Quiero comenzar esta entrada con un video muy curioso. Deben verlo entero para lograr una comprensión más completa, más satisfactoria, de lo que les quiero transmitir:
No es la primera vez que trato este tema en el bloc, pero ahora lo hago desde un punto de vista un poco más diferente.
Montar en bici es una actividad dura para el cerebro, que tiene que tener en cuenta muchísimas variables, conjugarlas y reaccionar en consonancia para lograr el equilibrio dinámico y avanzar con seguridad. Y hablo de montar en bici en una recta despejada y llana. La cosa se complica si acometemos obstáculos, rampas, saltos, peraltes, piedras, derrapes... El grado de maestría que puede desarrollar una persona normal si practica habitualmente en la montaña es algo impresinante desde el punto de vista neurológico.
Hacer kitesurf añade a todo el proceso de equilibrio, compensación de fuerzas, previsión, antelación, destreza y gestión de energías, el manejo de una fuente de potencia situada a unos veinte metros de distancia que se mueve en un entorno tridimensional con el manejo de una barra que traslada tus órdenes mediante la tensión de cuatro líneas. Parece muy complicado, y al principio lo es, doy fe. Pero en cuestión de días tu cerebro es capaz de gestionar eso con cierta fluidez, y en unos meses, si te aplicas, serás capaz de hacer cosas que jamás imaginarías que eras capaz siquiera de atreverte.
En todo lo que he dicho hasta ahora, el concepto de "equilibrio" es el principal objeto de estudio. Es lo que ha hecho a nuestro cerebro trabajar de verdad, estableciendo relaciones positivas y negativas en función de los resultados obtenidos con las órdenas que ha enviado, sin que nos demos cuenta, a los músculos de todo nuestro cuerpo. Es como cuando un bebé comienza a caminar.
Más tarde, una vez machacada la idea de navegar en una dirección, tenemos que pasar unas pocas penurias aprendiendo a hacerlo en el sentido opuesto, de modo que la que antes era nuestra pierna delantera, que iba más estirada, pasa a ser la trasera, que va más encogida, en tensión, soportando la mayoría del peso. Asimismo, el kite lo tenemos en el lado opuesto de la ventana del viento, y lo tenemos que hacer todo al revés que antes... Un desastre las primeras veces, de manera que tenemos que volver andando por la orilla con la tabla en la mano para remontar hasta el punto de donde salimos. Es el paseíto de la vergüenza, el temido "walk of shame" que nos delata como novatos aprendices.
Bueno, en cosa de pocos días logramos volver al sitio, incluso ganar terreno al viento. Lo hemos logrado. empezamos a disfrutar de nuestras navegadas. Nos permitimos algún pequeño salto con la rampa que proporciona una ola que nos surge al paso. Si somos osados, podemos hasta recortar alguna que otra ola. ¡Qué grandes sensaciones!
Pronto queremos más. Ya sabemos que nuestro cerebro es un adicto de las sensaciones, de la emoción, de la adrenalina. Las endorfinas llenan nuestra mente sólo de pensar en la posibilidad de tener buen viento y un mar que nos acoge con los brazos abiertos... igual que quedamos profundamente frustrados si vamos a la playa y el viento no hace acto de presencia.
En fin, sea como fuere, y como no puede ser de otro modo, si tienes un mínimo de inquietud (y está claro que si practicas disciplinas como la bici de montaña o kitesurfing, eres una de esas personas), quieres progresar, lo que supone añadir más y más retos a tu mente.
Muchos, desde la distancia, opinan que son dotes físicas, propiedades de personas valientes o, digámoslo claro, de descerebrados jovencitos que sólo quieren lucirse en la orilla. Bueno, de todo hay en la viña del señor... pero es cierto y verdad que algunos disfrutamos enórmemente quemando etapas, subiendo escalones, añadiendo dificultad, lo que implica... ¡bravo, lo acertaste! Implica empujar los límites de tu cerebro, romper miedos, salir de la zona de confort.
