lunes, 15 de julio de 2013

el poder de los sueños

Igual que les digo una cosa, les digo la otra.
Honda, también conocida por algunos como Mojonda, es para mí el paradigma, la sublimación, el ejemplo viviente de lo anodino. Vale, tienen mucha tecnología (algunas de sus cosas, otras no tanto, aunque nos quieran vender la moto... nunca mejor dicho), pero sus productos son carentes de alma, de vida. Dan una gran sensación de fabricación en serie y a lo bestia, y se ofrecen como meros números. Así de claro lo veo yo.

Pero no se puede discutir que este clip comercial es genial:

El mejor de la historia

Cuando alguien me pregunta cuál creo que sea el mejor deportivo de la historia, no tengo la menos duda en contestar.
El 911 es bello, lo es desde su nacimiento, y además, a pesar de su extraña configuración de motor (o quizá precisamente por eso, quién sabe), es eficaz en lo que hace. De hecho, cada nueva versión es mejor y mejor y mejor...
Llegó a ganar el París-Dakar, patrocinado por Rothmans, y ahora, unos punkis con $$$ y mala leche han hecho este monstruo, que pone en evidencia y saca los colores a auténticos vehículos todoterreno:

domingo, 14 de julio de 2013

Jay Leno's Mc Laren F1 motor overhaul

El famoso presentador norteamericano nos cuenta algunos detalles tras la extracción del maravilloso corazón de su F1, después de 17 años, para hacerle una revisión a fondo:

sábado, 13 de julio de 2013

Sala veraniega



El director que nos deleitó, en la mayoría de las ocasiones, con El sexto sentido (la vi dos veces, como casi todo el mundo), El protegido (esta sí, al menos 7 veces, incluso en versión original, y la tengo en DVD), la curiosa historia de Señales, (que también ha pasado por mis retinas en 3 ó 4 ocasiones), El Bosque (historia que me encantó), o El incidente (extraña, inexplicada y por tanto con apariencia de inacabada), nos casi aburre a ratos con After Earth.
El bueno de W. Smith escribió un guión futurista con tintes filosóficos, épicos, post-apocalípticos y con típicos enfrentamientos paternofiliales, y convenció a Shyamalan para dirigir el proyecto.
La factura técnica es impecable, como corresponde a toda obra generada en gran parte por ordenador hoy día y que disponga de un buen puñado de $$$$, pero la historia es floja, bastante.
No obstante, yo sabía a lo que iba, y los variados trailer mostrados ya te contaban la película casi en su totalidad... No es mala opción para pasar un buen rato con los niños, y ya está.
Por cierto, al Smith padre se le ve mayor, tocadillo, falto de gancho, y al hijo todo lo contrario: bastante verde a pesar de que ya ha trabajado en varias pelis. Se le puede dar un 6, no más.

Otro filme que vi recientemente es La mejor oferta.


Se la recomiendo, encarecidamente. Cine bueno, del mejor, y con muy buenos actores que hacen estupendamente su trabajo, como tiene que ser. Un 8 es lo mínimo que se le puede dar, sin duda.

reencuentro

Dos meses, o más. Es el tiempo que llevaba sin hacer una de mis escapadas mañaneras, esas que tanto me gustan, con mi pequeño destechable.
Con los ojos abiertos de par en par antes de las 8 de la mañana, era inevitable. Me encuentro un día magnífico, completamente cubierto por nubes, atípico para las fechas, con una temperatura que oscila entre 21º y 23º, lo más increíblemente perfecto e indicado para ejecutar una operación bikini con el automóvil.
La ruta, breve. Pero muy molona: Huelva, San Bartolomé, Alosno. Media vuelta en la primera rotonda y deshacemos el tramo hasta San Bartolomé, donde paro a desayunar.
Positivas sensaciones. Sonidos olvidados. Colores y paisajes que vuelven a la memoria. La carretera vacía salvo alguna grupeta de ciclistas a los que esquivo de modo un poco hiperbólico invadiendo el carril contrario al 100%, dada esa suicida costumbre de ocupar medio carril aunque sólo vayan dos...
Acostumbrado al cambio automático, programado en Stutgart para que el motor emita pocos gases contaminantes y el consumo se reduzca, circulando habitualmente entre 1.000 y 2.000 rpm, en cuanto selecciono el modo manual y empiezo a moverme por encima de las 4.000 rpm, el rugido del V6 alimentado por gasolina (como debe ser, por supuesto), lo invade todo.
Las curvas se suceden, todo transcurre a la perfección. Buen agarre, a pesar de que los Toyo delanteros se encuentran cerca del final de su vida útil. El coche no se mueve nada, tampoco me afano en buscar más sensaciones de la cuenta, cosa que no me gusta cuando voy a cielo abierto.
Noto la adrenalina que fluye por mis venas, y la emoción es en mí. El recorrido "bueno" es breve, pero intenso, y noto que el corazón bombea fuerte. Cuando llego al final, en el cruce para enlazar con San Bartolomé, me hago un check de las pulsaciones:


