Busquen, si tienen interés, la historia de San Serván y San Germán. Yo no estoy dispuesto a ponérselo fácil, la verdad, fuera aparte que sea un tema histórico/mítico que poco me interesa.
Allende en la tierra de mis ancestros, de donde mi sangre procede, estuve este fin de semana, disfrutando de unos días en familia con unos amigos.
En una casa que fue rehecha prácticamente desde los cimientos hace pocos años, y que poco a poco, debido al abandono, volverá a autodestruirse con la ayuda del tiempo y los elementos, pasamos las horas magníficamente, pues la vivienda, al estilo de las grandes casas de pueblo extremeñas, es enorme en el tamaño de salón y habitaciones, y dispone de patio trasero e incluso corral. O sea, sitio es lo que sobra allí.
Con los sucesivos viajes de los tres hermanos que somos, poco a poco la hemos ido acondicionando para estos viajes relámpago de fin de semana, con cosas que nos facilitan y hacen atractiva la estancia, como una buena barabacoa, mesas y sillas a tutiplén, una segunda tv para que los niños jueguen un rato a la Wii, y tal y cual.
En el camino de ida paramos en Monesterio a comprar carne de cerdo ibérico de pata negra auténtica. Solomillo, presa y lomo, para la barbacoa y la plancha. ¡Simplemente espectacular!
El sábado nos levantamos cuando el cuerpo nos lo pidió, desayunamos tranquilamente, y luego subimos entre una espesa niebla hasta la sierra -pequeña montaña- que limita por el Norte con el Pueblo, para hacer la oportuna visita y expedición a la conocida como "piedra resbaliza": una losa inclinada y pulida por el culo de miles de arroyanos y visitantes durante los siglos, y que oficia de tobogán natural:
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