Akio Toyoda dice sentirse "muy solo" defendiendo los motores de combustión mientras la industria entera corre hacia los eléctricos.
El chairman de la marca más vendida del mundo acaba de admitir que se siente "muy solo" defendiendo los motores de combustión. Y no lo dijo con amargura, lo dijo con honestidad: "Hace tres o cuatro años era el único que le decía a los medios que amo el olor, amo el sonido, amo los motores. Parece que sigo siendo el único."
Lo curioso es que este hombre dirige la empresa que más autos vende en el planeta, por sexto año consecutivo, y aun así siente que está nadando contra la corriente. Su postura no es pura nostalgia, Toyoda lleva años señalando que la infraestructura de carga sigue sin existir en gran parte del mundo, y fabricar un eléctrico tiene una huella de carbono que los números de ventas no cuentan. Según sus propios cálculos, 27 millones de híbridos Toyota tienen una huella similar a 9 millones de EVs considerando producción de baterías y energía de red.
¿Son perfectos esos números? No. Seguro hay variables. Pero la pregunta que Toyoda lanza al aire es válida: ¿estamos corriendo hacia los eléctricos porque tiene sentido o porque ya nadie quiere ser el que levante la mano?
Toyota no está parada. Tiene nuevos EVs, trabaja en combustibles neutros en carbono y desarrolla motores de hidrógeno para Le Mans. Pero se niega a abandonar la combustión como si fuera un error del pasado.
Mis alabanzas a este señor, extraña mezcla de empresario y apasionado del motor.

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