martes, 7 de enero de 2020

Miscelánea

Empiezo este año 2020 con ilusión, con ganas, con energía. Contento de hacer mucho deporte, haber retomado la bicicleta que aparté un poco por culpa de la cometa, y que ahora, dada la racha sin viento que pasamos, me ha dado un empujón al que ha sido uno de las actividades estrella en mi vida. Hay tiempo para casi todo, sólo queda organizarse y en muchas ocasiones vencer a la pereza y la comodidad.
La falta de luz solar en invierno suele sumirnos en un estado de letargo deportivo a los que nos gusta practicar actividades al aire libre. No es fácil llegar del trabajo, almorzar, y pensar en salir a hacer deporte a las cuatro y media de la tarde sabiendo que a las seis ya será de noche. Ese asunto lo he solucionado comiendo ligero y aportando intensidad a la actividad. Tengo toda la tarde para recuperar después. 
De modo que no se trata de propósitos de año nuevo, sino de continuidad, de erre que erre siempre que lo disfrute, por supuesto. El deporte es diversión, y para gozar más y mejor hay que trabajar ciertos aspectos que me ayudarán ahora que me acerco a la cincuentena. Diosssss!!!! Ya casi estoy ahí, pero me sigo sintiendo un niño, y cuando agarro el manillar busco los senderos retorcidos y técnicos, me animo a los enduros, y no me da miedo el kilometraje... para ello tengo que entrenar la resistencia (para lo que uso más la bici de carretera) y complementar con ejercicios en casa para el tren superior y para mejorar la elasticidad y recuperación de la espalda, mi punto débil (lumbares sobre todo): yoga, estiramientos, flexiones.
Pero menudo rollo les estoy metiendo por delante, joder. Bueno, les ruego me perdonen, debe ser la resaca de las fiestas navideñas, que me han dejado algún kilo de más y aún me estoy recuperando. Sin más, les dejo este repertorio de imágenes que espero al menos alguna sea de su agrado.
Un saludo!

Stanton Switchback, puro acero inglés

Un famoso árbolo en la isla de Maui


Y a los 50!!!


Monocilíndrico de 2000 cc

cambio integrado minimalista







La elegancia del titanio


Chromag acerada endurera


Sí, es una Guzzi










Cuando querer es poder, no hay límites



Laverda V6 1000



Robbie siempre será Robbie





Base: SVX550







Hardtrail una Navidad más

Endutrail, hard trail, enblando...  expresiones que intentan describir un tipo de actividad a lomos de motos capaces, increíblemente bien paridas, que en manos de pilotos normalitos son aptas para superar lo que a priori pareciera inasequible...


Y es que las barreras están casi siempre en nuestra cabeza, y cuesta mucho, muchísimo, romperlas. Esos bloqueos se han ido fraguando a través de los años de experiencia a base de fracasos, dolor, chocazos y decepciones. Pero también esa misma experiencia nos enseña que, a base de perseverar, ahondar, profundizar, pensar y mentalizarse, se pueden superar.


Si alguien te guía siempre es más fácil, pero aún así hay que esforzarse.
El campo no está como otros inviernos pasados, hay mucho polvo para esta época, sobre todo cuando van siete motos, y a ratos ocho. Así que, como vamos atravesando obstáculos, pasando por encima de imposibles (que misteriosamente se tornaron en posibles), y dado que con el tiempo el tipo de monturas se ha ido inclinando hacia un sector más campero, más dual sport, y no tan pistero, Perico nos preparó una ruta elaborada con cariño y dedicación (pues son necesarias muchas horas de rodar en solitario buscando alternativas y posibilidades, y mirar y remirar mapas y google earth y mapsource, etc), con mucho picante a ratos, completa, que ha incluido trialeras, megacuestas muy empinadas, singletracks, pistas de montaña, arena, y hasta un poquitín de carretera y todo. Genial!!

DRZ400E, XR650R, 690R, 701 y XT660R




Y para los que han llegado hasta aquí, un pequeño video de muestra:


sábado, 4 de enero de 2020

Singletrack fury: expedición, exploración

Empezamos el 2020 con energía. Cogí mi ligera y veloz Scalpel, una de esas anticuallas de 26" que ya nadie quiere (y que yo adoro), y me dispuse a llegar al hotel ese que hay al final de El Rompido, el del campo de golf. Hay un sendero que rodea medio campo de juego y que hacía de vez en cuando hace ya algunos años.
No podía disponer de coche, de modo que estaba preparado mentalmente para una buena kilometrada, casi 55 salieron al final.



Para llegar lo más rápido posible tuve que echar mano de mis archivos mentales, ya obsoletos, y orientarme más o menos. La cosa salió bien, y llegué pronto y fácil, aunque supongo que si lo tuviera que hacer mañana seguramente no sabría repetir la ruta y usaría algunos carriles y senderos diferentes. Da igual, eso es lo bonito, experimentar, explorar, llegar. Al final casi siempre llegas. Con el tiempo acabas por conocer casi todos los caminos de la zona, son ya muchos años, y es más cuestión de tiempo que otra cosa el que llegues a tu destino.

Un mirador en el sendero "Río Piedras". Al fondo, el faro de El Rompido.
Superada la prueba de los kilómetros, en buen estado físico y mental (tampoco es para tanto, eh, jejejejje), sigo pensando que la Scalpel es una gran máquina, muy buena, con ella todo es fácil y sirve para todo, una auténtica bici todo terreno (BTT).