miércoles, 28 de marzo de 2012

Mito

¿El inventó la tableta de chocolate?

martes, 27 de marzo de 2012

Dos lobos

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
El dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros."
"Uno es Malvado. Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego."
"El otro es Bueno. Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe."

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”

El viejo Cherokee respondió, "Aquél al que tú alimentes."

lunes, 26 de marzo de 2012

iShot

La vuelta y la revuelta. El temita.

Sí, sí, que soy un pesao, ya, ya.
Cosas del destino, desayunaba yo, como habitualmente hago, con la amena lectura que me propicia el único periodiquillo que sirven gratuitamente en la cafetería de referencia, fuera aparte el sempiterno y omnipresente Marca -cuya lectura me niego a acometer, por principios-. Ya he aludido a esta publicación con anterioridad, pero no quiero hacer publicidad gratuita, de modo que voy al grano y les traslado, pictográficamente mediante -gracias al utilísimo gayfón-, el tremendo artículo que hallé:
Ojo a las sentencias claves: "Eran los años de las grandes quimeras, cuando Fidel Castro anunciaba la construcción del socialismo y el comunismo a la vez y propugnaba 'hacer riqueza con la conciencia y no conciencia con la riqueza'. La gratuidad hizo que no hbuera en qué gastar el dinero, ni interés por trabajar".
Brutal.
Pero más acojonantemente increíble es lo que asevera el hermanísimo, democráticamente elegido para ostentar el cargo de presidente: "la situación es una carga insoportable para la economía y un desincentivo al trabajo", y va incluso más allá en su desfachatez y cinismo, el colmo del descaro, de la jeta de hormigón, de la cara dura: "el sistema de racionamiento, bajo el que han vivido dos generaciones, es de un nocivo carácter igualitarista".
El despolle padre, hoygan, oh, hamijos.


Ya he suscrito alguna entrada hablando del ofrecimiento de negocio por parte del Alcalde de una localidad cercana, y mis dudas y diatribas respecto a la subvención de hasta un 33% del coste de la obra necesaria para su implantación, que es un buen pico, sin duda. Yo soy de los que prefieren hacer las cosas por mis propios medios, y tengo la suerte o particularidad de no tener problemas de financiación. Llámenme privilegiado, sobrado o maricón. Me la pela.
Cuando le comenté al Alcalde que yo iba a prescindir de dicho aporte económico a fondo perdido por motivos que breve y soslayadamente le dejé caer, no lo comprendió, supongo que a punto estuvo de tildarme de loco, descerebrado o mero capullo. Me la pela.
El tema le daría más dolores de cabeza que otra cosa, pues es algo que ya está aprobado, y además el grueso de la pasta viene de fondos europeos. Joder, le dije, dedícalo a mejorar el centro de salud, o la biblioteca, o pon una ambulancia permanente, o haz lo que te salga de los cojones. Pero algo necesario de verdad, no una pijada para apuntarte un tanto de cara a la galería.

Claro, luego he meditado un poco sobre este asunto, desde el punto de vista filosófico, por supuesto. Del económico ni hablamos, el negocio no es tan negocio por ahora. Y llego a la conclusión de qué horrible cosa es la subvención esa que me ofrecía, y que yo rechazo por principios -y porque puedo, que todo hay que decirlo-. Y si ahora llega un competidor mío que acepta encantado el ofrecimiento, estará en ventaja sobre mí ya que el Alcalde lo prefiere. Se prefiere tirar el dinero, así de claro.

Mi amiga Pepita -no publicaré su verdadero nombre para no herir susceptibilidades y/o afectar a la imagen pública de tal persona- me comentaba, el mismo día que el Alcalde me ofreció el negocio, que su casa es muy fría. Claro, le dije yo, tienes orientado el salon al Norte. "Además, los cristales del ventanal de la terraza son simples, y por ahí se cuela frío y se escapa calor". Mi amiga vive en un ático en una calle céntrica de la ciudad, y tiene un buen trabajo, amén de otras fuentes de ingresos derivadas de su actividad extralaboral, y su marido tampoco se puede quejar. O sea, que hay euros suficientes. Y me espeta, tranquilamente, que va a pedir una subvención. "¿Cómo, cómo, cómooooooo?" Sí, una subvención de la Consejería de Industria y Energía para cambiar los cristales por unos dobles con cámara de aire, que aislan más, te lo pagan casi todo. "Tía, no tienes vergüenza", y me pregunta que porqué, que es totalmente legal. Si yo no digo que no sea legal, yo voy más allá, voy a la idea misma, al concepto, a la necesidad, a la moral.
¡¡¡Una subvención para cambiar los cristales de la terraza de tu ático en la principal avenida peatonal del centro de la ciudad!!!
Joder joder joder.

