miércoles, 29 de abril de 2026

Oda a una máquina

Cuando hace dos años y poco me subí a la villa de Madrid a comprar mi Tiger 955, nunca iba a imaginar el rendimiento y provecho que iba a sacar a esta moto, tan desconocida como vilipendiada por su "transgresora" estética. 
Me gustan las motos así, diferentes, que a distancia se identifique qué modelo es. 
Todo un descubrimiento porque, cuando hace unos veinticinco años pude probar bien una Speed Triple que montaba este mismo motor (aunque con unos pocos cv más), me dejó frío comparada con la Ducati S4 que yo tenía entonces: la Triumph era más pesada y alta, no corría más, y se movía peligrosamente cuando pasabas de 140 km/h en circuito cerrado. Decepcionante.
Pero está claro que el tiempo nos cambia, y nuestras percepciones también, igual que las querencias y necesidades.
Yo compré esta moto para viajar y hacer alguna incursión trail-light, y ya había hecho algunas cositas con ella en 2024 y 2025: un buen trayecto trail por la Costa Vicentina, y un fantástico viaje hasta Tabernas con visita al puerto de Velefique, y el desierto de Gorafe. Con eso ya pude constatar que era una moto cómoda, fiable, y con un consumo razonable si uno se mantiene dentro de las velocidades legales, pudiendo hacer tranquilamente más de 300 km antes de encender la luz de la reserva, y aún así todavía quedan más de 5 litros de gasolina. 
También aprendí sus limitaciones, básicamente mucho peso y muy arriba, sobre todo con el depósito lleno, lo que limita mucho, al menos para mis habilidades, su capacidad off road. 
Pero sus cualidades se ajustan cada vez más a lo que quiero en una moto, tanto que cada vez la uso más y más para los paseos por la sierra los fines de semana, dejando a la 749 triste y sola en el garaje con mayor frecuencia: comodidad, facilidad de conducción, par motor, parte ciclo aceptable. 

Una vez explicado todo ello, paso a comentar muy brevemente lo que llevo hecho este año 2026: Un viaje a Picos de Europa de 2.400 km, con viento, frío, lluvia y nieve, miles de curvas, alguna pista, todo sin mayor problema; una semana de Feria de Sevilla, aguantando atascos y calor; y de postre, se la presté a un amigo para que fuera con ella a las carreras de Jerez, con lo que eso supone de polvo, caravanas, calor, arranques y paradas. Todo ello superado con nota. 

Puerto de Ventana, de León a Asturias

Pista de Espinama a Sotres

Preparados para asistir al Real

En el parking de la acampada en Jerez

Hace un tiempo la puse en venta en Wallapop, pero medio me arrepiento. Sé que si la largo me arrepentiré, porque me ha dado muchas satisfacciones y pocos problemas (casi ninguno, la verdad). Pero veo venir que no me queda mucho para seguir disfrutando de las motos en carretera, y quisiera probar más cosas. ¿Quién sabe lo que pasará? Ojalá la pudiera mantener en la cuadra, junto a la Ducati y la TTR, motos de las que no quisiera deshacerme, bien por motivos económicos o sentimentales, pero añadir otra máquina más sería inviable en nuestro estado actual familiar y pecuniario...
 

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