto oficiales como de organizaciones no gubernamentales, la lista ocuparía varias páginas.
Resulta sorprendente que en los tiempos que corren, en los que más que nunca si cabe, hacen falta los mejores funcionarios y profesionales del país para sacarnos de la crisis y conseguir que el Estado funcione, el Ministerio de Defensa se permita el lujo de prescindir de uno de los mejores, sencillamente porque resulta incómodo.
No debemos olvidar que el origen de todo está en que Juan Carlos Toribio, conocedor de la realidad, como tantos otros Guardias Civiles que ven y sufren lo que pasa cada día en la carretera, ha tenido el atrevimiento de denunciar públicamente esta situación.

Juan Carlos ha padecido multitud de expedientes disciplinarios por denunciar el mal estado de la carretera, tanto como Guardia Civil, como en sus labores de voluntario de la Asociación Mutua Motera.

Se le prohibió, entre otras cosas, trabajar de forma altruista como voluntario en la AMM en cualquier función que tuviera relación con la Seguridad Vial, expedientes que uno a uno han sido rechazados por los Tribunales, hasta que por fin el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en sentencia firme, y por tanto no recurrible, ha dado la razón tanto a Juan Carlos como a la AMM, y ha autorizado la compatibilidad de su trabajo como Guardia Civil, con las labores de voluntariado en materia de seguridad vial en la AMM.
Curiosamente nunca se le prohibió pertenecer a la Cruz Roja, de la que es miembro desde hace más de 20 años y donde ha realizado actividades relacionadas con la Seguridad Vial, tampoco se le prohibió ejercer la docencia en el área de “Apoyo Psicosocial a Víctimas”, ni pertenecer a los “Equipos de Respuesta Inmediata (ERIE)”, ambos de la Cruz Roja; tampoco le han prohibido colaborar como voluntario en la Asociación Sabina Blanca de lucha contra la droga, ni en el desarrollo del proyecto “Pacto Social contra la Droga” de dicha organización.
Parece que donde no se denuncian las ilegalidades que se producen en la carretera por las propias Administraciones, donde no se exige la responsabilidad personal de los cargos públicos, ahí, no existen incompatibilidades…
Resulta sorprendente que alguien con semejante currículum pueda ser declarado “inútil”, sí, con este término se expulsa a Juan Carlos Toribio de la Guardia Civil. Un término que, aunque venga recogido en la legislación, resulta a todas luces anacrónico, más propio de tiempos caudillistas, y sobre todo, absurdo, aplicado a un funcionario que durante toda su vida ha demostrado justo lo contrario.
Resulta verdaderamente paradójico que un técnico que en los últimos años, en sus labores de voluntario de la AMM, ha asesorado a todo tipo de Administraciones en el desarrollo de normativa tanto estatal como autonómica y local de seguridad vial, que ha participado activamente en grupos de trabajo claves, como el GT 52 del Consejo Superior de Seguridad Vial, para el desarrollo de planes de seguridad vial para motos que han conseguido reducir en más de un 50 % el número de víctimas mortales en los últimos 5 años, o que ha diseñado y desarrollado equipos de técnicos que han ayudado a Administraciones punteras en materia de seguridad vial a reducir la siniestralidad, sin embargo para el Ministerio de Defensa, y concretamente para la Guardia Civil de Tráfico, resulta que es “inútil” y por tal motivo se le incapacita de forma total y definitiva para el ejercicio de su trabajo como agente de la Guardia Civil de Tráfico.
Señores de las altas esferas, no sé si se han dado cuenta, pero si esto es ser inútil, España necesita miles de inútiles como Juan Carlos. Es más, si esto es ser inútil, yo quiero ser inútil y tener el “privilegio” de que me declaren como tal.