Lógicamente, esto tenía que reventar por algún lado, no hay vuelta de hoja. No digo que acabaremos como Cuba, porque aquí no se ha llegado a tanto -aunque si por Valderas y Lara fuera...-, pero que el repetido y renombrado Estado del Bienestar cuesta mucho es una cosa, pero es que el despilfarro y la pérdida de la perspectiva es otra cosa muy distinta.

singletrack fury: espera lo inesperado

Siempre. Espera lo inesperado. Porque sí.
Lo que parecía ser un simple cruce de caminos, de pistas anchas sin atractivo serio, de pronto se convirtió en un caminito alegre, uno de esos senderos escondidos entre la maleza, en el sotobosque típico de la zona. Y he pasado por ahí cienes de veces pero nunca cogí el desvío por juzgar, inmerecidamente, que sería otro tramo más de pista puerca. Pero nada más lejos de la realidad.

De este modo comenzó mi última ruta de la semana pasada, el día antes de salir de viaje a Barna... pero esa es otra historia.
De modo que descubrí un singletrack inesperadamente, y ese trozito de distancia, esas curvitas, vueltas y revueltas divertidas, ya justificaron haber sufrido el trecho de carril bici cotidiano. Ya iba yo con una gran sonrisa dibujada en mi rostro escondido tras la abundante y salvaje barba, las gafas y el casco.
Y unos kilómetros más tarde me percaté de un caminillo apenas insinuado en la hierba que bordeaba el camino, y resultó ser un atajo que nunca había conocido antes. Olé, pues ya van dos.
¡Qué gran tarde, joder!



Sigo internándome por los pinares, llego a la urbanización de El Portil, me adentro entre los chaletes y decido probar a rodar por la playa, aprovechando la bajamar. Cuatro kilómetros y medio que me sabe a gloria. Termino por quitarme el casco y dejar que la leve brisa acaricie mi calva, reconfortándome en este día de tintes casi veraniegos.

Algo diferente, eso siempre viene bien. Un poco antes de llegar a Punta Umbría decido parar y sacar un par de tomas al juguete:


La Chameleon se comporta bien en todo tipo de terrenos, me tiene enamoraíto. El Astro Rey va bajando, y si no me espabilo me cogerá la bajada de temperatura, cosa que es desagradable. Una última instantánea:

Contraluz
Vuelta por un camino de hormigón que pasa bajo los pinos junto a la carretera, divertido, sube y baja, curvitas, se acaba pronto, una pena. Un par de kilómetros o tres por carretera para enlazar con el carril verde, y se acaba la jornada velocípeda.
Me ha gustado mucho hacer algo distinto, cosas que se me iban ocurriendo sobre la marcha. Y como decía Hannibal:

domingo, 18 de marzo de 2012

He visto el miedo en los ojos de este hombre

Singletrack fury: el ODIO

Siempre digo que me gusta montar en bici. Quizá me quede corto con tal afirmación, pues la verdad es que lo adoro, que supongo es un nivel superior de disfrute, alabanza y catalogación adjetivadora.
Tengo hoy por hoy siete bicis, unas modernas, otras clásicas, todas significan algo para mí -eso seguro-. Y no tengo más por estar limitado, ya me entienden. En otro caso tendría, con total seguridad, entre veinte y treinta, y daría uso a todas ellas.
Queda claro, pues, que me agrada montar en bici, en prácticamente todas las circunstancias posibles... aunque siempre he despotricado contra una actividad concreta, que, además, tiene curiosamente muchísimos miles de seguidores. Es la modalidad conocida por pisteo puerco. Lo peor. No comprendo quien pueda encontrar hacer eso como algo divertido, una forma de pasar el tiempo agradeblemente en el fin de semana, o ni siquiera un deporte que, como aprendí viendo la magnífica serie "Búscate la vida -Get a life-" debe ser, por definición, divertido: el deporte es diversión!!!

Bien, al grano: cójase una muntanbaik, diríjase a un carril o pista lo más rectilínea posible, con poca o ninguna inclinación a favor o en contra, con el terreno compactado, o como algo atrevidísimo un poco de gravilla. Puede aparecer algún tramo de asfalto, lo que es bien recibido por sus practicantes. También es recibido con albricias y alboroto el viento a favor, por supuesto.

