domingo, 15 de marzo de 2026

Perderse está bien

Sigo un camino que cada vez se va estrechando más hasta terminar desapareciendo. ¿A dónde iría? ¿Por qué termina aquí? ¿Quién lo trazó y para qué?
Apago el motor y desmonto, decido dar un paseo por los alrededores buscando una continuación al bello sendero que traía, pero el esfuerzo es improductivo. 
Me veo en mitad de la nada, rodeado de pinos, jaras, y mucho verde. Época maravillosa para andar por el campo. Hay pájaros que cantan, algunas nubes pasan. Tiempo primaveral, sin duda, ya empiezo a pasar calor, me sobra impedimenta que al principio del viaje me venía bien.


La Yamaha se porta bien, cada vez nos conocemos mejor, y me gusta: es una máquina sencilla, capaz, económica, fiable.


Mientras la mayoría de mis compañeros de aventuras off-road se han pasado a motos gordas, yo intento aprovechar las ventajas de la ligereza de la TTR aprendiendo y memorizando un mapa mental de caminos por la zona de Niebla y Valverde. Lo paso bien, lo podría pasar mejor si fuera acompañado como antaño, pero el buey solo bien se lame. Es lo que hay.


 Teniendo en mente un largo viaje en Semana Santa, que quería hacer con la Tiger, me asaltan dudas para hacerlo con la Yamahita, ya veremos en qué quedamos al final. 

domingo, 1 de marzo de 2026

Más vale tarde que nunca

Aunque dejé pasar el tiempo porque hacía demasiado fresco, al final partí de casa marcando el termómetro 9º C, que para los estándares sureños es frío. Me abrigué convenientemente, siguiendo aquella máxima ancestral de "más vale que sobre a que falte". 
Claro, en cuanto me metí por tres caminos revirados y me tuve que emplear mínimamente, me sobraba todo, y llegué a sudar. Pero esto de la moto de campo, aunque sea en plan light, es así. 


Fui trazando un track mental para llegar al embalse de Beas, que estaba lleno, llenísimo. Mi idea era cruzar por el puente al que llega un camino de la aldea de la Navahermosa, pero me encuentro que han puesto sendas puertas en los extremos del mismo, para impedir el paso por encima, dejando sin opción de comunicación entre las zonas de Beas y Valverde, que ancestralmente se pasaba por aquí. Parece que el susodicho puente presenta peligro de derrumbe y, claro, como es costumbre, en vez de arreglar o mejorar, más fácil y cómodo (y barato) es prohibir. 
Lo curioso es que aunque las puertas tienen cerrojo, no tenían candado puesto, de modo que, bajo mi estricta y personal responsabilidad, las abrí y pasé cuidadosamente cerrándolas tras de mí. 



Llamé a P.H., quien habita no muy lejos de allí, y al final nos unimos para una expedición que quería hacer en examen de una ruta que está elaborando para el grupo de aficionados a la moto trail, o debería decir mejor maxitrail, porque sus miembros han ido pasando poco a poco a máquinas cada vez más pesadas y grandes, y hay que adaptar las rutas a las características de las nuevas monturas. 
Yo tengo mi maxitrail asfáltica, pero prefiero no meterla mucho por campo porque pesa mucho y tiene sus limitaciones de ruedas y suspensiones. 
La TTR colma, por ahora, mis solicitaciones campestres, y con nota.



 Después de dar vueltas por lo marrón y lo verde, comprobar que los riachuelos bajan alegres, los pajarillos cantan, y hay muy gente buscando gurumelos, se me echó el tiempo un poco encima y tuve que volver por la vía rápida por asfalto y pistas rectas a toda velocidad. Vivan las motos trail que te dejan hacer (casi) de todo.