Y es que hacer tal cosa cuesta a veces. Para muchos es algo imposible. un muro contra el que chocarse que sólo sirve para generar frustración y aburrimiento. Pero es curioso, porque da igual lo que hagas y cuán difícil creas que es un nuevo truco o una maniobra a varios metros de altura: una vez que lo tengas por la mano aparecerá otra cosa, un poco más allá, y todo el proceso vuelve a empezar.
En mi propia experiencia personal he podido comprobar que esto va por fases. Puedo estar meses sin hacer nada especial, quizá alguna pequeña cosa casi sin importancia, tan leve que lo asimilamos apenas sin darnos cuenta. Y de repente, un buen día, dices "voy a probar a hacer tal", y vas y lo haces. A ver, es raro hacer cosas a la primera, pero me salió un truco llamado "dark slide" al tercer intento. Vale, no los hago espectaculares, pero tiempo al tiempo, la base ya está dominada, la mecánica y la física de los movimientos salen fácilmente, comprendo todo lo que hace la cometa y la tabla. Lo asimilé. Una vez asimilado, lo demás viene rodado.
Este fin de semana, en Caños de Meca, después de ver muchos videos y hablar con varias personas, por fin me decidía a realizar un kiteloop en un salto, pero no fue algo como "voy al agua directo a pegar un buen salto y cuando lo vea claro, zas, le tiro al kiteloop", no. Surgió como algo espontáneo, algo que el propio cuerpo, la dinámica de la situación, me exigió.
En los últimos tiempos he estado mejorando mucho mi técnica de salto, y cada vez los hago no sólo más altos, sino mucho más controlados, sobre todo las recepciones: logro saltar más alto, más lejos, y caigo de forma controlada con la cometa donde debe estar y haciendo lo que debe hacer. Y en Caños, a pesar de que no hacía mucho viento, solo lo sufiente para coger algo de velocidad con mi doce metros, aprovechando eso y las buenas olas que allí se forman, cogía una altura decente. En uno de estos saltos la cometa se me iba quedando retrasada y veía que no iba a poder lanzarla hacia delante de nuevo para amortiguar la caída, de modo que tiré más hacia atrás y, tachán, la cometa giró haciendo un giro completo en el aire, aumentando la velocidad y lanzándome en una recepción perfecta con plena potencia y una cara de satisfacción y asombro que ojalá me hubieran sacado una foto!!!!!!
A partir de ahí, lo hice seis o siete veces más, en ambas direcciones. Oh, felicidad. Oh, alegría. Fueron unos veinte minutos hasta que el viento bajó más de lo debido y me volví a la orilla, pero qué gran rato.
Resulta que fue fácil. ¿Demasiado? No lo sé. Cada persona es diferente. Yo lo vi claro, lo hice y pensé, como con tantas otras cosas, que no era para tanto. ¿Por qué no lo habría intentado antes? Eso es algo que cada uno se tiene que preguntar. Estas cosas surgen, y ya está. Tampoco creo que haya que obsesionarse por hacer algo para lo que, a lo mejor, no estamos preparados ni física ni técnicamente. Pero por probar no se pierde nada... total, solo es agua.
lunes, 22 de junio de 2015
miércoles, 17 de junio de 2015
Jurassic shit
Más de lo mismo, y van...
En fin, tras dos o tres películas (sí, en serio, no recuerdo si antes de ésta van dos o tres), nos llega ahora este nuevo remake del remake del remake, consistente en las mismas exactas líneas argumentales, en la que se repiten todos y absolutamente sin falta cada uno de los clichés del género, incluyendo la presencia de niños, de algún saboteador/aprovechado de las circunstancias, un héroe, una dama en apuros y, por supuesto, un rebaño de todo tipo de seres reptilianos, bien aderezado con unos realistas e increíbles efectos especiales, que se empeñan en el "más grande, más peligroso, más acojonante". El todavía más, un concepto que ya cansa.
Considero un gran timo esta bazofia. Ese es mi resumen y crítica final. Creo que no merece ni una línea más escrita en este bloc.
Fin.
