Una pena, sí, una pena.
Hacía tiempo que no perdía el ídem de esa manera, la verdad, sobre todo, y lo peor, porque los pocos amigos que la habían visto me habían dicho que era muy chuli y divertida. "Un peliculón", dijo uno.
Hay que joderse, pues sí.
Es la película que se debió filmar en los ochenta, pero que, desgraciadamente, llega con treinta años de retraso. En todo momento se quiere dar una imagen de película de baja calidad en cuanto al meterial usado o la técnica de rodaje empleada, con brillos y reflejos nocturnos, luces y sombras extrañas, y un color raro raro durante todo el metraje.
El argumento me hace pensar en Los Goonies -del mismo director-, a ratos en Encuentros en la Tercera Fase, pero sobre todo a E.T.. De hecho, se puede entender como un E.T. rodado con peor calidad, mejores medios y embrutecido, adaptado a los tiempos modernos en los que hay que hacerlo todo a lo bestia para llamar la atención. O sea, si hay que arrasar un pueblo previo encarcelamiento de todos sus habitantes en una base militar, pues se arrasa. Si hay que asesinar impunemente a un profesor de instituto que encarna el bien, pues se asesina y no se hable más de él en el resto de la peli. Si el alienígena es de grande como un edificio de cuatro pisos, que lo sea, y si hace un agujero del tamaño de la T4 bajo dicho pueblo para moverse, pues que lo haga. Y la nave, qué decir de la nave y los cubitos mágicos.
En fin, que no quiero matarles el gusanillo con más spoilers. Sólo les recomendaré que no la vean y esperen a que salga en DVD, o mejor aún, que la vean online o al descarguen, para que aprendan de una puta vez a hacer películas de calidad, con buenos guiones, que hay que currárselo más, coño.
Hay muy poca imaginación en el cine de hoy, con mucho remake y mucha precuela y secuela inventada que nada aporta, nada nos dice, ni nada nos entretiene. Vengan simios originales, luego aliens y vaqueros -miedo me da, pero con esa no pienso picar-, otra versión de los tres mosqueteros, otra versión de Conan el Bárbaro, y así sucesivamente, y así nos luce el pelo.
Y luego se quejan de que el cine es ruinoso, que cierran las salas -los pobres, con lo barato que es ir al cine...-, que se las bajan, que no las ve nadie. Se lo merecen.
viernes, 9 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
reborn: reencuentros
Con la llegada de Septiembre, he vuelto a la piscina del barrio. Ayer, domingo, por la mañana, fue todo un placer comprobar que mi tarjeta magnética me daba acceso a un casi fantasmal gimnasio, bajo la atenta mirada, aunque de soslayo, del chico gay que estaba en el mostrador administrativo.
Recuerdo la última que estuve por allí, con dos muletas y acompañado del limitador que me iba abriendo las puertas, y luego me acompañaba durante mi breve paseo por los aledaños mojados de la piscina.
Pero esta vez he ido solo por primera vez, valiéndome por mí mismo, y no he necesitado ya la sillita para minusválidos a la hora de entrar y salir del agua.
La natación, un placer: únicamente había cuatro mujeres nadando, con lo que había dos calles de sobra.
Nadé durante veinte minutos, lo que es mucho teniendo en cuenta el aburrimiento que me provoca, pero la motivación de la mejora física es suficiente para sobrepasar la barrera de los cinco minutos que yo nadaría en condiciones normales.
Cometí el error de salir rápidamente después del nado, y a pesar de la ducha con el agua fría, cuando terminé de vestirme estaba sudando. Hay que permanecer más rato en el agua para calmar el cuerpo, que las pulsaciones vuelvan a su latir normal, y que los músculos tomen una temperatura más fresca antes de abandonar el líquido elemento.
Luego, por la tarde, experimente con la bici del limitador, una Trek de señorita, de esas con el tubo horizontal que baja más de la cuenta, porque me resulta más fácil subir y bajar, y porque tiene pedales de plataforma que puedo usar con mis habituales chanclas veraniegas -por la inflamación del pie no puedo utilizar calzado cerrado, lo que es una gran jodienda, imagínense, tuve que acudir a una boda en Julio con traje y chanclas...-
Di unas cuantas vueltas por el garaje, con mucho cuidado, y fui tan feliz que estuve el resto del día con una impresionante cara de bobo sonriente.
