lunes, 5 de septiembre de 2016

dinero sucio, pero dinero

En corto lapso de tiempo he visto dos películas que, aunque bien diferentes en sus argumentos, planteamientos y ejecución artística, tienen un nexo común: el fraude, el engaño, la manipulación de los grandes sobre los pequeños.

Han sido, pues, Money Monster, protagonizada por Clooney, y Roberts en un papel que, aunque más secundario, resulta imprescindible para la trama:

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Lee Gates (Clooney) es un gurú de las inversiones que tiene un famoso programa en la TV, en el que analiza e incluso se atreve a aconsejar dónde meter la pasta. Un día, en plena emisión en directo, un joven que lo ha perdido todo por seguir un consejo que Lee dio, se presenta con una pistola y un chaleco bomba, pidiendo explicaciones sobre el descalabro sospechoso de los valores en los que invirtió. Se inicia así una desesperada búsqueda de los responsables últimos, y el polémico presentador de TV pasa de seguir la corriente a ese chico que casi ha perdido la cabeza (con la única intención de salvar su propio pellejo), a implicarse personalmente en sacar a la luz la verdad. Verdad que se presenta como inquietante y, a pesar de ser obviamente una peli de ficción, como plausible en un mundo globalizado en el que el dinero corre telemáticamente por todo el globo cambiando de manos rápido, y llegando a lugares insospechados.
El filme está dirigido por la oscarizada y ciertamente admirada por mí, la señorita Jodie Foster. 
Salvo la presencia de las rutilantes estrellas nombradas, es verdad que no es una obra particularmente especial, pero se agradece el buen ritmo, que no decae, y también que no se alargue indebidamente, un mal que arrastra el cine actual. Como digo, la peli entretiene y gusta, no aburre, y hace a uno pensar cosas como "¿qué coño está pasando en este mundo?".

Y:
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Con semejante plantel de actorazos, la apuesta no puede salir mal, o eso pensaban lo creadores de "La gran apuesta", con una Christian Bale insuperable, como casi siempre, un Esteve Carell con uno de los más dramáticos papeles de su vida, y Brad Pitt, que además es productor, en un extraño, aburrido y buenista papel. 
Se narra en ella cómo cuatro desconocidos que se encuentran fuera del sistema bancario, por distintos motivos hallan un fallo en el sistema de inversiones hipotecarias basado en créditos "subprime", y tratan de sacar provecho de ello apostando contra el mercado de la vivienda. Obviamente, los bancos se frotan las manos ante tamaña insolencia ocurrente... pero poco a poco, el tiempo les acaba dando la razón, y se convierten en multimillonarios mientras todo el sistema financiero mundial se derrumba a su alrededor. 
Esta peli está basada en un libro de Michael Lewis, que explicaba la quiebra del sistema financiero americano, el cual está basado en hecho reales. Ganó un Oscar al mejor guión adaptado, y estuvo nominada a la mejor película.
Da miedo pensar que lo que sale en ella es cierto, sobre todo las causas, las consecuencias, y cuesta trabajo entender que casi todos los responsables se han ido de rositas y ha sido el ciudadano medio el que ha pagado los platos rotos. Da verdadero miedo ser consciente de que vivimos en una sociedad verdadera y realmente corrompida en pro del becerro de oro, de que poco podemos hacer por cambiar esto, y que a los grandes magnates de la economía mundial les importamos un carajo.

Todo el mundo debería ver estas dos películas cada cierto tiempo, para que no lo olvidemos nunca. Aunque bien pensado... ¿para qué?


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