Desde la Asociación Mutua Motera, como organización de ciudadanos de este país, no podemos más que lamentar la pérdida que la marcha de un funcionario público como Juan Carlos, supone para toda la sociedad.
Esta “expulsión” es una muestra más de la decadencia en que está sumido nuestro país. Donde lo importante de un funcionario público para la Administración de la que depende, no es su valía personal o profesional, sino su obediencia, sometimiento y su silencio ante la injusticia de quien debería defendernos y protegernos.
Desde estas líneas manifestamos nuestra más absoluta repulsa a la expulsión de Juan Carlos de la Guardia Civil, a la actitud que han ejercido sobre él en los últimos años y al lenguaje denigrante y añojo utilizado para justificar su injustificable incapacitación.
Los moteros que integramos la Asociación Mutua Motera, mostramos nuestro total y absoluto apoyo al funcionario, compañero y amigo Juan Carlos Toribio Ramos.
Para más información:
Portavoz: Juan Manuel Reyes
Tlf: 902 196 876 y 958 536 655
E-mail: comunicacion@mutuamotera.es”

cita:

La única condición para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada.

Del filme Ganster Squad.

surfkite

Velocidad, cortes agresivos, vuelos, piruetas, buenas olas...

Yo me pregunto: ¿tienen loctite en los piés?

el mundo es suyo

Después de la desternillante "El mundo es nuestro", a la par que retrato verídico y realista de lo consuetudinario de la Sevilla profunda, y por ende, de esta España nuestra, pese a quien le pese, parece que amenazan con otro trabajo.
Les dejo el trailer:

la supermosca

Sábado, día soleado, viento escaso, paella cometera y mercadillo con presentación de productos.
Todo ello en Mazagón, Restaurante Las Dunas, asistidos por nuestro compañero eólico Juan, quien nos hizo un superprecio por un ágape que dejó a todos satisfechos desde el punto de vista culinario.

Vista general del evento:
Buena temperatura y ambiente
Fuera aparte, el mercadillo cometero:


Y más cosas que no salen en la toma parcial. Porque a la izquierda había más tablas, y a la derecha se encontraban un par de bicicletas Trek, cortesía de un recién incorporado al mundo del pandorguismo, miembro propietario en proindiviso del Concept Store de Sevilla.
Un par de 29ers, rígida la una, doble la otra.
En mi ya completa experiencia ciclista, nunca conduje una 29er doble, y como la ocasión lo merecía, aproveché la coyuntura para hacer lo propio, pillar una supermosca 100, y darle el trato que merece...

Bueno, aquí ya estamos recién llegados al lugar de comienzo de mi corta pero intensa expedición que, por mor de prisas perentorias y circunstancias chocantes, no pudo extenderse más allá de unos 20 km.
Trek Superfly 100 Al
En fin, lo de llamar cariñosamente "supermosca", o "supervuelo", a este tocho-camello de velocípedo tiene su guasa (guasa sevillana, que dirían algunos). Algunos peros para empezar: la burra era en talla 19, grandecita para mí, aunque no es importante porque uno se sabe adaptar a todo. El cuadro fabricado en aluminio es MUY tocho, desde luego no creo que se parta así como así, y el resultado final, teniendo en cuenta que es el modelo más bajo de los cinco disponibles que hay, resulta al final un poco pesado, más que mi adorada Sawyer de acero.
Todo ello, no obstante, no quita valor a lo verdaderamente importante en una bici doble, que es el funcionamiento de la suspensión por un lado, y la geometría del conjunto por el otro. Lo de los componentes, material de construcción, incluso el peso, todo eso es casi secundario para mí al objeto de una prueba de campo.