Para rematar el día, y aprovechando que mi suegra está en casa -¿debería llamarla "corte de encendido", o "relimitador"?-, quien se pudo quedar con los cuervos que me sacan los ojos, fuimos como dos felices cónyuges a cenar a un restaurante que los lectores de Huelva supongo conocerán: La Plazuela, en Aljaraque.
El menú que elegí fue sencillamente espectacular. Hacía por lo menos un año que no pisaba el lugar, y aún así Juan, el maître, recordaba mi nombre perfectamente -ese hombre es un portento, y me encanta su manera de cantar los postres!!-.
Me pregunto porqué no voy más a menudo a ese sitio, y supongo que la respuesta está en el precio y en que hay que coger el coche para ir. Pero sobre todo el precio, que los honrados trabajadores y/o recibidores de compensación por causa de baja, no podemos afrontar regularmente.
Merece la pena ir y pedir cosas que se salgan de la sota/caballo/rey de la costa de Huelva, hacerse un poco el valiente y atacar platos más elaborados, porque su cocina puede, y además quiere hacerlo.
Entradas: para compartir, un plato de almejas "extra" al vapor, magníficas, sabrosas, grandes, jugosas; y para mí, además, jamón de atún sobre lecho de tomate natural triturado y ajoblanco con almendras.
Plato principal: taco de solomillo de buey con queso gorgonzola a la salsa de Café París. Lo pedí crudo pero caliente, como siempre lo pido en los restaurantes, y desde aquella vez que en el viaje de novios me lo hicieron bien en el Bistrot Le Procope, de París, hace doce años y medio, nadie ha sabido hacérmelo bien hasta el domingo. Soberbio.
Postre: compartido, pues ya íbamos más llenos de la cuenta, fue una tarta de mousse de chocolate y naranja, y una menta poleo.
Bebimos dos cervezas cada uno. Mi limitador pidió un menú más basado en el pescado, y tenía muy buena pinta, la verdad.
En total casi 120€, pero fue de esas veces que uno paga a gusto y hasta con placer y agradecido por haber comido con tal calidad.
Recuerdo la última que estuve por allí, con dos muletas y acompañado del limitador que me iba abriendo las puertas, y luego me acompañaba durante mi breve paseo por los aledaños mojados de la piscina.
Pero esta vez he ido solo por primera vez, valiéndome por mí mismo, y no he necesitado ya la sillita para minusválidos a la hora de entrar y salir del agua.
La natación, un placer: únicamente había cuatro mujeres nadando, con lo que había dos calles de sobra.
Nadé durante veinte minutos, lo que es mucho teniendo en cuenta el aburrimiento que me provoca, pero la motivación de la mejora física es suficiente para sobrepasar la barrera de los cinco minutos que yo nadaría en condiciones normales.
Cometí el error de salir rápidamente después del nado, y a pesar de la ducha con el agua fría, cuando terminé de vestirme estaba sudando. Hay que permanecer más rato en el agua para calmar el cuerpo, que las pulsaciones vuelvan a su latir normal, y que los músculos tomen una temperatura más fresca antes de abandonar el líquido elemento.
Luego, por la tarde, experimente con la bici del limitador, una Trek de señorita, de esas con el tubo horizontal que baja más de la cuenta, porque me resulta más fácil subir y bajar, y porque tiene pedales de plataforma que puedo usar con mis habituales chanclas veraniegas -por la inflamación del pie no puedo utilizar calzado cerrado, lo que es una gran jodienda, imagínense, tuve que acudir a una boda en Julio con traje y chanclas...-
Di unas cuantas vueltas por el garaje, con mucho cuidado, y fui tan feliz que estuve el resto del día con una impresionante cara de bobo sonriente.
Para rematar el día, y aprovechando que mi suegra está en casa -¿debería llamarla "corte de encendido", o "relimitador"?-, quien se pudo quedar con los cuervos que me sacan los ojos, fuimos como dos felices cónyuges a cenar a un restaurante que los lectores de Huelva supongo conocerán: La Plazuela, en Aljaraque.
El menú que elegí fue sencillamente espectacular. Hacía por lo menos un año que no pisaba el lugar, y aún así Juan, el maître, recordaba mi nombre perfectamente -ese hombre es un portento, y me encanta su manera de cantar los postres!!-.
