lunes, 8 de junio de 2026

A Perfect Circle, cerrando un círculo en Londres

James Maynard Keenan, fundador, ideólogo y frontman de TOOL, también lo es de sus otros dos proyectos musicales alternativos; Puscifer y A Perfect Circle. Como seguidor o fan de TOOL, llegué las otras dos bandas, cada una con sus peculiaridades distintivas, ambas de calidad contrastada, ámbitos distintos en el amplísimo espectro del rock, pero igualmente válidos para mí, que gusto de apreciar la esquisitez, lo único, lo diferente, y las tres formaciones lideradas por Jimmy lo son. 
Sin duda.
Y habiendo disfrutado dos veces del directo contundente y espectacular de TOOL (Lisboa y Estocolmo), y una vez del montaje teatral y sui generis de Puscifer (Barcelona), sólo quedaba A Perfect Circle en mi cofre de los deseos. Iba a ser difícil, pues hacía más de ocho años que no venían a Europa, consecuencia directa de los múltiples requerimientos y compromisos de sus miembros con sus otras bandas, que colocan a APC en una posición de segunda categoría para ellos... De modo que cuando M.B. me comentó que volvían al Viejo Continente, no pudimos resistir la tentación de acudir al primer show de la gira en el Brixton Academy de Londres, lugar emblemático y escenario idóneo para tamaño acontecimiento.

Cartel de la gira, presentado justo el día anterior al concierto del 3 de junio de 2026, al que orgullosamente asistimos el nombrado M.B., S.M., y un servidor:


Las entradas se adquirieron con meses de antelación, y unas semanas antes se hizo lo propio con los vuelos y el alojamiento: vuelos en compañías de bajo coste, como siempre (Ryan Air y Wizz Air), y pasaríamos una breve noche, más bien una siesta larga, en el Moxy London Piccadilly Circus, a 110 metros de la famosa estación de metro. 
El hotel es una cucada, muy modernito, una mezcla entre decoración pop extrema y casita de luces de colores: 
Con S.M. a la llegada al alojamiento

Como quiera que llegamos a mediodía, pasamos unas horas paseando por el centro de la ciudad, desde la zona de Trafalgar hasta Leicester Square, y recordé con cariño aquellos pateos por la capital británica de hace cuarenta años (sí, 40 o más años, se dice pronto).
Mucha gente, muchos turistas, mucho tráfico (incluso con las limitaciones impuestas por la Agenda 2030), muchas palomas. Ligera llovizna que pronto se fue. Visitamos unos curiosos establecimientos: 




Y también dimos un paseo por el Barrio Chino -China Town-.


Pero no hay que perder las buenas costumbres, de modo que nos encaramamos a la planta alta de un pub típico donde encontré este cartelito junto a la caja registradora:

Camino hacia la moneda digital... putos gilipollas

Gentío por China Town, cienes de restaurantes orientales

cerveza que sólo he encontrado en mis viajes a GB, curioso

cartel con el nombre de la calle en dos lenguas


Una de las tiendas más llamativas que visitamos fue ésta, dedicada en exclusiva a vender galletas de todo tipo, a cual más sugerente y rica:



Algunos detalles del Moxy London Piccadilly:






Cuando llegó la hora estipulada, cogimos un metro que nos dejó al lado del famoso Brixton Academy: 


Fundado en 1929, casi una centuria, como un cine, a mediados del siglo pasado pasó a ser una sala para eventos de todo tipo, y también fue discoteca (aunque con poco éxito). Este precioso sitio con capacidad para casi 5.000 personas, ha sido reformado en un par de ocasiones, algo lógico si tenemos en cuenta la edad de la construcción, y presenta una decoración neo-renacentista muy bonita, y su suelo se encuentra ligeramente inclinado hacia abajo, de modo que hay buena visibilidad hacia el escenario aunque te encuentres en la zona posterior de la platea. Buena solución para los que tenemos talla ibérica anterior al siglo XXI. 


Felices por pasar el exhaustivo control de seguridad de la entrada, nos tomamos unos refrescos para engañar un poco a los estómagos, y nos ubicamos junto a la mesa de control de sonido y video, que por lo general suele escucharse mejor, y nos dispusimos a disfrutar del fantástico repertorio en el que APC hizo un repaso de sus hits durante una hora y media con un intermedio de 30 minutos. Imposible que tocaran todo lo mejor que tienen, pues todavía estaríamos allí, y es lo que ocurre cuando un grupo excepcional como éste todo lo que hace es bueno, o muy bueno, o simplemente brutal.
El show se cerró con el esperado tema "Judith", que los que quisieron pudieron grabar en sus celulares: 



Poco antes de las 23:00 acabó lo que se daba, y cogimos un autobús público típico de color rojo y dos plantas, y como si estuviéramos en una película de Harry Potter recorrimos Londres con nocturnidad hasta el hotelito, para levantarnos tempranísimo porque M.B. había reservado un Uber que nos llevaría al aeropuerto de Luton. Allí tomaríamos tremendo desayuno a base de huevos a la benedictina, café y batido de helado, para tomar el vuelo de las 6:10 que nos dejaría en muy buena hora en Sevilla, poniendo así fin a un viaje express memorable y que, creo, tardaré en repetir porque quedan pocas bandas que tenga la necesidad imperiosa de ver en vivo. 
Se cierra el ciclo "TOOL, APC, Puscifer", y prácticamente el capricho de ver todos esos grupos que marcaron mi juventud noventera. Las que me faltan, o han fallecido sus miembros, o no tienen el tirón suficiente para mí. Quedo ahora a la espera del festival Icónica de Sevilla, donde podremos revisar cómo actúan Marilyn Manson, Moby, Jamiroquai y The Prodigy, si los hados son favorables.
Sea. 

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