En fin, tras dos o tres películas (sí, en serio, no recuerdo si antes de ésta van dos o tres), nos llega ahora este nuevo remake del remake del remake, consistente en las mismas exactas líneas argumentales, en la que se repiten todos y absolutamente sin falta cada uno de los clichés del género, incluyendo la presencia de niños, de algún saboteador/aprovechado de las circunstancias, un héroe, una dama en apuros y, por supuesto, un rebaño de todo tipo de seres reptilianos, bien aderezado con unos realistas e increíbles efectos especiales, que se empeñan en el "más grande, más peligroso, más acojonante". El todavía más, un concepto que ya cansa.
Considero un gran timo esta bazofia. Ese es mi resumen y crítica final. Creo que no merece ni una línea más escrita en este bloc.
Fin.
sábado, 13 de junio de 2015
Ready Player One
Ayer acabé el último libro de sci-fi que me he empapado, Ready Player One, de Ernest Cline.
Sugerido por mi gran amigo Sergi, no me ha decepcionado. Ya desde nuestra temprana adolescencia, ambos hemos sido ávidos devoradores de libros de este tipo, y fue él quien me introdujo en el mundo de Estephen King. Te debo mucho, colega!!!!!
Ready Player One es un soplo de aire fresco, una novela diferente, totalmente narrada en primera persona, y demuestra una habilidad muy desarrollada para lograr atrapar al lector y mantener el interés en una aventura que, a priori, podría ser una castaña...
Descrita como una novela muy freak por la mayoría de la crítica, bueno, a mí no me lo ha parecido tanto. Es entretenida, y sus constantes referencias a los años ochenta molan si viviste aquella época, pero el libro es perfectamente comprensible sin conocer nada de esos tiempos.
En definitiva, recomendable, casi imprescindible si eres un aficionado a la variante de ficción futurista cuasi apocalíptica. Le daría un 7/10, que no es poco. No puede subir más la nota porque algunos pasajes son un poco moñas e infantiloides.
Sugerido por mi gran amigo Sergi, no me ha decepcionado. Ya desde nuestra temprana adolescencia, ambos hemos sido ávidos devoradores de libros de este tipo, y fue él quien me introdujo en el mundo de Estephen King. Te debo mucho, colega!!!!!
Ready Player One es un soplo de aire fresco, una novela diferente, totalmente narrada en primera persona, y demuestra una habilidad muy desarrollada para lograr atrapar al lector y mantener el interés en una aventura que, a priori, podría ser una castaña...
Descrita como una novela muy freak por la mayoría de la crítica, bueno, a mí no me lo ha parecido tanto. Es entretenida, y sus constantes referencias a los años ochenta molan si viviste aquella época, pero el libro es perfectamente comprensible sin conocer nada de esos tiempos.
En definitiva, recomendable, casi imprescindible si eres un aficionado a la variante de ficción futurista cuasi apocalíptica. Le daría un 7/10, que no es poco. No puede subir más la nota porque algunos pasajes son un poco moñas e infantiloides.
el paraíso, tan cerca
No hace tanto tiempo, acaso unas pocas semanas, discutía con mi hermano espiritual, el pequeño gran Julen, que un buen día en El Portil no tenía nada que envidiar a ningún otro spot mundialmente famoso. Él, un escéptico eólico, y un enamorado de las playas de Cádiz (en especial Caños, que le trae recuerdos gratos de su infancia y que, reconozco, tiene un encanto especial), lo intentaba rebatir.
Poco después tuvimos uno de esos días de Poniente fuerte primaveral, una jornada de esas que te hacen cambiar la percepción del sitio, y me reconoció la verdad que yo llevaba tiempo intentando transmitirle.
Terminó por asimilarlo.
El jueves tuvimos otro de esos maravillosos días de viento casi perfecto en Huelva, merced a unas bajas presiones que llevan instaladas frente a la costa varios días seguidos. Coincidiendo con la bajamar, la tarde el 11 de junio fue algo memorable, la recordaré durante mucho tiempo.
Navegué exclusivamente con el twintip, dejando un poco abandonada en la playa la tabla de surfkite, porque la cosa era propicia para pegar grandes voladas y el agua plana que descubría desde el primer momento en lugares poco transitados por otros kiters me permitió explorar y desarrollar mi habilidad con un par de trucos que tenía en el tintero y que tenía que sacar ya para no estancar mi progresión.