Me pregunto porqué no voy más a menudo a ese sitio, y supongo que la respuesta está en el precio y en que hay que coger el coche para ir. Pero sobre todo el precio, que los honrados trabajadores y/o recibidores de compensación por causa de baja, no podemos afrontar regularmente.
Merece la pena ir y pedir cosas que se salgan de la sota/caballo/rey de la costa de Huelva, hacerse un poco el valiente y atacar platos más elaborados, porque su cocina puede, y además quiere hacerlo.
Entradas: para compartir, un plato de almejas "extra" al vapor, magníficas, sabrosas, grandes, jugosas; y para mí, además, jamón de atún sobre lecho de tomate natural triturado y ajoblanco con almendras.
Plato principal: taco de solomillo de buey con queso gorgonzola a la salsa de Café París. Lo pedí crudo pero caliente, como siempre lo pido en los restaurantes, y desde aquella vez que en el viaje de novios me lo hicieron bien en el Bistrot Le Procope, de París, hace doce años y medio, nadie ha sabido hacérmelo bien hasta el domingo. Soberbio.
Postre: compartido, pues ya íbamos más llenos de la cuenta, fue una tarta de mousse de chocolate y naranja, y una menta poleo.
Bebimos dos cervezas cada uno. Mi limitador pidió un menú más basado en el pescado, y tenía muy buena pinta, la verdad.
En total casi 120€, pero fue de esas veces que uno paga a gusto y hasta con placer y agradecido por haber comido con tal calidad.
Watch talk: Pogue
En esta ocasión voy a aportar un poco de datos históricos, y hablaré de William R. Pogue, Coronel de la USAF, piloto de la primera misión de larga duración de la NASA, la Skylab-IV, durante la cual Mr. Pogue llevó en su muñeca un Seiko 6139-6002, convirtiendo a este reloj en una leyenda: el primer cronógrafo automático en viajar al espacio. Dicha misión consistió en habitar durante 84 días en el espacio para hacer pruebas, experimentos y comprobar los efectos de la estancia prolongada en situación de gravedad cero en el ser humano.
Este señor lucho en la Guerra de Corea, llegando a volar en 43 misiones de combate antes del alto el fuego en julio de 1953.
Llegó a convertirse en un piloto experto en pocos años. De hecho, a los cuatro años de haberse alistado, se convertiría en piloto de los Thunderbirds de la USAF, un escuadrón altamente cualificado, llegando a hacer incluso solos.
De una breve entrevista hago este sencillo extracto sobre su relación con los relojes:
Pregunta: Usted ha señalado que posee un Rolex, adquirido en 1957/1958, utilizado en los vuelos Thundebird. Teniendo en cuenta la velocidad que se alcanza, ¿cómo mide los tiempos en el aire?, ¿Qué funciones de reloj o de cronógrafo se utilizan en el avión?
Respuesta: Mi Rolex lo recibí a finales de 1957 y todavía lo conservo. De hecho, lo llevo puesto ahora mismo. De todas formas, en nuestros vuelos llevábamos modelos económicos estándar de relojes de navegación (“hack” watches), que no tenían funciones de cronógrafo.
Aportación mía propia: lo de llevar relojes económicos era porque, sencillamente, había ocasiones en que los relojes eran sometidos a tanta presión y aceleración que se producían fallos mecánicos, y para joder uno bueno y caro, mejor joder uno barato, ¿no?
La verdad es que la NASA tenía un contrato de patrocinio con Omega, y facilitaron a los miembros de la expedión espacial sendos Speedmaster, pero: "No nos dieron el Omega hasta un par de meses antes del lanzamiento. Necesitaba un reloj para medir el encendido de motores y me recomendaron el Seiko. Fue muy útil a la hora de establecer los tiempos en el encendido. Había que fijar el bisel para el número de segundos apropiado, ya que en caso de que la señal del ordenador no fuese recibida por el panel electrónico había que gritar "apagado" y pulsar dos interruptores para cortar los propulsores de los motores."
Como curiosidades dignas de señalar, decir que los relojes, tanto Omegas como el Seiko, funcionaron a la perfección en gravedad cero, y lo ha estado usando desde 1971 hasta el 2005, en que fue donado para una asociación.
