jueves, 26 de mayo de 2016

Hydrofoil

Hace diez años, uno de los pioneros ya se/nos deleitaba con escenas como ésta:

Pete Cabrinha dándolo todo
Cabrinha, como sus buenos amigos Laird Hamilton, Alex Angulo, Robby Naish, y otros, es un verdadero waterman, siempre dispuesto a probar y a incorporar a su bagaje todo tipo de inventos susceptibles de proporcionar nuevas sensaciones en el medio acuático. 

Salvando muchísimo las distancias, claro está, con el tiempo me he ido convirtiendo en un personaje un poco aguerrido en lo marítimo, siempre a pequeñísima escala y dentro de mis posibilidades técnicas...
El verano pasado ya probé el artefacto en cuestión:


Y sí, es cualquier cosa menos fácil, se lo aseguro. Es un deporte totalmente diferente, uno tiene que resetear todo lo que sabe sobre deslizamiento sobre el agua, simplemente porque eso no desliza sobre el agua, sino dentro de ella. El funcionamiento del hidro-ala se basa en los mismos principios que el ala de un avión: su forma hace que se cree una diferencia de presiones entre el agua que se desliza por debajo y el que lo hace por arriba, provocando una sustentación o incluso ascensión de todo el artefacto, efecto que se acentúa con la velocidad de forma proporcional. Tiene mucho, muchísimo menos rozamiento que cualquier otro tipo de casco, por lo que la capacidad de navegar con poco viento y los ángulos de ceñida son algo increíbles y difíciles de interpretar a menos que uno no lo vea con sus propios ojos.
Aparte está, claro, la diferente sensación de ir volando sobre el agua, con ausencia de vibraciones, golpes provocados por las olas y las irregularidades de la superficie del mar, el silencio, y la libertad de elegir rumbos que con otra embarcación serían imposibles.

Recién incorporado al maletero
Ya les iré contando mis evoluciones, pues me llevará tiempo aprender a manejarlo, amén de encontrar las condiciones ideales de viento y mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comente, quédese a gusto, pero si firma como anónimo nadie lo verá.