Hubo de todo, hasta un par de larguísimas surfeadas en las que casi acabé en la playa de la Bota. Pero es lo que tiene este spot: agua plato por aquí, olas magníficas y muy ordenas por allá, una isla que aparece cuando la marea baja y en la que puedes parar a descansar ahí en medio del mar, y un montón de espacio para no molestar ni ser molestado.
Tengo, tenemos, muchas suerte, una suerte enorme de poder disfrutar de un sitio tan fantástico y tan cerca de casa.
Poco después tuvimos uno de esos días de Poniente fuerte primaveral, una jornada de esas que te hacen cambiar la percepción del sitio, y me reconoció la verdad que yo llevaba tiempo intentando transmitirle.
Terminó por asimilarlo.
El jueves tuvimos otro de esos maravillosos días de viento casi perfecto en Huelva, merced a unas bajas presiones que llevan instaladas frente a la costa varios días seguidos. Coincidiendo con la bajamar, la tarde el 11 de junio fue algo memorable, la recordaré durante mucho tiempo.
Navegué exclusivamente con el twintip, dejando un poco abandonada en la playa la tabla de surfkite, porque la cosa era propicia para pegar grandes voladas y el agua plana que descubría desde el primer momento en lugares poco transitados por otros kiters me permitió explorar y desarrollar mi habilidad con un par de trucos que tenía en el tintero y que tenía que sacar ya para no estancar mi progresión.
Hubo de todo, hasta un par de larguísimas surfeadas en las que casi acabé en la playa de la Bota. Pero es lo que tiene este spot: agua plato por aquí, olas magníficas y muy ordenas por allá, una isla que aparece cuando la marea baja y en la que puedes parar a descansar ahí en medio del mar, y un montón de espacio para no molestar ni ser molestado.
Tengo, tenemos, muchas suerte, una suerte enorme de poder disfrutar de un sitio tan fantástico y tan cerca de casa.
jueves, 11 de junio de 2015
twin paralelos históricos
El tiempo pone a todo el mundo en su sitio, y también da y quita razones.
Ante la nueva ola de motos que vuelven a la vieja receta de la motorización de dos cilindros en paralelo, sobre todo la exitosa (en ventas) BMW F800GS, y la largamente esperada y anunciada nueva gran revelación CRF1000, esta última que se nos quiere vender como una game changer por sus avanzadas tecnologías y conceptos revolucionarios... Ante todo esto, como iba diciendo, un espíritu inquieto como el mío no podía estarse quieto en un papel pasivo de absorber todo lo que la red envía inmisericordemente a mis pupilas. Jamás!!!
En una breve investigación, pronto encuentro frutos más allá de los británicos Triumph, y llego al terreno de la moto de campo, esta vez de mano de Husqvarna. Una pena ver a través de los años cómo un fabricante legendario como éste ha ido quedando relegado a segundas posiciones no ya en el apartado de ventas, sino en el subconsciente colectivo del aficionado. Más allá del verdadero fan de las motos verdes, pocos son los que conocen el pasado glorioso de esa marca, que pasó las de caín en los 80 y 90, y finalmente ha prácticamente desparecido, adquirida por KTM (que se hace así prácticamente con el monopolio de los fabricantes no japoneses de motos de fuera de carretera), quien simplemente vende bajo el sello de la H auténticos clones de sus propias motos, simplemente con plásticos y colores diferentes.
Pues bien, Husqvarna ya fabricó en 1986 esto:
Un bicilíndrico de dos tiempos de 800 cc!!! Con recorridos de suspensiones de 300 mm delante y 325 detrás, y doble disco delantero, para un peso de 137 kg, esa mala bestia es lo que muchos sueñan hoy, pero Husqvarna fue capaz de hacerlo hace 30 años.
Pero aún hay más.
En 1969, ya convulsionó al mundo de los más radicales camperos con la Baja Invader 500:
Debía ser solo para hombres esta máquina del Diablo, not for old men, que con su doble cilindro, horquilla de 38 mm de diámetro de barras, y frenos de tambor, obligaba a los pilotos oficiales a dominar más de 60 cv explosivos. Ganó apabullantemente la Baja 1000 de 1969 con más de 20 minutos de diferencia sobre el siguiente competidor. Más info aquí.
