jueves, 30 de enero de 2020

Las mejores poesías de la lengua española

En una edición reducidísima de solo 50 ejemplares, llegó a mis manos el número 20, dedicado a mi hijo Pepe, nieto de autor:


Una antología, una más de entre las cienes que debe haber sobre este tema, y seguramente casi todas incluyen los mismos autores y poemas. En este caso, además de los clásicos españoles e iberoamericanos más conocidos e indispensables, el autor recoge varios poetas modernos, y abarca todos los estilos, desde el formalismo más acusado y férreo hasta el verso libre sin compromisos (y en muchos casos ni siquiera hay rima). 
La lectura de esta antología es fácil, porque sigue un patrón o guía asequible y fácilmente comprensible. Los autores son ordenados por orden alfabético, y no de importancia o de antigüedad. Hay una breve nota biográfica de cada uno, con reseña de sus más importantes obras, influencias y pertenencia a escuelas o movimientos, además de una pequeña selección de versos, que oscila entre dos y cinco o seis, según lo que al antólogo le guste. 
Lo he leído con gusto y me ha sido grato introducirme un poco en ese desconocido mundo de la poesía, algo prácticamente olvidado por los jóvenes (y los no tan jóvenes) hoy día. Pero yo lo comprendo, encuentro cierto excusa en un mundo en el que todo se vive más rápido, más ahora, más ya. No hay tiempo para nada, las redes lo ocupan todo, uno pasa muchas horas en el trabajo y lo que quiere es entretenimiento instantáneo y sin esfuerzo. Y la poesía requiere esfuerzo, tiempo y dedicación. También hay que buscar su momento, que puede ser, a mí me ocurre, cuando uno menos lo espera. Hay días en que me cuesta leer un solo autor, y tengo que repasar los poemas un par de veces o tres porque no me entero, no lo cojo, no lo pillo. Y otro día, en cambio, devoro sin piedad, puedo pasar dos horas, dos horas y media, tres horas, leyendo y absorbiendo, concentrado, en silencio o con una musica agradable de fondo a bajo volumen...
La poesía es así, supongo, como todas las artes, y sin duda hay que estar dotado para ser poeta. No digo ná para ser uno bueno!!

Porque lo bello es bello, y existen los cánones, y en poesía también es así, no se puede negar. Me gusta la poesía porque es enemiga de aquello tan falaz y repulsivo de "para gustos, los colores", o "sobre gustos no hay nada escrito". Por favor, cada vez que oigo una de esas alocuciones insensatas tiene lugar una tremendo facepalm en toda regla. 

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