Hablaré ahora de mi Seiko 6139-6002:
Esta pieza es una de las más impresionantes de mi modesta colección. Fabricada en Junio de 1972, tiene casi casi mi misma edad, y está absolutamente original, lo que es una auténtica rareza y lo hace aún más especial y valioso. Tiene original hasta el armis, y encima el día de la semana en español.
He navegado mucho, muchísimo, por la red, visitando constantemente la bahía en subastas imposibles, y visitando numerosos foros, incluso extranjeros. Pero dicen que Dios escribe derecho con reglones torcidos, y fue precisamente eso lo que me llevó a poder compartir hoy con ustedes esta belleza.
A muchos, como a mi limitador, no les agrada que la esfera sea amarilla, y su combinación llamativa con el bisel tipo Pepsi, pero a mí me encanta.
Este reloj lo hay en otras combinaciones de color más discretas, pero esas ya no son Pogue. El coronel tuvo uno exactament igual a éste.
Su calibre, el 6139, es famoso por su precisión, el mío funciona perfectamente, sobre todo el crono, con pefecta puesta a cero, y el giro del bisel interno, que es una pasada. Con el bisel externo podemos hacer la función de tacómetro.
El peluco costaba entonces unos cien dólares, mientras que un Rolex Daytona venía a costar unos pocos dólares más.
Este señor lucho en la Guerra de Corea, llegando a volar en 43 misiones de combate antes del alto el fuego en julio de 1953.
Llegó a convertirse en un piloto experto en pocos años. De hecho, a los cuatro años de haberse alistado, se convertiría en piloto de los Thunderbirds de la USAF, un escuadrón altamente cualificado, llegando a hacer incluso solos.
De una breve entrevista hago este sencillo extracto sobre su relación con los relojes:
Pregunta: Usted ha señalado que posee un Rolex, adquirido en 1957/1958, utilizado en los vuelos Thundebird. Teniendo en cuenta la velocidad que se alcanza, ¿cómo mide los tiempos en el aire?, ¿Qué funciones de reloj o de cronógrafo se utilizan en el avión?
Respuesta: Mi Rolex lo recibí a finales de 1957 y todavía lo conservo. De hecho, lo llevo puesto ahora mismo. De todas formas, en nuestros vuelos llevábamos modelos económicos estándar de relojes de navegación (“hack” watches), que no tenían funciones de cronógrafo.
Aportación mía propia: lo de llevar relojes económicos era porque, sencillamente, había ocasiones en que los relojes eran sometidos a tanta presión y aceleración que se producían fallos mecánicos, y para joder uno bueno y caro, mejor joder uno barato, ¿no?
La verdad es que la NASA tenía un contrato de patrocinio con Omega, y facilitaron a los miembros de la expedión espacial sendos Speedmaster, pero: "No nos dieron el Omega hasta un par de meses antes del lanzamiento. Necesitaba un reloj para medir el encendido de motores y me recomendaron el Seiko. Fue muy útil a la hora de establecer los tiempos en el encendido. Había que fijar el bisel para el número de segundos apropiado, ya que en caso de que la señal del ordenador no fuese recibida por el panel electrónico había que gritar "apagado" y pulsar dos interruptores para cortar los propulsores de los motores."
| Pero, qué cojones es eso amarillo en su muñeca??? |
Como curiosidades dignas de señalar, decir que los relojes, tanto Omegas como el Seiko, funcionaron a la perfección en gravedad cero, y lo ha estado usando desde 1971 hasta el 2005, en que fue donado para una asociación.
Hablaré ahora de mi Seiko 6139-6002:
| Sin duda, es precioso. |
He navegado mucho, muchísimo, por la red, visitando constantemente la bahía en subastas imposibles, y visitando numerosos foros, incluso extranjeros. Pero dicen que Dios escribe derecho con reglones torcidos, y fue precisamente eso lo que me llevó a poder compartir hoy con ustedes esta belleza.
A muchos, como a mi limitador, no les agrada que la esfera sea amarilla, y su combinación llamativa con el bisel tipo Pepsi, pero a mí me encanta.
Este reloj lo hay en otras combinaciones de color más discretas, pero esas ya no son Pogue. El coronel tuvo uno exactament igual a éste.
Su calibre, el 6139, es famoso por su precisión, el mío funciona perfectamente, sobre todo el crono, con pefecta puesta a cero, y el giro del bisel interno, que es una pasada. Con el bisel externo podemos hacer la función de tacómetro.
