viernes, 25 de marzo de 2022
martes, 22 de marzo de 2022
miércoles, 2 de marzo de 2022
Un poco de técnica
Electrificación
Mi amigo Pedrito vende coches en Hyundai, y como buen comercial, me ofreció la oportunidad de probar un modelo 100% eléctrico, en este caso un Kona. Intentaré aquí plasmar mis sensaciones, comenzando por señalar que es la primera vez que me pongo al volante de un vehículo de esta marca.
Lejos quedan los tiempos en que los coreanos desembarcaron en nuestras fronteras, con unos coches baratos, de acabados pobres y estéticas discutibles. En todos estos años han mejorado muchísimo en presencia, en calidad percibida, ha aumentado mucho la red de concesionarios, y aunque ya no son baratos, el precio es acorde a lo que la competencia exige por similares prestaciones y/o acabados.
La fiabilidad tampoco es mala, según parece, pero el tema del diseño aún tiene que mejorar mucho, tanto exteriormente (el mismo caso del Kona que pruebo es un atentado atroz al buen gusto y los más elementales cánones de la proporción, y hace daño a la vista el solo hecho de mirarlo de soslayo), como en un desordenado puesto de mando con botones poco dispuestos a ser encontrados al primer vistazo, a pesar de detalles de menor importancia producto de la modernidad.
El aparato es la versión de 204 cv, que asegura una autonomía en ciudad de 660 km (una exageración en toda regla), y que en ciclo combinado según revistas especializadas del sector se queda en unos 430 km. Esta autonomía se ve reducida cuando se usa por carretera o vías rápidas, cayendo hasta unos 300 km aproximadamente. Los tiempos de carga siguen siendo enormes, más de doce horas para una carga completa en el enchufe de tu garaje, pero Hyundai está regalando a cada nuevo comprador una "torre de carga rápida" valorada en más de mil euros, para reducir esa espera a la tercera parte. En media hora, en poste de carga rápida, puede alcanzar el 80% de la batería, pero esos postes no abundan, por no decir que apenas hay.
lunes, 21 de febrero de 2022
Otro tipo de trail
Después de un par de temporadas adentrándonos en el hardtrail (o en-blando, ya me entienden), hay que sentarse, recapacitar, pensar en el futuro, las edades que gastamos y, porqué no, las motivaciones (o desmotivaciones), decidí tomármelo un poco más pausado, más tranquilo.
Se acabaron las salidas en grupo numeroso, harto ya de tragar polvo y de compartir desayunos, vivencias y algún que otro almuerzo con personas que, a la postre, resulta que incluso después de varios años compartiendo afición, no los veo como verdaderos amigos. No hay contacto más allá del grupo de wasap que sólo funcional cuando alguien quiere salir en moto, y después pasan semanas, meses, sin saber nada de nadie. Ojo, que yo hago igual con ellos, esto es una vía de ida y vuelta, así que no hay nada que recriminar, entiéndanme. Son varias personalidades muy diferentes, demasiado, con objetivos y querencias tan dispares que, la verdad, no sé cómo hemos durado tanto saliendo juntos.
Pero eso, como digo, se acabó. Mantengo contacto habitual con sólo dos, y tengo mucho cariño un tercero que para mí es alguien especial.
De modo que buscando algo más tranqui-trail, decido llegar a Pomarao, como porte de una ruta que tengo previsto realizar más adelante. Tras el proceso de consultar varios tracks en Wikiloc, y en mi personal biblioteca, amén de observar con detenimiento y trazar algo en Google Earth, llega el momento de rodar el trayecto usando la guía de mi viejuno aparato GPS, para descubrir, horrorizado, como numerosos caminos entre Cartaya y San Bartolomé de la Torre han desaparecido, sepultados bajo innumerables explotaciones de frutales de regadío, incluso plantas tan poco propias del terreno arenoso y casi desértico que rige por estos lares como el aguacate (sorprende ver un extenso campo de estos arbolillos con una ducha cada uno, todo ello sobre arena parecida a la de una playa). Así es imposible salvar los pantanos, y pronto aparece el miedo a la sequía. Eso sí que es delincuencia medioambiental, pero como es habitual, el lado político del medio ambiente, en este caso la Consejería correspondiente, las confederaciones hidrográficas, Ayuntamientos y todas aquellas entidades susceptibles de sacar tajada, la sacan y bien sacada, no me cabe la menor duda, y detrás de cada una de esas entidades públicas hay personas que las gobiernan y toman decisiones sin mirar más allá de los cuatro años que estarán ocupando un sillón.
Pena y asco.
Llego por fin a Pomarao, no sin tener que retroceder varias veces sobre mis rodadas, huir de varías jaurías de perros que me atacaban (debe haber robo de frutas por doquier, porque ahora todos los campos de cultivo está fuertemente vallados, tienen cámaras de vigilancia, alarmas y mastines con rabos y orejas cortados), enfurecidos salían por las puertas abiertas algunas de dichos campos. ¿Qué hubiera pasado si en vez de ir en moto, fuera paseando o en bici? Mejor no pensarlo...
Pomarao se ha convertido en un lugar de cita, aparcamiento y estancia vacacional para caravanistas de toda índole y nacionalidad. No me gusta el camperismo de estos sujetos, que no suelen dejar un duro en las poblaciones en las que se asientan, a veces durante semanas, aprovechándose de las instlaciones creadas para otros fines (aparcamiento). Son seres egoístas y pretendidamente autosuficientes, y nunca piensan en lo que afea una fila de enormes autocaravanas que dejan además un pestilente aroma fruto de no hacer las cosas correctamente.
Pena y asco.
viernes, 11 de febrero de 2022
Probando probando
jueves, 3 de febrero de 2022
sábado, 29 de enero de 2022
Quiénes sean Chris Cocalis y Dave Weagle? Ein?
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| Cocalis a la derecha de la imagen |
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| Pivot Cycles Mach 4, tal y como fue presentada en el Interbike 2007 |
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| El bueno de Dave afanado en su cobertizo |
| Bieletas DW-link y piezas CNC soldadas |
domingo, 23 de enero de 2022
Bye bye Chenry Bomb
¡Qué assssco!