Considero la opción de ir al médico. Ayer en la oficina, en plena efervescencia laboral, sólo 54 pulsaciones... Hoy, justo al acabar la sesión de curvas llevando el motor entre las 4.000 y las 6.400 rpm, se queda en 61.
¿Acaso estaré muerto y no me he dado cuenta? ¿Me habrá crecido el músculo cardiaco? ¿Consecuencias de la edad? Seguiré vigilando el tema.

Volviendo al paseo, tocaba parar a desayunar en La Parada, donde tuve ocasión de realizar esta congelación espacio-temporal plasmada electrónicamente en archivo jpeg, que es curiosa por 1) el contraste entre conceptos tan diferentes, y 2) lo masmolable que es el bicho de la izquierda, conducido por un señor de entre 70 y 80 años de edad, y que se subió (literalmente, no se montó, se tuvo que subir ahí) con una agilidad encomiable:


Ojo a los detalles de embrutecimiento camperista:


Siempre me gustaron los Defender, me quedaba embobado de chico mirándolos aparcados en la calle, tan fuera de lugar, como si fueran puras naves extraterrestres que habían aterrizado erróneamente en el sitio equivocado.

Hoy hay una regata de kite en Isla Canela, y el plan es ir a pasar la tarde allí y ver el ambiente, pero me temo que con este nublado el térmico no entrará...
Ya les contaré en caso contrario.

jueves, 11 de julio de 2013

Red Bull Kluge

Genial!!!!

El día que el viento falló



La previsión era, por fin, casi favorable. Casi.
El levante parece que amaina de una maldita vez en el Estrecho, y permitirá que los veraniegos térmicos hagan su efecto por las tardes en nuestras playas de Huelva.
Casi, pero no.
Aunque ayer se coló una horita que cogió desprevenida a la mayoría, y aunque hoy había predicho que sería incluso mejor... nasty de plasty. Así de claro.

No obstante, nos llevamos los bártulos y aperos de cometear, incluso hinchamos los kites y, bueno, al menos han dado algo de color a la arena frente al Mosquito y las escuelas de vela. Algo es algo.

Pero la compañía del Maestro, el Hombre que Susurra a las Cometas, el Gurú del Viento, ha sido providencial. Su sobrino, de edad similar a Manu, le acompañaba, y los niños han dedicado la tarde a numerosos y playeros menesteres. Un bañito refrescante primero, un poco de paddle surf más tarde, y como colofón, y buen paseo en catamarán, cortesía de Kanela Kites. Incluso he gobernado la embarcación con no poco éxito, y la repanocha ha sido el baño en "alta mar" de mis cagados de miedo cuervos.
Grandes risas y enormes aspavientos se han visto sobre el catamarán, con cinco individuos encima, intentando en vano surfear alguna ola en las profundidades del Océano (unos cuatro o cinco metros a lo sumo, según estimaciones del Maestro), empujados por la más que suave brisilla. Suave, pero suficiente para la navegada que hemos disfrutado de principio a fin.

Para rematar la tarde, el Mosquito ha pagado con un mojito (sin alcohol) a cada niño que ha llevado un vaso lleno de colillas recogidas en los aledaños del chiringo. Hasta eso ha salido a pedir de boca.

Una tarde para no olvidar. Me ha gustado mucho montar en el catamarán, es la primera vez que lo he hecho, y me ha parecido sencillo y bastante reconfortante para dar paseos familiares. Una gozada en la calmada mar de hoy y el vientecillo flojo.

sábado, 6 de julio de 2013

lunes, 1 de julio de 2013

O LE !!!!!