El peluco costaba entonces unos cien dólares, mientras que un Rolex Daytona venía a costar unos pocos dólares más.
| Aquí pueden apreciar el armis y la consistencia de la caja |
Boys, boys, boys
Muchos ni la conocerán, pero a mí jamás se me olvidará el programa de fin de año del 87...
Dudas?
Nunca me cayó bien, y creo que lo he dicho por aquí alguna vez. Pero independientemente de lo intratable que sea Lorenzo en su vida privada, que a mí me importa bien poco, me tuve que quitar el sombrero ayer.
En Misano Adriatico Giorgio impuso la ley del más fuerte, fue el auténtico martillo de principio a fin, hizo una demostración de talento y puesta a punto perfecta. En una palabra: MACHACÓ, y a base de bien.
Su máximo rival hoy por hoy, el antaño justamente apodado Rolling Stoner, una vez más, dejó claro que eso del cuerpo a cuerpo no va con él. Puso su calculadora en funcionamiento, y tiró la toalla al comprobar que no iba a poder con el correoso y chulo de Lorenzo.
Stoner ha demostrado muchas veces que el enfrentamiento a cara de perro no es su especialidad, y siempre ha salido escaldado en las escaramuzas de corta distancia, esas en las que a veces hay roces de carenados, hachazos en sítios inverosímiles, y donde los cojones salen a relucir. Dani Penosa sufre la misma fobia.
Son pilotos que a lo mejor debían haber elegido otro deporte para pelear, de esos en los que es imposible el contacto físico, como el bádminton, el golf, o el vuelo sin motor.
Sea como fuere, JL arrasó demostrando que no todo está dicho, y que aún puede coronarse nuevamente world champion. Penosa le hizo un gran favor al adelantar a Stoner en el sitio más increíble del revirado circuito italiano, en la curva más rápida, una de derechas apodada "il curvone", de esas en las que parece que solo puede haber una trazada, pero Dani demostró al australiano, como le hizo Rossi a Lorenzo en su día en la última curva de Montmeló, que hay pilotos que están obligados a lo imposible para reafirmarse, para reflejar su status de piloto, de su grandeza al manillar. Porque recordemos que aunque Dani hoy por hoy no esté luchando por el título, ha sido world champion tres veces, y lo ha sido por algo. Una pena que sea de cristal...
Casey ha aducido que arrastra cansancio por culpa del jet lag, como si los demás pilotos no hubieran cruzado el charco el mismo número de veces que él. A mí me produce gran tristeza y decepción cuando un piloto pierde y busca las escusas más estúpidas. Nunca lo he entendido. Uno pierde porque el otro ha sido mejor ese día, punto. Pero hay pilotillos que no tienen la suficiente hombría para reconocerlo, y se cuentan con los dedos de una sola mano los que lo hacen. Rossi es uno de ellos, y no duda en felicitar inmediatamente al piloto que le gana en un mano a mano.
Hay que saber perder, y reconocer la valía del contrario porque eso, además, dará a su vez más valor a nuestra propia victoria. Pero hay muchos egos exagerados en el mundo del deporte de alta competición, mucho niñato malcriado que ha sufrido una infancia infeliz, mucho estúpido, mucho incongruente, mucho inmaduro. Fue el caso del hombre excusa, el de triste recuerdo, sí, Sosete Gibernau era un experto en eso, por ejemplo.
En una pista en la que las Mojondas no pudieron hacer valer su superior velocidad máxima y aceleración, insultantemente superior a las de sus rivales, debido a sus cortas rectas, la Yamaha iba sobre raíles, y Giorgio pudo pilotar como a él le gusta.
Igual pasó con Simoncelli, piloto de mi preferencia, injustamente tratado por los medios, sobre todo los españoles -fundamentalmente por ser italiano, supongo, no encuentro otra razón-. En unas últimas vueltas de infarto, en una tremenda lucha mano a mano con el oficialísimo compatriota Dovi, y un Ben Spies venido a más, impuso la ley del más genial, con adelantamientos imposibles por fuera y por dentro, aún con la desventaja de su mayor peso y una moto obviamente diseñada para una persona veinte centímetros más baja. Cada vez me gusta más este tipejo, que para mí es uno de los que más desarrollado tiene el "gen piloto" de la escuálida parrilla de motoGp:
En Misano Adriatico Giorgio impuso la ley del más fuerte, fue el auténtico martillo de principio a fin, hizo una demostración de talento y puesta a punto perfecta. En una palabra: MACHACÓ, y a base de bien.