Como no van a ser muchos km, le doy cañita desde el principio, y después de ajustar la presión del amortiguador para mi peso, ha quedado con el sag perfecto para mi gusto. La suspensión se mueve un poco a pedalear, pero es necesario mirar la bieleta para verlo, porque si vas sentado no notas absolutamente nada. Otra cosa es pedalear de pie, pero todas las bicis se mueven cuando pedaleas de pié, de modo que me importa un carajo, y yo casi nunca pedaleo de pié, conque me importa aún menos. De todos modos, para aquellos aguerridos que gustan de girar las bielas en postura extendida, hay que decir que tanto horquilla como amorto son bloqueables.
La horquilla tiene un tacto extraño, y no me recuerda al buen sabor de boca de la última Fox que probé, para nada. Tiene un tacto rebotón y poco absorbente (unos días más tarde, al comentar esto con Julen, me confirma que tenía una avería).
De modo que la bici pedalea dignamente, es bastante cómoda, pues para eso están las bicis dobles, para que no tengas que levantar el culito con cada piedrita o raiz sobre las que pasas.


La combinación de colores mola, al menos a mí, y se agradece el esfuerzo por parte de la marca de Wisconsin de darle toques de color por aquí y por allá, como los bujes, la potencia y otros detalles en naranja.
Más detalles curiosos: el extraño guiado de los cables, uno por debajo del tubo diagonal, y los otros dos por encima ¿?¿?¿? Me pregunto cuál es el objeto de esta idea, y me parece impropio de Gary algo así. Como me lo parece también el elegir una transmisión de 3x9, algo totalmente demodé y totalmente ineficaz en los tiempos que corren. Si al menos supusiera un ahorro en el precio final, pues todavía, pero me temo que no es el caso...
No quiero seguir comentando más sobre el montaje, porque lo que me interesa es la experiencia de una doble de 29 pulgadas, pero sí quiero dejar constancia de esos detalles que pueden llamar la atención del curioso ciclista. Por ejemplo, los mandos de cambio SLX son fiables, y me encanta que para bajar piñones y plato se pueda usar tanto el pulgar como el índice. Los frenos, ídem de ídem, Shimano ha clavado la gama 2013, son bonitos, fiables, y tienen potencia y tacto más que suficiente. Las gomas son de mírame y no me toques, eso sí, bastante rodadoras, pero no le vayas a exigir agarre si conduces duro cuesta abajo, o te quieres poner de pié para superar un repecho.

El sistema de suspensión utiliza el ABP:
Este consiste en usar el eje trasero como punto de giro, que se supone independiza la frenada de la suspensión... aunque la verdad es que yo no he notado nada especial. Situar el amortiguador en posición horizontal, en vez de vertical como siempre lo ha hecho Trek, tiene sus lógicas ventajas dinámicas, y yo, la verdad, nunca entendí el porqué ubicar un amortiguador vertical en una bici... pero en fin, yo soy de letras (pero me gusta la física, y las leyes universales que rigen nuestro mundo están ahí para intentar sacar provecho de ellas, no para luchar y chocarte de bruces con fuerzas a las que nunca podrás ganar). Un día de estos, a lo mejor, les doy un poco la brasa sobre este asunto.


