viernes, 12 de mayo de 2017

Tú, el inmortal

Roger Zelazny obtuvo el Premio Hugo en el año 1966, ex aequo con Dune, de Frank Herbert. Este fue el primero motivo que me atrajo y me impulsó a hacerme con la novela, que no tardé en leer, casi del tirón.

Mi admiración por Dune es enorme, no ya sólo por el libro, sino también por la visión que se plasmó en el celuloide de la mano de David Lynch, y pensé que si algo había competido de tú a tú contra ello, debía ser, como mínimo, bueno.

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La verdad es que no es la casi obra maestra del género que es Dune, cosa muy difícil, pero no es mal libro. Muy entretenido, de extensión moderada tirando a corta, bien escrito, que se lee fácil y casi del tirón. 
Con un estilo muy bueno, Zelazny nos describe un mundo postapocalíptico como causa de una guerra nuclear (téngase en cuenta la fecha en que se escribió, en plena Guerra Fría), añade la visita de personajes extraterrestres desde la estrella Vega, aparecen mutantes, monstruos, desolación, muerte, amor. Un poco de todo.

La historia recuerda a un clásico épico griego, con un viaje alrededor del planeta para enseñarlo a un vegano que quiere escribir un libro, según dice. Le acompaña el protagonista como guía, un guardaespaldas asesino a sueldo, y representantes de diversas organizaciones y estamentos dirigentes. Se sucede la acción, las intrigas, y algunas cosas que, obviamente, terminan no resultando lo que parecían al principio. 

Es un buen libro, o a mí personalmente me ha gustado. Se enclava en algún punto entre la fantasía y la ciencia ficción, aunque a veces es difícil colocar la delgada línea que separa ambos mundos, y aquí se confunden un poco, incluso introduciendo elementos oníricos, religiosos, y mitológicos. 
¿Ganador del Hugo? Sí. ¿Merecedor? Eso es algo que yo no puedo calificar. Es bueno, pero...
Puedo recomendar su lectura, no obstante. Me ha parecido además original, y el estilo narrativo sobresale.

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