Ante la nueva ola de motos que vuelven a la vieja receta de la motorización de dos cilindros en paralelo, sobre todo la exitosa (en ventas) BMW F800GS, y la largamente esperada y anunciada nueva gran revelación CRF1000, esta última que se nos quiere vender como una game changer por sus avanzadas tecnologías y conceptos revolucionarios... Ante todo esto, como iba diciendo, un espíritu inquieto como el mío no podía estarse quieto en un papel pasivo de absorber todo lo que la red envía inmisericordemente a mis pupilas. Jamás!!!
En una breve investigación, pronto encuentro frutos más allá de los británicos Triumph, y llego al terreno de la moto de campo, esta vez de mano de Husqvarna. Una pena ver a través de los años cómo un fabricante legendario como éste ha ido quedando relegado a segundas posiciones no ya en el apartado de ventas, sino en el subconsciente colectivo del aficionado. Más allá del verdadero fan de las motos verdes, pocos son los que conocen el pasado glorioso de esa marca, que pasó las de caín en los 80 y 90, y finalmente ha prácticamente desparecido, adquirida por KTM (que se hace así prácticamente con el monopolio de los fabricantes no japoneses de motos de fuera de carretera), quien simplemente vende bajo el sello de la H auténticos clones de sus propias motos, simplemente con plásticos y colores diferentes.
Pues bien, Husqvarna ya fabricó en 1986 esto:
Un bicilíndrico de dos tiempos de 800 cc!!! Con recorridos de suspensiones de 300 mm delante y 325 detrás, y doble disco delantero, para un peso de 137 kg, esa mala bestia es lo que muchos sueñan hoy, pero Husqvarna fue capaz de hacerlo hace 30 años.
Pero aún hay más.
En 1969, ya convulsionó al mundo de los más radicales camperos con la Baja Invader 500:
Debía ser solo para hombres esta máquina del Diablo, not for old men, que con su doble cilindro, horquilla de 38 mm de diámetro de barras, y frenos de tambor, obligaba a los pilotos oficiales a dominar más de 60 cv explosivos. Ganó apabullantemente la Baja 1000 de 1969 con más de 20 minutos de diferencia sobre el siguiente competidor. Más info aquí.
miércoles, 10 de junio de 2015
El marciano
Ese es el título, literalmente traducido, de la primera obra literaria de Andy Weir, originalmente "The martian".
En cambio, algún iluminado, como de costumbre, se ha inventado otro que poco tiene que ver, "Marte: Operación Rescate", para bautizar la versión doblada al español de la película basada en tal libro, dirigida a la sazón por el mismísimo Ridley Scott:
El libro lo leí hace unas semanas. Después de meses dedicado a la novela histórica y la filosofía, he vuelto a esa otra gran pasión que ha llenado tantas y tantas horas de mi vida preadolescente, es decir, desde los 12 ó 13 años hasta hoy día.
Es un placer reencontrarme con la ciencia ficción, tema que siempre me ha entusiasmado, y me vanaglorio de poder decir que he leído, con casi total seguridad, todos los grandes clásicos de este género literario... y muchos otros que no lo son. Y he encontrado satisfacción y gozo, mucho.
Desgraciadamente, es un nicho que requiere hoy día de grandes dosis de imaginación, y tal y como se ha puesto la cosa, abundantes conocimientos científicos, como ocurre con los últimos grandes éxitos (Interstellar, o la misma El marciano, quod erat demostrandum), y es algo difícil de conjugar en un entramado que sea atractivo y novedoso.
"El marciano" no es novedoso en el fondo del asunto, pues alguos verán en él una revisión del clásico de Daniel Defoe (siglo XVIII) Robinson Crusoe. No les falta razón. Pero el quid no está en el fondo, mil veces imitado con mayor o menor gloria (quizá la vesión más famosa sea Náufrago, con Tom Hanks), sino en la forma.
