jueves, 26 de febrero de 2026

Menos singletrack, poca furia. Tranquilísimo.

El pasado día 30 de diciembre de 2025, me autorregalé una cubierta 700*32 para terminar mis experimentos en la gravillalización de la sufrida Explosif. 
Esta bici, montada alrededor de un cuadro Kona de acero de más de treina años, ha pasado por diferentes montajes muy distintos, y al final ha quedado como base para mis más estrambóticos deseos y ocurrencias.
Tras un par de años en formato 69er, como un paso previo al actual, y quizá como queriendo no llegar a acabarla, al fin decidí dar el salto a ambas ruedas grandes, por probar si mejoraría en el desempeño de su función de mi última ocurrencia filosófica ciclista: lo que he dado en llamar "ciclismo contemplativo". 
De modo que cogí una rueda vieja de bici de carreras que tenía en la buhardilla cogiendo polvo, le monté el neumático del Decartón, y tuve que calzar el buje con un par de arandelas para que ajustara perfectamente a la medida de las punteras de bici de montaña (que es de 135 mm, antiguo estándard hoy denostado por culpa de la obsolescencia programada, contra el de 130 mm de las bicis de ruta). El resultado me gustó a simple vista, y di un par de vueltas a la manzana para probar que todo funcionaba correctamente en cuanto a freno y cambio.
Después, desde el día 31 de diciembre, sufrí un fuerte dolor de garganta que me tuvo afectado tres semanas. Luego vinieron lluvias pertinaces, frío, y la falta de horas de luz solar típicas de la estación, que me tenían totalmente desmotivado.
Pero por fin, no hay mal que cien años dure, decían los antiguos: 



Para ello, salí tranquilamente, sin prisas, disfrutando del fluir que las ruedas grandes proporcionan, notando como la inercia mantiene la velocidad cuando dejo de pedalear. Trazo una ruta en mi cabeza que me tiene dos horas a bordo de la fantástica bici que es esta Kona, como todas las Kona. 
El entorno privilegiado que tengo cerca de casa, me permite elegir rutas de todo tipo, y no es difícil acertar con los deseos. Tocaba pisteo, grava, pocas complicaciones. Hay que volver a acostumbrar el culo, y eso me llevará unas pocas salidas.

disculpen la falta de enfoque, me temblaba el pulso de la emoción

Efectos de las últimas lluvias: 



 Una tarde divertida: se me escaparon algunas risas, lo que siempre es buena señal. La bici va fenomenal, mejor que en la configuración 69er, la rueda trasera grande aporta flow, tracción y velocidad mantenida más fácilmente. En contra, creo que el pedalier ha quedado un poco alto, pero tampoco es que me importe mucho eso. Tengo en mente posibles mejoras, pero no hay que correr para aplicarlas, mejor que el tiempo y la práctica me vayan dictando el calendario de modificaciones. 

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