Vale, la bici es pintona, pero sus medidas son peculiares, y no me refiero a la talla, que también. Para ser una 19, creo que con una potencia cortita me iría bastante bien. Pero no sé si Gary Fisher ha estado detrás del desarrollo de este modelo en concreto, porque me extrañan algunas cosas, y más después de haber probado otras creaciones suyas y poseer, de hecho, una: ¿por qué esa distancia TAN enorme entre ejes? Si ya una 29er, por tamaño de ruedas, se ve abocada a alargar ese trecho, así como a subir la pipa de la dirección, ¿a qué viene dejar casi diez centímetros de espacio entre la rueda trasera y el tubo del sillín? No lo entiendo. Eso hace que sea poco manejable en el ratoneo, como he podido comprobar por algún revirado sendero.
A la supermosca le gusta más el terreno más abierto, la pista rota, pero sobre todo, le mola mucho la velocidad. Cuanto más rápido, más cuesta abajo, más baches y piedras, mejor que mejor.
Me he encontrado con un nivel de absorción increíble para tener solo 100 mm de recorrido. Supongo que es la mezcla con la rueda de 29 lo que produce esa sensación de bici tragona, pero es alucinante, parecía que iba en mi SXtrail (que daba más de 150 mm), pero infinitamente mejor pedaleando y más ligera en general.
Me pregunto cómo debe ser el modelo de fibra de carbono con una ruedas decentes que no pesen tres kilos, neumáticos dignos de ese nombre, y un cambio de 2x10... lo malo es que entonces nos movemos entre 4000 y 7000 €, algo no muy asequible, y menos en los tiempos que corren...
Con bicis que se mueven como ésta, y su absorción y comodidad, queda claro que no es una bici de competición, ni de maratón, pero tambíen comprendo que desaparezca del catálogo la Top Fuel, porque es que verdaderamente no tiene sentido: la superfly 100 es mejor en todo, así de sencillo.
¿Me la compraría? No, rotundamente. Tiene los defectos comentados de diseño que yo, a estas alturas de mi experiencia vital, no puedo pasar por alto. Una bici de esta categoría y de diseño moderno, hoy día, tiene que ser de carbono sí o sí, con cableado interno, menor distancia entre ejes, y con horquilla Rock Shox.

Por lo demás, es una bici cojonuda, para tomarse las subidas con calma y buenas piernas, esperando el momento de llanear y, sobre todo, de bajar a saco por lo más estropeado y roto que encuentres, donde se encuentra como pez en el agua y me ha recordado directamente a ir con una moto de enduro más que con una bici.

un año

A punto de cumplirse un año desde que comencé a aprender a cometear, esta noche me encuentro con este video. Las señales están ahí, las coincidencias existen, nos rodean a menudo. Sólo hay que tener suerte para poder darse cuenta de ellas, percatarse:

domingo, 28 de abril de 2013

amongst the waves

El viernes, como si de una extraña premonición se tratara, mientras tomaba el cotidiano café antes de partir hacia la oficina, sobre las 7:30 de la mañana, revisando el caralibro, me topé con esto:




MADRE MÍA, pensé. Recuerdo haberlo visto hace tiempo, pero cuándo ni dónde.
El mar, las olas, el viento, el surf, Pearl Jam... menuda combinación.
Sobre las 17 horas ya estaba en la playa con Manu, para que recibiera su primera clase formal de kitesurf, a cargo del gurú del viento. Ya saben que el hombre que susurra a las cometas es el mismo que me enseñó a mí, y aún me guía en mis dudas, corrige mis defectos (que son muchos y variados), y anima a todo el que se ponga delante a disfrutar de ese deporte/arte que es esto de surcar el mar arrastrado por la tracción de la cometa.
Mientras, yo me dediqué a navegar arriba y abajo, intentando inútilmente surfear alguna ola, pero las condiciones no eran las propicias por la orientación del viento y la dirección de las olas... o simplemente por mi notoria impericia. Aún así, mientras mi Julio practicaba el waterstart con ahínco, yo hacía lo propio con los saltos, que poco a poco voy ejecutando con cierto control, lo que me llena de orgullo y satisfacción.
Acabó el día sin contratiempos, y ciertamente cansado después de dos horas con un pequeño receso para comprobar cómo iba Manu, y ver un poco de cerca las evoluciones de Julen.
Llegar a casa, ducharnos, y salir a tomar unas birras fue todo uno, como es propio de un día redondo.

El sábado no fue menos, sino más. Se organizó un día playero cien por cien: el limitador preparó unos sandwiches vegetales y unos bocatas, y nos fuimos todos a La Canaleta cargados con todo tipo de pertrechos y varias cometas y tablas... pero el viento era extraño, rolaba de Norte a Oeste a ratos, y hacía un poco de frío.