Bueno, pues este fin de semana estuve pasándolo en Dos Hermanas, territorio que, como he podido comprobar, por su orografía circundante, se presta mucho a esta horrible actividad. Me descargué una ruta del Endomondo, después de buscar infructuosamente en Wikiloc con la aplicación del gayfón. Vale, algunos consideran que Wikiloc es mejor; yo creo, sin embargo que tienen mucho potencial, sobre todo por su enorme base de datos, pero la interfaz de la aplicación para smartphone aún tiene bastante que mejorar, sobre todo la velocidad de carga y descarga, que fue lo que me hizo decantar por buscar una ruta en Endomondo. Finalmente, decidí recorrer unos cuarenta km en dirección a Los Palacios y vuelta en ruta más o menos circular. La ida fue medio bien, aunque ya empecé a aburrirme. Pero la vuelta ha sido lo peor, terrible, very awful.
Como no tengo soporte para el gayfón en el manillar, tenía que ir sacándolo -el gayfon- en cada cruce o intersección para ver el plano. Aún así, me he desviado dos veces, una de ellas llegando a la entrada de una finca y teniendo que vólverme hacia atrás y desandar  un par de kilómetros... Ha sido un poco raro, hacía mucho que no me perdía. Pero, entre la orientación del Sol y ayudado por el GPS del gayfón, conseguí retomar el itinerario correcto, pero entonces aparecían interminables rectas con fuerte, y digo FUERTE, viento en contra. Diossssss, menuda puta hez.
Al final parece que me acerco a una zona resguardad por campos tupidos de olivos, aunque el suelo cambia de pista de tierra a asfalto puro y duro -los tacos de mis ruedas se resentirán, pero es lo que hay-. Un poco de calma, doy una curva, y aparece el mastín más grande que jamás vi, persiguiéndome ladrando como un loco. Además era negro el jodío. Me recordó a Cujo, aquel perro de la novela de Stephen King. Hasta cuatro veces tuve que poner pie a tierra porque creía que se me abalanzaba. Al final lo ahuyente de un par de pedradas. No era tan fiero, o yo lo soy más. Bueno, tengo que decir que no es mi primera experiencia con perros, y ya sé cómo manejarlos, jojojojo.
Para no aburrir más, les dejo estas instantáneas que tomé en un momento que paré a marcar el terreno con orina, como debe ser:

Hierraco cercano a cumplir veinte años. El manillar canta la Traviatta, pero es tan, tan cómodo...
Un tipo feliz, a pesar de todo
Llanicie, o planura, con hierba planta -supongo que será algún cereal-. Kona Fire Mountain '93
Ahora, como apartado técnico, les contaré un secreto, o truco, para aquellos osados a quienes les guste la magnífica estética de las bicis de antaño, con esos delgados tubos de acero y sus horquillas rígidas, bicis para tipos duros. Si usted está acostumbrado a usar bici con suspensión delantera, montar en una rígida total puede suponer un shock total hasta el punto de pensar que ha cometido el error más grande de su vida. No se desespere, dele una oportunidad, plantee sus rutas de otro modo, eliga otro terreno, cambie la perspectiva, abra su mente. Pero lo que finalmente le hará gozar de verdad será llevar la presión del neumático delantero más baja de lo habitual, para que filtre todas esas pequeñas irregularidades que agotan nuestros brazos, hombros y muñecas. Es por ello que los que van en rígidas suelen montar gomas de 2'2 ó 2'3 pulgadas, con un buen balón que amortigüe.
Ahí queda eso. Para dudas o sugerencias, no escatimen tiempo ni esfuerzos en comentar.
Un beso.

viernes, 16 de marzo de 2012

Bien empezaba yo el fin de semana, sí señor, sobre todo viendo este video que un poco más abajo les cuelgo. Lamentablemente, no encontré la fiestecita de marras, pero la ilu estuvo ahí, ein, que conste.

martes, 13 de marzo de 2012

Road

En consideración a la lesión de caja torácica del Mandahuevos, hoy optamos por un viaje alrededor de la zona de El Portil y El Rompido con las bicis de carretera, en vez de aventurarnos por los desiguales terrenos campo a través. Llegando prácticamente hasta Cartaya, justo enfrente del parque acuático cojimos la ruta de vuelta hasta enganchar de nuevo con el carril bici.
Poco más de 50 km a ritmo tranqui, pero con viento a ratos, lo que es un coñazo.
Me vienen ideas a la cabeza, rutas que me gustaría hacer con la flaca, aventuras en compañía de pirados por la bici como yo... una pena que el tiempo sea un bien tan escaso como caro.


Imagen que me acompañó un buen rato. Se me ocurrió capturarla.
Mi hierro, como de costumbre, se ha comportado de maravilla. A veces he pensado comprar un bici moderna, de esas con cambios a tutiplén integrados en los mandos de freno y cuadro de fibra de carbono, ligera y eficaz... pero carente del encanto de lo vintage y de la autenticidad del acero Columbus SL, por no hablar del montaje Campagnolo Record al completo. Total, para lo que la uso...


Joseantonio esforzándose por mantener un ritmo medio decente.
A ratos he tenido que esperar un poco al Zulú, pero demasiado bien ha seguido mi estela para tener una costilla rota y el esternón fisurado. Es de otra pasta, está claro.