La acción se traslada al espacio, a 225 millones de kilómetros de la Tierra, en el planeta Marte, donde un astronauta ha sido abandonado creyéndolo muerto. Allí este señor, con grandes dosis de humor, buena actitud positiva (¿cómo si no?), y haciendo uso de sus amplios conocimientos como ingeniero y botánico, deberá sobrevivir hasta ser rescatado. Seguir con vida en un entorno tan hostil para el ser humano, amén de la soledad, la falta de comunicación, los innumerables problemas, se convierte en una aventura.
El libro es la primera obra del autor, lo que tiene mucho mérito, y se ha convertido rápidamente en un best seller a nivel internacional. Todos los frikis de la sci-fi lo tenemos, por supuesto. Y hay que decir que está bien. Tiene una forma original de contar la historia, mezclando un diario que el señor marciano va escribiendo prácticamente día a día, con la situación en la Tierra cuando se percatan de que vive y hay que elabarorar planes para traerlo de vuelta sano y salvo. Mantiene la tensión y el interés, pero el final, la verdad, me ha recordado a esas películas que no saben como acabarlas y cuando ves el desenlace te quedas un poco, no sé, como un poco chof.
De todos modos, léanlo. O en su defecto, si son vagos, arriésguense a que la película lo mejore...
En cambio, algún iluminado, como de costumbre, se ha inventado otro que poco tiene que ver, "Marte: Operación Rescate", para bautizar la versión doblada al español de la película basada en tal libro, dirigida a la sazón por el mismísimo Ridley Scott:
El libro lo leí hace unas semanas. Después de meses dedicado a la novela histórica y la filosofía, he vuelto a esa otra gran pasión que ha llenado tantas y tantas horas de mi vida preadolescente, es decir, desde los 12 ó 13 años hasta hoy día.
Es un placer reencontrarme con la ciencia ficción, tema que siempre me ha entusiasmado, y me vanaglorio de poder decir que he leído, con casi total seguridad, todos los grandes clásicos de este género literario... y muchos otros que no lo son. Y he encontrado satisfacción y gozo, mucho.
Desgraciadamente, es un nicho que requiere hoy día de grandes dosis de imaginación, y tal y como se ha puesto la cosa, abundantes conocimientos científicos, como ocurre con los últimos grandes éxitos (Interstellar, o la misma El marciano, quod erat demostrandum), y es algo difícil de conjugar en un entramado que sea atractivo y novedoso.
"El marciano" no es novedoso en el fondo del asunto, pues alguos verán en él una revisión del clásico de Daniel Defoe (siglo XVIII) Robinson Crusoe. No les falta razón. Pero el quid no está en el fondo, mil veces imitado con mayor o menor gloria (quizá la vesión más famosa sea Náufrago, con Tom Hanks), sino en la forma.
La acción se traslada al espacio, a 225 millones de kilómetros de la Tierra, en el planeta Marte, donde un astronauta ha sido abandonado creyéndolo muerto. Allí este señor, con grandes dosis de humor, buena actitud positiva (¿cómo si no?), y haciendo uso de sus amplios conocimientos como ingeniero y botánico, deberá sobrevivir hasta ser rescatado. Seguir con vida en un entorno tan hostil para el ser humano, amén de la soledad, la falta de comunicación, los innumerables problemas, se convierte en una aventura.
El libro es la primera obra del autor, lo que tiene mucho mérito, y se ha convertido rápidamente en un best seller a nivel internacional. Todos los frikis de la sci-fi lo tenemos, por supuesto. Y hay que decir que está bien. Tiene una forma original de contar la historia, mezclando un diario que el señor marciano va escribiendo prácticamente día a día, con la situación en la Tierra cuando se percatan de que vive y hay que elabarorar planes para traerlo de vuelta sano y salvo. Mantiene la tensión y el interés, pero el final, la verdad, me ha recordado a esas películas que no saben como acabarlas y cuando ves el desenlace te quedas un poco, no sé, como un poco chof.