Teníamos cita con el maestro a las 18, justo cuando por fin la dirección de Eolo se estabilizó desde Poniente y a unos consistentes 13-14 nudos con rachas frecuentes de 16:


Resultado: Julio hizo tres o cuatro largos bastante largos, remando como un loco, venga a subir y bajar la cometa sin parar, esquivando como buenamente podía las típicas olas orilleras de Punta Umbría, pero lo hizo al fin y al cabo, que es lo que importa. Chapó. Me quito el sombrero, su rapidez en el aprendizaje ha superado todas las expectativas, y preveo inolvidables jornadas entre la espuma de las olas y grandes voladas.
Manu y otra aprendiz empezaron a meterse en el agua con tabla y cometa, y cogen confianza paso a paso.
Y yo, por mi parte, tuve una tarde casi gloriosa. Sólo me faltó un pelín más de viento para que fuera redonda del todo. No obstante, pegué algunos saltos, cada vez más grandecitos y con mayor soltura y seguridad, y practiqué bastante la postura toeside, con la punta de los dedos, que entraña bastante dificultad al principio, pero que creo poder dominar en un par de sesiones más.
Desde las 18 hasta las 20:15 sin salir del agua, sin parar. Todo un récord para mí. Mi cuerpo respondió a la perfección, y la felicidad fue en mí en varias ocasiones. Por supuesto, no dejé de dar los grititos y carcajadas de rigor mirando al cielo!!!!!
Es fantástico las sensaciones que transmite practicar una actividad como ésta, pero más bonito y amplificado es todo si lo haces en buena compañía.
Por la noche, nueva salida a tomar tapas y raciones, con fresca cerveza, y una última copa en casa.

El domingo, con viento Noroeste, fuerte, racheado y frío, lo propio es navegar en la Ría de Punta. Pero no es recomendable para aprendices como Julio, y yo estaba un poco cansado después de la paliza de los dos últimos días. No obstante, para que Julio conociera el spot y viera a algunos fieras en acción, nos llegamos y aproveché la ocasión para tirar unas instantáneas a los colegas:

Juan, sacando provecho del tirón de su Nomad de 7 metros, con un raley desenganchado. Mola.
Luiki, haciendo un giro marcado con los dedos de los pies.
Luiki de nuevo, elevándose grácilmente
A posteriori, un botellín en Los Caracoles, acompañados de gambitas, unas bocas rusas y, claro, caracoles.
Como colofón a todo este rollo/perorata, les dejo este montaje. Se trata de Guincho, justo en la punta de la "nariz" de la península ibérica, el punto más al Oeste. Hace años estuve allí pasando unos días en familia, fue un fin de semana magnífico en compañía de padres, hermanas y cuñados, en la Fortaleza do Guincho, un viejo castillo colgado sobre un acantilado, y desde la habitación, amueblada con muebles que parecían salidos de un episodio de Juego de Tronos, se podían escuchar a las olas rompiendo una y otra vez contra las rocas.
Suele hacer viento, y viento fuerte, allí. Es un sitio, se puede decir, salvaje, y eso precisamente lo hace realmente atractivo:

jueves, 25 de abril de 2013

Wake!!!!!!!!

trail????

Entro en un foro de motos trail, conocido, reputado, de referencia, prestigioso. En el subforo "crónicas", en el que cada cual cuenta sus aventuras, paseos, rutas, quedadas y etcétera, me encuentro un hilo abierto por alguien que relata su experiencia al cambiar de montura. Textualmente reza así:
"Hola a todos,
hace poco tiempo he cambiado de moto. Tenía una TTR 600 ,ahora una KTM 450 EXC. Las diferencias entre una y otra son abismales aunque no me estoy quejando de mi pobre yamaha ya que se ha comportado siempre muy bien con todas sus limitaciones(para mi estilo de conducir) de potencia,suspensiones,peso,maniobrabilidad,... Seguramente sea que la miel no este preparada para la boca del asno,jejeje.
Con la KTM la cosa es muy distinta.
Nada más subirte en la moto notas el peso(el poco peso),la altura,posición del manillar. La arrancas y ya notas otra cosa: la potencia.
Este domingo la cogi por primera vez y flipe con el golpe de gas. También mi impresionó la estabilidad en zonas de barro,la moto iba en una perfecta linea recta y le daba igual que hubiese roderas. Ella pa lante!!!  y pidiendome más gas,jejej . ¡Que divertida es!
Lo único que me hace falta es ponerme más en forma porque no veas como cansa aguantar tanta potencia,jejej