Su máximo rival hoy por hoy, el antaño justamente apodado Rolling Stoner, una vez más, dejó claro que eso del cuerpo a cuerpo no va con él. Puso su calculadora en funcionamiento, y tiró la toalla al comprobar que no iba a poder con el correoso y chulo de Lorenzo.
Stoner ha demostrado muchas veces que el enfrentamiento a cara de perro no es su especialidad, y siempre ha salido escaldado en las escaramuzas de corta distancia, esas en las que a veces hay roces de carenados, hachazos en sítios inverosímiles, y donde los cojones salen a relucir. Dani Penosa sufre la misma fobia.
Son pilotos que a lo mejor debían haber elegido otro deporte para pelear, de esos en los que es imposible el contacto físico, como el bádminton, el golf, o el vuelo sin motor.
Sea como fuere, JL arrasó demostrando que no todo está dicho, y que aún puede coronarse nuevamente world champion. Penosa le hizo un gran favor al adelantar a Stoner en el sitio más increíble del revirado circuito italiano, en la curva más rápida, una de derechas apodada "il curvone", de esas en las que parece que solo puede haber una trazada, pero Dani demostró al australiano, como le hizo Rossi a Lorenzo en su día en la última curva de Montmeló, que hay pilotos que están obligados a lo imposible para reafirmarse, para reflejar su status de piloto, de su grandeza al manillar. Porque recordemos que aunque Dani hoy por hoy no esté luchando por el título, ha sido world champion tres veces, y lo ha sido por algo. Una pena que sea de cristal...
Casey ha aducido que arrastra cansancio por culpa del jet lag, como si los demás pilotos no hubieran cruzado el charco el mismo número de veces que él. A mí me produce gran tristeza y decepción cuando un piloto pierde y busca las escusas más estúpidas. Nunca lo he entendido. Uno pierde porque el otro ha sido mejor ese día, punto. Pero hay pilotillos que no tienen la suficiente hombría para reconocerlo, y se cuentan con los dedos de una sola mano los que lo hacen. Rossi es uno de ellos, y no duda en felicitar inmediatamente al piloto que le gana en un mano a mano.
Hay que saber perder, y reconocer la valía del contrario porque eso, además, dará a su vez más valor a nuestra propia victoria. Pero hay muchos egos exagerados en el mundo del deporte de alta competición, mucho niñato malcriado que ha sufrido una infancia infeliz, mucho estúpido, mucho incongruente, mucho inmaduro. Fue el caso del hombre excusa, el de triste recuerdo, sí, Sosete Gibernau era un experto en eso, por ejemplo.
| Lorenzini liderando por delante de las tres Mojonda oficiales |
Igual pasó con Simoncelli, piloto de mi preferencia, injustamente tratado por los medios, sobre todo los españoles -fundamentalmente por ser italiano, supongo, no encuentro otra razón-. En unas últimas vueltas de infarto, en una tremenda lucha mano a mano con el oficialísimo compatriota Dovi, y un Ben Spies venido a más, impuso la ley del más genial, con adelantamientos imposibles por fuera y por dentro, aún con la desventaja de su mayor peso y una moto obviamente diseñada para una persona veinte centímetros más baja. Cada vez me gusta más este tipejo, que para mí es uno de los que más desarrollado tiene el "gen piloto" de la escuálida parrilla de motoGp:
| Simplemente grande. |
viernes, 2 de septiembre de 2011
Justicia divina
Por Diossss, joder, ¿cuándo va a poner yutub un botón de replay en su reproductor? ¿Ein? ¿Cuándo?
jueves, 1 de septiembre de 2011
Modelos de código abierto para la civilización
Presentación imprescindible para cualquier amante de la filosofía OpenSource. En solo cuatro minutos Marcin Jakubowski nos explica su proyecto de que podemos definir como un proyecto de "maquinaria libre". El proyecto consiste en liberar planos de maquinas creadas por el mismo que cualquiera puede usar para construir esas mismas maquinas.
Sacado de este interesante blog.
Sacado de este interesante blog.
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