De todos modos, léanlo. O en su defecto, si son vagos, arriésguense a que la película lo mejore...
sábado, 6 de junio de 2015
visita virtual simplemente espectacular
A todo aquél a quien le guste la historia de la moto, la belleza, la gloria, y la mecánica, no puede menos que enamorarle una visita virtual al Museo Ducati.
Se ve en unos minutos, y es chulísimo.
Se ve en unos minutos, y es chulísimo.
Calor, pero no tanto
Huelva, San Bartolomé, Alosno y vuelta por carretera. Ese era el recorrido programado por vías exentas de asfalto, salvo el tramo Huelva hasta pasado Aljaraque que, inevitablemente, transcurre por carretera. Bueno, aprovecho así para ir calentando la máquina poco a poco, sin prisa.
Pronto entramos en faena, pistas anchas y totalmente rectilíneas, carente de emoción. Por lo menos, a las 9 de la mañana, la temperatura es agradable, y mientras disfruto de la soledad y el ronroneo de la 690, me voy preguntando a qué hora comenzará a hacer calor de verdad. Pronto lo descubriría.
Se me olvidó que el track transcurría por un tramo de arenas de unos cuantos km... lo hice en su día recién llovido y fue divertido y fácil. Ahora la cosa es distinta, todo absolutamente seco y con la moto con neumáticos mixtos... pero lo pasé sin problema, disfrutando. Esta GRAN MÁQUINA lo hace todo fácil. Oh, maravilla.
Llegamos a San Bartolomé y tomamos una pista fácil de gravilla y llena de curvas, con sus subidas y bajadas. Ritmo tranquilo. El sosiego es total. Van pasando los minutos y los grados centígrados suben inexorablemente.
Pronto llego a unas dehesas dedicadas a la cría de vacuno. Voy abriendo y cerrando vallas que separan los diferentes campos de cría. El paisaje va variando en composición y tonalidades.
Por fin llego a Alosno. Siempre me acuerdo de mi brother in law, Jose Carlos, que de pequeño decía (porque así creía que era) "fandangos a los meros"... jijijijiji
La preceptiva tostada con aceite, tomate y jamón de la pata, café, un rato de descanso a la sombra leyendo la prensa en el celular:
Son las 10:30, el calor ha hecho acto de presencia. La vuelta es por carretera, una deliciosa ruta llena de curvas que se disfruta muchísimo sin necesidad de correr.
Me he hecho muy amigo de la 690, que se ha portado maravillosamente tanto fuera como dentro de la carretera, donde sorprendentemente se comporta casi como una deportiva.
Pronto entramos en faena, pistas anchas y totalmente rectilíneas, carente de emoción. Por lo menos, a las 9 de la mañana, la temperatura es agradable, y mientras disfruto de la soledad y el ronroneo de la 690, me voy preguntando a qué hora comenzará a hacer calor de verdad. Pronto lo descubriría.
Se me olvidó que el track transcurría por un tramo de arenas de unos cuantos km... lo hice en su día recién llovido y fue divertido y fácil. Ahora la cosa es distinta, todo absolutamente seco y con la moto con neumáticos mixtos... pero lo pasé sin problema, disfrutando. Esta GRAN MÁQUINA lo hace todo fácil. Oh, maravilla.
Llegamos a San Bartolomé y tomamos una pista fácil de gravilla y llena de curvas, con sus subidas y bajadas. Ritmo tranquilo. El sosiego es total. Van pasando los minutos y los grados centígrados suben inexorablemente.
Pronto llego a unas dehesas dedicadas a la cría de vacuno. Voy abriendo y cerrando vallas que separan los diferentes campos de cría. El paisaje va variando en composición y tonalidades.
Por fin llego a Alosno. Siempre me acuerdo de mi brother in law, Jose Carlos, que de pequeño decía (porque así creía que era) "fandangos a los meros"... jijijijiji
La preceptiva tostada con aceite, tomate y jamón de la pata, café, un rato de descanso a la sombra leyendo la prensa en el celular:
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| Restos de lo una vez fue un delicioso y pequeño manjar |
Me he hecho muy amigo de la 690, que se ha portado maravillosamente tanto fuera como dentro de la carretera, donde sorprendentemente se comporta casi como una deportiva.
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