Un saludo a todos"

Mención aparte acerca de la horrible ortografía (me he tenido que poner colirio en los hogos después de leerlo, y eso que éste no es de los peores...), quedo impresionado y a la vez se ratifica lo expuesto hace un par de semanas en este mismo blog.
A ver, este señor tenía una Yamaha TTR600, una buena moto para trail, quizá la última gran moto de una generación de motos refrigeradas por aire y alimentada por carburador.


Una moto con subchasis de acero, capaz de llevar pasajero y/o buena carga de peso en forma de equipaje en su parte trasera (importante detalle para el trail de larga distancia). Motor muy fiable y más que probado, similar al de la famosa XT, o sea, buena cilindrada y potencia comedida, lo que augura facilidad de conducción y longevidad. Suspensiones dignas, incluso lleva Ohlins detrás. Asiento cómodo, peso aceptable, no llega a 140 kg. Hay una versión, la última, que en vez de arranque a patada es con botoncito mágico, que incrementa su peso en unos 18 kg (batería, instalación eléctrica, motor de arranque...). Aún así, buena moto.

De esa, el señor del post ha pasado a una EXC 450...



A ver, creo que algunos no tenemos los conceptos claros. O yo soy muy muy raro y pesado.
Sólo 112 kilos de peso, y posibilidad de arranque a patada y eléctricamente. Ahí acaba toda la ventaja que esta moto pudiera tener para un uso trail... ASÍ DE CLARO.
Su escuálido depósito de gasolina de solo 9 litros no permitirá mucha autonomía a un tragón motor de competición que desarrolla prácticamente diez cv más que la Yamaha con un 25% menos de cilindrada. Son detalles, por no llamarlos directamente causas de fuerza mayor, que encajan a una y otra moto en segmentos totalmente diferentes y prácticamente incompatibles.
La EXC es una moto de enduro, puro y duro. Uno se puede comprar esa moto y, sin hacerle nada, correr en los Seis Días Internacionales de Enduro con garantías de hacer un buen papel. Y KTM le monta un carenado, la atiborra de depósitos extra por doquier y gana el Dakar. Pero eso lo hace KTM, no un aficionado a las rutas y quedadas, porque KTM se puede permitir cambiar motores a tutiplén, como de hecho hace en sus carreras.
Una cosa es clara, en masmolismo gana la KTM por goleada, eso es así. Mola mucho meterte por el barro con la EXC mientras que los demás se van quedando atascados. O surcar los arenales, o pasar a la primera esa cuesta empedrada, o bajar la trialera de la muerte. Mola.
Y llegar con la moto en el carrito a la quedada, y no poder meterla por carretera más de diez km porque te quedas sin culo, o llevar las herramientas y equipaje en una mochila a la espalda, o pasar revisiones por horas de uso en vez de por miles de kilómetros... eso no lo tenemos en cuenta.
Yo siempre digo lo mismo, aquello de "cada uno con su dinero hace lo que da la gana", y nadie escarmienta en cabeza ajena. Ese señor sabrá mejor que yo para qué quiere su KTM, que es una magnífica moto de enduro, pero no para hacer trail por las razones expuestas.
Pero ahí no acaba la cosa, no. Le responden en el hilo con mensajes de enhorabuenas, de olé tus huevos, de viva la Pepa, de "peaso amoto que tas pillao".
Olé.
Olé.
Y olé.
El TRAIL, ese gran desconocido, ese concepto. El concepto.